Hoy
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Insultos
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Juan Domingo Fernández | 16-01-2006 | 22:10| 0

Fui un niño flaco que aprendió a convivir con desaires del tipo «tienes menos carne que un guisado de alambre», pero esos agravios no me traumatizaron ni me resultaron insufribles. Lo que no he soportado nunca, ni entonces ni ahora, es el insulto gratuito, el exabrupto cerril y asilvestrado.

La historia de la política y de la literatura están trufadas de vituperios llenos de ingenio e inteligencia. Borges, que reflexionó acerca de esta cuestión en ‘Arte de injuriar’, reúne toda una antología, desde aquel quiebro que se atribuye al doctor Johnson: «Su esposa, caballero, con el pretexto de que trabaja en un lupanar, vende géneros de contrabando», hasta la que él consideró la injuria más singular: «Los dioses no consintieron que Santos Chocano deshonrara el patíbulo, muriendo en él. Ahí está vivo, después de haber fatigado la infamia». Menudas perlas.

Y si se repasa la obra del autor de ‘El Aleph’ daría para todo un tratado. Sus puyas contra García Lorca, Américo Castro, los catalanes o los vascos son legendarias. Eso sí, siempre con un humor sutil, irónico, de trazo fino, no como esas andanadas de Quevedo contra Góngora: «Yo te untaré mis obras con tocino, / porque no me las muerdas, Gongorilla», en las que le acusaba de judío, quizás de lo más suave que le dijo, si se compara con esos otros versos en los que le describe como: «esta cima del vicio y del insulto; / éste, en quien hoy los pedos son sirenas, / éste es el culo, en Góngora y en culto, / que un bujarrón le conociera apenas». Ni la condición de sacerdote de Góngora le libró de otras rechiflas, por ejemplo cuando le llama: «sacerdote de Venus y de Baco» o «La sotana traía / por sota, mas que no por clerecía».

Yo creo que al lado de todos esos dicterios, los exabruptos que se oyen en algunos foros actuales son tan pobres como los insultos mostrencos que se expelen contra un mal árbitro o en un atasco de tráfico.

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Incienso a Mozart
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Juan Domingo Fernández | 15-01-2006 | 01:22| 0

Yo creo que las efemérides y los años internacionales (designados por la ONU o por cualquier otro organismo internacional) son muy útiles para alimentar algunas secciones de la prensa y para ‘justificar’ la atención a determinados temas o personajes.

   De acuerdo, acepto al Quijote como libro de cabecera del 2005 y a cualquier obra de Mozart como hilo musical de fondo para todo el 2006. Pero no me pidáis que participe en esta orgía turiferaria que nos aguarda a costa del de Salzburgo; un genio, por supuesto, pero recuerde, señora, que hay vida más allá de Mozart, e incluso más allá del Quijote.

   Aclaración para precipitados: no cuestiono el menú, sino el empacho, que es distinto.

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Residencia de ancianos
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Juan Domingo Fernández | 11-01-2006 | 15:04| 0

Jack London escribió un relato, ‘Ley de vida’, en el que describe cómo un viejo esquimal es abandonado junto a una pequeña hoguera cuando le fallan las fuerzas y constituye una ‘carga’ insoportable para el resto de la tribu. Con buen oído, pero casi ciego, el viejo Koskoosh sabe que escuchará por última vez ciertos sonidos y le conforta comprobar que su hijo, jefe ahora del grupo, se ha parado a despedirse de él, cosa que otros, cuando él era joven, no hicieron con los suyos.
La escena es patética en su sencillez, y por el dramatismo sin énfasis con que narra London. El viejo acepta resignado la situación, aunque se permite la debilidad de albergar un resquicio de esperanza. (¿Y si vuelven a por mí?).
Pero es sólo un instante, apenas un segundo. Sabe que es la ley de la vida.
Antes de que el frío entumezca sus pies y sus manos, y que el corro de lobos le rodee en la noche polar, el viejo Koskoosh tiene tiempo de rememorar tiempos mejores, en su juventud, y de repetirse una y otra vez que es «la ley de la vida».

Nota a pie de página. Este relato debería estar prohibido como un espejo revelador en todas las residencias de ancianos ?públicas o privadas?, incluso en aquellas en que los residentes presumen, orgullosos, de lo bueno que son sus hijos porque les visitan «todas las veces que pueden».

