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Un tribunal que me representa
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Antonio Tinoco Ardila | 31-05-2017 | 06:09

Seguramente saben, porque debido a lo llamativo de los resultados ha sido objeto de reiterada atención por parte de este periódico, que la última oposición del SES de Enfermería de Atención Continuada cubrirá cuatro de las 45 plazas que pretendía por la sencilla razón de que sólo cuatro opositores, de los 1.374 que se presentaron, la han aprobado.

Esos resultados, como era de esperar, han dado para mucha indignación y al SES están llegando decenas de escritos pidiendo la anulación y, consiguientemente, la repetición de este “examen vergonzoso”, según denominación de una de las opositoras que lo suspendieron. Incluso hay convocada una manifestación el próximo 8 de junio para exigirlo en la calle.

Faltaba por conocer la opinión de quienes aprobaron el examen y también de enfermeros con experiencia para tener una visión más detallada de lo que había ocurrido con esa oposición. La periodista Ana B. Hernández cubría esa laguna el pasado sábado con una información reveladora –incluso abría la portada del diario–, en la que se ponía de manifiesto que todas las preguntas del ‘examen vergonzoso’ estaban en el temario de la oposición; y que “el examen se aprueba si se estudia”. Purificación Sánchez y Raquel Álvarez, dos enfermeras que habían obtenido la segunda y tercera mejor nota, zanjaban la cuestión con esas siete palabras.

Estoy seguro de que los resultados han sido frustrantes para muchos de los opositores, que se habrán presentado a la prueba después de haberse estudiado el temario acuciosamente y, a pesar de ello, la han suspendido. Pero, salvados estos, me parecen improcedentes las reclamaciones por la dificultad del examen de personas que, por ejemplo, admiten no haberse estudiado el temario completo. Para ellas siempre, a no ser que medie la suerte, será una prueba difícil; e incluso imposible de todo punto si las preguntas del examen se refieren a contenidos de la mitad del temario que no han estudiado.

Hay una cierta indignación que está muy de moda: la dirigida contra los demás. Los culpables son siempre los otros. En este caso el tribunal que ha puesto un examen “vergonzoso”, no quien pretendía aprobarlo sin estudiarse el temario.

Yo, sin embargo, me siento muy bien representado por ese tribunal, porque su exigencia a los aspirantes a ocupar una de las plazas de Enfermería del Servicio de Atención Continuada de una cualificación excelente y de un profundo conocimiento de la actividad profesional que van a desarrollar es exactamente la misma exigencia de excelencia y de profundo conocimiento de su cometido que la de cualquier eventual usuario de dicho servicio: usted, yo o incluso los aspirantes suspendidos cuando, como cualquier ciudadano, necesitaran ser atendidos.

Un servicio público no es una empresa. Es el resultado de un formidable esfuerzo colectivo cuyos beneficios se miden en bienestar, en cohesión social… en derechos. Por eso, trabajar en un servicio público debería estar reservado sólo a los mejores. Por ejemplo, a los que saben que la única manera de aprobar un examen es estudiar y estudiar y estudiar.

Sobre el autor Antonio Tinoco Ardila
Blog personal del periodista Antonio Tinoco.

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