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Fecha: septiembre, 2016
SAMURAIS Y PISTOLEROS: EL NUMERO NO IMPORTA
Alejandro Pachón Ramírez 25-09-2016 | 12:52 | 0

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Puede que convenga recordar que dos de los westerns que provocaron un punto de inflexión en el desarrollo del género son adaptaciones de “Yojimbo” y “Los siete samuráis”, ambas del japonés  Akira Kurosawa. Me refiero respectivamente a “Por un puñado de dólares”, de Sergio Leone y “Los siete magníficos” de John Sturges. Adelantaré que la nueva propuesta de Anthony Fuqua tiene mucho de Leone, bastante de Sturges y algo de Peckinpah, por mucho que algunos críticos aludan a lo innecesario de este “magnífico” remake.

La versión de Sturges supuso la aparición de una cantera de actores (James Coburn, Steve Mc Queen, Charles Bronson…) que luego reaparecerían en “La gran evasión”. A esa versión sucedieron unas cuantas secuelas, casi todas rodadas en Almería, y diversos “péplums” hispanos como “Los siete espartanos”, “Los diez gladiadores”, etc; siempre con un número en el título que implicaba la destreza de una minoría especializada en disparar, lanzar cuchillos o dar puñetazos frente a ejércitos de malvados.

Hay un largo camino desde aquellos films japoneses en blanco y negro  hasta la versión actual llena de referencias y homenajes. Muchos pensarán que se trata de obviedades, de que los “magníficos”, que aquí los hay de todos los colores -negros, pieles rojas y orientales incluídos- son estereotipos, pero eso lo sabe el director y por eso apela a nuestra nostalgia y a nuestra capacidad de apreciar cuán lejos hemos llegado en este periodo de renacimiento del “western”.

Sin nada que ver con Tarantino, ni con neowesterns como “The salvation” o “Deuda de honor”, “Los siete magníficos” es cine clásico, casi enciclopédico y, sobre todo, el mejor homenaje que se le puede hacer a Sergio Leone. La dirección artística, la caracterización del malo, los grandiosos exteriores y los duelos con grandes primeros planos y angulaciones, nos remiten al universo del creador del “spaghetti western”. La batalla final, sin embargo, con ametralladora Gatlick de por medio, está tomada claramente del “Grupo salvaje” de Sam Peckinpah y algún personaje, como el caballero sudista interpretado por Ethan Hawke, es un trasunto del que interpretaba Robert Vaughn en la de Sturges.

Y queda lo mejor: la banda sonora. Algunos ritmos de percusión, algunos acordes a lo largo de la película nos evocan el tema de Elmer Bernstein, (pinchar enlace para oir la versión dirigida por Inma Sarah) popularizado por la publicidad de Marlboro y, aunque hay magníficos “leitmotivs”, esperamos que la conocida melodía aparezca en algún momento. Justo cuando acaba la película, James Horner da paso a Bernstein y empieza a sonar en los créditos finales con todo su esplendor y, para mayor deleite de los aficionados, sobre unos títulos con balazos incluídos y fotos viradas al estilo de los “spaghetti western”. ¿Se puede pedir más?.

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EL REGRESO DE LOS CLASICOS: BEN-HUR
Alejandro Pachón Ramírez 11-09-2016 | 10:28 | 0

 

Falto de ideas, el cine actual se nutre de sagas procedentes de la literatura juvenil, de cómics, de adaptaciones de “best sellers” y de “remakes” de clásicos.

Con el estreno de “Ben-Hur 2016“, donde la inclusión de la fecha de producción en el título de la película es bastante significativa, asistimos a a lo que podríamos llamar una  “reinterpretación”. Se le ha achacado a la película algo que para mí es una de sus virtudes: no ser fiel al conocido título interpretado por Charlton Heston…y durar sólo dos horas. Los que esgrimen este argumento puede que ignoren que la película de 1959 dirigida por William Wyler es, ahora sí, un “remake” de la versión muda (1925) de Fred Niblo , interpretada por Ramón Novarro, y  que la versión muda, a su vez, no es en absoluto fiel a  la novela del coronel Lewis Wallace, que participó en la batalla de Shiloh y fue  gobernador en el condado de Lincoln durante la guerra de este nombre y que tuvo su recreación cinematográfica en “Chisum”, la de John Wayne. La novela Ben-Hur, subtitulada “Un relato de los tiempos de Cristo”,  es una gran “novela-río”, concepto aplicable posteriormente a “Lo que el viento se llevó” o a “Cimarrón”, llena de personajes, de situaciones y de subtramas que no aparecen en ninguna de las versiones cinematográficas, incluídas un par de tv movies bastante flojas.