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Con el arcipreste
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Juan Domingo Fernández | 06-01-2006 | 17:50| 0

Cada vez que mi vista se cruza con uno de esos dibujos que algunas mujeres se tatúan en lugares blindados habitualmente por el pudor, me acuerdo de mi abuelo Juan Domingo y del arcipreste de Hita.
Cuando mi abuelo quería reprochar alguna mala acción de algún mal sujeto recurría a una frase corta pero expresiva: «¡Ése es un cabrito… y le quito años!». Los tatuajes cerca de las zonas pudendas femeninas me recuerdan la historia del pintor don Pitas Payas y su joven mujer, que cuenta el arcipreste de Hita en ‘Libro de buen amor’.
Ya saben: don Pitas Payas tiene que marchar a Flandes y le dice a su mujer que quiere «en vuestro cuerpo pintar una figura / para que ella os impida hacer cualquier locura». La mujer acepta encantada y él, prosigue el arcipreste: «Pintó bajo su ombligo un pequeño cordero / y marchó Pitas Payas cual nuevo mercadero». La mujer se echó un amigo, pasó el tiempo y «deshízose el cordero, ya de él no queda nada». Tras dos años, y al enterarse de que regresaba el marido, la dama pidió a su amigo que le pintase en el mismo lugar otro cordero, pero el amante, que no entendía mucho de dibujo le pintó con las prisas «un señor carnero,/ cumplido de cabeza, con todo un buen apero» según, subraya el arcipreste.
Cuando al fin regresa de Flandes don Pitas Payas, le pide a su mujer que le muestre la figura que el pintó y cuando ve «aquel gran carnero» le pregunta por la transformación habida en ese «sabido lugar». Y concluye el autor: «Como en estas razones es siempre la mujer / sutil y mal sabida, dijo: -¿Qué, monseñer? /¿Petit corder, dos años, no se ha de hacer carner? / Si no tardaseis tanto aún sería corder».
Ahora, al reparar en algunos de esos tatuajes no sólo me acuerdo del dicho de mi abuelo, sino que caigo en la cuenta de que ese libro se entiende en Cataluña, incluso sin estatuto.

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Entre dos luces
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Juan Domingo Fernández | 31-12-2005 | 13:29| 0

Justo en el borde del precipio donde concluye el año, levanto la vista para atisbar los nuevos días y me entran dudas acerca de qué música de fondo debería resaltar en esta encrucijada. Lo primero que se me ocurre, algo melancólico, son los versos del ‘De vita beata’ de Jaime Gil de Biedma: “En un viejo país ineficiente, algo así como España entre dos guerras civiles”…, pero me puede el optimismo y resuelto a sacudirme la tristeza vallejiana, agarrada al cuerpo como los líquenes a la roca, al final opto por la sintonía de fondo que propuso mi viejo maestro Laurence Sterne: “Un hombre que ríe nunca será peligroso”. Me parece un buen lema-recordatorio para la vida (beata o no beata)

Buen humor y que sea lo que Dios quiera. Felicidades a todos.

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El run-rún Ronaldo
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Juan Domingo Fernández | 27-12-2005 | 10:38| 0

En 1997, cuando Ronaldo era la estrella indiscutible del Barça y un dios con trono en el olimpo deportivo, el escritor Manuel Vázquez Montalbán acudió a Cáceres a dar una conferencia en el antiguo edificio de la Facultad de Filosofía y Letras, lo que hoy se ha dado en llamar Edificio Valhondo. Sentado en una mesa de aquella entrañable cafetería le hice una entrevista para este diario y le pedí que me firmara un ejemplar de la primera edición de su ‘Crónica sentimental de España’, que yo conservo desde los años setenta como una de las joyas de mi biblioteca.
Inteligente e ingenioso, Vázquez Montalbán escribió una dedicatoria donde hacía un juego de palabras con mi nombre, Juan Domingo, («pero no Perón», ) y desgranaba sus contundentes opiniones sobre diversos temas literarios. Ocurre que Vázquez Montalbán además de ser un escritor y columnista asombroso era un conocidísimo aficionado al fútbol y culé confeso. ¿Cómo desperdiciar la oportunidad de enriquecer aquella conversación sobre política y literatura con un hervidero tan popular como el fútbol? Dicho y hecho.
Le pregunté por Ronaldo, entonces, ya digo, la estrella indiscutible del Barça, y la probabilidad de que abandonara Barcelona para irse a otro club. Recuerdo sus palabras: no creo que tarde dos o tres meses en irse porque Ronaldo, vino a decir, «es una multinacional».
Los acontecimientos le dieron la razón. Ronaldo apenas estuvo 10 meses en el equipo catalán y de allí se fue, como es sabido, al Inter de Milan, donde alcanzó la gloria de los elegidos y sufrió el infierno de las lesiones.
Hasta esa entrevista con Vázquez Montalbán yo era bastante crédulo en materia de fútbol, pero ahora que oigo el run-rún de la crisis del Madrid y la posible vuelta de Ronaldo al Inter me pregunto si es verdad que sigue siendo una multinacional. Y conozco la respuesta.

