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Fecha: agosto, 2016
Summertime Blues
Alejandro Pachón Ramírez 25-08-2016 | 12:24 | 0

 

El título de la vieja canción de Eddie Cochran, luego popularizada por The Who, no es más que un eufemismo anglosajón para definir las diarreas estivales. Y es que este verano, que esperemos esté en fase final, con sus altas temperaturas y su triste cartelera, ha sido un largo y viscoso “blues” interpretado por una guitarra desafinada.

Los que ya hemos cumplido los sesenta recordamos que cuando éramos niños prácticamente no existía el cine infantil. Si acaso las puntuales reposiciones de “Blancanieves”, “Pinocho” o “Bambi”, los “festivales” compuestos por cortos de Tom y Jerry, Popeye o el Pájaro Loco y poco más. Las series de televisión tipo “Viaje al fondo del mar” o los dibujos de Hanna Barbera nos cogieron haciendo ya la reválida de cuarto. Sin embargo el otro día conté no menos de ocho películas de animación en pantalla y algunas otras de acción que, como “Tarzán” o “Escuadrón suicida”, van dirigidas a preadolescentes.

Los niños y jóvenes son los que mandan a la hora de elegir película e ir acompañados de sus padres y estos títulos copan la programación de tal manera que impiden el paso de producciones más adultas o minoritarias. Así que de todo lo que se ha pasado este verano por las  salas comerciales me quedo con dos títulos:

“Jason Bourne”: que aunque no sea muy original con respecto a anteriores entregas de la saga, sigue manteniendo un más que aceptable ritmo de acción e interés dramático. Me sigue llamando la atención cómo son capaces de rodar esas secuencias en espacios públicos muy concurridos; cómo consiguen adiestrar a los figurantes y a los actores principales para que todo parezca casi documental. En esta última aventura del personaje interpretado por Matt Damon hay una persecución en medio de una violenta manifestación en Atenas a causa de los recientes episodios políticos, que te deja con la boca abierta: cócteles molotovs, cargas policiales y, entre el caos, el protagonista huyendo de un asesino a sueldo a pié, en coche o en moto. Esa es la marca de la serie Bourne: personajes huyendo y matándose en medio de multitudes y lugares emblemáticos de todo el mundo. Y si además está Alicia Vikander, mejor que mejor.

El segundo título es “Star Trek: más allá, última aventura de la nave Enterprise y que está a la altura de las dos anteriores, aunque en esta ocasión aproximándose más al espíritu de la célebre serie de televisión. Creo que la saga “Star Trek” supera a las últimas películas de superhéroes y, que me perdonen los fans, a la decepcionante última entrega de “Star Wars”. El capitán Kirk y su tripulación tienen más sentido del humor, menos pretensiones filosóficas y más variedad de caracteres que los personajes planos que se nos han propuesto en la resurrección de la Guerra de las Galaxias y no hablemos de cómo Michael Giacchino sigue creando magníficos leitmotivs musicales sin perder de vista materiales procedentes de anteriores entregas.

O sea, que esto funciona a base de sagas, secuelas, remakes y  animalitos de animación que se parecen todos demasiado. También he visto grandes películas este verano, en versión subtitulada, pero en mi casa y, sin citar su procedencia.

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EL OCASO DE LOS DIOSES
Alejandro Pachón Ramírez 11-08-2016 | 10:50 | 0

 

 

 

Los grandes ciclos mitológicos de nuestros días han sido creados por dos editoriales de cómics: D.C. y Marvel. Es un Olimpo y también un Valhalla – no olvidemos que Thor también juega en esta liga- que empezó a gestarse en 1938 con Supermán, que continuó luego con los superhéroes de la Marvel y que eclosionó a finales del siglo pasado con sus triunfales adaptaciones cinematográficas. Un mundo de Gigantomaquias, Apocalipsis y Mesías, de Odiseas galácticas, de descensos a los Infiernos y de venganzas entre héroes y semidioses. Un “totum revolutum” muy bien diseñado estructural y visualmente que ha ido rebajando sus expectativas a la par que disminuía la edad del público al que va destinado y que tiene mucho que ver con la filosofía de la todopoderosa casa Disney, dueña y señora de todo el tinglado.

Pero la megalomanía tiene un precio. Los pequeños cuadernillos de Editorial Novaro y Vértice se transformaron en lujosas ediciones Prestige y en gruesos volúmenes integrales que se ponían a la altura de las costosas películas de Spiderman, Batman, Vengadores, etc. Dicha hipertrofia es algo habitual en los géneros. Recordemos cómo esa gallina de los huevos de oro que era el “spaghetti western”  fue aniquilada por sus propios creadores cuando empezaron a incluir en los rodajes almerienses la comedia disparatada con títulos como “El blanco, el amarillo y el negro”, siendo su certificado de defunción un título más que estimable producido por el propio Sergio Leone : “Mi nombre es ninguno”.

Con las películas de superhéroes ha pasado algo parecido. Mientras que un personaje con el carisma y el sentido del humor como Iron Man se convertía en la última entrega de Los Vengadores en un líder serio y sin ninguna gracia, aparecen otros personajes de comedia de sal gruesa como Deadpool, que hace que los padres se pregunten cómo han llevado al cine a sus hijos para ver a un tipo tan deslenguado y macarra. La D.C. por su parte, y tras la fallida Batman vs. Superman, y aún así parece ser que Ben Affleck amenaza de nuevo con hacer del hombre murciélago, trata de entrar en el terreno de  la incorrección política y del humor con “Escuadrón suicida”, sin conseguirlo tampoco. De hecho, si no es por la presencia de Margot Robbie, la película sería un auténtico fiasco. Los “malos” de todos estos títulos tampoco son lo que eran, de hecho no son ni malos, sino unas víctimas incomprendidas.

El canto de cisne de esos híbridos actuales entre el cómic antiguo y el moderno, entre la ilustración clásica y esos dibujos más redondeados y satinados de ahora (muy influidos por el “manga”) tienen su mejor representación en la película “Guardianes de la Galaxia”,con su banda sonora llena de “hits” ochenteros. “Hits” comerciales de Rolling o Queen que, por cierto, también aparecen en “Escuadrón suicida”.

O puede que el problema esté en los que crecimos leyendo las viñetas de Jack Kirby y Stan Lee en blanco y negro o los Supermanes de Editorial Novaro en color. Puede que los superhéroes necesiten infantilizarse y mezclarse unos con otros lo más posible, hasta que haga falta una guía para entender personajes y subtramas, como ocurre con “Juego de tronos”. Puede que el ocaso no sea el de los semidioses mutantes, ni el de los vengadores atormentados, sino el nuestro. Un crepúsculo como el de Gloria Swanson (“Aún soy grande, son las películas las que se han hecho pequeñas”) en el que el problema es uno mismo y su abigarrado pasado lleno de emociones y recuerdos forjado a base de tebeos y salas de programas dobles.

 

 

 

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Soy director en Historia del Arte, especializado en Música de Cine, crítico de cine, y director del Festival Ibérico de Cine de Badajoz. Retomo este blog con la intención de ofrecer de forma amena mi experiencia como historiador y crítico de cine y televisión, tanto en lo que respecta a la actualidad audiovisual reciente y futura, como al montón de vivencias relacionadas con el tema que en la segunda mitad del siglo pasado vivimos los de mi generación. No olvidaré aspectos periféricos e inseparables del cine comercial y las series de televisión como los video juegos o los cómics. En resumen, todo ese universo iconográfico que llena nuestros ocios e inquietudes, convirtiéndonos en “fans”, “freaks” o, sencillamente, en espectadores.