Hoy

img
¿Por qué se callan?
img
Antonio Tinoco Ardila | 19-07-2017 | 05:41

Imagino que, como yo, ustedes estarán siguiendo con preocupación lo que ocurre en Cataluña. Yo, además, estoy perplejo. Y no alimenta mi perplejidad las tensiones en el Govern, esos cambios de consejeros de un día para otro, esa inquietante pureza de sangre independentista que se les exige últimamente.

No estoy perplejo por eso. Estoy perplejo por el silencio. Porque en medio del fragor de los independentistas cada vez es más audible el estruendoso silencio de los que no lo son. Que, además, voto sobre voto y hasta la fecha, son mayoría.

De todas las preguntas que surgen a raíz del proceso independentista de Cataluña, la que me parece más preocupante es esta: ¿por qué no han dicho hasta la fecha esta boca es mía quienes no quieren la independencia o, por lo menos, ‘esta’ independencia? ¿por qué se callan? Como si no sobraran los motivos para decir ¡basta ya! ante el abuso que supone que una mayoría parlamentaria pero minoría electoral esté birlándoles la comunidad, secuestrándoles el Parlamento, elaborando leyes que eliminan la separación de poderes, amenazando a los medios de comunicación que no defiendan lo que ellos defienden con el ardor que ellos quieren que lo defiendan… Lo que ha trascendido sobre el edificio jurídico del futuro estado catalán es para echarse a temblar. No por independentista, sino por antidemocrático. ¿Entonces, por qué se callan los que callan, que no son precisamente súbditos atemorizados de una república bananera, sino ciudadanos libres de una comunidad desarrollada y culta que, en términos históricos, ayer mismo por la tarde estaban defendiendo en las calles la libertad y el autogobierno? ¿A qué viene ahora este silencio?

La única razón que me cabe en la cabeza para entender ese silencio es que la mayoría de los catalanes está asistiendo al ‘procés’ como si fuera un espectáculo. Es decir, una representación, no un acontecimiento real. No faltan argumentos para considerarlo así y no sólo porque en democracia tantas veces pasa que lo que no es legal es un delirio, sino porque el camino hacia la independencia que ha emprendido la Generalitat es una chapuza tan colosal, tan increíble, que es imposible que desemboque en ese ‘Estado independiente en forma de república’ cuya creación se quiere ventilar de cualquier forma en el referéndum del 1-O.

El problema es que aun así, aun considerando que todo es teatro, el público debería empezar a silbar a los actores, debería empezar a patear en el patio de butacas hasta detener la función porque ya se ve cómo están acabando los espectáculos políticos desde no hace tanto: el ‘Brexit’ también parecía que era sólo un espectáculo y hoy es un gran embrollo que el Reino Unido no sabe cómo lidiar. Y Donald Trump también lo era y ya ven dónde está ahora, comprometiendo la viabilidad del planeta al negar el cambio climático.

Hay espectáculos, lo estamos sufriendo, que pueden acabar en pesadilla. ¿Por qué no evitar ese peligro? ¿Por qué no exigir que se ponga fin al espectáculo de esa consulta que adentrará a Cataluña en un laberinto del que largamente podemos arrepentirnos, en primer lugar los propios catalanes? ¿Por qué hay tanta gente en Cataluña que se calla?

 

 

Sobre el autor Antonio Tinoco Ardila
Blog personal del periodista Antonio Tinoco.

Otros Blogs de Autor