Hoy

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MÁS FALSOS QUE JUDAS
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Fernando Valbuena | 14-06-2016 | 18:51| 1

 

Lo del PSOE con los toros es para hacérselo mirar. También en Extremadura. Que entre los militantes del PSOE haya partidarios y detractores de la Fiesta ni me sorprende ni me preocupa. Eso pasa también entre los Papas… y tienen hilo directo con Dios. Alguno se atrevió, infeliz idea, a excomulgar a los aficionados. Era Papa y se murió. Lo malo del PSOE es que baila según el son que le tocan. Animal de embestida incierta.  Felón le decían a Fernando VII, felón es el término castellano que define a los que venden a su madre según le sopla el aire.

El PSOE en Olivenza afloja la bolsa. En Cáceres no. La Junta, o sea el PSOE en el poder, dice defender la Tauromaquia y hasta concede ayudas (modestísimas, por cierto). Pero parece que no le gusta que haya toros en Badajoz. Si el alcalde no es de los nuestros, mejor no. En Olivenza sí, que la medalla termina en la casa del pueblo, pero en Cáceres no. En Badajoz tampoco. Eso es jugar con dos barajas. Es más, el PSOE ha olvidado su propia historia y no tiene reparo en perseguir la libertad; pongamos por ejemplo cómo se bajaron los pantalones en Palma o en La Coruña a cambio de un chute envenenado de poder. Lo mismo presumen de defender la fiesta que de zaherirla. Todo por interés (sucio, por cierto). Como Judas besan y como Judas venden por treinta monedas. Manso peligroso. De libro.

Yo soy partidario (como casi todos) de medir mucho lo que se gasta en subvenciones. También (como pocos) cuando las subvenciones van a lo mío. El que quiera partidos políticos o teatro o toros o palomos que se lo pague de su bolsillo. Pero si hay cientos de millones para partidos (incluido el PSOE), palomos y teatro, que haya para toros. Los taurinos no somos gilipollas del todo. Y eso a pesar de que el PSOE parece que lo piensa. O todos moros, o todos cristianos. Y si no quieren el voto de los taurinos que lo vayan diciendo. Era Papa y se murió. Y aquí seguimos nosotros.

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A MORANTE
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Fernando Valbuena | 10-06-2016 | 21:57| 0

 

Cigarrero.

Ante todo, cigarrero.

De la calle al río.

Calle Cervantes,

donde se derramó la gracia,

que lo parió la tierra

con el arte bailándole en las entrañas.

.

Él es tierra,

y si la tierra le falta, marchita.

Él es río,

rumbo a la mar en un velero.

.

Él es el niño torero,

el hombre que anhela

torear, como el niño,

por instinto.

.

Él, un traje azul celeste,

limpio, hondo y neto,

de niño que vela y sueña

la luz en los vuelos de su capote,

y el vaivén de su muleta en nubes de caramelo.

.

Él y el duende,

dos,

dos que hablan de faenas imposibles,

cuatro ojos clavados en la puerta de toriles.

.

Él es un mundo interior que torea,

la armonía,

la marea en la seda de sus manos,

agua fresca de un venero

que no se agota.

.

Él es el compás,

la mano que acaricia la embestida,

la que acuna el temple,

despacio,

como se ama,

despacio,

donde rebosa el alma.

.

Él, poeta de no hay billetes,

cantor del toro que le habita

y, como el toro,

barroco, intenso y negro.

.

Él, que nació para el arte,

anda y viste en torero,

la pasión por montera,

y el destino,

inapelable y cierto,

de torear solo para los adentros.

.

Él, porque en él

el arte puede al miedo.

.

Él, la quintaesencia.

.

Él, el que tiene planeta propio,

y, en el halo de su gloria, un habano.

.

Si no existiera…

¿a qué Dios que nos lo trajera?

.

Él es, José Antonio,… Morante de La Puebla.

