Hoy

img
LOGAN. “No te vayas, Shane”
img
Alejandro Pachón Ramírez | 04-03-2017 | 11:58| 0

Para los de mi generación, Logan, interpretado por Michael York, era el protagonista de una de ciencia ficción, “La fuga de Logan”, que luego se convirtió en serie de televisión. Para los amantes del universo Marvel, Logan es Lobezno, el personaje más carismático, humano y tridimensional de todos los X-Men. Acentuando esa vertiente dramática, la acción nos sitúa en un futuro próximo en el que Lobezno está perdiendo sus poderes, está cojo y usa gafas para leer. Los mutantes prácticamente han sido exterminados y nuestro protagonista tendrá que emprender una operación de rescate y huída, cuidando al ya decrépito profesor Xavier y a una niña mutante.

Una extraña familia en peligro, un largo camino por recorrer y el desencanto y la soledad como compañía de los que antaño fueron héroes de cómic. En fín, un western crepuscular que puede recordarnos el “Sin perdón” de Clint Eastwood, pero cuyo mensaje emocional queda patente en el homenaje que se le hace a otro western clásico : “Raíces profundas”, tanto en la banda sonora como con la inclusión de imágenes de la película protagonizada por Alan Ladd y, sobre todo, en una secuencia final que podría haber rozado lo sentimentaloide, pero que se convierte en una hermosa despedida y en un emotivo gesto icónico.

Normalmente un guión como éste, con héroe en decadencia, anciano inválido y niña, suele caer en lo blandengue, en el estilo Spielberg para entendernos, pero aquí, gracias al carisma y el escepticismo de los personajes, las insuperables escenas de acción – algunas recuerdan a Mad Max-  y la importante presencia de esos territorios desérticos de Nuevo México donde transcurre gran parte de la trama, nos sumergen en un acertado híbrido entre western, película de la Marvel y distopía crítica.

No olvidemos que muchos héroes de acción como Van Damme, Stallone, Willis o Schwarzenegger han intentado desencasillar sus carreras en algún momento recurriendo a tramas similares a la que nos ocupa, sea protegiendo a la viuda con niño a la que le quieren expropiar las tierras, ayudando a una familia a escapar de complots gubernamentales o incluso, como en el caso de Arnold, tratando de salvar a su hija zombi. Todos han fracasado en el intento de aunar sentimientos con acción

James Mangold sin embargo lo ha conseguido. Y, lo más importante, ha hecho que los espectadores menos aficionados al cine clásico sepan de la existencia de “Raices profundas” e incluso quizás la busquen para verla,  para entender las palabras finales de la niña y su profundo enraizamiento con la cultura norteamericana del western y la frontera.

Al final todos nos quedamos a ver los créditos mientras Johnny Cash canta una balada, esperando esa minisecuencia que suele haber al final de las películas Marvel. Pero aquí no hay epílogos ni anuncios de secuelas. Ni los necesita, porque creo que es la mejor y más seria película producida por Marvel hasta la fecha.

 

 

 

Ver Post >
Summertime Blues
img
Alejandro Pachón Ramírez | 25-08-2016 | 10:24| 0

 

El título de la vieja canción de Eddie Cochran, luego popularizada por The Who, no es más que un eufemismo anglosajón para definir las diarreas estivales. Y es que este verano, que esperemos esté en fase final, con sus altas temperaturas y su triste cartelera, ha sido un largo y viscoso “blues” interpretado por una guitarra desafinada.

Los que ya hemos cumplido los sesenta recordamos que cuando éramos niños prácticamente no existía el cine infantil. Si acaso las puntuales reposiciones de “Blancanieves”, “Pinocho” o “Bambi”, los “festivales” compuestos por cortos de Tom y Jerry, Popeye o el Pájaro Loco y poco más. Las series de televisión tipo “Viaje al fondo del mar” o los dibujos de Hanna Barbera nos cogieron haciendo ya la reválida de cuarto. Sin embargo el otro día conté no menos de ocho películas de animación en pantalla y algunas otras de acción que, como “Tarzán” o “Escuadrón suicida”, van dirigidas a preadolescentes.

Los niños y jóvenes son los que mandan a la hora de elegir película e ir acompañados de sus padres y estos títulos copan la programación de tal manera que impiden el paso de producciones más adultas o minoritarias. Así que de todo lo que se ha pasado este verano por las  salas comerciales me quedo con dos títulos:

“Jason Bourne”: que aunque no sea muy original con respecto a anteriores entregas de la saga, sigue manteniendo un más que aceptable ritmo de acción e interés dramático. Me sigue llamando la atención cómo son capaces de rodar esas secuencias en espacios públicos muy concurridos; cómo consiguen adiestrar a los figurantes y a los actores principales para que todo parezca casi documental. En esta última aventura del personaje interpretado por Matt Damon hay una persecución en medio de una violenta manifestación en Atenas a causa de los recientes episodios políticos, que te deja con la boca abierta: cócteles molotovs, cargas policiales y, entre el caos, el protagonista huyendo de un asesino a sueldo a pié, en coche o en moto. Esa es la marca de la serie Bourne: personajes huyendo y matándose en medio de multitudes y lugares emblemáticos de todo el mundo. Y si además está Alicia Vikander, mejor que mejor.

