El Sitel y los calzoncillos

Cierto día en el Congreso de los Diputados, durante la II República, un representante de la oposición interrumpió desde su escaño al entonces ministro Indalecio Prieto y le dijo: «Usted se llama socialista y sin embargo usa calconzillos de seda», a lo que Prieto respondió: «No sabía que su mujer fuese tan indiscreta».

Ese tipo de conversaciones –y otras bastante menos ingeniosas– desaparecieron del Congreso a partir del establecimiento de un Régimen de cuyo fundador se conmemora hoy, 20-N, el trigésimo cuarto aniversario de su muerte. Es sabido que con la llegada de la democracia el salón de Pasos Perdidos y a veces el propio hemiciclo recuperaron si no la elocuencia contundente de los antiguos parlamentarios, al menos el desparpajo insultador y la cordial antipatía de los contrarios políticos. Aunque yo creo que en general se cuidan las formas. A Adolfo Suárez le llamaron «tahúr del Mississippi» y otros decían a modo de chanza que el entonces ministro Rodríguez Sahagún iba «pelado a tazón». Bromas piadosas. Chiquilladas.

No sé por qué dice ahora Carlos Floriano que Rubalcaba le ha llamado «paranoico» y se queja amargamente de sentirse vigilado y escuchado por el gran hermano del Sitel. Es que no aguanta una broma.

A mí todo esto me parece un despropósito. Floriano seguramente debería estar agradecido a ese sistema de escuchas que adquirió un Gobierno de su partido y que ha hecho posible que nos enteremos de en qué tiendas y de qué marcas conviene comprarse los trajes y las camisas para lucir tanta elegancia como Camps o Ricardo Cuesta. Desagradecido. Si hoy no tienes perfil en las redes sociales (ya saben, Facebook, Tuenti, MySpace...) no existes. Si eres político y no te escuchan a través del sistema de intercepción de comunicaciones Sitel, es como si fueras un ‘mindundi’. Aunque largues, no cuentas.

Yo creo que Floriano y el PP se equivocan en su estrategia de reclamación al Gobierno. Si lo que quieren demostrar es que Rubalcaba pilota los mandos del mundo feliz, del gran hermano de las escuchas, solamente tienen que ponerse a interpretar por el teléfono canciones registradas en la SGAE y avisar a Ramoncín o a Teddy Bautista. Verás tú que pronto se acaba el invento.

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

LasonrisadeHoy dijo

Muy buen humor has utilizado para este post, Juan Domingo. Aunque es triste que en una democracia se use el SITEL para espiar al adversario político y no a las mafias de delincuentes que tenemos aquí, y en las que incluyo a ETA. En una democracia seria, como la de EEUU, recuerda lo que le pasó a un tal Nixon. Un saludo, ¡Guau!

pepebadajoz dijo

Se esta haciendo realidad lo de la novela 1.984, lamentablemente estamos mas fichados y escuchados que nunca, y lo malo es que no tenemos derecho a protestar, o sea, 1.984 total, vaya una democracia que estamos padeciendo.
Un saludo.

Mata dijo

Buenas.

Aporto 2 reflexiones :

En primer lugar , Me he reido un rato con la ingeniosa y simpática salida del ministro Prieto, la verdad Pero hoy en día quizas desgraciadamente el ambiente en el Congreso es mas frio y serio y se deben evitar malas interpretaciones.

No solo pasa en el mundo de la politica, por ejemplo los entrenadores y jugadores de futbol deben ser extramadamente cautelosos en sus ruedas de prensa, porque de un comentario jocoso-ironico en tono de humor en una conversación,se saca con el animo de vender más, un titular de prensa escrita sacado de contexto y perdiendo logicamente la entonación adecuada.

2.- A pesar de entusiasmarme con todo libro de ciencia ficcion que cae en mis manos, de Orwell solo he leido y en inglés Rebelión en la Granja.
Lo del tema de que perdemos privacidad es totalmente cierto pero en gran medida nosostros lo aceptamos esclavizandonos con las nuevas tecnologias, dejando estelas en internet de que paginas visitamos o localizandonos por gps donde se encuentra nuestro movil (la pulsera de control) y por tanto nosotros, entre otras cosas..