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UN HABANO PARA EL PANA
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Fernando Valbuena | 06-06-2016 | 08:37| 0

 

Siendo niño, mi padre y yo en el ruedo de Vista Alegre. Para mí aquello era sorprendente. ¡Misa en el ruedo, fuera de recinto sagrado! De niño alguien te cuenta que iglesia es el lugar destinado a celebrar la misa. Y te lo crees, porque lo ves. Hasta aquel día. Mi padre, dos aficionados de Salamanca, un torero viejo que me causaba un respeto imponente, gente del toro, un altar y el cura. Ese día tuve la extraña sensación de pertenecer a una iglesia disidente, a veces ortodoxa, a veces heterodoxa, la mía, la de mi padre, la nuestra, la del toro. Y se me vino a la cabeza que si allí se celebraba la misa aquella debía ser también la casa de Dios. Era un niño.

Han pasado cincuenta años y ayer le rezaban al Pana en la plaza de Apizaco. A hombros el héroe. El jueves, a las 18:50 hora mexicana, el Pana se brincó la muerte. Con el mismo desparpajo con que se brincó la vida. A toda madre. Vivió como torero, ha muerto como torero. Veinte medallas cosidas al cuerpo, dos femoralazos por medio. El Brujo de Apizaco nació, fuera de tiempo, allá en Tlaxcala, la Pamplona mexicana. Condenado a ser Rodolfo Rodríguez, prefirió ser “El Pana”. Mantuvo un idilio algo putero con la México. Nadie tan teatral como él. Ni tan borracho, ni tan putero. Érase una vez un hombre a un habano pegado.

El sábado, en Apizaco, se celebró la misa funeral por su alma. Llegó a la plaza en una calesa tirada por un caballo blanco, bajo la lluvia. Las putas le lloran. Las de tacón dorado y pico colorado. Meretrices, suripantas, rameras, mesalinas que saciaron su hambre y calmaron su sed. Un clavel rojo en el ojal y una promesa de vida eterna. Tuvo de todo. ¡Vaya manera de morirte, cuate! Desde el tendido alguien gritó “El Pana está vivo”. Quedó solo “El Calafia”, su mozo de espadas. Dios te bendiga Pana por haber amado tanto. El próximo habano va por ti, torero.

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GORDILLO PREGONA LOS CARTELES DE SAN JUAN
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Fernando Valbuena | 02-06-2016 | 09:41| 0

A Gordillo se le entiende y no tiene miedo. Con solo estas dos virtudes le sobra para descerrajar la Puerta del Príncipe. Hoy pregona los carteles de San Juan. Hoy el Fuerte de San Cristóbal mira más allá de la Alcazaba y se le levanta Pardaleras. Hoy Gordillo arma el taco porque se le entiende y porque no tiene miedo. Y su padre, buen aficionado, desde lo alto lo ha de ver. Porque esto se hereda, que no hay herencia más grande. Señores, Badajoz hasta la bola.

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DIVISIÓN DE OPINIONES
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Fernando Valbuena | 11-05-2016 | 16:23| 0

 

Los toros no se conciben sin la muy sana y muy fecunda división de opiniones. La libertad que atraviesa la tauromaquia y la preña; en los ruedos, en las tertulias y aún en los tendidos. Rafael vivía a su aire. Toreaba a su aire, allí donde dobla el compás, en una región tan cercana a la gloria como a la espantá.

Rafael Gómez Ortega, el Gallo, era hijo de Fernando el Gallo, también torero, y hermano de José, Joselito el Gallo para la historia, el rey de los toreros. Tenía el clasicismo de Lagartijo en la muleta,… pero en las venas la sangre gitana de los Ortega. Tomó la alternativa en 1904 y, con suerte diversa, se mantuvo entre los de arriba hasta su despedida en Barcelona el 4 de octubre de 1936. A medio camino siempre entre el delirio y la bronca, nunca negó que antes que una mala cornada prefería una buena comisaría.