No hay duda de que la versión del 59 es impresionante, que la carrera de cuadrigas es espectacular y que Heston está inconmensurable, sobre todo a los ojos de Stephen Boyd, pero la versión actual no desmerece en absoluto a su ilustre precedente, si exceptuamos el hecho de que la música de Miklos Rosza siempre será insuperable. No estamos ante una compilación de imágenes que ilustran un texto, como en aquellos viejos libros de la colección Historia.

Su mensaje no tiene nada que ver con la venganza entre Ben-Hur y Mesala sino que, curiosamente para los tiempos que corren, es cine cristiano con un mensaje de concordia y perdón que no estaba en la anterior. En aquella, la figura de Cristo era distante, no le veíamos la cara, y el príncipe Judá Ben Hur se limitaba a asistir a un milagro; pero en la que nos ocupa, Cristo es un hombre del pueblo, con un lenguaje y un aspecto normal y cuya presencia puntual provoca cambios incluso en el desenlace del argumento.

Me gusta cómo ese mensaje empareja a la perfección con el eterno conflicto en el Oriente Próximo, aquí representado en la lucha entre los zelotes y el imperio romano. Si a eso unimos el hallazgo de una batalla naval contada desde el punto de vista subjetivo de los galeotes y una carrera de cuadrigas tan eficaz como la de su ilustre antecesora,  (magnífico Morgan Freeman cruzando el interior de la “spina” en plan “coach manager”) comprenderemos las licencias que se ha permitido el director a la hora de eliminar personajes, localizaciones (Roma aquí no aparece) y, por tanto, metraje.

En fín, que esta temporada cinematográfica empieza con una buena “reinterpretación” y creo que va a continuar con un buen “remake”:  el de “Los siete magníficos”, de Anthony Fuqua (ya veremos).

Más allá de “reboots” o sea, volver a filmar una saga desde el principio, normalmente un cómic, y que suelen ser fallidos como en el caso de los Spidermans o Los 4 Fantásticos o de “remakes” oportunistas, prefiero las remasterizaciones con metraje original recuperado. No hay nada más  grande que volver a ver (aunque ya lo hayas hecho tropecientas veces) la versión digitalizada e íntegra de “La Conquista del Oeste”, sin las dos molestas rayas de Cinerama que separaban el encuadre. O las remasterizaciones de “Espartaco”  o “Cleopatra” con su música restaurada. Ese cine resucitado nos ofrece la oportunidad de que nuevas generaciones y viejos espectadores volvamos a disfrutar de aquellos momentos de Hollywood en los que había talento y dinero.

 

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JOSE G. MAESSO (Azuaga, 1920- Madrid, 2016): DE AZUAGA AL WESTERN
Alejandro Pachón Ramírez 01-09-2016 | 11:09 | 0

No es que fuera el mejor director del cine español, ni el mejor productor, aunque era un primera clase en cuanto a cultura, educación, y “savoir faire” y su producción “Los Tarantos”, fuera nominada al Oscar a la mejor película extranjera. El título del libro de Jesús García de Dueñas – “José G. Maesso. El número 1”- se refiere al hecho académico de que Pepe había sido el primero de su promoción en la extinta Escuela Oficial de Cinematografía. Si quieren  más detalles acerca de su dilatada y variopinta carrera, de sus raíces familiares en Azuaga , Llerena, Portugal y Badajoz, de sus riesgos empresariales y artísticos, de su faceta docente y de su personalidad, ahí tienen el libro, editado por el Departamento de Publicaciones de la Diputación de Badajoz.

