Hoy he descubierto que el poder de la oración y el poder del pecado, son dos torbellinos con fuerzas tan poderosas, arrebatadoras y contrapuestas, que quien se deja seducir por una u otra reiteradamente; termina, con el tiempo, sin reconocerse a sí mismo. Lo que con anterioridad parecía imprescindible termina convirtiéndose en superfluo, porque todo lo llena el que está LLENO=DIOS. Y para el que anda en pecado es lo contrario, se traga todo lo que está a su alrededor; si es necesario, a las personas también: nada termina por llenar su ego, es como un ciego dando palos al aire. Cuando el hombre descubra, que es algo más que materia y física, dejará de buscar en la materia lo que no puede llenar ni calmar su espíritu.
Hoy he descubierto, que el hombre, no quiere enterarse de que sus días están contados, de que la eternidad es para siempre, que todo es efímero, que busca donde no hay; su propio ombligo. Y por tanto, hoy, también vienen a mi memoria aquellas palabras del Evangelio: Jesús, al ver la muchedumbre que venía en su busca, “sintió lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor”.
AMARaCONTRACORRIENTE
el espiritu permanece
HOY HE DESCUBIERTO
HOY HE APRENDIDO.
HOY HE APRENDIDO: Que las ideas y pensamientos que se presenta en tu corazón como eternos, no deben estar al albur de las circunstancias, que deben hacerte fuerte en la crisis y desprendido de ellos, en la fortuna. También he aprendido que estas ideas, no deben quedar como polvo y humo que aparecen y desaparecen sin provecho; y que por tanto, debo escribirlas para retenerlas. Y ejecutarlas, si este fuese su imperativo. HOY HE APRENDIDO: Que alguien definió el hecho de ser suegra; como el arte de no meterte en nada, de algo que te importa mucho. Y AYER APRENDÍ: que paciencia, es lo mismo que sabiduría. También aprendí: que no se debe reprender a nadie; si sabes que vas a humillar o herir.
AL FINAL DE LA VIDA, SOLAMENTE, NOS EXAMINARAN DE AMOR.
Hace tiempo, un psicólogo amigo mío, me envió un correo para hacerme caer en la cuenta de cómo funciona el mundo interior de la persona; y he de reconocer, por mi propia experiencia, que la didáctica que encerraba su escrito es cierta. Sus palabras venían a hacerme consciente de una realidad que todos experimentamos, que es la siguiente; con el paso de los años recordamos, de la multitud de personas que pasan por nuestras vidas, con especial cariño a aquellas que tuvieron un acto de amor con nosotros por insignificante que este fuese: Recordamos a aquel profesor que sin saber porque, se interesó por nosotros; a aquel amigo, que en un acto de valentía, dio la cara por ti o te acompañó ante una dificultad; a aquel vecino que te acogió en su casa como si de la tuya se tratase; a aquel hermano que, contra viento y marea, siempre te apoyó cuando los otros te volvían la espalda; a esa otra persona que desvió su ruta, perdiendo su tiempo, para indicarte una salida en el pueblo, o aquel otro, que en una gran ciudad, hizo cantidad de kilómetros, para ponerte de nuevo en tu itinerario cuando estabas perdido; a aquel joven que te ayudó a llevar una carga pesada, hasta tu casa, en el mismo instante que andabas al límite de tus fuerzas, al empresario que te ofreció una oportunidad, etc. Los que creemos en la Transcendencia de otra Vida, por el mensaje de Jesucristo sabemos: que al final de la vida, solamente, después de todos los afanes y desengaños de este mundo, nos examinarán de una cosa; a saber, del amor. Con esto, lo que quiero es hacer caer en la cuenta del valor que tiene, en sí mismo, amar; tanto para los creyentes como para los ateos y agnósticos. Para los ateos, por el afán de transcendencia que tienen de ser recordados por sus hijos, parientes y amigos, una vez que los gusanos hayan dado cuenta de ellos después de su muerte; y para los creyentes, porque sabemos que ése: el Amor, fue el propósito por el que fuimos creados por Dios, y por ser, por otra parte, pasaporte para la Eternidad. Por tanto, hermanos, amémonos; amémonos con todos nuestros sentidos: bien para ser recordados por los que queden aquí después de nuestra partida; o bien para construir el Reino, definitivo, de Dios. Estad vigilantes porque no sabemos ni el día ni la hora. Puede que al final de la vida termines como un billete, arrugado o lavado, pero tu amor permanecerá y seguirá teniendo el mismo valor para ellos.