Díaz Cañabate cuenta una anécdota que define al personaje. Volvía en tren a Sevilla tras torear en la feria de Córdoba. Allí coincidió con un amigo de Madrid que le preguntó por cómo había ido el compromiso. Rafael, taciturno, se limitó a contestar que hubo división de opiniones. No contento con tan vaga respuesta, el madrileño insistió. “¿Divididas? Entre tú y el Bomba, supongo.” A lo que el Divino Calvo respondió: “No, entre los que se acordaban de mi madre y los que preferían mentar a mi padre.” Y encendió su habano.

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PADILLA, EL TRIUNFO DE LA FE
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Fernando Valbuena | 16-04-2016 | 21:16| 0

 

Soy aficionado por ellos, por los valientes, por los que retuercen el destino con hombría desmedida. Por los toreros machos que lloran de amor. No hace falta nada para abrir la puerta de los cielos. Nada sino fe. La del Pirata, la del Ciclón. La fe que cuando te crece dentro te levanta la voluntad inquebrantable de triunfo. Hoy Juan José Padilla no ha necesitado plancha para la muleta, ni siquiera el temple de los artistas, le ha bastado la voluntad. La de irse por dos veces a la portagayola más difícil del planeta toro. A cara o cruz. Todo por nada. Nada por todo. Una oreja  a su primero y otra montaña de fe para cortarle las dos orejas al segundo. A puñetazos de emoción, a mandobles de fe,… De hinojos, con el miedo en el gaznate y la muleta de horadar montañas. Tras veintitrés años de alternativa, la del Príncipe se le ha rendido, la fortaleza ha caído, el río Guadalquivir se le ha metido en el pecho del tirón. El toro de Fuente Ymbro embestía a media altura, con tranco ligero, lo suficiente para que la tauromaquia de siempre, la del hombre desnudo frente al toro, la del quiero y puedo porque quiero, la que no necesita ni pintores ni poetas porque es simplemente de verdad. Hoy, un torero macho, repleto de limitaciones por dentro y por fuera, ha dicho hombre soy y mi destino es mío. Por eso amo la tauromaquia, porque enseña que los sueños se alcanzan si se llega a interiorizar que el sufrimiento es parte de la gloria, porque para abrir la Puerta del Príncipe no hace falta tener la muleta planchada, ni el sanedrín de los puristas del pitiminí de cara. ¡Padilla, maestro! ¡Qué niño para llorar! ¡Qué hombre para torero! Hoy te llevas a Sanlúcar, en el esportón de los anhelos cumplidos, un tratado magnífico de cómo ser hombre, dos portagayolas que valen por toda una vida y tres orejas que dicen: fe, voluntad y triunfo.  

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¡COBRADIEZMOS SE BEBE LA GLORIA!
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Fernando Valbuena | 13-04-2016 | 20:20| 0

 

Hay tardes en que el sueño se hace carne. Tardes de Maestranza y Gloria en que lloran los arrieros. Porque cuando la casta manda parar, los relojes se escacharran y los corazones se levantan. Y se te anuda en la garganta un viento venido del más allá, y lloras. Te reconcilias con la vida y la muerte, y te estalla por dentro la fe en la más grande de las artes: la Tauromaquia. Un orden antiguo de sabiduría en que el hombre y el toro bailan con la muerte en los pitones. Tan efímero como la redención. Tan de verdad que solo cuando hay toro se alcanza el éxtasis. Se llama “Cobradiezmos” y es de la familia de las Cobradoras. Herrado con el 37, número mágico. Hijo de “Cobradiezmas” y de “Jaquetón”. Nacido para la lidia un día de diciembre de 2011. Pelo cárdeno, 562 kilos de peso y en las entrañas el caudal inmenso de la bravura. Hoy, 13 de abril de 2016, “Cobradiezmos” del hierro de Victorino Martín ha sido indultado en la Maestranza. Era el undécimo festejo de la Feria de Abril, y los ángeles aún le baten palmas. La petición ha sido unánime. No recuerdo haber visto nada igual. Bravura, casta… y la muleta baja. Una y otra vez, la voluntad de repetir y de cazarla, siempre con la carita por abajo, como solo embisten los bravos entre los bravos, firmando su propio indulto con el hocico en el albero maestrante. Se llama “Cobradiezmos”, lo lidió Manuel Escribano, juntos han escrito historia del cante grande del toreo. Puesto en pie, me quito el sombrero ante un toro de bandera. No era una perita en dulce, era tan noble como encastado, tan fiero que aún tiemblo cuando lo recuerdo. Ahora estará camino de la finca. Volverá para padrear. Para que la sangre de los buenos no se acabe. Y toda la tierra será suya. ¡¡¡Y Viva España!!!

