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LA OBSTINADA SEQUÍA

2012 abril 16
por antequera

LA OBSTINADA SEQUÍA

Juan Carlos Antequera

16 de Abril de 2012

En Extremadura la sequía es un problema estructural y, sin embargo, la tratamos como coyuntural.

Para mal de nuestra agricultura, la falta de agua, la sequía,  comparece  a petición propia y  periódicamente; pero siempre nos sorprendemos por ello. Nos afecta directa y principalmente en los secanos y en la alimentación del ganado extensivo; porque, afortunadamente, disponemos de una elevada capacidad de almacenamiento de agua para los regadíos que nos permite esquivar y postergar la tragedia; aunque todos podemos recordar el  Guadiana seco, limitaciones en las dotaciones de riego, prohibición de cultivos con mucho gasto, como el arroz, o mover ubicaciones tradicionales hacia zonas sin problemas de agua, como ocurrió con el  tomate.

Mientras no aprendamos a convocar y ordeñar a las nubes, las herramientas para luchar contra la sequia son pocas y escasamente eficientes (las peticiones, rogativas, plegarias y procesiones con el santo/a encargado/a de estos negociados tienen escasa efectividad). En los regadíos,  sí es necesario reducir la perdida en las conducciones e ir modificando los sistemas de reparto de agua hacia modelos localizados para minorar el consumo en nuestras explotaciones.

Pero en los secanos es más complicado, y cuando llegamos a situaciones cercanas a la catástrofe, nos acordamos de las mesas de la sequía, las armamos y empezamos con la retahíla de peticiones. Demandas que se repiten al ritmo que periódicamente marca la falta de agua: medidas para aminorar, eliminar o retrasar pagos a la seguridad social, la misma receta para los impuestos y para préstamos suscritos por el sector, o crear líneas nuevas de financiación a bajo interés y con algún tiempo de carencia.  Estos apoyos naturalmente  vienen  bien, pero la superficie del “parche” para el “roto” es pequeña.

Una herramienta útil en cuanto a la respuesta económica, y eficaz en cuanto a la imagen del sector,  es el  seguro agrario. La sequía, naturalmente, está contemplada como siniestro y el uso de este modelo ayuda a desterrar la imagen de una agricultura de llanto y lamento, ante el resto de la sociedad y la acerca a un modelo empresarial moderno. Además el sistema de nutre de todos los agentes que, de una forma u otra, participan en él: Administración nacional (Ministerio de agricultura y Dirección general de seguros), Administraciones regionales, representantes de agricultores y ganaderos (organizaciones profesionales agrarias y cooperativas) y Agroseguro. Todos ellos participan en el diseño, firman los condicionantes y vigilan su cumplimiento.

Como ejemplo, el seguro de seguía en pastos, que surge con el objetivo de pagar por el exceso de alimentación que el ganadero debe facilitar al ganado debido a la  falta de pastos. A estas fechas, cuando se ha determinado el nivel de sequia hasta el mes de Marzo, y tomando unos datos medios (pues la línea abre muchas posibilidades de contratación para adaptarse a las necesidades de cada ganadero) ya se han generado indemnizaciones que son una tres veces superiores al coste del seguro, y todavía estaremos en garantía durante los meses de Abril, Mayo, Junio, Octubre y Noviembre.

Hay otra línea de trabajo: los Organismos Genéticamente Modificados. Sería conveniente abrir un debate, sin posturas preestablecidas, fundamentalmente técnico, sobre las ventajas e inconvenientes de investigar, y utilizar en su caso, variedades resistentes  a la sequía. Y por qué aceptamos en nuestra vida algunos tipos de transgénicos, como por ejemplo la insulina y aborrecemos los agrarios.

En cualquier caso, el trabajo de estudio sobre la sequia y de las medidas para diluir sus efectos negativos, en la renta y en la producción, deben ocuparnos más tiempo y no solo cuando los campos se nos llenan de polvo.