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DERECHOS DE LOS CONSUMIDORES EN LAS REBAJAS

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Como cada mes de enero, han comenzado las rebajas tanto en el pequeño comercio como en las grandes superficies; es oportuno, pues, apuntar cuáles son los derechos de los consumidores y las obligaciones de los comerciantes regulados en la Ley 7/1996, de 15 de enero, de Ordenación del Comercio Minorista, sin perjuicio de las normativas autonómicas.

Las rebajas es una modalidad de lo que la ley denomina “actividades de promoción de ventas”, junto con las ventas en oferta o promoción, las ventas de saldos, las ventas en liquidación, las ventas con obsequio y las ofertas de venta directa, si bien todas estas actividades promocionales podrán simultanearse, excepto en los supuestos de venta a liquidación.

Como siempre, iré por partes.

¿Qué se entiende por rebajas? Existe venta en rebajas cuando los artículos objeto se ofertan en el mismo establecimiento en el que se ejerce habitualmente la actividad comercial a un precio inferior al fijado antes de dicha venta. Es importante subrayar que no es venta en rebajas la de aquellos productos no puestos a la venta en condiciones de precio ordinario con anterioridad, así como la de los productos deteriorados o adquiridos con objeto de ser vendidos a precio inferior al ordinario, al estar expresamente prohibido por la norma.

¿Cuál es el período de rebajas? Las ventas en rebajas podrán tener lugar en los periodos estacionales de mayor interés comercial según el criterio de cada comerciante; por tanto, la duración de cada periodo de rebajas será decidida libremente por cada establecimiento.

¿Cuáles son las obligaciones del comerciante?

1.- En los anuncios de rebajas deberá especificarse la duración y, en su caso, las reglas especiales aplicables a estas, si las hubiera.

2.- Cuando las ofertas especiales no comprendan, al menos, la mitad de los artículos puestos a la venta, la práctica de promoción de que se trate no se podrá anunciar como una medida general, sino referida exclusivamente a los artículos o sectores a los que realmente afecte.

3.- Siempre que se oferten bienes con reducción de precio, deberá figurar con claridad, en cada uno de ellos, el precio anterior junto con el precio reducido, salvo en el supuesto de que se trate de objetos puestos a la venta por primera vez. Se entiende por precio anterior el menor que hubiese sido aplicado sobre productos idénticos en los treinta días precedentes.

4.- En ningún caso, la utilización de las actividades de promoción de ventas podrá condicionarse a la existencia de una reducción porcentual mínima o máxima.

5.- En el caso de que se oferten artículos a precio normal y a precio reducido, unos y otros deberán estar suficientemente separados, de forma que no pueda razonablemente existir error entre los que son objeto de una u otra oferta.

6.- Los artículos objeto de la venta en rebajas deberán haber estado incluidos con anterioridad en la oferta habitual de ventas.

¿Qué derechos tienen los consumidores?

1.- El servicio posventa y las garantías de los productos no varían respecto de los productos de temporada.

2.- Los consumidores tienen derecho –y deben exigir- el tique de compra.

3.- No se puede solicitar el pago con tarjeta, siempre que el comerciante lo advierta.

4.- No es obligatorio la devolución del dinero, salvo que se haya publicitado; es decir, que cabe la posibilidad de cambiar el producto por otro o un vale, salvo que el artículo adquirido esté deteriorado, roto o manchado.

5.- En las compras por internet, el consumidor puede devolver el producto –desistirse de la compra- en el plazo de 14 días.

¿Qué hacer en caso de reclamación? Es vital conservar el tique y, en caso de que no atiendan nuestra demanda, solicitar una hoja de reclamaciones, que deben estar siempre a disposición del cliente dejando y en la que hay que dejar constancia detallada de lo ocurrido.

Y recuerde: se recortan los precios, no los derechos.

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¿POR QUÉ SIGUEN EN LIBERTAD LOS MIEMBROS DE LA MANADA?