Los cristianos volvemos a nuestros orígenes
La iglesia vuelve a sus orígenes: El papa Francisco además de los gestos de caridad que le caracterizan, ha tomado la decisión de abandonar las zapatillas rojas. Gesto que aunque parezca irrelevante, no lo es: el color rojo es un símbolo del poder terrenal que tuvo la Iglesia, que, aunque hace tiempo dejó de ejercerlo, el Papa viene a significar con este rechazo; que la Iglesia vuelve a ser peregrina, y que su poder, solamente, estriba en comunicar al hombre los bienes espirituales para ir anticipando el Reino de Dios ya aquí en la tierra. La iglesia, a demás, vuelve a sus orígenes; en este caso en negativo, porque vuelve a estar perseguida: los cristianos vuelven a ser arrojados a los leones, cada vez que un cristiano es encarcelado, asesinado, o asediado en un país totalitario o no. Los cristianos igualmente vuelven a sus orígenes cuando aquí en nuestro país, se cierran capillas en las universidades; universidades, que, por otra parte, en su gran mayoría derivaron de las escuelas catedralicias o escuelas monásticas que se formaron desde el siglo VI d. C. Los cristianos vuelven a ser perseguidos, cuando muchos esnobistas, hacen retirar la cruz de las escuelas, mientras sus casas están faltas de oxigeno por la cantidad de velas que queman a los budas, que tienen por doquier. Todos estos snobs, deberían entender, que, el símbolo de la cruz, además de representar un episodio real y cultural en torno al cual se fragua gran parte de la civilización moderna, supera a todos los misticismos orientales: no hay un solo guía, un yogui espiritual del hinduismo, con más poder de introspección, más santo, más caritativo, más revolucionario, más entregado (pudiendo usar su poder; se dejó matar, para salvación de todos) y al que se le atribuyan más sanaciones y milagros que a Jesucristo. Y por si todo esto fuera poco, sus discípulos atestiguaron: que resucitó y vieron en Él, al hijo de Dios. Por tanto, en las escuelas, pueden darse estas contradicciones: que los niños ignoren lo que representa un crucifijo para su civilización y cultura; aunque, por el contrario, las niñas puedan enseñar las braguitas impúdicamente en clase, los niños los calzoncillos. Y, todo ello, sin que a nadie se le pueda alterar la testosterona, o le puedan sobrevenir arcadas por el mal gusto. También los cristianos vuelven a sus orígenes cuando, en canal sur se cuestiona la presencia de un sacerdote en un programa de televisión, pero los padres, en cambio, se tienen que tragar programas de prensa rosa o gran hermano en horario infantil. Etc. Felicitémonos…, los cristianos volvemos a nuestros orígenes, solo necesitamos doce apóstoles con la misma fe de los primeros discípulos, para darle la vuelta al mundo nuevamente. Gracias.
Buestras intenciones pueden ser buenas, pero dejadnos en paz
Dejadnos en paz: los de la izquierda con vuestro paternalismo trasnochado; Dios y Padre solo hay uno. Y los que solo miráis al capital por el beneficio; dejadnos igualmente, respirar y vivir: no sigáis explotando y exprimiendo al pobre, no vais a vivir para siempre; y vais a tener que dar cuenta de vuestro egoísmo un día, ante la sociedad y ante Dios. Poneos de una vez, por todas, en la piel de vuestros trabajadores y en la de los que nacieron desnudos como vosotros y siguen igual porque nadie les ha dado una oportunidad. Dejadnos en paz los que solo buscáis la división y el enfrentamiento; los que habéis convertido la sociedad en una película de buenos y malos y habéis reducido al hombre, a un dualismo asfixiante e infantil: en algunos casos, solamente, para llenar vuestros bolsillos. Los pobres en el más amplio sentido de la palabra, los pobres de las bienaventuranzas, no quieren ya, ni más luchas ni más guerras: solo desean entendimiento, dialogo, buscar en el otro a la persona; y no, el esquema mental y reduccionista que nos han impuesto los inseguros, los que temen caerse si no encuentran enfrente a un enemigo. No más lucha de clases; de sexo; no, a la antigua y a la nueva escuela; a la guerra generacional (todo tiene un valor en si mismo y un porqué); no más dividir, entre progresistas y conservadores: dejad a los profesionales ejercer su profesión, para que no se tengan que sentir esclavos de vuestras consignas partidistas. No, a los que buscan, la diferencia para dividir.; y no, para sumar, mostrar y compartir.
