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Etiqueta: crisis
A cántaros
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Juan Domingo Fernández | 10-10-2014 | 19:36 |0

Supongo que la banda sonora para la crónica de este tiempo es la canción ‘A cántaros’, de Pablo Guerrero: «Hay que doler de la vida / hasta creer / que tiene que llover a cántaros». Habrá quien se acuerde de Quevedo: «Miré los muros de la patria mía…» y muchos de aquella España, «Me duele España», de la que se dolió Unamuno y los integrantes de la generación golpeada por los desastres de 1898 y de un mundo verdaderamente en decadencia. En descomposición.
Como ahora. Bajo unas élites dirigentes amorales, que no reconocen más dios que el dinero y con los modos desvergonzados de quienes se atrincheraron en la impunidad, el españolito de a pie lucha por sobrevivir a una crisis que tiene su origen en la voracidad financiera de mercados distintos… y distantes. Una crisis que a la mayoría le ha llegado ‘sobrevenida’ y no por vivir –como se ha insistido injustamente, tantas veces– por encima de sus posibilidades. Ese españolito que no ha hecho otra cosa que trabajar cuando ha encontrado trabajo, se enfrenta ahora a un doble esfuerzo titánico: resistir los vendavales de la crisis y la podredumbre de los que se aprovechan del poder económico

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Antifutbolistas
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Juan Domingo Fernández | 28-03-2014 | 10:37 |0

La crisis está resultando tan devastadora que ya ni el fútbol sirve como opio del pueblo. No sirve como opio y ni siquiera para cogerse el colocón, que es palabra incluida hace poco en el Diccionario de la Real Academia. En la vida para triunfar antes bastaba con escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo. Ahora lo más probable es que el libro te lo pirateen en Internet, el árbol se queme o acabe convertido en biomasa y a los hijos prepárate para visitarles en el extranjero, destino natural de un par de generaciones a las que han condenado al éxodo económico y al éxodo emocional, que es mucho más terrible y a la larga me temo que también mucho más oneroso. Otra forma de cataclismo.
La prueba irrefutable de que la crisis sigue devorándonos es que triunfan de nuevo las películas de humor, los mendigos toman diariamente las esquinas que habían conquistado los bancos (¡qué tiempos aquellos en que se multaba a quien mendigase o blasfemara en la vía pública!) y en las mesas camillas vuelven a tener su hueco los braseros de picón, badila y alambrera.
Por si fuera poco, el horizonte público en vez de obsequiarnos con la esperanza de algún prohombre capaz

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Contra la historia
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Juan Domingo Fernández | 13-07-2012 | 18:54 |0

Vivimos

Cabezazos contra el muro de la historia

Mi columna, firmada como Tristán Buendía, en homenaje a Miguel Á. Blanco

una época en que debería prohibirse por decreto ley la tristeza y el pesimismo. La sociedad las ha pasado bastante más canutas en otras ocasiones y ha salido adelante. No me refiero a la situación económica, de la cartera, sino a la realidad del corazón, al panorama espiritual. Todos los problemas que se resuelven con dinero –únicamente con dinero– son, al cabo, de categoría menor. Hasta lo advierte ‘El Principito’ de Saint Exupery: «Lo esencial es invisible a los ojos».
No estoy pensando en la España de nuestros abuelos y nuestros padres, devastada por una guerra despiadada y una posguerra interminable, ambas largas como un día sin pan; ni estoy pensando en la España carente de libertades, obligada a emigrar y a recibir turistas para compensar la balanza de pagos. Ni tampoco en esos años en que la sanidad y la educación para todos era una aspiración que tardaba en llegar como el abastecimiento de agua a muchos pueblos extremeños, las viviendas sociales, las primeras autovías o plazas

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Títeres y fantasmas
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Juan Domingo Fernández | 01-06-2012 | 16:21 |0