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Como en cualquier asunto judicial de relevancia pública en general -y este lo es muy particularmente-, cada vez que un Tribunal adopta una decisión se suscita un debate de adhesión o rechazo. Hoy, la Audiencia Provincial de Navarra (APN) ha dictado un auto, que será objeto de comentario, acordando que los integrantes de La Manada continúen en libertad provisional, pese a haberse mantenido –e incluso agravado, al apreciarse otros delitos distintos del abuso sexual- la condena en segunda instancia por sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN). A continuación intentaré explicar los razonamientos de esta decisión judicial.

¿Cuál es la situación personal de los miembros de La Manada? Los encausados estuvieron en prisión preventiva desde el día 9 de julio de 2016 (fueron detenidos el día 7) hasta el 22 de junio de 2018, ya que en fecha 21 de junio de 2018 se dictó un auto por la APN en el que se acordó su prisión provisional eludible bajo fianza de 6.000 euros, así como la obligación, entre otras, de estar localizables, no salir del territorio nacional y comparecer en el Juzgado de Guardia los lunes, miércoles y viernes. Los 5 encausados abonaron la fianza el 22 de junio y quedaron en libertad provisional. Tras la sentencia del TSJN, las acusaciones han pedido su prisión provisional e incondicional, esto es, no enervable con el pago de una fianza.

¿Qué requisitos deben concurrir para decretarse la prisión provisional?

1.- Existencia de uno o varios hechos indiciariamente constitutivos de delito sancionados con pena igual o superior a los dos años de privación de libertad, o con una pena inferior en caso de antecedentes penales no cancelados derivados de condena por delito doloso.

2.- Indicios racionales de criminalidad respecto de la persona frente a la que se dicta el auto de prisión.

3.- Persecución de fines legítimos:

a) Asegurar la presencia de los encausados cuando pueda inferirse racionalmente un riesgo de fuga.

b) Evitar la ocultación, alteración o destrucción de las fuentes de prueba relevantes para el enjuiciamiento en los casos en que exista un peligro fundado y concreto.

c) Evitar que puedan actuar contra bienes jurídicos de la víctima.

d) Evitación de la reiteración delictiva.

¿Cómo influye la sentencia dictada en segunda instancia por el TSJN? Iré por partes:

1.- Es evidente que esta segunda sentencia confirma la existencia de una pena grave y, por tanto, los indicios de culpabilidad para los encausados, pero no es firme, puesto que aún cabe la interposición de un recurso de casación ante el Tribunal Supremo; en consecuencia, siguen bajo el amparo de la presunción de inocencia que consagra nuestra Constitución y no cabe su ingreso en prisión automático, sino que deben ponderarse los fines que legitiman la medida.

2.- Respecto de los fines legítimos, la APN establece lo siguiente:

a) No existe posibilidad alteración ni destrucción de medios de prueba (obviamente, pues el juicio ya se ha celebrado).

b) No existe un riesgo objetivo para la víctima (los encausados viven a 500 km de distancia).

c) No existe riesgo de reiteración delictiva. Es cierto que a uno de ellos ha sido condenado por el robo de unas gafas de sol, pero la Sala entiende son “hechos que afectan a bienes jurídicos muy diferentes y más livianos que los que han determinado su condena por un delito de abusos sexuales”.

d) El argumento más relevante es el riesgo de fuga, puesto que la segunda sentencia avala –y agrava- las penas impuestas por la primera, de ahí que las acusaciones entendieran que se incrementaba el peligro de que se sustrajeran a la acción de la justicia.

Sin embargo, la APN realiza un juicio prospectivo favorable de los encausados sobre la base de estos fundamentos: (i) durante el tiempo transcurrido desde que fueron excarcelados han cumplido las condiciones que les fueron impuestas y, de hecho, han comparecido ante el Juzgado de Guardia de Sevilla en los días indicados en al auto de 21 de junio de 2018, singularmente en el mes y medio transcurrido desde que se dictó la segunda sentencia por el TSJN; y (ii) la situación –arraigo- personal, familiar y laboral de todos ellos permanece inalterable desde que se decretó su prisión provisional eludible bajo fianza.