Extraído de Don Quijote de la mancha:—Advierte, Sancho —respondió don Quijote—, que hay dos maneras de hermosura: una del alma y otra del cuerpo; la del alma campea y se muestra en el entendimiento, en la honestidad, en el buen proceder, en la liberalidad y en la buena crianza, y todas estas partes caben y pueden estar en un hombre.
-La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. Digo esto, Sancho, porque bien has visto el regalo, la abundancia que en este castillo que dejamos hemos tenido; pues en metad de aquellos banquetes sazonados y de aquellas bebidas de nieve, me parecía a mí que estaba metido entre las estrechezas de la hambre, porque no lo gozaba con la libertad que lo gozara si fueran míos; que las obligaciones de las recompensas de los beneficios y mercedes recebidas son ataduras que no dejan campear al ánimo libre. ¡Venturoso aquél a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo!
La palabra cayo muros, abrió fronteras; la violencia engendró regimenes y levantó defensas.
Según la psicología; la persona más inteligente es aquella que mejor se adapta a las circunstancias que le rodean. Hoy sin embargo he leído: que es mejor aceptar algo, que adaptarse a algo. Me he puesto a pensar y he entendido la diferencia; cuando te adaptas a algo, en el fondo te queda un poso en el subconsciente de rebeldía: te adaptas por que no hay otro remedio, te acomodas a la circunstancia, pero no eres feliz en ella porque, en realidad, sigue siendo tu enemiga. Cuando aceptas algo, por el contrario, lo asimilas y lo incorporas a ti mismo, y, por consiguiente, lo conviertes en el amigo que te da paz y felicidad. Lo mismo ocurre con las palabras; tolerar y respetar; la persona que tolera, lo hace porque no le queda otro remedio; en su subconsciente se siente superior, en posesión de la verdad. La persona que respeta, por el contrario, no intenta apartarte de su vida; ya que ésta, te siente un igual e incluso duda de su verdad para intentar entender y ponerse en la piel de su interlocutor. Del mismo modo, hemos prostituido la palabra amor: la hemos asociado al sexo, cuando hacer el amor o practicar el amor es también: perdonar, alentar, entregarse, apoyar, respetar, ponerse en lugar de, compartir, repartir, darse, comunicar, contar con la opinión de para proceder a…, sopesar, apaciguar, resistir, vaciarse, esperar y confiar.
Las palabras son portadoras de vida y de muerte, la biblia misma nos habla de Jesús como el Verbo, la Palabra por antonomasia. La palabra del Verbo Encarnado es veraz, no es contradictoria con sus obras, es sanadora y oferta un nuevo mundo y una nueva era: el vació de si mismo, para irrigar el corazón del otro y, como consecuencia, agradar el corazón de Dios en el que fuimos creado, para el que fuimos creado y al cual nos proyectamos para vivir el gozo de la Eternidad: el paraíso soñado por todos y, que llegará, de un modo especialmente gozoso, para todos aquellos que aquí en la tierra fueron desechados, maltratados y olvidados de sus semejantes, sus hermanos.
¿Aún quedan utopistas?