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JOSÉ TOMÁS TOREARÁ EN BADAJOZ
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Fernando Valbuena | 11-03-2016 | 18:18| 0

José Tomás en Nimes.

 

El torero de Galapagar ha vuelto a las manos de Salvador Boix. Cuatro años después el catalán vuelve a ser su apoderado. Para empezar José Tomás, que desde 2014 no toreaba en España, reaparecerá el próximo 7 de mayo en Jerez de la Frontera. No intenten conseguir una entrada en taquilla, se agotaron en horas. Pero no desesperen. Salvador ya está negociando con las empresas del toro para que la de Jerez no sea la única cita del diestro en la presente temporada. De hecho, se da por segura su presencia en otras plazas a lo largo de 2016. El propio Salvador ha dicho públicamente que quieren una temporada con más de tres festejos, cifra a la que se limitó en 2014. En los mentideros taurinos se habla de 11 paseíllos. Málaga, Córdoba, Valladolid,… De confirmarse, Badajoz será, con toda seguridad, uno de ellos. Vayan ahorrando.

 

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OLIVENZA, DÍA DEL SEÑOR
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Fernando Valbuena | 07-03-2016 | 10:22| 0

El gran aficionado José Manuel Ambrós departe con el maestro José Antonio Campuzano.

Una paz inmensa me llena. A veces, pocas veces, el toreo te llena de paz. Un extraño estado en que el alma te pesa poco y te hace el paseíllo. Ayer Domingo, ¿he dicho ayer?… ¡Hoy! Porque hay Domingo para rato. Días que no acaban, que se te clavan en los ojos y ahí los llevas, colgados. He muerto de frío y de lluvia, he muerto entre el gentío, metido en prisas, he muerto cansado mañana y tarde, he muerto en un incendio absurdo, he muerto en una localidad cada año más chica, he muerto de vez en cuando, pero he resucitado. He resucitado a muletazos. Los llevo prendidos en la paz del alma. Domingo tenía que ser. Para obrarse el milagro, para inundarte de paz.

La corrida de Núñez del Cuvillo fue, es, sencillamente, memorable. Hubo toros y toreros. Los matices no empañan la grandeza de todo cuanto vimos. Antes bien al contrario, dan pie a la charla, al debate entre aficionados, al contraste de pareceres, a la tertulia encendida. Lo único que no tiene perdón es no haberlo visto. Pecar en Domingo. ¿Quién estuvo mejor? He oído opiniones diversas y dispersas. Yo les cuento la mía. La que me sale del alma, la que me flota en la resaca de tanta marea alta.

El embarque de Núñez del Cuvillo estuvo bien presentado. Bonitas hechuras. Más o menos enmorrillados, alguno ensillado,… Unos mejor que otros… A ninguno le faltó el tranco. Iban y venían. Fueron nobles hasta decir basta. No recuerdo un tornillazo. A veces medio toro, a veces un cuarto. La tonta del bote…Dicho lo cual, diré también, que creo merecidas las dos vueltas al ruedo.

