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Dos miradas lúcidas

Dice la escritora y premio Nobel de Literatura Svetlana Alexiévich que en la actualidad gozamos de 20 o 30 años más de esperanza de vida, pero aún «no existe una filosofía que dé soporte a este extra, a este nuevo tiempo. Faltan ideas que cubran este nuevo periodo», se lamenta. Alexiévich, que contó a partir de testimonios periodísticos de gente anónima el declive de la Unión Soviética y su transformación en la nueva Rusia echaba de menos en una entrevista firmada por Cristina Galindo en agosto de 2016, un papel más activo por parte de intelectuales o de personalidades para «ofrecer al mundo una nueva visión, sistema, filosofía, valores que el mundo sigue necesitando. Vivimos una época llena de información, donde todo va más rápido, pero la información no tiene nada que ver con el misterio de la vida humana. Solo ofrece una mirada superficial. La vida es mucho más compleja. O las redes sociales, por cierto, en las que casi todo son banalidades».

Debe de ser el síndrome del mes de agosto, porque hace unos días he leído la entrevista que Anatxu Zabalbeascoa le hace en ‘El País’ al sociólogo y escritor Richard Sennett, donde el profesor de Harvard, que ha denunciado los peligros de la flexibilidad laboral en aras de una mayor eficiencia y eficacia vinculadas al capitalismo moderno, las subcontrataciones, la reducción de puestos de trabajo, la producción por objetivos, el aumento de la movilidad social, la reducción de los vínculos sociales, la casi desaparición del compromiso por parte de los empleadores… En un momento de la charla, la periodista le plantea la que a mí me parece la pregunta clave:

–¿Qué ha pasado para que lo que entendíamos como derechos hoy sea visto como privilegios?

–El capitalismo –responde Sennett– funciona colonizando la imaginación de lo que la gente considera posible. Marx ya se dio cuenta de que el capitalismo tenía más que ver con la apropiación del entendimiento que con la apropiación del trabajo. Facebook es la penúltima apropiación de la imaginación: lo que veíamos como útil ahora se revela como una manera de meterse en la conciencia de la gente antes de que podamos actuar. Las instituciones que se presentaban como liberadoras se convierten en controladoras. En nombre de la libertad, Google y Facebook nos han llevado por el camino hacia el control absoluto».

Habrá a quien todo esto le parezca farfolla tecnológica o miedo de ‘apocalípticos’, pero yo creo que aquí cabe parafrasear lo de «Es la economía, estúpido», de la campaña electoral de Clinton frente a Bush padre. El propio Richard Sennett lo apunta en otra de sus respuestas cuando se le pregunta por la forma en que los políticos pueden defender a los ciudadanos frente a los poderes económicos: impidiendo los monopolios. «El capitalismo tiene tendencia a pasar con gran facilidad del mercado al monopolio». «Con monopolios el capitalismo pasa de ser el sistema de la competencia a ser el de la dominación. Aumentar la brecha salarial entre los ricos y los pobres tanto como está sucediendo ahora es la vía para todos los populismos». No puede decirse más claro en menos palabras.

 

Temas

capitalismo, desigualdad, economía, facebook, Google, monopolios, populismos, Richard Sennett, Svetlana Alexiévich, Unión Soviética

Juan Domingo Fernández

Sobre el autor

Blog personal del periodista Juan Domingo Fernández

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