La RAE publica mañana su Ortografía básica (de bolsillo)

A raíz del lanzamiento mañana de la Ortografía básica de la RAE en su versión reducida: un libro de bolsillo para uso cotidiano de cualquier hispano-parlante-escribiente, se me ha ocurrido volver a incidir, una vez más, en lo urgente de su implantación a nivel popular, así como en los centros educativos. Viene a ser el salvavidas para un náufrago desesperado o la botella de oxígeno para un paciente que está en las últimas. Es una medida a la desesperada por intentar salvar lo insalvable que ya se ha aferrado fuertemente en nuestra sociedad a través del lenguaje hablado y los medios móviles de comunicación interpersonal, así como los chats y redes sociales en Internet. Está tan enquistado que será muy difícil cambiarlo por completo, ni tan siquiera un poco.

Es el legado de las tres, cuatro, generaciones anteriores a las que “se les ha permitido” y del que han hecho bandera, contra sus mayores, los críos, y contra la sociedad establecida, los demás. Se ha llegado al extremo – en algunos centros educativos – de permitir que hicieran los exámenes escribiendo en el micro-lenguaje que se usa en los mensajes SMS porque no sabía la mayoría del alumnado hacerlo de otra forma. Eso ya es el colmo. Si dejamos que sean los alumnos quienes pongan las reglas, ¿que clase de educación es esa?. Algunos la confunden con democracia, que NO ES ESO.

Es de vital importancia para cualquier país mantener viva la lengua propia y todo lo concerniente a ella (gramática, ortografía, sintaxis, etc.) porque, del olvido de las reglas que presiden cada idioma así como de sus raíces, depende el caer en la mas absoluta de las carencias, tanto a nivel individual como colectivo.

A menudo se ignoran estos datos y se entra a saco en el lenguaje que tanto costó a linguistas, historiadores, filósofos y eruditos de todo el mundo establecer como lengua madre, en la remota antigüedad. Lenguas madre de las que se derivan las actuales, o quizás deberíamos decir las de hace unas décadas, puesto que ahora vienen a ser un híbrido de lenguaje callejero, mezclado con la jerga que utilizan los colectivos humanos mas desfavorecidos en los barrios extremos de las grandes ciudades, mezclados, a su vez, con lenguaje que se maneja en las cárceles y en el mundo de la droga, junto al que los delincuentes usaban desde antiguo para que las fuerzas del orden no supieran de sus manejos. Lenguaje que por el uso – y abuso(no se habla de otra forma) – se ha establecido como el de utilización cotidiana, a pesar de los esfuerzos de aquellas personas que intentan mantener viva la llama de los padres de la civilización, cambiando a menudo términos y modismos para adaptarlo al modo de vida de la sociedad presente.

Lo realmente triste – como he comentado en anteriores escritos – es que los niños, que hablan imitando a los mayores, no usan otro lenguaje que ese que, hasta en los medios de comunicación se suele emplear sin ningún rubor y, lo que es mas punible, una mayoría de profesores que quieren poder comunicarse con su alumnado que ya no usa otra forma de hablar, lo utilizan cada vez con mas frecuencia. ¿A donde vamos a parar?…

También es de destacar que algunos académicos de la RAE abogan, visto el panorama, por ir incluyendo mas “palabros” en las subsiguientes versiones de sus diccionarios, gramáticas y ortografías oficiales, con lo cual dan rienda suelta a lo que ya es un rio imparable que arrasa con todo lo que pueda oler a clásico o demasiado académico. Asimismo, se tiene “muy en cuenta”, por parte de la Academia, la rapidez y economía en la comunicación de las nuevas tecnologías, que obliga a sesgar palabras y frases y, por eso, ha decidido “permitir” que se prescinda de mayúsculas en sms, chats y foros de la red, donde la rapidez es fundamental para una fluidez comunicativa, pero… se considera “inadmisible” para las comunicaciones electrónicas en las que se deben “aplicar con rigor las normas ortográficas” (sic).