El segundo título es “Star Trek: más allá, última aventura de la nave Enterprise y que está a la altura de las dos anteriores, aunque en esta ocasión aproximándose más al espíritu de la célebre serie de televisión. Creo que la saga “Star Trek” supera a las últimas películas de superhéroes y, que me perdonen los fans, a la decepcionante última entrega de “Star Wars”. El capitán Kirk y su tripulación tienen más sentido del humor, menos pretensiones filosóficas y más variedad de caracteres que los personajes planos que se nos han propuesto en la resurrección de la Guerra de las Galaxias y no hablemos de cómo Michael Giacchino sigue creando magníficos leitmotivs musicales sin perder de vista materiales procedentes de anteriores entregas.

O sea, que esto funciona a base de sagas, secuelas, remakes y  animalitos de animación que se parecen todos demasiado. También he visto grandes películas este verano, en versión subtitulada, pero en mi casa y, sin citar su procedencia.

Ver Post >
EL NEO-WESTERN EN LAS SERIES: GODLESS
img
Alejandro Pachón Ramírez | 11-12-2017 | 11:58| 0
mv5bmty0nzkxndcxnf5bml5banbnxkftztgwoti5odm5mzi-_v1_sy1000_cr006741000_al_

Creo que fueron las series de televisión las que se adelantaron al western moderno, ofreciendo una nueva aproximación a los personajes, los escenarios y el imaginario en general. No creo equivocarme si digo que la serie “Deadwood”, ya en su quinta temporada, fue una de las primeras en su género. En ella aparecían personajes históricos como Calamity Jane o Wild Bill  Hitcock tratados en un tono bastante diferente al que nos tenían acostumbrado en el western clásico. La épica y los estereotipos dejan lugar a espacios realistas  y personajes tridimensionales.

En cine, y ya en el siglo XXI, el género empezó a buscar nuevos horizontes, rodando en sitios como África del Sur, Australia y los países nórdicos. La violencia se hizo más explícita y las mujeres empezaron a tener papeles importantes como en “La deuda” o “Brimstone”.

Pero las raíces del western siguieron estando ahí, no se deconstruyó su esencia, sino que se renovó y olvidó su condición de serie B de entretenimiento, pasando a presentarse en festivales internacionales y a hacer hibridaciones con otros géneros, como el terror (“Bone Tomahwak”)

Y hete aquí que Netflix se descuelga ahora con una de las series más interesantes de la temporada: “Godless” (que significa “Sin Dios”). Definida como “una joya subversiva y feminista”, el arco temático principal transcurre en  un pueblo de Nuevo México, “La Belle”, habitado principalmente por mujeres, ya que los maridos han perecido todos a causa de una explosión de gas en la mina de plata de la que se sustentaba la economía. Sólo un sheriff que está perdiendo la vista, su joven ayudante y un tipo al que se le ha ido la cabeza e ignora su nombre, son la representación masculina, además de los diversos “buitres humanos” que revolotean en torno a las mujeres y su mina. Hay otras tramas argumentales pero todas confluyen en una idea, presentarnos una visión del western que enganche a un sector del público poco aficionado al género: las mujeres.

Además de la idea de “empoderamiento” y de espíritu de combate femeninos, “Godless“ es una auténtica antología de los mejores antecedentes del género. Evocamos “Horizontes de grandeza” en las secuencias de doma de caballos, “Río Bravo” en lo referente al sheriff, su ayudante y la cárcel del pueblo, “Grupo salvaje”, en la banda del malo, “Infierno de cobardes” y “El jinete pálido” en la subtrama religiosa, “Raices profundas” en cuanto a la relación del niño mestizo y el pistolero solitario…. Descubrimos también aspectos de la Historia poco tratados, como las primeras bandas de “cuáqueros” que se dedicaban a exterminar a los pioneros de otras religiones o los “soldados búfalo”, hombres de color que combatieron en la Guerra de Secesión y que formaron comunidades al margen de los blancos.

Todo ello con una cuidada ambientación y unas espectaculares escenas de acción y con una duración bastante peculiar: siete capítulos de entre una hora y hora y media cada uno.

Puede que nos estemos poniendo un poco pesaditos con la importancia que les concedemos a las grandes series de televisión, pero es que no dejan de sorprendernos y, sobre todo, de entretenernos, que es lo que importa a larga en un formato doméstico de calidad.

Ver Post >
LA LIBRERÍA : EL LIBRO COMO PERSONAJE.
img
Alejandro Pachón Ramírez | 23-11-2017 | 11:12| 0
4229559

“Una nunca se siente sóla en una librería”, dice la narradora de la película. En mi caso no ocurre eso, porque me siento un espectro cuando voy a Universitas y no está Angelito.

Me pongo en este plan porque la película de Isabel Coixet- nunca pensé que diría esto -me ha tocado algunos puntos claves de mis neuronas sentimentales.  Me refiero a las novelas que aparecen en la trama, la de una viuda de guerra que abre una librería en un pueblo, y que se convierten  en un personaje más.

La primera , “Fahrenheit 451”, no sólo es una precisa aportación al carácter del personaje encarnado por Bill Nighy, sino también es la reivindicación de Ray Bradbury como el escritor que dio a conocer el género de la ciencia ficción y la distopía a varias generaciones del siglo XX, entre las que me incluyo y que además nos llegó vía televisión con las adaptaciones de relatos de Bradbury por parte de Narciso Ibáñez Serrador en sus “Historias para no dormir”.

La otra es “Lolita”, de Nabokov, que representa la literatura como provocación moral y enfrentamiento a lo políticamente correcto. Antes que la película de Kubrick, me aparece en los sensores emocionales uno de los grandes  temas de Morricone para la versión “Lolita” (https://www.youtube.com/watch?v=GBwl_elSEFM) de Adrian Lynne  y que es una de esas músicas que duelen. En ese enlace tenéis una de las mejores versiones para mi gusto.