Ángel

Ángel dijo

Creo que ha dado usted con el tono justo para el tema que nos propone. Hay cosas que sólo nos las podemos tomar a guasa, como la política, porque si nos las tomamos en serio nos puede dar una úlcera de duodeno.

Muy buena la anécdota de Don Indalecio. Creo que se la había leído a Luis Carandell en "se abre la sesión", anecdotario que elaboró estudiando cientos de diarios de sesiones del Parlamento, y que no tiene desperdicio. Yo me quedé con aquella del político que afirmó que "asegurando la supervivencia del cerdo estamos asegurando nuestra propia supervivencia". Creo que la afirmación no tiene fecha de caducidad, aunque unos se sientas más cómodos en las pocilgas que otros. Qui potes capere, capere.

Salud y saludos.

Juan Domingo

Juan Domingo dijo

Yo soy más optimista, Lasonrisa, pues doy por descontado que, en principio, el Sitel lo utilizarán también para la lucha antiterrorista. Otra cosa es que aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid... Lo del Watergate lo recuerdo bien (conservé durante años en casa un ejemplar de la época del 'Washington Post') pero no creo que aquí algo semejante llegase a ocurrir. Como no ocurrió en la Francia de Miterrand ni en el Reino Unido de la Tachtcher, dos naciones mucho más ejercitadas que España en las prácticas del espionaje y en las escuchas ilegales. Me temo que nosotros a lo que más nos parecemos es la vieja RDA que tan descarnadamente retrata la película 'La vida de los otros'. Un abrazo.

Juan Domingo

Juan Domingo dijo

Amigo Pepebadajoz, si Orwell viviera ahora alucinaría en colores, como dicen los más jóvenes. Pero el "control" como práctica en casi todos los órdenes de la vida no es de ayer ni anteayer. Recuerda los viejos carteles de la Guerra Civil previniendo contra los "quintacolumnistas" o advirtiendo de que "las paredes oyen". Ahora lo que existen son medios más sofisticados, herramientas más precisas, pero no creo que la intención que subyace en los 'controladores' sea más intensa, aunque desde luego es más inquietante.
Un abrazo y buen fin de semana.

Juan Domingo

Juan Domingo dijo

Las nuevas tecnologías, Mata, tienen esas cosas. ¿Pero quién podría renunciar a ellas? El móvil es, como bien dices, un GPS que ya permite identificar con precisión el lugar en el que te encuentras. Y ocurre con todo: técnicamente, todos nuestros correos electrónicos, conversaciones telefónicas, faxes, etcétera, quedan registrados y pueden rastrearse igual que nuestros hábitos de compra en grandes superficies, preferencias de establecimientos en los pagos con la tarjeta de crédito, desde ocio hasta alimentación, espectáculos o viajes. Pero es lo que hay. La 'aldea global' acarrea inconvenientes que no se daban en las aldeas reales. Pero también ventajas. Entre ellas, este intercambio (rápido y cómodo) de comentarios y opiniones.
Un abrazo.

Juan Domingo

Juan Domingo dijo

Ya desearía yo, Ángel, encontrar siempre el tono humoristico para esta columna. Ocurre que el ánimo muchas veces no acompaña. La anécdota de Prieto y los calzoncillos probablemente la recuperase Carandell, tan aficionado en su 'Celltiberia Sow' y otros libros a desentrañar, vía humorística, las esencias de esta vieja piel de toro. Quizás fuese él mismo quien rescató aquella otra anécdota de don Julián Besteiro, entonces presidente de las Cortes, cuando un diputado le interrogó acerca de si podían, por el calor, "quitarse la chaqueta". Y Besteiro, sin inmutarse, respondió que sí, "pero cada uno la suya". 'Fineza', que dicen los italianos.
Un fuerte abrazo.

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