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Los Ronaldos

Dice Valdano que la salida de Cristiano Ronaldo del Madrid no supone la marcha de un hombre solo sino de 40 o 50 goles por temporada. El mito y la contabilidad productiva. Es una forma de abordar el asunto. En marzo de 1997 cuando Ronaldo Nazário de Lima deslumbraba ya en el universo futbolístico como la joya del Barça, le pregunté al escritor Manuel Vázquez Montalbán acerca de a quién creía él que iban a querer más en Barcelona, a Kubala o a Ronaldo. Me sorprendió su respuesta porque dijo que eso era una incógnita, pero definió a la estrella brasileña como un jugador de la posmodernidad que más que pertenecer a un club, pertenece a una multinacional. «Y es muy difícil enamorarse de alguien que pertenece a una multinacional», sentenció. No andaba errado el autor de ‘Crónica sentimental de España’ porque en efecto, la temporada siguiente Ronaldo vestía la camiseta del Inter de Milán y luego ya se sabe: la del Real Madrid, la del Milan…

En nuestra posmodernidad las estrellas del fútbol necesitan para serlo ser de algún modo una multinacional, como intuía el padre del detective Carvalho. Y eso que entonces no había alcanzado su esplendor ese complemento para la economía de los clubes que representa la venta de camisetas, un fenómeno, junto al de los derechos de televisión y la publicidad, que constituyen parte esencial del fútbol y sus circunstancias.

Ocurre que cuando llega el desamor o el cansancio y se pierde esa especial empatía entre las grandes estrellas y su club, casi siempre el aficionado se encuentra en medio y debiendo afrontar un hecho controvertido: la realidad no es únicamente de color blanco o negro, sino variada y poliédrica. Aquí cuenta la vertiente fiscal del Cristiano Ronaldo que debe dinero a Hacienda y está claramente contrariado por ello; computa también la poca o mucha ejemplaridad de una trayectoria rebosante de egocentrismo pero también de un esfuerzo titánico de superación personal; su estratosférica calidad deportiva, su vertiente emocional y primero de todo: sus estadísticas goleadoras, de verdadero ‘galáctico’.

Sólo por las alegrías que Cristiano Ronaldo ha dado a los aficionados del Real Madrid en estos nueve años (450 goles, cuatro Champions, tres Mundiales de Clubes, tres Supercopas de Europa…) está más que justificado y bien pagado su deseo, «de abrir una nueva etapa en mi vida», como plantea en su carta de adiós a la hinchada blanca.

Así que en esta posmodernidad de multinacionales deportivas me quedo con el tuit de Casillas (otro héroe caído o derribado a empujones) que escribió bajo una foto en las que se les ve a él y a Cristiano, de espaldas, abrazados tras un partido: «Las despedidas duelen, y más cuando se trata de un jugador así. Agradecerte aquello que hiciste por un club al que le hiciste ser más grande de lo que ya era! Felicitarte por tu empeño de querer ser el mejor y conseguirlo! Mucha suerte, en tu nuevo caminar, @Cristiano!».

Juan Domingo Fernández

Sobre el autor

Blog personal del periodista Juan Domingo Fernández


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