La tercera es  “Viento en las velas” (“High wind in Jamaica”) , una historia de niños en un barco de piratas, y que dio lugar a una excelente película interpretada por Anthony Quinn y James Coburn  y dirigida por alguien que también filmó con cariño la campiña inglesa: Alexander Mackendrik . Tal novela es la que perfila el carácter de la niña coprotagonista y añade nuevas lecturas a la trama convencional.

En cuanto a la protagonista, maravillosa Emily Mortimer, realmente no sabemos cuál es su libro, ya que los lee todos y su conocimiento es ecléctico, pero de gran sensibilidad e intuición.

Hay muchas películas británicas o americanas ambientadas en esos aparentemente idílicos pueblecitos con pastos oscilando al paso de nubes cambiantes.  Un espacio que ha hecho suyo la Coixet escapando a lo tópico. Bajo la aparente capa de pictoricismo, de distancia entre clases sociales y de la sobrevaloración de la vida en un pueblo, está la fuerza de un guión que, aunque no he leído la novela en la que se basa, juega con los puntos de vista narrativo y con la estructura y cierre de tramas de forma magistral.

Llama la atención su dirección de arte y su fotografía, sin caer en la cursilería de la postal; el ritmo, la sutil y eficaz banda sonora de Alfonso de Vilallonga, en la onda de Alexander Désplat y la forma de usar la voz en “off” y filmar a los personajes. Es el estilo clásico británico (Ivory, Loach) ….sólo que en una producción española que aborda el entorno sin tratar de copiar estereotipos, sino aproximándose íntimamente a los personajes y el escenario y llegando a un nivel artístico y de producción muy alto.

Ver Post >
ORO: UN TROPEZON EN LA MISMA PIEDRA
img
Alejandro Pachón Ramírez | 12-11-2017 | 11:41| 0

Teaser trailer de Oro La Película De nuevo Agustín Diaz Yanez vuelve a adaptar a Pérez Reverte, dando la sensación de que no ve sus propias películas y que ignora las justas críticas recibidas por “Alatriste”.

“Oro” tiene algunas buenas secuencias y mejores intenciones ideológicas. Nos cuenta el trayecto por la selva de un grupo de soldados españoles en busca de una de esas legendarias “ciudades de oro” americanas que animaban a los conquistadores. De hecho lo único que no ponen en duda los esforzados aventureros es la existencia de ese oro. Lo demás: la fé cristiana, el deber hacia el emperador o los mandos superiores e incluso el compañerismo, van perdiendo valor conforme avanza la acción. Una acción que es una sucesión de ejecuciones sumarias, asesinatos, luchas contra indígenas y contra un caimán que no se ve, aunque al final salen unos pajaritos rojos muy bonitos.

La idea que subyace debajo de una trama no muy hilvanada es la típica metáfora histórica de Pérez Reverte acerca del “cainismo” de los pueblos españoles: extremeños, aragoneses, vascos y andaluces enfrentados entre sí y contra el mando. “Extremadura: mala tierra, pero buenas gentes”, se dice en la película. Menos mal que no hay catalanes en la expedición, porque entonces  la extrapolación histórica hubiera venido al pelo.

Una extrapolación en la que hay tomas que, al igual que en “1898. Los últimos de Filipinas”, no deja de intentar recordarnos el cine sobre Vietnam y el paralelismo entre la decadencia del imperio español y la derrota yanqui en Asia. El problema cronológico es que la acción transcurre un siglo antes, durante el reinado del emperador Carlos, de la primera caída del imperio colonial hispano.

Otro problema es que todo está contado de una forma mal hilvanada e incluso apresurada; unidimensional en cuanto a los personajes y tomando referencias de películas del mismo género. El personaje interpretado por Juan Diego es similar al que compuso en “Cabeza de Vaca”, un olvidado título acerca del citado explorador y, obviamente, muchas de las tomas y composiciones están inspiradas en la mejor película que se ha rodado sobre el tema : “Aguirre. La cólera de Diós”, de Werner Herzog.

Hay también algunos elementos inaceptables, como la conversación entre las dos únicas mujeres de la expedición en una tienda, y cuyo lenguaje y tono contemporáneo están fuera de lugar. La estupenda actriz Barbara Lennie hace lo que puede por sacar adelante un papel bastante inverosímil ya que, aunque hubo mujeres en estas expediciones, aquí únicamente está para crear tensiones pasionales entre los hombres.

Los actores también se esfuerzan, así como los elementos de vestuario y efectos de acción pero, llegamos a lo más grave: la banda sonora. Después del error cometido en “Alatriste” de poner un tema de banda municipal de Semana Santa en la secuencia final, ignorando la excelente partitura de Roque Baños, ahora se recurre directamente a Javier Limón, un productor y arreglista, fundamentalmente de flamenco, que hace tres cosas: copiar las primeras notas del tema principal de “La misión”, hacer que los aguerridos conquistadores utilicen como himno de guerra un tema del cancionero popular del pacense Juan Vásquez  titulado “De los álamos vengo” , que en realidad es para voz femenina y poner luego esa misma melodía cantada por José Mercé para el famoso poema de  Quevedo, (“poderoso caballero es don Dinero”), que es bastante posterior. De hecho, incluso el cante flamenco es mucho más moderno. Lo único entrañable del desbarajuste es la dedicatoria  a Pepe Salcedo, gran persona y maestro de montadores, que no llegó a terminar su trabajo.

