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De la despoblación y de los tópicos
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Juan Domingo Fernández | 19-01-2017 | 20:35

Algunas de las injusticias más sangrantes que se han cometido con Extremadura tienen su origen en tópicos repetidos hasta la náusea, tópicos cultivadores de una imagen denigratoria, de brocha gorda. Tópicos como los versos de Quevedo: «Vinieron extremeños a cuadrillas / bien cerrados de barba y de mollera», que contribuyeron a perfilar un imaginario colectivo donde encajaban a la perfección la manida y falsa figura de un Francisco Pizarro cuidando cerdos antes de irse a la conquista de Perú; las ficciones tremendistas del Pascual Duarte, que Cela sitúa en la región; los Azarías y ‘santos inocentes’ que poblaban nuestras dehesas; aquellas Hurdes de hambre y de miseria que Buñuel enturbió –a pesar de su buena voluntad– o ese cliché colectivo por el cual durante años se ha vinculado a esta tierra con la truculencia de Puerto Hurraco… (Hubo hasta periodistas, de prestigio, que para despreciar a los dirigentes políticos de entonces se inventaron el remoquete: «Socialismo de Puerto Hurraco». Mira tú qué talento.
Justo estos días en que Fitur contribuye a difundir una imagen bien distinta de Extremadura, –una de las regiones con índices de delincuencia más bajos de España y una provincia, Cáceres, de las más seguras de Europa– los episodios truculentos solo se registran afortunadamente en la ficción de las diversas películas y series televisivas que se ruedan aprovechando su patrimonio natural, histórico y monumental. Los tópicos o los falsos diagnósticos puede hacer que los árboles nos impidan ver el bosque. Por eso son insustituibles las acciones que disuelvan los viejos clichés que operaron históricamente contra la imagen de Extremadura. En contra de la imagen y de la realidad.
Las Hurdes de nuestros días no tienen nada que ver con las que ‘pintó’ Buñuel no tanto por las campañas publicitarias o de imagen acometidas en las últimas décadas, sino por las formidables inversiones públicas y privadas para mejorar infraestructuras, viviendas, carreteras… La realidad extremeña alberga bastantes similitudes y a la vez bastantes diferencias con la del resto de España. El paro, desde luego, es el primer problema, pero a corto y medio plazo tiene otro que pende sobre la cabeza de los extremeños con especial gravedad. Me refiero a la despoblación. Cada día somos menos y más viejos. Como en el resto de España, me dirán ustedes; y sí, es así, pero con un factor en contra de las dos provincias extremeñas: su gran extensión.
De ahí que en el nuevo modelo de financiación pública a elaborar tras la VI Conferencia de Presidentes Autonómicas los criterios de despoblación y dispersión geográfica sean determinantes. Una medida cuya necesidad quedó patente el pasado mes de octubre en Montánchez con la ‘Declaración sobre Despoblamiento del Medio Rural’ que firmaron Diputaciones de toda España y la Junta de Extremadura.

Sobre el autor Juan Domingo Fernández
Blog personal del periodista Juan Domingo Fernández

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