Hoy

img
El dios Neptuno y los robots
img
Juan Domingo Fernández | 05-01-2017 | 20:35

EN Bolonia están escandalizados porque la red social Facebook se ha escandalizado a su vez –y además censurado– la imagen de una estatua, la del dios Neptuno desnudo, que preside una fuente que lleva cinco siglos abierta al público y constituye uno de los iconos famosos de la ciudad italiana. La historia reciente de Facebook está llena de bloqueos y censuras disparatadas. Desde unas manos carnosas que a sus ojos representaban otra cosa que lo que representan, la dramática imagen de la ‘niña del Napalm’ captada por Nick Ut durante la guerra de Vietnam, hasta las de una madre amamantando dulce y decorosamente a su bebé. Pero los encontronazos del arte y la censura vienen de antiguo. La actitud censora ha dependido bastante de la época y el momento cultural. La misma estatua del dios Neptuno, promovida por el cardenal Carlos Borromeo para rendir tributo a su tío, el papa Pío IV, hubo un tiempo en que no fue tan bien mirada por las autoridades eclesiásticas y debió lucir una especie de pantalones de bronce que ocultaban su anatomía. Suerte similar a la sufrida por los frescos de Miguel Ángel de la capilla Sixtina.

En Cáceres todavía se recuerda el escándalo que supuso, a mediados de los años setenta, la retirada de una imagen de la maja desnuda de Goya del escaparate de una librería.

La noticia del dios Neptuno me ha hecho sonreír. La que de verdad me ha inquietado en este principio de año es la que reproducía ayer este diario: «La inteligencia artificial comienza a sustituir a los administrativos». Ya saben, una empresa japonesa de seguros prescindirá a partir de enero de 34 administrativos cuyas tareas serán desarrolladas por diferentes robots basados en inteligencia artificial. A pesar de lo que supondrá implantar el nuevo sistema y el coste del mantenimiento, calculan que ahorrarán un millón de euros al año. En la noticia se recuerda que además de automóviles conduciendo solos y construidos en parte por robots, la inteligencia artificial pilota ya las acciones de algunos ‘brokers’ de empresas financieras, se aplica a los ‘bots’ que operan en las redes sociales y puede ensayarse con excelentes perspectivas en el sector de la prensa dedicada a la tecnología.

Tras todos estos proyectos está el interés económico. El debate no será entre apocalípticos e integrados, sino entre una mayor o menor rentabilidad. Y si un robot es más barato que un operario –del sector que sea–, ya saben a quien hay que ir dedicando el obituario. El debate no será entre filantropía y progreso. El litigio se ha resuelto y fue entre progreso y ganancia económica. Las demás controversias, pura poesía.

Quienes se quejan del desmantelamiento de puestos de trabajo emprendido por muchas entidades financieras a favor de cajeros automáticos y de la banca electrónica, ya saben también el futuro de ‘replicantes’ que les aguarda en este universo ‘Blade Runner’. Mi único consuelo es que los robots seguro que no censurarán tanto arte como los operarios de Facebook.

Sobre el autor Juan Domingo Fernández
Blog personal del periodista Juan Domingo Fernández

Otros Blogs de Autor