 

Ver Post >
EL EFECTO FU MANCHU
img
Alejandro Pachón Ramírez | 28-10-2017 | 09:44| 0
promo325186891

En la última novela de Stephen King, “Fin de guardia”, que cierra la trilogía iniciada con “Mister Mercedes” protagonizada por el policía jubilado Hodges, su antagonista , conocido como “el príncipe del suicidio”, ha adaptado unas aparentemente inofensivas consolas de videojuegos y las ha distribuido de forma masiva. En ellas, junto con juegos simples como el solitario o el comecocos hay uno de pesca de peces con mensajes subliminales de color y sonido que inducen al jugador al suicidio.

fin-de-guardia-stephen-king-portada

Estas formas de hipnosis  se han dado mucho en el cine, el cómic y la literatura popular, siendo el malvado Fu Manchú, que para los de mi generación fue encarnado  por Christopher Lee en la pantalla , uno de los maestros de estas técnicas.

fu-mancu-character

Todo esto viene a cuento a raíz del visionado de la última película Marvel: “Thor: Ragnarok”. El público que asiste a estas sagas cada vez es de menor edad; de hecho la mayoría van acompañados de sus padres, que probablemente sean a los que más les interesa la película. Lo digo porque es difícil que niños de cinco a siete años hayan leído los abundantes y voluminosos cómics o visto toda la filmografía anterior de “Los vengadores” y sus diversos “spin offs”.

Especialmente esta entrega de Thor incluye secuencias de efectos lumínicos y sonoros que a lo mejor contienen un elemento hipnotizante. Los vuelos iridiscentes hacia Aasgard, los colores de los personajes (el rojo de Thor frente al verde de Hulk) creando un vertiginoso cóctel digital en las secuencias de luchas, etc, etc, creo que deben tener algún efecto en las mentes más sencillas. Pero no se asusten, no creo que los de Marvel traten de volver locos a una generación, es algo mucho más simple : les incitan a comer palomitas y beber refrescos, que es en realidad el negocio del cine comercial hoy. Si se dan cuenta, comprobarán como hay chavales que entran y salen varias veces durante la proyección, tanto para reponer chucherías como para evacuar la cantidad de líquido que se meten en el cuerpo.

En lo que a mí respecta lo que me interesa de estas películas de super héroes , que ya no recibo con el mismo entusiasmo de antes, es su sentido del humor, y en este caso el título que nos ocupa está sembrado. Desde el momento en que el dios del Trueno, Loki, Hulk y Walkyria (hay una memorable secuencia wagneriana), se autodenominan “Los vengativos” para diferenciarse de los Vengadores, hasta las bromas entre los protagonistas, sigue interesándome ese tratamiento jocoso, de no tomarselo demasiado en serio, que es precisamente de lo que carecen las películas de DC, a las que les sobra seriedad  y afán de trascendencia.

Y termino con un chiste que atañe a superhéroes de ambas factorías:

¿De dónde proceden los superpoderes de Iron Man y de Batman?: del dinero; ambos son millonarios.

 

Ver Post >
LAGRIMAS EN LA NIEVE. BLADE RUNNER 2049
img
Alejandro Pachón Ramírez | 08-10-2017 | 09:40| 0
Resultado de imagen de blade runner 2049

El primer Blade Runner lo vimos en el cine Menacho de Badajoz, a principios de los ochenta, cuando instalaron un excelente sonido Dolby. Para los amigos de entonces se convirtió en una de las películas de culto de nuestras vidas. Volvimos a releer a Philip K. Dick, a rebuscar el cómic de Moebius en la revista “Metal Hurlant” y a plantearnos la posibilidad de que Vangelis, con cuyos “Carros de fuego” nos había hartado hasta la saciedad, fuera un gran músico de cine, cosa que luego no ocurrió.

Con estos antecedentes – el recuerdo como pasado sentimental, a veces falso y que es uno de los temas de la película- , fui a ver esta nueva aproximación con bastante desgana. Ridley Scott ya me había decepcionado con sus precuelas de “Alien” y Denis Villeneuve en su último título, “La llegada”, no estaba a la altura de su anterior y brillante filmografía; pero no hay nada más bonito que equivocarse con estas intuiciones, cosa que pocas veces ocurre, habida cuenta de la cantidad de cine que uno lleva visto.

“Blade Runner 2049” me ha enganchado a la butaca, pese a sus dos horas y media de duración, sin sentirla ni como una secuela, ni como un encargo, sino como cine de autor y de calidad. Los que no hayan visto el mítico título anterior, muchísima gente por cierto, no entenderán nada, mientras que los que lo hemos disfrutado en sus diversos montajes participamos de algo distinto pero que nos resulta familiar.

La película de Villeneuve es algo más que una secuela, aunque aparezcan personajes y subtramas de la primera, incluyendo al policía interpretado por Edward James Olmos, el que hacía figuras de origami,  a Harrison Ford y a Rachel. Sin embargo se distancia del original en muchos aspectos. De entrada una dirección artística en la que el Art Déco y la fotografía tipo  “film noir” han sido sustituidos por un minimalismo operístico casi zen y unos ambientes escénicos mucho más diversos, como si de una megalómana exposición de escultura contemporánea se tratase. Los efectos especiales, en una película en la que no hay mucha acción, se centran en el tratamiento de realidades virtuales y hologramas que suplen en el lado  sentimental a las replicantes femeninas de la anterior. Todo en ese apartado se nos muestra como innovador y vanguardista, contado con un “tempo” lento que se recrea en los planos generales y en los distintos tipos de iluminación. Hay unas secuencias en un postapocalíptico casino de Las Vegas, que inmediatamente me hicieron recordar al Kubrick de “El resplandor”. Técnicamente una maravilla.

