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LOGAN. “No te vayas, Shane”
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Alejandro Pachón Ramírez | 04-03-2017 | 11:58

Para los de mi generación, Logan, interpretado por Michael York, era el protagonista de una de ciencia ficción, “La fuga de Logan”, que luego se convirtió en serie de televisión. Para los amantes del universo Marvel, Logan es Lobezno, el personaje más carismático, humano y tridimensional de todos los X-Men. Acentuando esa vertiente dramática, la acción nos sitúa en un futuro próximo en el que Lobezno está perdiendo sus poderes, está cojo y usa gafas para leer. Los mutantes prácticamente han sido exterminados y nuestro protagonista tendrá que emprender una operación de rescate y huída, cuidando al ya decrépito profesor Xavier y a una niña mutante.

Una extraña familia en peligro, un largo camino por recorrer y el desencanto y la soledad como compañía de los que antaño fueron héroes de cómic. En fín, un western crepuscular que puede recordarnos el “Sin perdón” de Clint Eastwood, pero cuyo mensaje emocional queda patente en el homenaje que se le hace a otro western clásico : “Raíces profundas”, tanto en la banda sonora como con la inclusión de imágenes de la película protagonizada por Alan Ladd y, sobre todo, en una secuencia final que podría haber rozado lo sentimentaloide, pero que se convierte en una hermosa despedida y en un emotivo gesto icónico.

Normalmente un guión como éste, con héroe en decadencia, anciano inválido y niña, suele caer en lo blandengue, en el estilo Spielberg para entendernos, pero aquí, gracias al carisma y el escepticismo de los personajes, las insuperables escenas de acción – algunas recuerdan a Mad Max-  y la importante presencia de esos territorios desérticos de Nuevo México donde transcurre gran parte de la trama, nos sumergen en un acertado híbrido entre western, película de la Marvel y distopía crítica.

No olvidemos que muchos héroes de acción como Van Damme, Stallone, Willis o Schwarzenegger han intentado desencasillar sus carreras en algún momento recurriendo a tramas similares a la que nos ocupa, sea protegiendo a la viuda con niño a la que le quieren expropiar las tierras, ayudando a una familia a escapar de complots gubernamentales o incluso, como en el caso de Arnold, tratando de salvar a su hija zombi. Todos han fracasado en el intento de aunar sentimientos con acción

James Mangold sin embargo lo ha conseguido. Y, lo más importante, ha hecho que los espectadores menos aficionados al cine clásico sepan de la existencia de “Raices profundas” e incluso quizás la busquen para verla,  para entender las palabras finales de la niña y su profundo enraizamiento con la cultura norteamericana del western y la frontera.

Al final todos nos quedamos a ver los créditos mientras Johnny Cash canta una balada, esperando esa minisecuencia que suele haber al final de las películas Marvel. Pero aquí no hay epílogos ni anuncios de secuelas. Ni los necesita, porque creo que es la mejor y más seria película producida por Marvel hasta la fecha.

 

 

 

Soy director en Historia del Arte, especializado en Música de Cine, crítico de cine, y director del Festival Ibérico de Cine de Badajoz. Retomo este blog con la intención de ofrecer de forma amena mi experiencia como historiador y crítico de cine y televisión, tanto en lo que respecta a la actualidad audiovisual reciente y futura, como al montón de vivencias relacionadas con el tema que en la segunda mitad del siglo pasado vivimos los de mi generación. No olvidaré aspectos periféricos e inseparables del cine comercial y las series de televisión como los video juegos o los cómics. En resumen, todo ese universo iconográfico que llena nuestros ocios e inquietudes, convirtiéndonos en “fans”, “freaks” o, sencillamente, en espectadores.