No se, si, realmente, quedan personas que creen en utopías realizables. Pero si estamos atentos al devenir de la historia; nos daremos cuenta qué, nada de lo que el hombre ha ideado para conseguir un mundo cuasi perfecto ha funcionado: cayeron los reinos; todos y cada uno de los imperios; las dictaduras, que no solo cayeron, si no que se saltaron por la tangente los derechos humanos fundamentales; cayeron las sociedades teocráticas; la misma democracia ha derivado en una oligarquía de clases dominantes que se autoprotegen para conseguir privilegios de los que no gozan sus gobernados. A pesar de esta realidad incuestionable; todavía hay quien cree poseer la clave para un mundo perfecto. Eso mismo pensaron los que dieron a luz, nuestra aún reciente democracia. Sin embargo, echando la vista a tras -los que tenemos una cierta edad- si hacemos un ejercicio de sinceridad para con nosotros mismos; nos daremos cuenta que hemos avanzado en algunas cosas, pero que hemos retrocedido en muchas otras: hemos avanzado en higiene personal, en medicina, medios de comunicación, infraestructuras, etc. Pero hemos retrocedido, sobretodo, en valores humanos: respeto y veneración por las personas mayores y su experiencia de vida; la convivencia familiar y la transmisión de valores a través de la misma, ha sido relegada al ámbito de la escuela y a los medios de comunicación, ya que nadie tiene tiempo para nadie y si lo tiene prefiere evadir su responsabilidad; el individualismo y el sálvese quien pueda acampa a sus anchas: no se ayuda al vecino, ni siquiera al familiar más cercano. Es más, preferimos no preguntar; como les va, no sea que te vayan a complicar la vida (como si tú nunca fueses a necesitar de los otros). Se ha retrocedido en educación, porque los incultos son mas fácil de manipular y por esos a los niños se les a quitado el incentivo del premio por su esfuerzo en sus estudios, etc. Para todos aquellos que crean en utopías, que piensen que algo se puede cambiar aún… Hay que retroceder XXI siglos atrás donde ya se nos dieron las claves para hacer un mundo sostenible, como dicen ahora. Claves que, por otro lado, son fáciles y comprensibles al entendimiento, aunque conllevan un ascetismo y una renuncia; a la que muchos no están dispuestos a adherirse por puro egoísmo y falta de perspectiva de su propia fragilidad y nimiedad en el espacio y tiempo universal. No es fácil de entender que, por mucho que cambien los sistemas, los gobiernos, los itinerarios e ideologías, etc. Si no cambia antes el corazón del hombre, nada de lo externo, a él, perdurará. Mientras el hombre no renuncie a su egoísmo personal, a sus ansia de poder y de dominar, a su autosuficiencia, a su ira, etc. todo volverá a derrumbarse; porque el hombre escudriñará, toda manera para saltarse las reglas, normas y leyes que entre ellos mismos, se hayan otorgado. Esta perspectiva de la vida y de la única utopía realizable (individual porque parte del esfuerzo personal de cada uno, y universal: primero porque es para todos los hombres, y después, porque el hombre como animal social que es; todo lo bueno como lo malo, que haga, tiene consecuencias y repercusiones en los demás) tiene un plus diferente a las otras, y es qué, nos la presenta alguien, que dice de si mismo ser el Hijo de Dios, y no un hombre más, tan creíble, al fin y al cabo, como tu y como yo. Tan convencido está Jesús de que lo primero es el cambio interior del hombre: que antepone siempre el espíritu a lo externo, y por esto mismo, no lucha contra el poder establecido en su época; al igual que, primero perdona los pecados y luego sana el cuerpo físico del pecador. Como también, antes de proveerse de alimentos para dar de comer a la gran muchedumbre que le seguía, antepone las enseñanzas del Reino de Dios; y después, cuando descubre que tienen hambre, se compadece y hace el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. No es que tengamos que desatender el cuerpo, lo que no podemos hacer de nuestro cuerpo, el dueño de nuestra voluntad y la causa del sufrimiento de los otros. El sacrificio, la cruz, el ascetismo, la voluntad, signos de contradicción en la sociedad moderna, donde lo que prima es el hedonismo; son, en definitiva, la única lanzadera a una vida presente llevadera y a un futuro en Dios gozoso.
Si queremos vivir la verdadera Semana Santa, salgamos de casa.