Cuando yo estudiaba el bachillerato, en Trujillo había un personaje popular que al aproximarse a la pared del cementerio     aceleraba el paso, se ponía la mano en la cara a modo de anteojera y no la bajaba hasta rebasar el límite del camposanto. Por la impresión que le causaba. A mí algunos días me dan ganas no de ponerme la mano de anteojera, sino de imitar las figuritas de esos tres monos que se tapan la boca, los oídos y los ojos.
Parece una tentación comprensible no querer oír, ni ver, ni hablar de lo que nos rodea, de la realidad cotidiana, cuando lo que nos rodea tiene más semejanzas con los cuadros inquietantes de El Bosco que con las promesas de un paraíso consumista donde eran inimaginables la burbuja urbanística, la crisis económica o la abundancia de sepulcros blanqueados en el panteón patrio de la banca.
Un paraíso consumista que se ha desplomado como un castillo de naipes y nos está convirtiendo en contemporáneos emocionales de la Generación del 98, aquel puñado de españoles a los que la pérdida de Cuba y de las últimas colonias les sirvió para abrirles los ojos y buscar un rearme moral en las esencias de la España más austera.
Los

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Nuestro 98 en 2012
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Juan Domingo Fernández | 09-03-2012 | 22:02 |0

España culminó el siglo XIX con una crisis de caballo que sirvió de catarsis a los escritores de la Generación del 98. La pérdida de las últimas colonias, Cuba, Filipinas y Puerto Rico, puso a la nación ante un espejo que no devolvió la imagen de Blancanieves, sino el feo rostro de la madrastra.
Esas penúltimas derrotas confirmaron que del imperio donde nunca se ponía el sol solo quedaban andrajos y una sensación generalizada de pesimismo. La reacción de los escritores del 98 es una búsqueda de las ‘esencias’ del alma española y de los valores, digamos que más intemporales, del solar patrio. Varios de ellos creyeron descubrir tales esencias en el espíritu y sencillez de Castilla, en aquellos paisajes humildes, abiertos, de una autenticidad que casa muy bien con los personajes de El Greco y los versos de Jorge Manrique, de unas esencias que percibían también en la mirada inquisitiva, dolorida y apasionada de Mariano José de Larra.
En fin, aquel ‘enrocamiento’ que incluyó una cierta aproximación a los valores de Europa (a pesar del confuso «que inventen ellos» de Unamuno) convivió con las ideas regeneracionistas de Costa y los krausistas y

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Sueldos de escándalo
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Juan Domingo Fernández | 30-06-2011 | 23:11 |0

Nunca sabe uno si el cliente arrasa el local porque ha encontrado una mosca en la sopa o porque es allí donde explotan despiadadamente a sus compañeros. Las manifestaciones de los indignados griegos dejan de parecerse a las del Mayo del 68 y empiezan a recordar las de la toma de la Bastilla. La carne podrida que les daban para comer y que hizo rebelarse a los marineros del acorazado Potemkin era lo que procedía, según la autoridad competente, hasta un minuto antes de la hecatombe. Así es la historia.

Dan ganas de echarse la mano al bolsillo, y a la cabeza, cuando en el mismo país en que el Gobierno tiene que subir el límite embargable por impago de hipotecas, el presidente, vicepresidente y consejero delegado de Bankia, es decir, Rato, Olivas y Verdú, se embolsarán anualmente un sueldo de 4 millones de euros que podrá ampliarse con 6 millones más a través de incentivos variables o ‘bonus’. Una cantidad bien apañada. Más o menos lo que deben ganar, supongo, un neurocirujano haciendo el MIR, el veterano catedrático que trabaja ahora de emérito o el simple currante que llega todas las noches deslomado a su casa después de una agotadora jornada laboral.

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La terapia nacional
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Juan Domingo Fernández | 03-02-2011 | 22:32 |0

Mientras los expertos acuerdan si son galgos o podencos los canes de la crisis, los humoristas resumían ayer en la prensa el panorama que se avecina. Con dos coprotagonistas: Ángela Merkel y Zapatero. En HOY, Sansón mostraba al presidente del Gobierno entregando un documento a la canciller alemana y diciéndole de soslayo: «Tenga. Mi curriculum».

En ‘Abc’, Puebla reflejaba otra escena de sofá. Esta vez Zapatero sostiene en sus manos un taco de folios para entregarle a Merkel en los que se lee: «Reformas». Y ella frente a él advirtiéndole: «Nein, nein. Eso ya lo veré de vuelta. Yo vengo para saber si es cierto que todavía no sabes si volver a presentarte».