Cabe destacar que existe un voto particular del Presidente de la Sala que entiende que debe decretarse la prisión preventiva, toda vez que la gravedad de la pena impuesta –y confirmada ya por dos Tribunales, a falta de la sentencia del Tribunal Supremo- incrementa el riesgo de fuga.

 

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NUEVA PAREJA Y USO DE LA VIVIENDA FAMILIAR

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Ante el revuelo producido, que algunos juristas han calificado de revolución en el derecho de familia, a raíz de la sentencia del Tribunal Supremo (TS) fechada el día 20 de noviembre de 2018 –publicada el día 23-, se impone realizar unas cuantas precisiones tendentes a aclarar conceptos, no sin antes advertir que, de ordinario, el uso de la vivienda familiar es una de las cuestiones que más problemas suscita en los procesos matrimoniales, pues el obligado a desocupar el inmueble debe abonar la pensión de alimentos, la hipoteca, el IBI y sus propias necesidades de vivienda, normalmente un alquiler, quedando, pues, en muchas ocasiones, en una situación económica precaria.

¿Qué es la vivienda familiar? Aquella en la que los cónyuges cumplen la obligación legal de vivir juntos, junto con sus hijos, si los hubiere, con una voluntad de permanencia.

¿Qué es el uso de la vivienda familiar? La naturaleza jurídica del derecho de uso sobre la vivienda familiar es de orden puramente familiar y no tiene el carácter de patrimonial; sin embargo, este derecho de uso puede inscribirse en el Registro de la Propiedad (hecho bastante aconsejable).

¿A quién corresponde el uso de la vivienda familiar? Nuestro Código Civil establece que, en defecto de acuerdo de los cónyuges aprobado por el Juez, el uso de la vivienda familiar y de los objetos de uso ordinario se realizará conforme a las siguientes reglas:

1.- Cuando existan hijos menores, corresponderá a los hijos y al cónyuge en cuya compañía queden. Por tanto, la atribución de la vivienda familiar corresponde a los hijos menores, en tanto no alcancen la mayoría de edad, y al excónyuge o pareja de hecho que con ellos quede.

2.- Cuando algunos de los hijos queden en la compañía de uno y los restantes en la del otro, el Juez resolverá lo procedente en función de las circunstancias familiares, procurando, obviamente, proteger el interés de los hijos.

3.- No habiendo hijos, podrá acordarse que el uso de tales bienes, por el tiempo que prudencialmente se fije, corresponda al cónyuge no titular, siempre que atendidas las circunstancias lo hicieran aconsejable y su interés fuera el más necesitado de protección.

¿Qué han resuelto los tribunales cuando al progenitor al que se atribuye el uso comienza una relación con un tercero que pasa a habitar la vivienda familiar? Lo cierto es que ha habido diversidad de posiciones en los tribunales que son susceptibles de reducirse a tres:

1.- Carece de trascendencia, puesto que se antepone el interés primordial de los menores y la necesidad de la vivienda de los niños no decae por la convivencia de una tercera persona.

2.- Se aminora la pensión por alimentos del progenitor no custodio, pues se considera que el tercero ocupante debe asumir una parte de los consumos normales de la vivienda (suministros y comunidad de propietarios) y que el padre o madre no custodio no debe subvenir.

3.- Se extingue el derecho de uso de la vivienda familiar, si bien este ha sido el criterio minoritario hasta la fecha.

¿Qué doctrina establece la sentencia del TS? Son varias las consideraciones que se extraen -casi textualmente- de esta importante sentencia:

1.- El derecho de uso de la vivienda familiar existe y deja de existir en función de las circunstancias que concurren en cada caso. Se confiere y se mantiene en tanto que conserve este carácter familiar. La vivienda sobre la que se establece el uso no es otra que aquella en que la familia haya convivido como tal, con una voluntad de permanencia.