Pero hay muchas más cosas en las que Villeneuve se desmarca de Scott, como las de contenido literario y filosófico. Aquí no hay monólogos poéticos como aquel famoso del replicante interpretado por Rutger Hauer a punto de morir sobre “todas estas cosas se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia”, que parece ser que se lo inventó el propio actor, fuera del guión, bajo el efecto de sustancias psicotrópicas y con gran cabreo por parte de Harrison Ford al que le robó el protagonismo de la crucial escena. Hay buenas frases y mejores propuestas argumentales sobre la veracidad y la fugacidad de los recuerdos, pero las que más me gustan son las reflexiones históricas y distópicas, como la que dice el fabricante de androides: “Todas las civilizaciones se han construido a base de mano de obra desechable”.

Por si fuera poco, Hans Zimmer y el equipo de sonido en general, han construido una banda sonora de efectos y música que perfecciona y evoca a la de Vangelis en su concepto básico , pero en la que no recurre en ningún momento a temas melódicos de la primera película como “Memories of Green” o “Blade Runner Blues”. Esto es mucho más funcional y más ensamblado con el proceso narrativo y escénico.

Una auténtica gozada para amantes, no sólo de la ciencia ficción, sino del buen cine actual y cuyo disfrute exige un poquito de complicidad con aquella película que vimos en el Menacho hace demasiados años. Por cierto, el título de este artículo es un “spoiler”.

Ver Post >
IT O EL PARQUE DE ATRACCIONES DE STEPHEN KING
img
Alejandro Pachón Ramírez | 12-09-2017 | 10:19| 0
58

Stephen King es uno de los escritores que, a partir de los ochenta, más me han interesado. Los profanos piensan que sólo escribe terror, pero los que conocen su bibliografía saben que no es así. Creo que he leído todo lo que ha publicado y me ha hecho pasar momentos intensos, embebido en sus libros más gordos, sin poder soltarlos. Concretamente recuerdo que gran parte de “It”, la voluminosa novela en la que se basa la película que tratamos , la leí en una habitación de hotel en Salamanca durante la asistencia a un congreso a la mayoría de cuyas sesiones no pude asistir a causa de una gripe. En ese estado entre febril y laxo viví las aventuras de la pandilla de los Perdedores y su reencuentro en la edad madura para volver a luchar contra el monstruo primigenio de las cloacas de Derry. Luego he leído cosas que me han gustado menos, especialmente aquellas que hace para ganar más dinero, si ello es posible, como por ejemplo la secuela de “El resplandor” titulada “Doctor Sueño” y que, cómo no, también va a ser llevada al cine.

En “It” King recurrió por primera vez al mismo artilugio de novela coral y del paso de la adolescencia a la madurez que luego usó en otras ocasiones, de cómo un suceso sobrenatural o macabro altera la vida de un grupo de amigos. Recordemos “El cuerpo” (la película es “Cuenta conmigo”) o “El cazador de sueños”. Lo malo del asunto es que se le ha copiado mucho y el mercado audiovisual está saturado con versiones de su obra desde bastante pésimas (un montón) a muy brillantes (“Mísery”, “Cadena perpetua”…)

Pero una cosa es vender derechos de novelas como churros y otra explotar la misma historia hasta la saciedad. El éxito de la serie televisiva “Stranger Things”, aunque no es suya, es debido  al revivalismo nostálgico a lo Spielberg. Así que ahora era el momento de que el esquema funcionara para dos generaciones: la llamada generación “Goonie” (los que ahora rondan los 40 años de edad) y la de los preadolescentes actuales. Lo que ya no es de recibo es que, además de una antigua miniserie de televisión, convierta It en dos películas, con lo que cobra tres por el precio de una. Y es que este It sólo cuenta la historia de los niños, no la del reencuentro. Ambas iban mezcladas en la novela y aquí se divide en dos partes. Ha ocurrido también con “La niebla” excelente película y ahora mediocre serie de televisión, al igual que otra penosa serie también reciente : “La cúpula”. Esperemos que no ocurra con Mister Mercedes, su magnífica trilogía policiaca protagonizada por el detective retirado Hodges.

En cuanto a la película que nos ocupa, no podemos decir que esté mal. Tiene una gran potencia visual-no olvidemos que el proyecto lo comenzó Cary Fukunaga, autor de una esteticista versión de Jane Eyre- y el guión puede funcionar para el que no haya leído la novela. Pero todo está basado en sustos con música y efectos de sonido, todo eso que convierte a una película en una atracción de feria. Diseñada para asustar a criaturas y homenajear a la generación Goonie, a mí me deja bastante frío esta historia muchas veces vista, copiada y reciclada desde la publicación de la novela. Pese a eso King sigue siendo mi escritor favorito (excepto en la farragosa y mitómana serie de “La Torre oscura”).

Dos apuntes adicionales : el director, Andrés Muschietti, que por entonces vivía en Barcelona, obtuvo premio en el Festival Ibérico de Cine de Badajoz por su corto “Mamá”, realizando luego un largo con el mismo título. También espero que la actriz que interprete a  Beverly de mayor, la única chica de la pandilla de los Perdedores, sea Amy Adams. Es clavadita a la adolescente que hace dicho papel en esta primera entrega.