En ‘El País’, Forges dibuja a la canciller alemana como una moderna Doña Inés y a Rodríguez Zapatero, con calzas y gola, como un escuálido Don Juan: «¿No es verdad, Ángela amor, que en esta apartada periferia más pequeña es nuestra deuda y la vuestra es un pastón?»

‘El Economista’ va más allá y en vez de una viñeta de humor elabora una foto-noticia para la portada con una reproducción del cuadro ‘La rendición de Breda’, de Velázquez, donde los personajes centrales son

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Manías propias
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Juan Domingo Fernández | 30-12-2010 | 21:18 |0

El fin de año es un tiempo propicio a las supersticiones, igual que las fronteras que delimitan el paso a otros territorios, ya sea en el mapa o en el calendario. Abundan las costumbres específicas: desde tomarse las uvas al ritmo de las campanadas hasta brindar con un anillo de oro dentro de la copa o vestir alguna prenda íntima de color rojo. Yo no soy supersticioso porque, como es bien sabido, ser supersticioso trae mala suerte. Pero también tengo mis ‘manías’.

Algunas tan perfectamente racionales como confiar en que el trabajo acaba dando sus frutos o que la inteligencia alimenta tanto el progreso como la bondad. Reconozco que otras manías son inextricables, como el amor en la adolescencia o la edad de Sara Montiel.

Una de esas manías que no llega a ser de primera división, es decir, que no llega a ser superstición, consiste en guardar a primeros de año tres monedas de euro de otros tantos países comunitarios. El año pasado les correspondió el turno a euros griegos, portugueses e italianos. Este año he seleccionado países con mejores perspectivas económicas, a ver si acaso: Alemania, Francia y otra vez Italia. ¿De Irlanda? Ni las migajas. No es un

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Tiburón a la vista
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Juan Domingo Fernández | 07-10-2010 | 22:15 |0

Acabo de leer las tesis del Gobernador del Banco de España (MAFO, para sus íntimos) y se me sube a la cabeza una vena ácrata que creía abolida desde mi juventud. Su diatriba contra las administraciones encargadas de los gastos sociales –en teoría con el plausible objetivo de reducir el déficit público– es como reparar en el dedo que señala la luna en vez de fijarse en el propio satélite. Este apóstol del «capitalismo salvaje», ha hecho que recuerde a Bertold Brecht, quien sostenía que era «mucho más grave fundar un banco que robarlo». Y al viejo Proudhon de «Toda propiedad es un robo». Las tesis del gobernador del Banco de España me han hecho añorar incluso los tiempos en que la Iglesia Católica condenaba la usura o prestar dinero con interés.

Harto de oír y de leer que esta crisis no la han provocado quienes se esfuerzan ocho, diez o doce horas diarias en sus trabajos ni los parados que buscan algo que llevarse a la boca, ahora nos viene MAFO apelando a la macroeconomía y a las exigencias de los organismos internacionales (¿de control?) tras los que campan, semi embozados, los grandes culpables del desastre: un sistema financiero siempre hábil a

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Quedar como Dios
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Juan Domingo Fernández | 01-07-2010 | 22:53 |0

Para el imaginario colectivo de muchos países, a los españoles les corresponde un espíritu idealista y generoso cuyo paradigma encarnaría Don Quijote, entreverado a lo sumo por el sentido común de su fiel escudero, Sancho Panza. Tal vez se trate únicamente de un tópico, como las leyendas de los bandoleros generosos, las suecas en Benidorm, el gazpacho y la siesta.

El caso es que decir «quijotesco» y pensar en un carpetovetónico resulta una asociación de ideas nada extravagante. La literatura está llena de ejemplos, desde aquel orgulloso «España y yo somos así, señora», de Eduardo Marquina en su obra ‘En Flandes se ha puesto el sol’, hasta el «Más valen barcos sin honra que honra sin barcos» pasando por el sentencioso «O llevarás luto por mí», de Manuel Benítez ‘El Cordobés’. Algo más que brindis al orgullo y al individualismo insobornable.

Decía Max Aub, el escritor trasterrado que también conoció el exilio y la añoranza de su país, que al español no le importa tanto ganar o perder sino quedar como Dios. En el pasado seguramente era cierto. Pero dudo mucho que ahora esa frase pudiera convertirse en la divisa de un analista social.

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Sobre el autor Juan Domingo Fernández
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