2.- En supuesto examinado, razona que este carácter de familiar ha desaparecido, no porque el progenitor custodio e hijos hayan dejado de vivir en ella, sino por la entrada de un tercero, dejando de servir a los fines del matrimonio. La introducción de una tercera persona hace perder a la vivienda su antigua naturaleza “por servir en su uso a una familia distinta y diferente”.

3.- La medida no priva a los menores de su derecho a una vivienda, ni cambia la custodia, pero no es posible mantenerlos en el uso de un inmueble que no tiene el carácter de domicilio familiar, puesto que dejó de servir a los fines que determinaron la atribución del uso en el momento de la ruptura matrimonial, más allá del tiempo necesario para liquidar la sociedad legal de gananciales existente entre ambos progenitores.

4.- El interés de los hijos no puede desvincularse absolutamente del de sus padres, cuando es posible conciliarlos. El interés en abstracto o simplemente especulativo no es suficiente y la misma decisión adoptada en su día por los progenitores para poner fin al matrimonio, la deben tener ahora para actuar en beneficio e interés de sus hijos respecto de la vivienda, una vez que se ha extinguido la medida inicial de uso, y que en el caso se ve favorecida por el carácter ganancial del inmueble y por la posibilidad real de poder seguir ocupándolo si el progenitor custodio adquiere la mitad o se produce su venta y adquiere otra vivienda.

¿Qué efectos prácticos tiene la sentencia? Es evidente que con la cesación del derecho de uso que, como he indicado, es inscribible en el Registro de la Propiedad, se facilita la liquidación de la sociedad consorcial –para el caso de que el matrimonio estuviera en régimen de gananciales, que es el más común- o el proindiviso (para el régimen de separación de bienes o parejas de hecho y se haya adquirido por ambos), pues ya no pesaría la carga de ese derecho de uso sobre un hipotético tercer adquirente, en el supuesto de que alguno de los progenitores no se adjudicara el inmueble, se vendiera o saliera a pública subasta.

 

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¿QUÉ ES EL DELITO DE SEDICIÓN?

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En el día de ayer, la abogacía del Estado presentó su escrito de acusación contra los líderes del “procés” en el que calificaba los hechos como constitutivos de un delito de sedición, en tanto que la fiscalía se decantaba por la presunta comisión de uno de rebelión. Como quiera que al delito de rebelión ya le dediqué otra entrada, intentaré aclarar ahora en qué consiste la sedición.

Según el artículo 544 del Código Penal “Son reos de sedición los que, sin estar comprendidos en el delito de rebelión, se alcen pública y tumultuariamente para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las leyes o a cualquier autoridad, corporación oficial o funcionario público, el legítimo ejercicio de sus funciones o el cumplimiento de sus acuerdos, o de las resoluciones administrativas o judiciales”.

¿Cuáles son los requisitos del delito? Por un lado, hace falta un alzamiento, es decir, una insurrección, sublevación o levantamiento que, además, ha de ser público, debiendo entenderse por tal el que se realiza de modo abierto, exteriorizado, perceptible, patente, manifiesto, y tumultuario, lo que equivale a gregario, caótico, anárquico, y desordenado, aunque nada impediría que de ser organizado y ordenado también se aplicará el delito analizado. Asimismo, es necesarios el empleo de fuerza contra las cosas o las personas mediante el uso de vías no legales.

¿Quién lo comete? Ha de ser necesariamente un grupo de personas, aunque se responda criminalmente a título individual, pues así se deduce el adverbio “tumultuariamente”.

¿Contra quién se perpetra? Solo contra las autoridades, corporaciones oficiales o funcionarios públicos.

¿Cuál es la finalidad de los sediciosos? Los resultados que persigue la acción pueden ser distintos, como por ejemplo impedir la aplicación de las leyes o impedir el ejercicio legítimo de sus funciones o el cumplimiento de los acuerdos que adopten a cualquier autoridad, corporación oficial o funcionario público, así como también sus resoluciones administrativas o judiciales. No obstante, es un delito de mera actividad, con lo que no es preciso que se produzca ningún resultado concreto.

