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La maldición del verbo ser
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Antonio Tinoco Ardila | 21-06-2017 | 07:22

 

 

Si yo fuera político llevaría atada una cuerda a un dedo para que me recordara en todo momento que hay algunas cosas que no puedo hacer ni decir. Y de entre todo lo que me prohibiría, trataría de llevar a rajatabla no utilizar el verbo ser en declaraciones públicas. Huiría de él como de la peste. Tal vez esté equivocado y no sé si a ustedes les ocurre lo mismo –insisto: no soy político–, pero cada vez que un dirigente de un partido utiliza el verbo ser dentro de una frase dicha con intención de definirse, automáticamente interpreto el mensaje al revés de lo que pretende.

He visto este fenómeno en el congreso del PSOE: ‘Somos la izquierda’, era el lema del cónclave y el gran mensaje que quería transmitir Pedro Sánchez en su segunda puesta de largo. Esa afirmación, una vez que ha sido desgraciadamente formulada significa el reconocimiento implícito de una derrota que, por referirse nada menos que al tuétano del partido, es una derrota más allá de lo coyuntural. Porque si el PSOE, después de 140 años y con el papel que ha jugado en este tiempo en nuestro país, se siente en la necesidad de colocar esa declaración en el frontispicio de su congreso, significa sencillamente que ha dejado de ser la izquierda más representativa de España, es decir, que ha dejado de jugar el papel para el que nació.

Quizás bajo el influjo del nefasto eslogan, la impresión que me deja el congreso socialista es que quien lo ha ganado no ha sido Pedro Sánchez; mucho menos el PSOE, sino Podemos. No porque Pedro Sánchez le haga ojitos a Pablo Iglesias a pesar de que a Iglesias lo que más le pirra es tirarle viajes a la yugular; no porque esté dispuesto a “trabajar sin descanso para que haya una mayoría parlamentaria alternativa que acabe con esta etapa negra del PP”. No es por nada de eso. Es porque todo lo importante que ha hecho el PSOE en el congreso del pasado fin de semana ha sido pensando en Podemos: cualquier decisión la ha tomado mirando de reojo al partido de Iglesias; cualquier posición la ha adoptado tomando como referencia la posición del partido de Iglesias. El congreso ha sido la búsqueda del sitio que, por el hecho de intentarlo, admite haber perdido a favor del partido de Iglesias. Mi conclusión es que el PSOE ya no se sabe la izquierda: por eso siente la necesidad de proclamarlo. ¿Ustedes creen que un partido que representara a la izquierda podría perder el tiempo en enredarse en el galimatías que supone definir a España como un ‘estado plurinacional’? Uno lo imagina en otras cosas, todas más importantes que hacerse trampas con la semántica. Pero como los nuevos dirigentes del PSOE creen que por ahí les lleva ventaja Podemos, pues… a imitar a Podemos.

El congreso del PSOE ha empezado a resolver la duda a quienes todavía no sabían muy bien qué partido representa a la izquierda en España. Cuál es el original y cuál es la copia. Yo tengo para mí un modo de averiguarlo: aquel que se vea en la necesidad de decir que lo es, es precisamente el que ha dejado de serlo.

Es la maldición del verbo ser, que derrota a quien lo emplea.

Sobre el autor Antonio Tinoco Ardila
Blog personal del periodista Antonio Tinoco.

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