 

Ver Post >
JOSAN: FIN DE UN CAPITULO DE LA HISTORIA DEL CINE EN MERIDA.
img
Alejandro Pachón Ramírez | 04-09-2017 | 11:13| 0

Jose María Sánchez, Josán, nos ha dejado. Se ha aludido en las redes sociales, cosa que agradezco, al libro que escribí sobre él, aunque más bién inspirado por su trabajo y lo que supuso en la formación cinéfila y sentimental de mi generación. Pero creo que es de justicia citar otra importante publicación, “Historia gráfica del cine en Mérida” (José Caballero Rodríguez. Editora Regional de Extremadura, 1999). Un libro con excelente documentación gráfica e histórica en el que se le alude junto a otro gran cartelista emeritense, Manuel Carvajo Domínguez, que firmaba como “Carvaj”. Curiosamente ambos personajes guardan relación con el reciente artículo en el que trataba sobre el cine y el tren en Extremadura y la importancia de RENFE en Mérida ya que, Carbajo era factor de circulación y el padre de Josán era inspector médico de RENFE. Hay otro dato que cierra el círculo de casualidades no tan casuales: todos vivíamos en la misma calle, la entonces denominada General Aranda y ahora Mariano José de Larra. Una calle también habitada por nombres posteriormente conocidos como Paco España (que luego fue mi compañero de Departamento en la Universidad), Paco Blanco (el de Adenex), el antiguo alcalde Antonio Vélez y tantos otros. La mayoría de familias ferroviarias.

Mucho antes de que yo escribiera el libro “Cine con los cinco sentidos. Las carteleras de Josán”, ya lo conocía desde niño. No sólo por esas grandes carteleras que alegraban el centro de la ciudad de manera efímera, sino porque vivíamos en el mismo bloque de pisos que daban a un trozo de acueducto y a la llamada Casa Patricia, en cuyas ruinas jugábamos. En los bajos tenía un taller al que nos dejaba asomarnos, ya que era muy amigo de mi padre. Lo recuerdo como alguien muy afectuoso que me llamaba Alejandrito y me saludaba mientras yo traía de una tienda que había al lado un trozo de barra de hielo, un sifón y una botella de gaseosa “La francesa”. También han venido a mi memoria las entrevistas que mantuve con él, muchos  años después, para preparar el libro. La mayor parte del material del que disponía, aparte de una serie de fotografías, eran unas cartulinas dibujadas con tinta china y que se colocaban en las vitrinas de los cines, junto a los ajados fotocromos. Aquellas fotografías que venían dentro de las sacas de las películas, con fotos de rodaje montadas sobre cartón, normalmente estaban muy deterioradas, ya que por entonces la vida comercial de una película era muy larga, de años de exhibición y, al igual que las copias, que acababan su carrera exhibidora con bastantes metros de menos que cuando se estrenaron, dichas fotos se habían pinchado en las carteleras de innumerables poblaciones. Las esquinas de las que se colgaban iban desapareciendo, y estaban llenas de desgarrones, humedades y las huellas de cientos de clavos que habían ido eliminando los bordes. Las cartulinas de Josán daban un toque de clase a las vitrinas paliando el vetusto efecto de dicho material de distribuidora un tanto sobado.

Resultado de imagen de cine con los cinco sentidos libro

 

La parte gráfica más importante del libro eran dichos dibujos, magníficamente seleccionados y maquetados por el artista Luís Costillo, al igual que la bonita portada y que es un fragmento del gran cartel de “Los cañones de Navarone” en el que Anthony Quinn apuñala el cuello de un soldado nazi.

Una vez decidido el material y el enfoque del mismo, faltaba el tono literario y el hilo conductor y ahí surgió “Cine con los cinco sentidos”: vista, oído, olfato, gusto y tacto, evocados por aquellas carteleras de “Los Diez Mandamientos” o de “La vuelta al mundo en 80 días”. Por esas páginas desfilan los olores de los cines, los sabores de las chucherías, los toqueteos en la “fila de los mancos”, los aplausos y silbidos de cuando llega la caballería y, sobre todo, el anticipo visual que significaban esas carteleras y que nos prometían los mejores placeres del domingo, junto con los programas de mano, también llamados folletines que repartía Falete por la calle Santa Eulalia.

Final de una época en la que no había “teasers”, “photocalls”, ni grandes “displays” propagandísticos en los vestíbulos de los cines. Esos colosalistas ensamblajes que anuncian las películas y que, para montarlos, hace falta seguir un curso de ingeniería, haciendo temblar a mis amigos trabajadores de los cines Conquistadores cada vez que les llegan esos grandes embalajes llenos de piezas. El trabajo de Josán y Carvaj era más difícil y artístico, pero al menos tenía más visibilidad.

No me resisto a poner aquí la cita con la que comenzaba mi libro y que describe el paso del tiempo:

“…Fue aquí, en el Tívoli, donde descubrí por primera vez el tiempo y el espacio, los saboreé como si fueran hibisco. Fue durante una reposición de “Río Rojo”…Mientras Montgomery Clift le cascaba a John Wayne en una pelea a puñetazos, una secuencia absurda, hice una marca en el brazo de mi butaca con la uña del dedo gordo. Dónde estará ese trozo de madera, me pregunté, dentro de veinte años, dentro de 543.” (Walker Percy. El cinéfilo. Alfaguara. 1990)

Ver Post >
FESTIVAL IBERICO DE CINEMA. Haciendo balance.
img
Alejandro Pachón Ramírez | 26-07-2017 | 10:29| 0
La imagen puede contener: 6 personas, personas sonriendo, personas de pie

Más que nada a nivel informativo y tratando de evitar el autobombo al ser uno de los responsables del Festival, comentaré aspectos de esta actividad vista desde dentro.