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Otra duda
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Juan Domingo Fernández | 23-12-2005 | 01:09| 0

 

¿El sentido de la comunicación en la ‘blogesfera’ es individual o colectivo? ¿Seguro que nos comunicamos con alguien más allá de nosotros mismos o como en la vieja maldición, ¿nadie puede saltar sobre su propia sombra?

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Acerca de ciertos uniformes
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Juan Domingo Fernández | 22-12-2005 | 22:17| 0

Corren tiempos de uniformidad, deseada o sobrevenida. Y hay quien se adapta a esa disciplina sin sentirse especialmente contrariado. No dejarse notar, como en la ‘mili’, porque si destacas, te quedas de guardia. El pintor Chema Cobo ?acaso el mejor filósofo que además se dedica a la pintura en España? lo ha formulado de manera más brillante y concisa: “La única forma de seguir en silencio es seguir hablando como todo el mundo”. Sólo se me ocurre exclamar: ¡A mí los glosadores!

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Figuroneo
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Juan Domingo Fernández | 16-12-2005 | 10:49| 0

La primera vez que oí la palabra ‘figuroneo’ fue al fotógrafo Ceferino López, uno de los pocos artistas de la imagen al que he visto usar cámaras Leica para sus trabajos de prensa y uno de los primeros fotógrafos extremeños que aplicaron la informática para indagar en los arcanos de la imagen. Pero bueno, ya hablaré otro día de Ceferino, ahora lo que intentaba es hablar del ‘figuroneo’, una anomalía contemporánea cuyos principales rasgos dibujarán los sociólogos antes que los académicos, pues la palabra creo que no aparece aún en los diccionarios de uso, aunque la he leído en textos de escritores andaluces e iberoamericanos.
Hijo directo del ‘figurear’ ?según el Diccionario de la Real Academia (DRAE) «tratar de representar el papel de protagonista o el de una de las personas más importantes»? y primo hermano de ‘figurón’, ?según el DRAE «hombre fantástico y entonado que aparenta más de lo que es»?, la palabra figuroneo vendría a ser algo así como acción o ejercicio de figuronear, un verbo que conjugan a la perfección algunos políticos (o sus adlátares) en tiempo de campaña electoral o en cualquier acto con repercusión pública.
¿Cómo descubrirlos? Los fotógrafos de prensa les tienen calados. Los campeones del figuroneo son esos personajes capaces de empujar a las ancianitas o a los niños para abrirse un hueco a codazos y salir en la foto; aunque los más peligrosos son los que yo llamo ‘intuitivos’ del figuroneo, esos que programan su estrategia de presunción, apariencia y ‘fantasmeo’ con la misma naturalidad con la que un borracho se pimpla el primer cubata. Amigos de aparentar, de engañar, de insinuar, de sonreír falsamente, los plusmarquistas del figuroneo intentan ser el niño en el bautizo, el novio en la boda, el muerto en el entierro y, por estas fechas, miren con atención en el portal de Belén pues igual se los encuentran haciéndose pasar por los Reyes Magos.

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Reflexión ante el calendario
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Juan Domingo Fernández | 14-12-2005 | 22:53| 0

El ejercicio es sencillo. Situado ante el espejo del año que ahora acaba, averigüe si le inquieta más hacer el balance de lo hecho o si le causa mayor desasosiego pensar en lo que tiene proyectado para el año que viene. ¿El resultado? Acuda a un economista del alma y que le hable de los signos positivos y negativos en las operaciones del espíritu. (Ah!, olvídese de los manuales de autoayuda y de ‘copiar’ en este examen). Suerte y salud.

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Sobre el autor Juan Domingo Fernández
Blog personal del periodista Juan Domingo Fernández

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