Adame cortó una orejita en tono menor a su primero. Faena aseada. Sin estridencias. En su segundo, el que hacía cuarto, la faena fue excepcional. Toro y torero bailaron al mismo compás. Eso es en definitiva el toreo. Toro y torero al unísono. Faena de trazo largo, derechazos como líneas de metro y vuelta. Sin duda la mejor faena de la feria. Harina de otro costal es la opinión que nos merezca el aire del mexicano. Es evidente que no se mueve en los cánones que gustan a los puristas de por aquí. Por aquí, España. Tiene una tauromaquia antigua, pero no añeja en el sentido con que los taurinos utilizamos la palabra añeja. Lo suyo es vintage. De antes de que Ojeda bajara de los cielos. No me desagrada, pero reconozco que tiende a compases muy abiertos. Guste o no, Adame, Joselito Adame, firmó una faena entera, maciza y cabal. Incluso se permitió matar como Dios manda. Rabo más, rabo menos, eso no importa. El sexo es al amor como los rabos al toreo. Al pasar por mi localidad con las orejas en la mano me destoqué en señal de reconocimiento, y tal era mi arrobo que el puro, un soberbio Ramón Allones, un Prominente excepcional, fue a rodar bufanda abajo. Por un momento extraviado el charuto, temí prendiera la bufanda. Al no encontrar el puro me vi ardiendo a lo bonzo, carbonizado en defensa de la fiesta brava. La venganza de Cuauhtemoc. Gracias a Dios, otra vez Él, salvé la vida. Mientras, Adame se alejaba con dos orejas de ley.

Lo de Garrido me tiene rendido. No por paisano, ni siquiera por haber cambiado con él cuatro palabras, tampoco por lo mucho que me lo tiene recomendado su tía Solete. Garrido no es de este mundo. Viaja en cohete por la galaxia toro. A su primero, un medio toro, le hizo una faena deliciosa. Un deleite, una caricia. Para paladares exigentes. Tres estrellas Michelín. Garrido coloca los trapos magistralmente. He dicho magistralmente y lo repito, en maestro, porque a su corta edad derrocha madurez. Además piensa en la cara del toro. Y bien. Tiene el cajón de la herramienta siempre a mano. Recursos de todos los colores y todos los tamaños. Tiene lo que solo da Dios. Y en la frente tatuado un cortijo. La faena tuvo de todo, valor, variedad,… pero sobre todo tuvo personalidad. Hubo un tiempo en que, quizá deslumbrado, toreaba imitando al maestro Ferrera. Cada torero tiene que torear con lo que lleva dentro. Ayer lo hizo. En el primero y en el segundo. A éste último, otro medio toro, pero paradito, le sacó la faena con sacacorchos. Lo que no supo hacer Roca Rey en el que cerraba plaza, un toro muy parecido en su comportamiento. Garrido se metió de hoz y coz en la lidia. Se dice lidia y no está mal dicho. Toreó con el poderoso recurso de la voz. Porque los toros si te oyen te entienden. Mandó callar la música, no porque llegara a deshora, sino porque el toro le oyera a él. ¡Quién fuera su suegro! La felicidad debe parecerse mucho a ser el suegro de Garrido. Tardes de cortijo, la dehesa frente a ti.

Roca Rey tiene un capote casi tan grande como él. Estuvo inmenso. Esta vez el toro no pasó de ser la mitad de medio, pero tenía el don más preciado que puede regalar un toro, la embestida lenta, la que permite la magia en la muleta. A Roca Rey no se le escapó. Faena importante, llena de dulzura. Toro y torero. Naturales magníficos. Roca Rey es otro torero de recursos. No tantos como Garrido, pero acabará teniéndolos. Aún está algo verde para lo mucho que cuentan de él. Mató de bajonazo con vómito. Hecho que no pareció importar en demasía a juzgar por la fuerza con que se le pidió, y se le concedió, el rabo. Recuerden lo dicho anteriormente sobre Adame. En su segundo descansó, como el Señor al llegar el séptimo día.