En primer lugar, destacar el hecho de que el público de Badajoz está encantado de ir al cine a la Terraza del López de Ayala, ya sea a ver nuestros cortos y/o las proyecciones de largometrajes comerciales que se suceden a lo largo del verano. Cada año me saludan conocidos que nunca habían asistido a una sesión de cortos y que salen encantados, y me consta que sus apreciaciones positivas no son por compromiso. Es un público que va creciendo desde hace 23 años. No sólo en edad, sino también en número y cuyos gustos es lo primero que tenemos en cuenta a la hora de seleccionar los trabajos a competición. También miramos con el ojo crítico hacia los posibles premios del Jurado Oficial, pero aquí hay un problema: cuando estamos seleccionando (este año hemos visto 450 cortos aproximadamente), aún no sabemos quíenes formarán parte de dicho Jurado, con lo cuál no podemos establecer un perfil determinado. Esto redunda en beneficio de la claridad del proceso, pero hace que nos equivoquemos a menudo en nuestras predicciones acerca de qué películas tienen más posibilidades. Yo rara vez acierto y en muchas ocasiones daría el primer premio a otra, sin que esto signifique un menosprecio hacia las ganadoras oficiales, ya que todos los cortos tienen una cosa en común: su elevada calidad técnica y artística.

Cada año me sorprende más el premio del Jurado Joven, que suele tender hacia lo más vanguardista. El premio CEXECI del Jurado Joven de este año ha sido para un trabajo portugués de animación multipremiado en otros festivales, pero de un corte bastante innovador: “Estilhacos”, de J.M. Ribeiro.

En cuanto a los premios del público también suelen ser bastante imprevisibles. Se tiende a pensar que el premio se lo va a llevar una comedia, pero no es así. El ejemplo lo tenemos en que el premio del público en San Vicente de Alcántara – con una asistencia media de 150 espectadores, una cifra mayoritaria impensable en muchas poblaciones- ha sido para un drama relacionado con los desahucios: “Ainhoa”.

En medio de cortos, de cursos y talleres, de foros profesionales y de publicaciones y homenajes, este año he tenido la mejor recompensa que podría esperar un “freak” de las bandas sonoras: el concierto de Fernando Velázquez con la Orquesta Sinfónica y Coros de Extremadura y el coro cordobés Zhiryab. He ido a muchos conciertos de música de cine a lo largo de mi vida, pero recordaré éste como uno de los grandes, junto a los de Jerry Goldsmith o Ennio Morricone en el Teatro de la Maestranza. Y es  por la simpatía y el didactismo del autor de “Un monstruo viene a verme”, por la diversidad del repertorio elegido y por la potencia y precisión de la Orquesta de Extremadura, que ha entrado arrolladoramente en el mundo de las bandas sonoras, de manera que Velázquez grabará con ellos su próxima película. Creo que nuestro entendimiento con esta formación musical ha significado una subida de prestigio para nosotros, que esperamos continúe en el futuro.

El momento más relajado del Festival suele ser la comida que nos ofrece Cafés Delta en Campomaior. Allí, asombrados por el bacalao dorado y la sericaia, los invitados y profesionales se sueltan y cuentan jugosas  anécdotas que algún día habría que publicar. Esa comida es el preludio a la entrega de premios de por la noche, los nervios a flor de piel, suavizados por la presencia de algún reconocido humorista/presentador, tal como ha sido este año la divertida intervención de Goyo Jiménez.

Durante mi intervención no tuve más remedio que agradecer a los invitados su presencia en Badajoz, pese a las dificultades para llegar a un sitio en el que prácticamente no existe el tren ni ningún transporte público cómodo y económico. Aun aislados en este Oeste ibérico fronterizo, como si fuéramos indígenas encerrados tras un muro invisible, la intención es seguir luchando contra hándicaps de éste tipo y seguir ofreciendo uno de los grandes festivales de la Península Ibérica. El día que nos pongan tren, la liamos.

 

 

 

Ver Post >
CANCIONES Y DISPAROS
img
Alejandro Pachón Ramírez | 11-07-2017 | 09:05| 0

 

Resultado de imagen de baby driver

Es una agradable casualidad que coincidan en cartel dos películas de atracos cuya esencia y personalidad se basa en el uso de canciones. La primera es la reposición de la cinta de culto “Pulp Fiction” en la que Tarantino reafirmó su voluntad de concebir la banda sonora como un elemento dramático y escénico importante dentro de la trama. La tendencia creada por el director de “Reservoir Dogs” o “Jackie Brown”, ambas con una potente selección de canciones ya escritas, ha sido seguida por muchos realizadores con diversa fortuna, siendo quizás Guy Ritchie (“Snatch: Cerdos y diamantes”) el más reconocido dentro de esta moda.

Pero héte aquí que aparece Edgar Wright, con una filmografía no muy abundante y se deja caer con uno de los más deslumbrantes e intensos impactos audiovisuales de esta temporada: “Baby Driver”.

Una historia mil veces contada , la del conductor de atracos que quiere dejarlo y se ve obligado a dar el último golpe, pero que, gracias al enfoque sonoro, se nos muestra como algo original y brillante. El truco consiste en que el protagonista, el joven y experto conductor, sufre de acúfenos, de ruidos en los oídos, y los amortigua oyendo música mp3 a todas horas, eligiendo la “play list” más adecuada para cada momento. Esto hace que las canciones actúen libremente como piezas diegéticas (de la acción) o incidentales (de acompañamiento externo); que a veces los ruidos de los acúfenos se mezclen con la banda sonora o que la música suene por uno u otro canal cuando el chico presta uno de sus auriculares a su acompañante. Si a esto unimos unas persecuciones tremendamente realistas y unos personajes bien definidos, como los que interpretan los televisivos Kevin Spacey (“House of Card”) o Josh Hamm (“Mad Men”) tendremos una experiencia cinematográfica altamente entretenida.