Sí, salgamos de casa, pero en lugar de irnos a la playa, a la nieve, o a ver estatuas de Jesucristo y la Virgen que las tenemos todo el año en las iglesias; salgamos de casa, repito, para ir a ver a nuestros ancianos a las residencias: padres, abuelos, tíos, etc. Salgamos de casa para ir a visitar al vecino imposibilitado, a la vecina con cáncer, al amig@ enferma. Salgamos de casa para ir a ver a la persona abandonada por su familia, que vive la soledad no buscada. Salgamos de casa para consolar a la viuda. Salgamos a la calle para dar limosna al mendigo o al que se gana la vida amenizando con su música y canto en las calles. Visitemos al que debemos un desagravio y hagámosle un regalo como signo de reconciliación; también al que herimos su alma con una acusación falsa, salgamos al encuentro de aquel al que echamos del trabajo con falsas acusaciones para quedarnos con su puesto, hagamos un sitio en la calle y en público a aquel amigo del que nos avergonzamos porque ya quedó lejos de nuestro nuevo estatus social. Salgamos a la calle para dejar nuestro orgullo, ¡maldito orgullo! que impide reconciliarte con tu padre, tu nuera, tu amigo, tu vecino, tu hermano, tu alumno, tu profesor, etc. ¿A caso no te das cuenta de que es tú mismo corazón el que puede salvar una vida, en el sentido más amplio del término, que el que puede hundirla en la desdicha más grande de la soledad, la indiferencia o la depresión? ¡Despierta que ya es hora! y comprobarás… que no hay nada que haga más feliz al hombre, que salir de si mismo para regalar vida y hacer que otros vivan por tus palabras y tus gestos. En definitiva: si quieres salir a ver al Cristo verdadero, dale a tu hermano el hombre lo que necesita, y que es lo mismo que Jesucristo le daría: amor y cariño. Y tened siempre presente estas palabras del propio Jesús: No solo de pan vive el hombre> <LO QUE HICIEREIS A UNO DE ESTOS, MIS PEQUEÑOS (=a los que pasan a nuestro lado con hambre y sed de justicia) A MÍ ME LO HACÉIS. Hermanos estad alerta, porque no sabemos ni el día ni la hora, y hay mucho puesto en juego, a saber, la Eternidad.
El hombre que entendió y vivió desde las BIENAVENTURANZAS
TEXTO GRABADO EN UNA PLACA DE BRONCE EN EL INSTITUTO DE READAPTACIÓN DE N.YORK.
“Yo he pedido a Dios fuerza para triunfar; el me ha dado flaqueza, para que aprenda a obedecer con humildad.
Había pedido salud para realizar grandes empresas; me ha dado enfermedad, para que haga cosas mejores.
Deseé la riqueza para llegar a ser dichoso; me ha dado la pobreza, para que alcanzara la sabiduría.
Quise poder, para ser apreciado por los hombres; me concedió debilidad, para que llegara a tener deseos de El.
Pedí un compañero para no vivir solo; me dió un corazón, para que pudiera amar a todos los hermanos.
Anhelaba cosas que pudieran alegrar mi vida; me dió vida, para que pudiera gozar de las cosas.
No tengo nada de lo que he pedido; pero he recibido todo lo que había esperado.
Porque, sin darme cuenta, mis plegarias informuladas han sido escuchadas.
Yo soy, entre todos los hombres, el MÁS RICO.
Jesús se dió cuenta cuando vino al mundo, que los hombres estamos EQUIVOCADOS, que andamos buscando la felicidad donde no está. Es por ello que un día subió a la montaña y habló a todas las personas que le seguían sobre LAS BIENAVENTURANZAS, explicándoles que la felicidad no está en el tener, el dominar, el disfrutar… sino en algo muy diferente : EN AMAR Y SER AMADO.
Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se
le acercaron. 2 Y, tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
3«Bienaventurados los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los Cielos.
4 Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.
5 Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.
6 Bienaventurados los que tienen
hambre y sed de la justicia,
porque ellos serán saciados.
7 Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
9 Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los Cielos.
11 Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con
mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.
12 Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa
será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.
Hoy he sentido. Y lo que se siente, por lo general, es mas real que lo que se ve (apariencias).
Hoy, después de muchos años; he sentido una gran paz interior: una paz leve, suspendida y suave como una brisa: me ha hablado Dios y me ha reconocido el hombre. Ahora sé, que la espera mereció la pena (de cualquier manera hubiese merecido la pena); que los tiempos que marca Dios, no son los que demandan las personas. Hoy sé, ¡como no!, que me volveré a equivocar, pero también he entiendo que la semilla germinó, que la lluvia ha sido abundante y que este incipiente árbol ya se sostiene sobre grandes raíces. Florecerá, caerán sus hojas que se pudrirán, pero a cada primavera brotará con más fuerza y vigor, porque sus raíces no están en la tierra, sus raíces prendieron en el Cielo, prendieron en Dios.
Pedro Chaves Rico.