Roto por dentro y por fuera. Embebido en lo visto. Como Stendhal en Florencia. Calle arriba, otra vez al Maila. Feliz en su mesa Fernando Domecq. Supongo que celebrando el puerro que le ha metido al mejicano. Algún plumilla con gafas. Jack y Odila comiendo y bebiendo, más que ayer pero menos que mañana. Un seguidor blanquinegro me pregunta por el partido del día. Siendo sincero reconozco no saber muy bien donde jugamos. Hasta mañana de fútbol, nada. Antonio Gómez me ofrece su mesa al verme solo. Saludo. Me tomo unos judiones con rabo de toro como para repetir. Sabrosísimos. Bien la paletilla de cordero. Estupenda la macedonia de frutas. La camarera sigue siendo, como ayer, guapa por dentro y por fuera, pero no da abasto. Acuciado por las hambres y la prisa de volver a la plaza recurro al autoservicio.

Días de mucho, vísperas de nada. Lo de Zalduendo está para el matadero. El concepto de toros de lidia les viene ancho. Un despropósito. Banderillas negras las que hubieran merecido. Baldón infamante. ¡Vaya puerro! Ya en el primero cantó la gallina. Rajados, tirando a marmolillos, todo un despropósito. Limpieza de corrales. Saldo impresentable. Titulen a su gusto.

Ponce poco pudo hacer. Todo su empeño no fue suficiente. Aburrió. Un figurón como él no debería prolongar tanto las faenas. No merece la pena. Algún muletazo suelto. Poca cosa. Y la impresión de que llega del pasado. Si algo se ha puesto de manifiesto en esta feria de Olivenza es que los de arriba muerden y los que quieren llegar arriba muerden tanto o más. No es el tiempo de Ponce. Su magisterio de otra época. A buen seguro le quedan tardes de gloria, pero no está para mordiscos.

Manzanares tampoco tuvo toro. Precioso el traje, grana y oro.

Creo que López Simón cortó dos orejas. Y creo también que le pidieron con fuerza una tercera. ¿Dónde estuve yo que nada vi? Trato de recordar. El de Barajas tuvo el lote de la tarde. El lote menos malo. O menos malísimo. Su primero, medio se movía. Tenía malas maneras, empujaba queriendo hacer daño. López Simón sacó el pico y la pala. Poco más o menos con el que cerraba plaza. A mí no me dijo ni fú, ni fá. Basto, desabrido,… ¿Se acuerdan de Manili? Yo soy más de Manili. A López Simón, si los terrenos que pisa nos lo permiten, tengo ganas de verle con toro.

Me voy con Cipriano Piriz camino del Arteaga. Allí me despido de los de Vitoria. Éstos sí que se merecen una Puerta Grande. Ellos y el cirujano de la plaza Bilbao, y su señora, y los dos franceses de Burdeos que han compartido conmigo feria, y Paco, y José, y todos los que dejan su casa y la comodidad que en ella encuentran por venirse a la Olivenza del toro. Los que sueñan faenas y, en ocasiones, las ven. Cuando escribo estas líneas, Jero, Txato, Luisja, Miguel, Luis y Josu estarán camino de Vitoria. Los de Amurrio se fueron ayer. Este verano volveré a Vitoria cuando haya toros por la Blanca. No sería malo que alguien me acompañara. Para devolver la cortesía y para decir sí creo en ti Señor de la Tauromaquia. Creo en ti Señor, no te pido la victoria, tan solo que me concedas la dicha del combate. Señor, y si he de perder, que sea tu nombre lo último que diga.

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OLIVENZA, SÁBADO
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Fernando Valbuena | 06-03-2016 | 08:55| 0

Foto Gordillo

 

Desde donde escribo veo Castelar. Aún de noche. Oscuro yo también. Son las siete de la mañana. No les digo la hora a la que me acosté. A mi edad y en mis tristes circunstancias esto se asemeja a picar piedras. Olivenza mañana, tarde y noche. Una peoná. Y el torito se quiebra como cuando Perera le puede a fuerza de vaciarlo para adentro. Los recuerdos se agolpan en cierto desorden. No doy para más. Pero el alma, henchida de toros y toreros, me levanta, me reconcilia con todos y con todo. Le doy vueltas a lo de ayer sábado. Y me digo a mí mismo: ¡Joder qué grande es esto! Luego vendrán los matices. La ética y la estética. Pero el alma, henchida de toros y toreros, me vuelve a levantar.

