SOBRE LO QUE UN HOMBRE SE PUEDE ENCONTRAR UN DÍA CUALQUIERA… POR EL SIMPLE HECHO DE SER VARÓN.

SOBRE LO QUE UN HOMBRE SE PUEDE ENCONTRAR UN DÍA CUALQUIERA… POR EL SIMPLE HECHO DE SER VARÓN,..

… cuado menos te lo esperas, tu mujer (compañera, amiga, amante, “pareja” como dicen algunos progres) denuncia que la has agredido, o que la maltratas “psicológicamente”, aunque ella posiblemente ni siquiera sepa en qué consiste tal cosa, o que la has amenazado de muerte…

La policía judicial, o la guardia civil, te detiene a una hora intempestiva (también suele ocurrir “casualmente” los viernes hacia el medio día…)

Te meten en el calabozo. A partir de ese momento pasas a estar absolutamente desconcertado, porque ves que te tratan como si fueras un criminal sin saber muy bien a cuento de qué viene todo aquello…

Te “informan” de que si lo deseas puedes llamar a tu abogado, aunque por lo general la gente no suele tener abogado. En el caso de que tengas, lo más probable es que te digan que no consiguen localizarlo.

Si está localizable es posible que no te permitan hablar con él, sino que se ofrezcan a hacerlo ellos, también es posible que, como mucho te digan que te pueden “transmitir” lo que tu abogado opina… conculcando así tu derecho a hablar directamente con él, pudiendo tergiversar sus mensajes, etc. Por ejemplo pueden decirte, que ha dicho que busques otro abogado porque él no es especialista en derecho penal, o cosas por el estilo…

Si tu abogado dice que está dispuesto a ir, puede que te “sugieran” (teniendo en cuenta que te impondrán un “juicio rápido”) que eches mano del abogado de oficio que (¡qué casualidad!) allí hay uno en aquel preciso momento…

Una vez que caigas en manos del abogado de oficio adjunto al tribunal, éste puede que te “aconseje” que no te metas en líos y que firmes una “sentencia de conformidad”, y te reconozcas culpable, qué así se acabará ese embrollo antes, o quizás te dé una serie de consejos, de los que puede que te arrepientas el resto de tu vida, debido a que no entendiste suficientemente lo que te quería decir.

Si tú insistes en que no eres culpable y que se trata de una denuncia falsa, te pueden decir cosas sobre ti y el futuro de tus hijos con las que conseguirán realmente asustarte, aterrorizarte…

Incomunicado (y más si llegas a pasar entre rejas el fin de semana completo, lo cual no suele ser excepcional) sin un abogado de tu confianza, y a punto de entrar a juicio, todas las precauciones que tomes serán pocas, deberás estar especialmente alerta, andar con todas las cautelas, para evitar ser condenado, si es que no has sido ya sentenciado, prejuzgado anticipadamente…

Si te condenan, la estadística del Juzgado de Violencia contra la Mujer conseguirá una falsa denuncia menos y una condena más, reforzando así el fundamentalismo de género (más corrientemente llamado “FEMINAZISMO”): la ley “funciona”, era urgente y necesaria, imprescindible, mano dura con los maltratadotes, tolerancia cero, hay muchos padres maltratadores que antes no se les había localizado, pero gracias a la ley sí…

Al día siguiente, ya fuera de los juzgados, en “libertad provisional” hasta que cumpla la condena, el padre separado va de un abogado a otro buscando alguien que le saque de aquella situación. Todos le dicen que no hay nada que hacer. Que no debía de haber firmado nada…

Ahora cae en la cuenta de que a partir de ese momento sus hijos sabrán que su padre fue condenado por maltratador…

Al padre separado le vienen a la cabeza pensamientos de suicidio…

Si puede pagarse un psiquiatra o psicólogo quizás no acabe con su vida. Si no encuentra apoyo posiblemente acabe suicidándose, o como poco “colgado de la barra de un bar”, o algo semejante…

Este relato es un pequeño resumen de un caso acaecido en un Juzgado –de excepción- de Violencia contra la Mujer. El día anterior, ante la negativa de la madre a entregarle los hijos al padre en cumplimiento del convenio, habían discutido. En ningún momento hubo agresión física entre ninguno de los dos miembros de la pareja. Circunstancias así le pueden pasar a cualquier hombre (por la simple “razón” de ser varón) puede sucederle a cualquiera, si así fuera más vale que estés prevenido e informado para actuar con la suficiente inteligencia…

Guía de Actuación frente a denuncias penales de género:

En el caso de que decidan “retenerte” y no llevarte a presencia del juez, diles que te pongan a disposición judicial, que te apliquen tu derecho al “habeas corpus”.

