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Cultura corta y recorta
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Juan Domingo Fernández | 12-01-2017 | 20:19

LA noticia mala es que cuatro de cada diez españoles no leen nunca, según el informe ‘La lectura en España, 2017’ que ha presentado esta semana la Federación de Gremios de Editores. La noticia buena es que al menos el 36% de la población compra libros. La noticia pésima sin embargo es que casi el 40% no coge un libro en su vida. Jamás. Ni por prescripción facultativa.
En lo sustancial creo que el informe presenta pocas novedades respecto a otros años. Lo que sí me parece innovador es que en los colegios se vaya a dedicar a la lectura el mismo tiempo que a la educación física, objetivo que prevé según el secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo, el futuro Plan de Fomento de la Lectura. Dejaremos de confundir la gimnasia con la magnesia.
El panorama cultural no es homogéneo y las generalizaciones siempre son injustas. Sé también que en España hay muchos niños, jóvenes y adultos que son ya buenos lectores y apadrinarán en el futuro a otras generaciones de lectores. Desde pequeñito se cría el arbolito. Lo que me resulta devastador son episodios –por muy anecdóticos que se consideren– como el de esos dos concursantes del programa ‘Ahora caigo’ que necesitaron 10 pistas para adivinar el tema ‘la guerra civil española’. El vídeo del concurso superó enseguida el millón de reproducciones en la página de Facebook ‘Spanish Revolution’ y arrasó en las redes sociales.
No se trata de estigmatizar a esos dos concursantes ni tampoco a los singulares personajes que participan en los ‘reality show’ de la telebasura. Quiero creer que no son representativos de nada ni de nadie, salvo de ellos mismos; entre otras cosas porque estoy convencido de que hay muchos jóvenes que sí hubieran acertado la respuesta sin necesidad de pistas tan evidentes…
Lo paradójico de verdad es que en estos años en que el estado del bienestar ha permitido cotas de desarrollo como jamás conoció ninguna otra sociedad en el mundo, se produzcan desfases culturales y de formación tan estratosféricos e injustificados.
Al margen del tropezón, seguro que los concursantes que se eternizaron en descubrir la respuesta correcta atesoran otras habilidades sociales y se defienden de maravilla escribiendo y leyendo textos cortos como los tuits y los mensajes propios de las redes sociales.
Quizás no desmerezcan por ejemplo de aquel G. C. Lichtenberg, escritor y profesor de física en Gotinga del que cuenta Eugenio Baroncelli que un día le preguntó a un amigo si conocía el modo más simple de desaparecer el aire de un vaso, «y apenas el otro le dijo que no lo sabía, llenó el vaso de vino y repitió el experimento durante toda la noche». Lichtenberg, según Baroncelli, amaba sobre todo la brevedad y escribió un cuaderno de aforismos «porque de un incendio no apreciaba su duración, sino la chispa que lo produce». Así que de vivir ahora, es probable que además de tuitero a Lichtenberg le hubiera dado también por concursar en televisión. Pero eso sí, sería para triunfar.

Sobre el autor Juan Domingo Fernández
Blog personal del periodista Juan Domingo Fernández

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