La novillada me dejó luces y sombras. Un novillo y un novillero por delante. Un novillo, el quinto. Un utrero inválido que peleó mientras se sostuvo. Tenía la mano derecha claudicante. De pañuelo verde. Cuando no pudo embestir se aculó en tablas. En el arrastre le pitaron, le pitamos, que yo también estaba allí. Allí estaba yo, como quien se pasea por el Gólgota. Y ahora me da una pena muy honda ese torito al que le subastamos el honor. Dirán ustedes que soy un gil, no les falta razón, pero es que me da una pena muy honda ese utrero. Tanta como Juanito. En día tan importante para él no tuvo ni siquiera la oportunidad de jugarse la vida. El primero rajado, el segundo inválido. Me dicen que lloró. Y ahora, escribiendo, a mí me entra una pena muy grande. ¡Arriba chaval!

Los novillos de Talavante, bien de color pero no flotaban. Bonitos por fuera, vacíos por dentro. Una decepción. Así, de memoria, se salvaron primero y sexto. Todos bizcos. Por un momento sospeché del mueco de herrar (con hache).

¿Ginés? Ginés es un ratoncito “colorao” del toreo desde que lo parió su madre. Mejor en su primero. En el segundo hincó las rodillas al tomar la muleta, tanto trapazo descompuso aún más la embestida del novillo. Un despropósito. Luego enmendó, se fajó, y terminó a mejor. La estocada valía una oreja. La otra a criterio del presidente. Ginés tiene arte y oficio para más. Es un torero capaz de profundizar en una tauromaquia de corte clásico, la suya. Aunque transite, espero que temporalmente, por otras.

¿Cadaval? Lo tiene cuesta arriba. La sombra del padre es alargada. “¡Es menos gracioso que su padre!”, ríen borrachos a mi espalda. Con el capote es torpe, parece acalambrado. En general está verde. Dicho lo cual, también diré que las dos mejores tandas con la derecha las dio él. Tiene cierto empaque, pero supo a poco. Hay novillo para más, pensaba yo mientras me despedía de mi habano. Qué fumada tan placentera! ¡Qué tiro, qué cadencia, qué suavidad! Cohiba Espléndido, de Vuelta Abajo a Olivenza.

Ya no recuerdo si me mojé por la mañana o por la tarde, pero me mojé. El Maila, cercado. Mucho aficionado de barra y trago largo. Como Moisés, me abro paso hasta el comedor. Caras conocidas. Por allí mis entrañables Odila y Jack. Comen casi tanto como beben. ¡Qué portento de gente! Soberbio el servicio; sea el mejor elogio decir que no se notó que estábamos en estado de sitio. La merluza estupenda, el bacalao con chipirones confitados de nota. La camarera encantadora por dentro y por fuera. No me atrevo con postres más enterizos, me tomo una macedonia y en paz. Casi de régimen. Pago lo que me como. Al salir temo por mi vida. Medio salgo. Salgo. Más tapón que Rajoy. Fuera llueve, respiro, me dejo rodar hasta la plaza. Allí todo son malas noticias. Mi amigo Demetrio Broncano, aficionado antañón, aparece, víctima de un engaño, cubierto con un chubasquero amarillo. Toco madera. Hablamos de antruejos y de toros. Le miro de soslayo lo amarillo y de descompongo. Me llama mi amigo José Manuel Gordillo y me dice que a su esposa, Lola Burgos, le han robado la cartera. Es lo que tiene ir a sombra. Mucha miel.