¿Qué penas lleva aparejadas? Este delito prevé penas de prisión de ocho a 10 años de cárcel para las personas que indujeron o dirigieron la sedición, o aparecieron en ella como autores, y de hasta 15 años si fueran personas revestidas con autoridad pública.

 

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¿PUEDO CAMBIAR DE NOMBRE?

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En el caso de nombres hay libertad de elección, con lo que casi todos los nombres son hoy posibles. Solamente serán rechazados aquellos nombres que infrinjan algunas de las prohibiciones establecidas en la legislación.

LOLA, Concha, Pepe o Manolo han dejado de ser únicamente apelativos familiares para convertirse en nombres propios que se inscriben como tales en el Registro Civil, según informa el Ministerio de Justicia. Pero iré por partes.

¿Cuáles son las limitaciones en la elección de nombres?

1.- No pueden imponerse más de dos nombres simples o de uno compuesto. En este caso, los dos nombres se unirán por medio de un guión.

2.- El nombre no puede perjudicar objetivamente a la persona. Por ello se excluyen los que resulten por si o en combinación con los apellidos, deshonrosos, humillantes, denigrantes, etc.

3.- No se admiten los que hagan confusa la identificación (por ejemplo, un apellido convertido en nombre), ni los induzcan en su conjunto a error sobre el sexo.

4.- No se puede atribuir a un hermano el nombre de otro hermano vivo.

¿En qué consiste el cambio de nombre?

Consiste, en esencia, en la segregación de palabras, supresión de artículos o partículas, traducción o adaptación gráfica o fonética y en sustitución, anteposición o agregación de otro nombre.

¿Cuándo se permite cambiar el nombre propio?

Solo es posible en los siguientes supuestos:

1.- Cuando lo solicite el interesado por usar habitualmente un nombre distinto del que consta en la inscripción de nacimiento, circunstancia que tendrá que acreditar cumplidamente, o por otra justa causa.

2.- Cuando el nombre se hubiese impuesto con infracción de las normas establecidas o las limitaciones antes expuestas.

3.- Cuando se trate de la traducción de un nombre extranjero.

4.- Cuando se trate de la traducción o adaptación gráfica o fonética a las lenguas españolas.

5.- Cuando se rectifique la mención registral del sexo.

¿En qué casos no procede el cambio de nombre?

No es factible el cambio de nombre propio, por falta de justa causa, cuando se pretenden cambios insignificantes, como por ejemplo, Esther por Ester, Débora por Deborah, Cristina por Kristina, o a la inversa. Solo son admisibles estos cambios cuando tienen como fin corregir ortográficamente el nombre propio incorrectamente escrito.

¿Qué otros requisitos es obligado cumplir?

1.- Como hemos visto, ha de concurrir justa causa, es decir, no existe libertad al respecto, y que no se derive un perjuicio para terceras personas

2.- El cambio de nombre se realiza, previo expediente, por el encargado del Registro Civil del domicilio del interesado.

3.- En el caso de que la causa del cambio sea el uso de nombre distinto del inscrito y no resulte probado el uso habitual, corresponde la competencia al ministro de Justicia y, por delegación, a la Dirección General de los Registros y del Notariado

4.- La inscripción del cambio de nombre se realiza en el Registro Civil donde conste la inscripción de nacimiento. Puede solicitarse en el Registro Civil del domicilio del interesado para que se remita al del lugar de nacimiento.

¿Quién puede solicitarlo?

El cambio de nombre puede solicitarlo el interesado mayor de edad y los representantes legales de los menores o incapacitados judicialmente.

¿Cómo se solicita?

Pueden realizarse los trámites presencialmente o por correo.

¿Qué sucede con los extranjeros nacionalizados?

