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FEUD: La venganza de la televisión
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Alejandro Pachón Ramírez | 06-05-2017 | 17:59

 

“Feud”, el título de la serie a la que me refiero, se puede traducir como “enemistad”. Hace alusión a la rivalidad entre Bette Davis y Joan Crawford durante el rodaje de “¿Qué fue de Baby Jane?”, también de los  antecedentes y de sus consecuencias, así como del papel desempeñado en aquellos años  por Robert Aldrich (director), Jack Warner (productor) y  la vitriólica periodista Hedda Hooper .

Uno de los conceptos de FEUD es reivindicar la ascensión de las series de televisión en la industria del audiovisual desde los años sesenta. El gran miedo de todos los personajes de esta historia real es tener que acabar trabajando para la tele por culpa de un fracaso en taquilla. Bob Aldrich, porque ya había pasado por ello y no le gustaba el sistema de producción y las limitaciones técnicas de entonces. Crawford y Davis, porque lo consideraban algo degradante y falto de glamour, caer en lo más bajo, acabar en la pantalla del comedor de una familia de paletos de Minnesota. Para sobrevivir económicamente durante los últimos momentos de su madurez, Crawford tuvo que hacer secuelas de Baby Jane  y una serie B de la Hammer (“Trogg”). La Davis pasó por el aro e hizo algún episodio piloto y papeles secundarios en algunas series

Este es el arco argumental con el que juegan los creadores de FEUD para hacer historia del cine…vista desde la tele. El lenguaje es el de las grandes series actuales: localizaciones perfectas y diálogos ingeniosos en los que se conjugan viperinas frases históricas a lo George Cukor con otras propias de unos excelentes guionistas . Por ejemplo, Bette Davis le dice a su futuro y antipático yerno: “No me impresionas por ser un inglés con estudios. Yo he sido la reina Isabel dos veces.”

En el apartado de caracterización de personajes- aparecen un montón de actores y actrices del  cine de los sesenta- lo que menos importa es la fidelidad física, sino el gesto y la simbiósis interpretativa que aportan  en los papeles principales Jessica Lange y Susan Sarandon.  Es un duelo artístico entre dos estrellas maduras del presente a través de sus alter egos  en el viejo “star system”. Esa subterránea referencia al cine de ayer y el audiovisual digital  de ahora es lo que hace que FEUD sea un hiperrealista documental de ficción sobre tres momentos histórico-sentimentales: el del Hollywoood glamouroso, el del cambio cultural de la segunda mitad de los sesenta y el de la decadencia y sustitución de los modelos antiguos.

Si no sabemos quíen fue Robert Aldrich y su carrera posterior a “Doce del patíbulo”, ignoramos las competencias y el poder de productores como Jack Warner o la película en la que Faye Dunaway hizo  de Joan Crawford, vamos a disfrutar menos de la serie, pero creo que aún así funciona. La  Davis y su maquillaje blanco en Baby Jane y la Crawford y su hacha en “El caso de Lucy Harbin”  crearon, en su ocaso, el terror “grand guignol” , un género cuya clase venía dada por la dirección artística, la fotografía y las actrices, siendo secundarios los personajes masculinos .

Para completar este capítulo de la historia del “star system” hay que ver también el documental “El último adiós de Bette Davis”, de Pedro González, centrado en la estancia de la actriz en 1989  en San Sebastián para recibir un premio honorífico, su última aparición en público.

 

Soy director en Historia del Arte, especializado en Música de Cine, crítico de cine, y director del Festival Ibérico de Cine de Badajoz. Retomo este blog con la intención de ofrecer de forma amena mi experiencia como historiador y crítico de cine y televisión, tanto en lo que respecta a la actualidad audiovisual reciente y futura, como al montón de vivencias relacionadas con el tema que en la segunda mitad del siglo pasado vivimos los de mi generación. No olvidaré aspectos periféricos e inseparables del cine comercial y las series de televisión como los video juegos o los cómics. En resumen, todo ese universo iconográfico que llena nuestros ocios e inquietudes, convirtiéndonos en “fans”, “freaks” o, sencillamente, en espectadores.