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La izquierda que el nacionalismo necesita
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Antonio Tinoco Ardila | 27-09-2017 | 05:55

Es tal la maraña informativa en torno a la actualidad catalana que ha pasado inadvertido que el jueves 21 sindicalistas históricos de las Comisiones Obreras y UGT catalanas y antiguos dirigentes del Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC) y del PSC se reunieron en ‘Las cocheras de Sants’ de Barcelona ante un millar de personas y difundieron un manifiesto de rechazo al referéndum del 1-O y en apoyo a la permanencia de Cataluña en España. Dijeron que esa consulta es una trampa nacionalista y que Cataluña no ha vivido mejor época en su historia que con la Constitución y el Estatut. En la reunión se oyeron cosas como “los problemas de un trabajador de Vic son los mismos que los de uno de Soria, nada le une a un rentista del Paseo de Gracia”.

Desgraciadamente, son palabras que suenan a batallas del abuelo y a las que nadie presta atención en Cataluña. ¿A quién se le ocurre hablar en estos momentos en que los símbolos más codiciados son las banderas de que la solidaridad entre los trabajadores está por encima de las rayas en el mapa? Las imágenes de esa reunión reforzaban la impresión de mensajes de otra época, toda vez que mostraban a gente cuya edad media frisaría los 70 años, gente orillada cuando no a trasmano ya de la corriente dominante, esa que tan irresponsablemente ha puesto a Cataluña en rumbo de desastre.

Pero lo dramático no es que no se les oiga, sino que entre la autoproclamada izquierda –para entendernos el Podemos de Pablo Iglesias y los ‘comunes’ de Ada Colau–, que reclama el mismo espacio que en otro tiempo tuvieron los reunidos, se haga todo lo posible para no escucharlos. Lo han demostrado con Joan Coscubiela, de quien el jefe de Podemos en Cataluña, Albano Dante, se apresuró a descalificarlo después de oír en el Parlament su defensa de la legalidad y de los derechos de las minorías. Aquel fue un discurso decente y que Dante no se sintiera representado por él lo retrata. Y yo lo entiendo: escuchar a Coscubiela o a Luis Romero (ex dirigente del PSUC de 87 años, que sufrió años de cárcel con Franco y que estaba en ‘Las cocheras de Sants), les escuece porque esa gente mayor es la voz que los pone frente al espejo que les devuelve la imagen que están dando de tontos útiles del nacionalismo.

Y es que no hay nada de lo que está pasando en Cataluña que produzca tanto estupor y tanta tristeza como ver de qué manera se está comportando esa pretendida izquierda ideológicamente tan perdida que hasta el nacionalismo le ha comido la oreja.

Nada ha habido en España más revolucionario desde que se murió Franco que la Constitución del 78. Y nada hay más revolucionario en el día de la fecha que defenderla porque hacerlo es la única manera legítima de pretender cambiarla. Eso es lo que proclamaron los reunidos en ‘Las cocheras de Sants’, gente que si tuviera espacio político en Cataluña nunca se hubiera permitido el nacionalismo sentirse tan sobrado de fuerzas que soñara con apropiarse de la voluntad de todo el país. Ha hecho falta para que eso llegara una izquierda con la cabeza vana, oportunista, codiciosa. La izquierda que el nacionalismo necesita, hecha a su imagen y semejanza.

Sobre el autor Antonio Tinoco Ardila
Blog personal del periodista Antonio Tinoco.

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