Lo que quiero recordar aquí es el homenaje que le hicimos en el Festival Ibérico de Cine de Badajoz. Estuvieron Andrea Bronston (cantante que actuó en la gala e hija del mítico productor Samuel Bronston), el actor Manolo Zarzo,  el montador Pepe Salcedo, el director de fotografía Fernando Arribas y más que se me olvidan, pero sobre todo recuerdo la presencia de Eugenio Martín, autor de la cult movie “Pánico en el Transiberiano” . Maesso le produjo “El precio de un hombre”, un gran western hispano a medio camino entre el spaghetti y el cine cortijero. Luego Mario Camus quiso hacer algo parecido en “La cólera del viento”, pero no le quedó igual. De todas maneras no olvidemos que Pepe, productor de ese “Django” y otros títulos de Corbucci que tanto han influido en la carrera de Quentin Tarentino, está considerado el creador del primer western almeriense de la historia, “Tierra brutal”, también producida por èl.

Y, el colmo de cualquier “freak” de la serie B española,  gracias a este homenaje conocí a la mujer de Eugenio Martín, Lone Fleming, una “scream star” de los setenta, de la época de los terrores de Paul Naschy, Amando de Ossorio, y por supuesto de su marido Eugenio Martín, también chica de Saloon del desierto de Tabernas en más de una película . Luego la he seguido viendo en cortometrajes de gente joven a los que sigue prestándose (gratis et amore) como tantos otros actores y actrices de su generación. Aquel momento, en el vestíbulo del López de Ayala , para mí fue como revivir aquellas furtivas sesiones en cines de Sevilla como el Emperador, o el Palacio Central, donde me escondía  de mis camaradas de los sesudos cineclubs, que automáticamente me hubieran retirado la palabra si hubieran sabido de mis inclinaciones hacia el terror erótico. Creo que Lone ha sido una de las pocas personalidades del cine a las que he conocido, y he conocido a bastantes, a las que les pedido un autógrafo.

(Conversaciones de Salamanca : Juan Antonio Bardem, José Gutiérrez Maesso, Luís García Berlanga, García Escudero y Jose Luís Saenz de Heredia)

Todo esto viene a cuento de lo feliz que fué Maesso aquellos días de primavera del 2003 entre nosotros, de su sereno temperamento plasmado en el documento audiovisual que hicimos de él, de la claridad de sus recuerdos e impagables anécdotas. Para mí, al margen de sus méritos y errores artísticos, Maesso fue un personaje clave en la historia de nuestro cine  –participó activamente en las Conversaciones de Salamanca – y en el inicio del nuevo cine español abanderado por Berlanga y Bardem. Estuvo en momentos y situaciones claves para entender la auténtica historia de aquellos años. Conocedor de una amplia bibliografía cinematográfica en francés e inglés, cuando aquí sólo publicaba libros de cine la editorial Rialp. Profesor recordado por varias generaciones de cineastas ….Un extraño caso de empresario intelectual y académico en aquellos años en los que desarrolló el grueso de su filmografía.

Desde esta tierra extremeña suya y nuestra, también a veces brutal,  como la de su película con Paquita Rico y Richard Basehart (sí, el capitán del Seaview), un recuerdo póstumo y agradecido al primer cineasta que nos enseñó a cabalgar por las ramblas de Almería.

 

 

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Soy director en Historia del Arte, especializado en Música de Cine, crítico de cine, y director del Festival Ibérico de Cine de Badajoz. Retomo este blog con la intención de ofrecer de forma amena mi experiencia como historiador y crítico de cine y televisión, tanto en lo que respecta a la actualidad audiovisual reciente y futura, como al montón de vivencias relacionadas con el tema que en la segunda mitad del siglo pasado vivimos los de mi generación. No olvidaré aspectos periféricos e inseparables del cine comercial y las series de televisión como los video juegos o los cómics. En resumen, todo ese universo iconográfico que llena nuestros ocios e inquietudes, convirtiéndonos en “fans”, “freaks” o, sencillamente, en espectadores.