Precisamente ahora que es tiempo de regalos (?), a pesar de la crisis, es cuando salen a relucir las carencias mas ocultas respecto al buen gusto o lo apropiado de una elección, que nos van a hacer quedar como reyes o como desastres faltos de sensibilidad.
Por eso es del todo punto necesario echar mano de los consejos que nos pueden salvar de una salida de tono, una mala cara para toda la semana o, en los casos mas extremos, una ruptura (por menos han ocurrido).
Hay que tener en cuenta que las mujeres son un pelín delicadas para estas cosas. Será, digo yo, porque tienen una “amplia experiencia” en el tema y cualquier detalle hecho con la mejor intención puede hacerlas caer en la mas profunda de las decepciones que les harán mirarnos de otra manera a partir de entonces. Uyyy los regalos… Ahí es nada. Entran dentro de su “apreciación personal del mundo”. Por ello cualquier desliz, por pequeño que éste sea, puede conducir a una catástrofe sentimental.
Ellas se toman tan en serio el asunto de los regalos que es como si fuese una cuestión de estado, cosa que a nosotros – por regla general – nos suena a postura exagerada, porque no le damos tanta importancia (o solamente la que creemos justa).
A la mas mínima sensación de que el regalo es por algo concreto, ellas le darán mil vueltas a la cabeza para intentar “descifrar” cual ha sido la causa que nos ha impulsado a regalarles tal cosa y no lo que ellas tenían en mente, dentro de su idealizada concepción de los hechos. Eso puede durar días, semanas, y hasta meses. Cuando los hombres ya nos hemos olvidado del regalo, de las fechas y hasta de su reacción, ellas todavía le estan intentando captar el mensaje secreto (que no lo hay) que nos impulsó a regalarles aquello.
¿Que queremos “darles a entender” con ese regalo?…
Así que, os recomiendo muy vivamente que leais este artículo que es un auténtico tratado de sicología aplicada, que, a la vez, nos ayudará a comprender un poquitin (tan solo) la compleja manera de pensar de las féminas.
Tal y como está el patio de las relaciones interpersonales en este incipiente XXI, no conviene echar leña al fuengo porque ellas han pasado de las concesiones para salvar la pareja a no ceder por nada. Excepción hecha, claro está, de las que estan enamoradísimas – que las hay – que no ven nada mas que al hombre de sus sueños aunque venga con una ramo de cebollas.
Ahora si, os puedo garantizar que no fallaréis nunca si le regaláis una joya, cuanto mas cara mejor, pues no hay mujer que se resista al brillo de lo precioso; aunque puede haber algunas que, luego, piensen: “este tiene algo que ocultar cuando me regala algo tan caro”…
En fin, que es muy complejo todo….
¡Maldito el momento en el que se inventaron los regalos.! Cuando se trata de comprar regalos, se puede clasificar a las personas en dos categorías: a las que les encanta “comprar cosas a la gente” y las que no consiguen jamás acertar en los regalos.
Así que si eres de las personas que sienten resbalar un sudor frío, estrés, presión… cuando llega el momento de regalar algo a alguien, tampoco te ayudará mucho la idea de pensar que los regalos pueden traer consecuencias, es decir, hay regalos que pueden desembocar en una discusión, un enfado o simplemente carcajadas. Aunque, es cierto, que no hay ningún truco que te asegure el éxito, eso sí, aquí te dejamos un listado de presentes que jamás debes regalar a tu pareja, si es que quieres conservarla.
Regalar todo lo que implica un fallo
Libros de dietas, de autoayuda, una subscripción al gimnasio, cremas anti-edad… A pesar de que la hayas oído decir que quiere algo de lo anteriormente mencionado ¡no te lo está pidiendo a ti! Estos son los “pecados originales”, los que bajo ningún concepto debes regalar, ni aunque no sepas que comprar, son sinónimo de dar a tu pareja dinero en efectivo y decirle que está gorda y defectuosa.
Algo práctico
Una aspiradora, un conjunto de cacerolas… ¡no, no y no! Tres veces. Dar un regalo es una oportunidad para comprar algo a alguien que normalmente no compran por sí mismos, evita regalar cosas aburridas y prácticas con el fin de conseguir la “indulgencia”.
Baratijas
Si lo que quieres transmitir es que te preocupas más por tu cuenta bancaria de lo que te preocupas por ella… ¡adelante! Sin embargo, si en realidad te consideras su otra mitad, vas a tener que profundizar un poco más. Eso no quiere decir que un buen regalo conlleve necesariamente un desembolso suculento de dinero, pero a nadie le gusta un tacaño y no hay momento más evidente que cuando se regala. Deja de lado los precios y piensa solamente en qué es lo que la hará sonreír, ella no es el director del banco.
No hay regalo
“Me olvidé”. Primero de todo que nunca se olvidará de que no le has regalado nada y segundo, si realmente te importa deberías saber perfectamente algunas fechas significativas: su cumpleaños y vuestro aniversario; no hay excusas en estos dos casos. Si ahora no es un buen momento económico siempre puedes encontrar artículos en tiendas online con grandes descuentos, pero sí es de verdad por olvido, tienes que estar dispuesto a pagar el precio.
Un regalo para ti más que para ella
Las entradas para ver… tu grupo favorito, un libro… que llevas tiempo queriendo leer, la ropa… que te gusta. Comprar un regalo tiene que ver con la otra persona, a la que se lo queremos dar, no tiene nada que ver con nosotros, aunque sí es cierto que dice mucho de quién lo entrega. Sé generoso en la acción y prestará más atención cuando te toque a ti.
Un regalo “virtual”
Poner su nombre a una estrella, comida para una aldea de África, una donación en su nombre… Perfecto, seguramente que alguno de ellos pueden parecer agradables, un gesto reflexivo, pero en verdad no lo son, son gestos un poco petulantes y en realidad… ¿los puede usar?, ¿tocar?… No, entonces… ¿dónde está su regalo? Sé realista y sin ser egoísta, piensa lo que te gustaría a ti recibir uno de estos regalos.
Ropa
Aquí encontramos la delgada línea roja que separa a un regalo de ser socorrido de uno pensado y meditado comprado especialmente para ella. Ya todos somos adultos, sabemos lo que nos gusta y lo que no, es por eso que elegimos nuestra propia ropa y lo llevamos haciendo desde los 12 o 13 años. Así que, si queremos que nos vistan nos vamos a un estilista, un profesional. Si aún continúas con la idea de comprar ropa, hazlo mediante un “cheque regalo” para su tienda favorita, no con ropa.
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