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Alta política en El Torviscal
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Antonio Tinoco Ardila | 15-02-2017 | 07:19

La historia la contaba este periódico el pasado domingo pero la recuerdo ahora porque temo que, entre el diluvio informativo sobre los congresos del PP y Podemos, pasara inadvertida: es la historia compartida de Mohamed, un niño saharaui de ocho años que vive en los campamentos argelinos de Tinduf y que padece leucemia, y la de Cristina Cordero y Juan Carlos Gómez, que viven en El Torviscal, una pedanía de Don Benito de poco más de 500 habitantes. Cristina Cordero y Juan Carlos Gómez pertenecen a la Asociación AMAL de Amigos del Pueblo Saharaui, y a través del grupo de whatsapp que comparten los miembros de la asociación se enteraron el pasado diciembre de la delicada situación en que se encontraba Mohamed. No eran buenas noticias: lo estaban tratando en Argel, pero las condiciones en que recibía el tratamiento no permitían albergar esperanzas sobre si podría superar la enfermedad.

Cristina Cordero y Juan Carlos Gómez se comprometieron a acogerlo y, desde el 27 de diciembre, día en que llegó a España y día en que conocieron a Mohamed, hacen con él lo que haría cualquier padre con cualquier hijo: llevarlo y traerlo del médico, que en este caso no es el consultorio del pueblo, sino la Unidad de Oncología Pediátrica del Hospital Materno Infantil de Badajoz, que está a 120 kilómetros de distancia de El Torviscal. Son días de idas y venidas, algunas veces a revisión, otras a sesiones de quimioterapia. Mohamed está de suerte: Cristina es limpiadora (tiene contrato hasta junio), pero Juan Carlos no tiene trabajo, así que siempre está disponible para coger el coche.

Los médicos dicen que el mejor tratamiento de Mohamed sería un trasplante de médula. Quienes más probabilidades tienen de ser donantes son cuatro hermanos que viven en Tinduf, pero la burocracia argelina no les hace el pasaporte para viajar y someterse a los análisis de compatibilidad. Y el tiempo no sobra: el estado de salud de Mohamed es cada día más comprometido. Cristina Cordero y Juan Carlos Gómez han difundido la historia de Mohamed a través de HOY para apremiar a Argelia a que permita sin demora salir a los cuatro hermanos del niño. No saben cómo pagarán sus pasajes del avión, pero de ese problema se ocuparán cuando los hermanos de Mohamed tengan el permiso para viajar a España.

Esta es la historia que contaba este periódico el pasado domingo, el día en que los compromisarios dieron a Rajoy todo el poder en el PP y los inscritos de Podemos hicieron lo mismo con Pablo Iglesias. El día en que Trump empezó una redada para deportar a inmigrantes. Rajoy, Iglesias y Trump han sido el centro de un diluvio informativo y pasarán a las páginas de la historia, y de ellos se escribirán ensayos sobre su estatura política. Nada se dirá, sin embargo, de Cristina Cordero y Juan Carlos Gómez. Sus nombres –más allá de su pueblo; más allá de su asociación– se olvidarán en el fragor de los días, y otras historias de amor vendrán a ocupar el espacio que ahora ocupa la suya. Y ningún historiador glosará la lección de alta política que ambos, sin duda sin pretenderlo, están escribiendo desde El Torviscal.

 

Sobre el autor Antonio Tinoco Ardila
Blog personal del periodista Antonio Tinoco.

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