Si te denuncian falsamente o han exagerado lo ocurrido, cuando seas llevado al juzgado di que deseas hablar con un abogado de tu libre designación-elección, y que mientras tanto te acoges a tu derecho a no declarar. Otra opción que tienes es la de ponerte en huelga de hambre y esperar a que acuda exactamente el abogado que tú desees.

Si te juzgan antes de que haya aparecido, invoca el artículo 6º del Convenio Europeo de Derechos Humanos:

Artículo 6. Derecho a un proceso equitativo.

Toda persona tiene derecho a que su causa sea oída equitativa, públicamente y dentro de un plazo razonable, por un Tribunal independiente e imparcial, establecido por la Ley, que decidirá los litigios sobre sus derechos y obligaciones de carácter civil o sobre el fundamento de cualquier acusación en materia penal dirigida contra ella. La sentencia debe ser pronunciada públicamente, pero el acceso a la Sala de Audiencia puede ser prohibido a la prensa y al público durante la totalidad o parte del proceso en interés de la moralidad, del orden público o de la seguridad nacional en una sociedad democrática, cuando los intereses de los menores o la protección de la vida privada de las partes en el proceso así lo exijan o en la medida considerada necesaria por el Tribunal, cuando en circunstancias especiales la publicidad pudiera ser perjudicial para los intereses de la justicia.

Toda persona acusada de una infracción se presume inocente hasta que su culpabilidad haya sido legalmente declarada.

Todo acusado tiene, como mínimo, los siguientes derechos: a ser informado, en el más breve plazo, en una lengua que comprenda y detalladamente, de la naturaleza y de la causa de la acusación formulada contra él; a disponer del tiempo y de las facilidades necesarias para la preparación de su defensa; a defenderse por sí mismo o a ser asistido por un defensor de su elección y, si no tiene medios para pagarlo, poder ser asistido gratuitamente por un abogado de oficio, cuando los intereses de la justicia lo exijan; a interrogar o hacer interrogar a los testigos que declaren contra él y a obtener la citación y el interrogatorio de los testigos que declaren en su favor en las mismas condiciones que los testigos que lo hagan en su contra; a ser asistido gratuitamente de un intérprete, si no comprende o no habla la lengua empleada en la Audiencia.

Es decir. Exige que se aplace hasta que tengas tiempo para preparar con tu abogado tu defensa, en cumplimiento del artículo 6.3 de la Convención de Derechos Humanos, asegurándote de que conste en acta.

Sólo responde a tu nombre y dirección. A cualquier otra pregunta tienes que contestar la siguiente frase: “Solicito, con el debido respeto, que se aplace el acto, hasta que en virtud el artículo 6.3 del Tratado Europeo de Derechos Humanos, tenga tiempo suficiente para preparar con mi abogado el caso”.

A partir de ese momento dejarás de pensar y de razonar, respondiendo a cualquier pregunta con esa respuesta, como si te hubieras convertido en un disco rayado, siendo insensible ante cualquier tentación de sentirte ridículo, carente de sentido común, o cualquier otro sentimiento del que puedas ser víctima, y te induzca a decir algo diferente, por inocuo que te parezca. La mejor forma de actuar es como si tu encefalograma estuviese plano. Eso sí, repitiendo, aunque no tenga sentido esa frase… Jamás aceptes la culpabilidad de algo que no hayas hecho y no cedas nunca al chantaje emocional. En cualquier caso vas a salir emocionalmente destrozado, pero si no has colaborado te recuperarás más rápidamente.

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