Entro. En el callejón, Fernando Sánchez Dragó. Gargoris y Habidis de España. Solo Francis Wolff le alcanza a entender y a contar el cómo y el porqué del tuétano milenario de la lucha entre el héroe y el toro bravo. Al verle pasar, pasaba un torero. Enciendo un Partagás de Luxe Tubo.

El embarque de Garcigrande estaba fuera de tipo. Esta vez no pecaron por chicos. Y fue peor. Gordos no, porque se movieron, pero salvo el primero, nada. Alguno dio tormento. Otros se rajaron. Una pena. Estoy convencido de que Dragó vino a ver a Perera. El héroe clásico enfundado en el traje de la tragedia, en el sitio de la tragedia. Torero macho. Perera de grana y oro recibió de hinojos a la verónica. Doble o nada al destino. Me gustó mucho en su primero. La vida por delante. Perera es el torero poderoso por antonomasia. Rompió a su primero de tanto vaciarlo en redondo. ¿Bueno o malo? ¡Perera! No tuvo segunda oportunidad.

Urdiales hizo un faenón a su primero. Urdiales es la pureza. Urdiales no necesita artificios. Urdiales dejó en la memoria una faena redonda. El público, frío con el forastero, estaba aún acomodándose. Se llama Urdiales y torea dando el pecho. Faena grande. Hubo toro y torero. Estuve a punto de levantarme, apagar el puro e irme. No digo más. Tampoco tuvo segunda oportunidad.

Talavante pasará a la historia por la magia, no por jugarse la vida en un cara o cruz sin sentido. Es mi opinión. La épica y la lírica. La ética y la estética. ¿De qué lado están las orejas? No lo sé. ¿Es posible ser aún más valiente y aún más macho que Perera sin cruzar la frontera que separa el valor seco y hondo de la temeridad absoluta? Yo personalmente pago por la magia. Lo otro me asusta. Talavante estuvo a merced de su oponente en su tercero. La cornada la llevamos todos los presentes cuando le vimos prendido de los pitones. Y todo por nada, una faena que, por mucho que nos empeñemos en ver lo que nos hubiera gustado ver, fue deslavazada y que no levantó el vuelo en ningún momento. Algo es evidente, va a ser una temporada a cara de perro. Los de arriba no aflojan y los de abajo vienen mordiendo. Puerta Grande al más valiente. El toreo se fue a pie por el patio de cuadrillas. Y yo me asusto, estaré mayor.

Fin. La cartera de Lola no aparece. Al salir, sangre. ¿Para cuándo un desolladero? No es de recibo. Piso la sangre, la fiesta milenaria y me acuerdo de un torito que murió sin honor. Como la vida misma. No siempre ganan los buenos. En un solar oscuro, mi coche. Ni una mala luz. Impropio. Sin desolladero. La sangre. No siempre se gana.

Termino. Amanece. Me acicalo como si fuera a la despedida del Bombita. Me tomo mis cinco pastillas de ordinario y una más por si la tensión se me dispara. Huelo con deleite el interior del humidor. Escojo. Las llaves, la cafinitrina y el habano.  ¡Y la entrada! ¿Almohadilla? La roja del Cocherito; Bilbao por medio. ¿Puro? Para celebrar la mañana y la fiesta, un Ramón Allones Prominente. ¡Vivan los toros! ¡Vivan los toreros! ¡Viva la fiesta brava!

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Sobre el autor Fernando Valbuena
“¡A los toros! De frente y por derecho. Tenderetes de almohadillas. ¡Sombreros! La vecina del quinto y un señor de Murcia. Un habano, y el cante por dentro. ¡Epifanía de capotes! Entre toro y toro, un te quiero y un para siempre. Aquí todo tiene su compás. Vieja piel de toro tendida al sol. Mañanas de sorteo, noches de carretera y luna. Porque en tiempos de medias verdades solo la verdad entera y cruda de la tauromaquia es revolucionaria. ¡Todos mis poemas por un solo par de banderillas! ¡Y que Dios reparta suerte!”