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Etiqueta: Quevedo
Promesas y paraísos
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Juan Domingo Fernández | 20-07-2017 | 19:37 |0

Quizás el daño colateral más relevante del proceso independentista catalán no sea el distanciamiento emocional, la desafección recíproca que se está produciendo entre buena parte de los españoles y quienes nutren las filas del sector separatista. La consecuencia más perjudicial del llamado ‘procés’ es la constatación de que cualquier sociedad, por desarrollada y culta que parezca a primera vista, resulta igualmente susceptible de ser influida y manipulada hasta extremos inimaginables. Cuando se habla de manipulación política solemos pensar en regímenes totalitarios extremos como la Alemania nazi, la Unión Soviética de Stalin o la Corea del Amado Líder…
Pero la experiencia demuestra que procesos intensos de sugestión colectiva se registran ahora y en nuestro país, como si se tratara de prodigios más cercanos a las creencias supersticiosas que a la lógica y la razón. Cómo se explica que en un periodo muy corto y en pleno siglo XXI las preocupaciones políticas, las prioridades sociales, las aspiraciones cotidianas de una sociedad desarrollada y caracterizada por su espíritu abierto y europeísta como la de Cataluña se ‘ensimisme’ con veleidades

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De la despoblación y de los tópicos
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Juan Domingo Fernández | 19-01-2017 | 20:32 |0

Algunas de las injusticias más sangrantes que se han cometido con Extremadura tienen su origen en tópicos repetidos hasta la náusea, tópicos cultivadores de una imagen denigratoria, de brocha gorda. Tópicos como los versos de Quevedo: «Vinieron extremeños a cuadrillas / bien cerrados de barba y de mollera», que contribuyeron a perfilar un imaginario colectivo donde encajaban a la perfección la manida y falsa figura de un Francisco Pizarro cuidando cerdos antes de irse a la conquista de Perú; las ficciones tremendistas del Pascual Duarte, que Cela sitúa en la región; los Azarías y ‘santos inocentes’ que poblaban nuestras dehesas; aquellas Hurdes de hambre y de miseria que Buñuel enturbió –a pesar de su buena voluntad– o ese cliché colectivo por el cual durante años se ha vinculado a esta tierra con la truculencia de Puerto Hurraco… (Hubo hasta periodistas, de prestigio, que para despreciar a los dirigentes políticos de entonces se inventaron el remoquete: «Socialismo de Puerto Hurraco». Mira tú qué talento.
Justo estos días en que Fitur contribuye a difundir una imagen bien distinta de Extremadura, –una de las regiones con índices de

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Humor negrísimo
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Juan Domingo Fernández | 15-10-2015 | 22:58 |0

Podría creerse que el humor negro es un invento español, sobre todo si se recuerda aquel chiste de Gila en que unos mozos desnucan al boticario de la aldea con un cepo para lobos y cuando la mujer del pobre hombre se queja y les reprocha el disparate, los energúmenos entre risotadas se limitan a exclamar: «¡Pues si no sabe aguantar una broma, que se vaya del pueblo!». O aquel otro chiste gráfico de Mingote en los años de la barbarie etarra en el que se ve a un hombre en el suelo al que acaban de disparar y junto a él un niño que exclama: «¡Han matado a mi papá, han matado a mi papá!», mientras que dos tipos con sus ‘txapelas’ contemplan la escena y uno de ellos sentencia: «Fíjate tú, tan pequeño y ya chivato».
Humor negro de alta concentración. En esa veta también trabajaron de mineros Quevedo, el autor del Lazarillo, Mateo Alemán, Vicente Espinel y luego otros muchos autores, desde el creador de ‘Gil Blas de Santillana’ hasta Jonathan Swift, que es a donde yo quería llegar. Aparte del famosísimo ‘Los viajes de Guilliver’, Swift, escribió uno de esos textos que puede considerarse el paradigma del humor negro de todas las épocas y que le

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A cántaros
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Juan Domingo Fernández | 10-10-2014 | 19:36 |0

Supongo que la banda sonora para la crónica de este tiempo es la canción ‘A cántaros’, de Pablo Guerrero: «Hay que doler de la vida / hasta creer / que tiene que llover a cántaros». Habrá quien se acuerde de Quevedo: «Miré los muros de la patria mía…» y muchos de aquella España, «Me duele España», de la que se dolió Unamuno y los integrantes de la generación golpeada por los desastres de 1898 y de un mundo verdaderamente en decadencia. En descomposición.
Como ahora. Bajo unas élites dirigentes amorales, que no reconocen más dios que el dinero y con los modos desvergonzados de quienes se atrincheraron en la impunidad, el españolito de a pie lucha por sobrevivir a una crisis que tiene su origen en la voracidad financiera de mercados distintos… y distantes. Una crisis que a la mayoría le ha llegado ‘sobrevenida’ y no por vivir –como se ha insistido injustamente, tantas veces– por encima de sus posibilidades. Ese españolito que no ha hecho otra cosa que trabajar cuando ha encontrado trabajo, se enfrenta ahora a un doble esfuerzo titánico: resistir los vendavales de la crisis y la podredumbre de los que se aprovechan del poder económico

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Sobre el autor Juan Domingo Fernández
Blog personal del periodista Juan Domingo Fernández

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