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Torra y el tigre de Camba

Dice un proverbio judío que «con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanza de volver». Y no pienso ahora en las promesas del AVE y del tren digno para Extremadura. Las ‘mentiras’ a que me refiero tienen que ver con el ‘brexit’ fallido tras el referéndum trapacero de 2016, aquella consulta plagada desde el origen de falsedades, manipulación y malentendidos. Enredados en el laberinto de sus propias contradicciones, lo difícil para Reino Unido será encontrar billete para el viaje de vuelta. Regresar a una estación menos deteriorada de la que partieron.

Creo que enfrentamos estos días otras dos ‘realidades’ a las que cabe aplicar el viejo proverbio judío sobre las rémoras que acarrean las mentiras: el intento de tergiversar los efectos devastadores de la violencia machista en España y la machacona campaña del separatismo catalán para obviar que el ‘procés’ y todas las iniciativas en contra de la legalidad en que se amparan el Estatut y la Constitución son un intento de ‘golpe de Estado’, además de un ataque, que no puede quedar impune, a la convivencia democrática de un país miembro de la Unión Europea.

El juez Joaquim Bosch publicó el pasado lunes en su cuenta de Twitter, citando fuentes del INE y del Registro Central para la Protección de las Víctimas de la Violencia Doméstica y de Género, unos pocos datos que remiten a la contundencia de las cifras, no a las meras opiniones. Respecto a la violencia de género en el ámbito familiar (de hombres contra sus parejas) representa el 83% del total. El 17% restante corresponde a violencia doméstica (contra hermanos, padres, hijos y maridos). «Querer que todo sea doméstica y suprimir la violencia machista, es buscar esconderla, como pasaba antes», concluye Joaquim Bosch.

La contumacia del separatismo pasa por internacionalizar el problema
–Torra de nuevo en Estados Unidos–, buscando denigrar la imagen de España. La cansina cantinela. Hace más de un siglo, en 1917, contaba Julio Camba que a raíz de un artículo donde decía que los catalanes hablan el castellano con acento… había recibido cartas de particulares y en prensa atacándole con insultos de tres tipos: zoológicos (reptil, hiena, cuervo, chacal, cocodrilo, vampiro); patológicos (lepra devoradora, sarna nacional, virus morboso) y varios (estúpido, ignorante, chusma, ralea, inmundo, Quijote (sic), ser inútil, horda, ladrón, melifluo, almibarado, raza de decadencia, fermento de antepasados, hipócrita, cabezota, grosero…). En algunos se anticipa ya esa obsesión de Torra por el ADN y el supremacismo de campanario. Camba, claro está, ni se inmutó. Al contrario, les regaló su ingenio e inteligencia: «Estamos muy cerca del Mediodía de Francia, tierra de Tartarín. La luz es deslumbradora; la imaginación es fecunda. Un conejo, visto a cierta distancia, puede parecer un tigre. Un escritor de periódicos puede resultar un Nerón… Hay algo de tartarinesco en esto de atribuirle una intención de hiena a la menor broma que se haga sobre Cataluña. En el fondo, los catalanes saben muy bien que yo no soy hiena ni chacal, y si me dirigen epítetos tan formidables, no es para darme importancia a mí, sino para dársela a ellos mismos».

Juan Domingo Fernández

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Blog personal del periodista Juan Domingo Fernández


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