En cuanto a las canciones, qué les voy a contar. El título de la película es el de un tema de Simon y Garfunkel, hay cosas de Queen, de Dave Brubeck y un potente arreglo rapero del “Shaft” de Isaac Hayes, entre otras joyas de distintos estilos y épocas. Una selección cuidada y adecuada a cada momento que convierten a “Baby driver” casi en un musical de acción incesante.

Evidentemente es una película que hay que ver en cine, porque dudo que en las versiones domésticas se consigan los matices sonoros de una buena sala y , sobre todo, porque no creo que en tu casa te dejen poner la música al poderoso volumen que exige esta pequeña joya.

Ver Post >
UN CORTOMETRAJE CON RECORD GUINNES
img
Alejandro Pachón Ramírez | 01-07-2017 | 16:54| 0
Resultado de imagen de porque hay cosas que nunca se olvidan

Con motivo del estreno de “Despido procedente”, de Lucas Figueroa, con Imanol Arias, Darío Grandinetti y Hugo Silva, se ha divulgado en casi todos los medios que un trabajo anterior de este director, “Porque hay cosas que nunca se olvidan”, es el cortometraje más premiado en la historia (casi 300 premios nacionales e internacionales), según considera el libro Guinness de los récords.

Pese a ese aval, la película recién estrenada de Figueroa no responde a las expectativas. Probablemente le hará gracia al público asiduo a los chistes fáciles relacionados con los equívocos y los contrastes de los acentos hispanos y otros tópicos, pero como escribí en otra ocasión, ese tipo de comedia me resulta falsa y populachera. En cuanto a la trama en general, queda enrevesada y poco coherente, sin que en ningún momento me haya sentido enganchado a la pantalla, pese a algún personaje acertado como el interpretado por Darío Grandinetti.

Pero lo que me interesa es el asunto del cortometraje más premiado. He de decir que compitió en el Festival Ibérico de Cine de Badajoz y que estaba rodado en Italia, en un pueblo en el que unos niños juegan al fútbol en la calle y molestan constantemente a una vecina con sus balonazos en la pared y en las macetas. Es una comedia con cierto aire felliniano, cuyo mayor gancho comercial (probablemente de ahí los Premios del Público en los festivales) era que hacía un pequeño papel un famoso futbolista llamado Cannevaro.

El corto estaba bién, resultaba simpático…pero aquí en Badajoz no se llevó ningún premio. Fué en la edición 14, en el 2008, que inauguramos con  la película extremeña “Un novio para Yasmina”. El Jurado Oficial, formado por Javier Estrada (redactor especialista en cine del diario El Mundo), Jesús García de Dueñas (Director e historiador del cine), Rubén González (cortometrajista extremeño), Ana Rayo (actriz) y Manuel Velasco (Director de fotografía y profesor de la ECAM) decidió dar el premio Onofre a la mejor película al conocido director Daniel Sánchez Arévalo, que ya había hecho su mejor largometraje, “Azul oscuro, casi negro”, por el corto “Traumalogía”, que también se llevó el premio a la mejor banda sonora compuesta por Pascal Gaigné. Era una comedia negra en la que durante una boda se muere el padre del novio.

Esto demuestra varias cosas. Una de ellas es  la cantidad de festivales de cortometrajes que hay en todo el mundo y el esfuerzo de mantenerse entre los más reputados, respetando un estilo propio, tal cuál es el caso, aunque me esté mal el decirlo, del Festival De Badajoz, que este año llega a su edición 23. Para llegar a tal número de festivales con una producción, es necesaria una estrategia de distribución coordinada e informada. Una parte del engranaje muy importante en la industria audiovisual.

Otra es la especificidad y los públicos y jurados diversos que dan su perfil a dichos festivales. Películas multipremiadas en muchos casos, no son ni siquiera seleccionadas en otros. Este año en el comité de selección del Festival de Badajoz hemos visto más de 400 cortos y puede que algunos de los que no entran en la selección oficial, sean premiados en otros festivales. Esto depende básicamente de cómo los programadores del festival, después de tantos años, intuyen lo que más interesa a su público, dentro de unos elevados estándares de calidad técnica.

Es lo bonito de este formato y de su exhibición. Que cada sitio tiene un festival y un público distinto y eso da la oportunidad a los realizadores de encontrar su “target”, ya sea en un pueblo andaluz, en Montreal … o en Badajoz.

En cualquier caso está bien para nuestro mundillo que un largometraje se publicite básicamente porque su director entró en los récords Guinness gracias a un corto…y pese a no haber ganado ningún premio en Badajoz

Ver Post >
Soy director en Historia del Arte, especializado en Música de Cine, crítico de cine, y director del Festival Ibérico de Cine de Badajoz. Retomo este blog con la intención de ofrecer de forma amena mi experiencia como historiador y crítico de cine y televisión, tanto en lo que respecta a la actualidad audiovisual reciente y futura, como al montón de vivencias relacionadas con el tema que en la segunda mitad del siglo pasado vivimos los de mi generación. No olvidaré aspectos periféricos e inseparables del cine comercial y las series de televisión como los video juegos o los cómics. En resumen, todo ese universo iconográfico que llena nuestros ocios e inquietudes, convirtiéndonos en “fans”, “freaks” o, sencillamente, en espectadores.