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BIOECONOMIA

2012 marzo 9

BIOECONOMÍA

Juan Carlos Antequera

9 de Marzo de 2012

A veces se nos olvida que eso de la sostenibilidad tiene tres perfiles: medioambiental, económico y social. Y que los tres son igual de importantes y necesitan estar irremediablemente imbricados para que el concepto tenga todo su contenido y ofrezca todas sus posibilidades.

Siempre he creído que lo natural en el ser humano es ser artificial, y que gracias a ello podemos comer todos los días, disfrutamos de una buena salud, nos comunicamos a distancia, podemos viajar en avión y ver la tele, entre otras exquisiteces. No obstante, también es cierto que hay que proteger y cuidar nuestros recursos naturales para que transformándolos podamos seguir siendo artificiales y mejorar nuestra calidad de vida. Claro está que igualmente deberíamos huir de la visión antropocéntrica del mundo, porque a la madre naturaleza (despojada totalmente de sus cualidades maternales) le importamos lo justo.

La Comisión Europea acaba de presentar, al resto de instituciones europeas, un proyecto denominado “la innovación al servicio del crecimiento sostenible: una bioeconomía para Europa”.  la verdad es que no empieza mal, porque en su retahíla argumentaria inicial coloca a la necesidad de dar de comer a una población mundial; de la que se espera que alcance los 9.000 millones en 2050, esto es un 30% más que en la actualidad, y esta tarea es la que desempeña la agricultura. Hay que producir más y mejor;  y aquí es donde este concepto de bioeconomía intenta ligar la ciencia de vanguardia, la biotecnología,  con experiencias y conocimientos locales. Cumpliendo este objetivo se consigue tanto dar de comer en esos países con crecimientos demográficos altos, como asegurar el bienestar social y personal en Europa.

Como en otras políticas europeas, se apuesta por la investigación como vehículo para llevar a cabo los objetivos integrados en este proyecto de la Comisión. Debemos concienciarnos, y poner dinero, que esta es la herramienta del futuro y abandonar el I+D como acrónimo de improvisación y desparpajo, por su autentico significado. En agricultura tiene sentido tanto en la fase de producción (ahorro en inputs, productividad), transformación (mejora de rendimientos, nuevos productos) y comercialización (nuevos mercados y técnicas). Naturalmente, también se integran los objetivos de protección al medio ambiente, reducir la dependencia de combustibles fósiles y lucha contra el cambio climático.

Incluye el ejecutivo comunitario otro aspecto necesario, el social, el de generación de empleo que en los tiempos corren se convierte en fundamental, porque hay que agarrarse hasta al clavo, de la bioeconomia, ardiendo. Y como todo esto necesita financiación (porque ya está totalmente descartada la teoría que decía que si con una estufa que ahorra el 50% del combustible, con dos calentaremos gratis nuestra casa) tiene el necesario reflejo presupuestario en el  marco Horizonte 2020.

 

antpin@telefonica.net