1.- En la inscripción de nacimiento se tiene que consignar el nombre que aparezca en la certificación extranjera, salvo que se pruebe la utilización habitual de un nombre distinto. Si el nombre que consta en la certificación extranjera o el usado habitualmente está incluido en alguna de las limitaciones establecidas deberá ser sustituido, de conformidad con las normas españolas, por el elegido por el interesado o su representante legal y, en último término, por uno impuesto de oficio.

2.- En el caso de nombres propios que consten en sistema de escritura distinto al nuestro (chino, japonés, árabe, etc.) se consignarán mediante su transcripción o transliteración, de manera que se consiga una adaptación gráfica y una equivalencia fonética. También en nombres propios escritos con caracteres latinos cabría hacer adaptaciones ortográficas a petición del interesado para facilitar su escritura y fonética.

 

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NUEVO CRITERIO DEL TRIBUNAL SUPREMO SOBRE EL PAGO DEL IMPUESTO SOBRE ACTOS JURÍDICOS DOCUMENTADOS EN LAS HIPOTECAS

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En una sentencia del 16 de octubre de 2018, el Tribunal Supremo (TS) ha modificado su criterio sobre a quién corresponde el pago del Impuesto Sobre Actos Jurídicos Documentados (AJD) en la constitución de las hipotecas.

¿Qué legislación regula el AJD? Es un tributo regulado en los artículos 27 a 44 del Real Decreto Legislativo 1/1993, de 24 de septiembre, por el que se aprobó el Texto refundido de la Ley del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, y el Real Decreto 828/1995, de 29 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.

¿Qué grava? El AJD grava, grosso modo, los actos formalizados en escrituras públicas, como por ejemplo la constitución de una hipoteca, y los que se documenten en documentos mercantiles y documentos administrativos.

¿Qué gastos conlleva la constitución de una hipoteca? Los aranceles notariales y registrales, la gestoría (que la impone el banco), la tasación de la vivienda y el AJD, siendo esta la partida más onerosa.

¿Qué establecía la anterior jurisprudencia del TS? En una sentencia de fecha 15 de marzo de 2018 estableció que a) por la constitución del préstamo, el pago incumbe al prestatario; y b) por el timbre de los documentos notariales, el impuesto correspondiente a la matriz se abonará por partes iguales entre prestamista y prestatario, y el correspondiente a las copias, por quien las solicite.

¿Qué nueva jurisprudencia se consagra en la nueva sentencia? El TS acaba de corregir su doctrina y fallar que es el banco, y no el cliente, quien debe abonar los impuestos del préstamo. Este gravamen varía en función de la Comunidad Autónoma y fluctúa entre el 0,5% y el 2% sobre el importe del préstamo.

¿Qué argumenta en esencia la sentencia? Textualmente el TS razona que “No nos cabe la menor duda de que el beneficiario del documento que nos ocupa [la escritura del préstamo hipotecario] no es otro que el acreedor hipotecario, pues él (y solo él) está legitimado para ejercitar las acciones (privilegiadas) que el ordenamiento ofrece  a los titulares de los derechos inscritos”. Además, la resolución judicial anula el artículo 68.2 del Reglamento del Impuesto, a cuyo tenor “Cuando se trate de escrituras de constitución de préstamo con garantía se considerará adquirente al prestatario”.

¿Qué efectos puede tener sobre los procedimientos ya resueltos con sentencias firmes y los pendientes de resolución? Es más que dudoso que la sentencia tenga efectos retroactivos sobre los procedimientos en los que haya recaído resolución firme (no recurrida), pero la nueva doctrina debe aplicarse a los nuevos litigios que se insten o a los que están en curso.

 

 

 

 

 

 

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Sobre el autor Fernando Luna
Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense. Abogado especialista en derecho civil, mercantil, penal y agrario, así como en mediación familiar judicial y extrajudicial. En este blog pretende explicar con un lenguaje claro la actualidad jurídica y judicial tanto extremeña como nacional e internacional. Puede enviar sus sugerencias a blogdefernandoluna@gmail.com o a través de la siguiente web: www.luna-ferrezuelo.com