No quisiera parecer aguafiestas ni excesivamente ortodoxo, pues no lo soy, dado que en las ocasiones en que un escrito lo requiere echo mano de esos vocablos y giros del lenguaje de la calle, pero “solamente” es esas ocasiones en que debe explicarse con claridad lo que un personaje estaba diciendo en un momento determinado de una conversación, o que sea imprescindible para, por ejemplo, una obra de teatro, o novela, en que los protagonistas son gentes de nuestros días, y con las características que hemos apuntado mas arriba, de marginalidad, etc. Entonces si “pueden usarse” ese tipo de expresiones, pero en prensa – tanto soporte papel como digital – y demás medios de comunicación es intolerable que asistamos a esas sesiones de palabras mal sonantes y giros adaptados de términos de las gentes del Bronx y traducidos muy sui generis por nuestros marginales patrios.

De nosotros depende que el nuestro siga siendo el ULTIMO país de Europa en Educación, o atajemos con decisión el mal ya hecho, hasta conseguir erradicarlo totalmente, cosa, como ya decía, un tanto difícil. Pero, todo es cuestión de voluntad.

Llega la Ortografía básica, más breve y manejable pero con las mismas reglas

Madrid, 16 mar (EFE).- La Real Academia Española lanza el 20 de marzo la “Ortografía básica de la lengua española”, más breve y manejable que la versión mayor y con redacción más sencilla, pero con las mismas normas, algunas tan polémicas como la supresión de la tilde en “guion” o la recomendación de llamar “ye” a la “i griega”.

“La Ortografía básica va muy al grano, es fácil de consultar y de transportar”, afirma en una entrevista con Efe el académico Salvador Gutiérrez, coordinador de la versión amplia que se publicó en diciembre de 2010, y de la nueva que aparece ahora, llamada a ser “la ‘Ortografía’ de todo el mundo que habla y escribe español”

El contenido normativo “es el mismo” que en la amplia, una obra panhispánica fruto de la colaboración entre las 22 Academias de laLengua Española.

Publicada por Espasa, que en los próximos meses la distribuirá en los países hispanoamericanos, la “Ortografía básica” cuesta 18,15 dólares y tiene 228 páginas, frente a las 745 de su “hermana mayor”. Contiene varios apéndices y un índice de materias que no figuraba en la versión de 2010.

“Es un libro de bolsillo, muy fácil de manejar y muy fácil de leer porque se han eliminado los razonamientos teóricos y las explicaciones enciclopédicas”. Es una ortografía “muy cercana al usuario”, asegura Gutiérrez, académico de la Lengua española y gran experto en estas materias.

“Tocar la ortografía es como tocar el alma”, le decía a EFE el anterior director de la Real Academia Española y actual director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, cuando se aprobó la versión amplia y se produjo un revuelo enorme por algunos de los cambios que se proponían. Los mismos que ahora se incluyen en la básica.

Polémica causó -y sigue causando- la recomendación de suprimir la tilde del adverbio “solo” y de los pronombres demostrativos, incluso en casos de posible ambigüedad (“voy solo al cine” o “llega esta tarde”).

Con la nueva Ortografía es obligatorio no poner tilde en monosílabos con diptongo ortográfico del tipo de guion, truhan, Sion, aunque algunos hablantes pronuncien esas palabras con hiato.

Revuelo inmenso produjo también la pretensión de las Academias de unificar las distintas denominaciones que reciben en cada país las letras del alfabeto.

Al final la sangre no llegó al río y se recomienda decir “be”, “uve”, “uve doble” y “ye”, pero se deja libertad para llamarlas, allí donde sea costumbre, “be larga” o “be grande”; “ve corta” o “ve baja”; “ve doble”, “doble ve” o “doble uve”, e “i griega”. A la “i” también es correcto llamarla “i latina”.

La “ch” y la “ll” dejan definitivamente de ser letras del alfabeto y se quedan en dígrafos, algo que no causó polémica porque en la edición de 2001 del Diccionario ya no figuraban como letras independientes.

El prefijo “ex-” debe escribirse unido a la base léxica si afecta a una sola palabra: exmarido, exministro, expresidente, pero se dirá “ex capitán general”.

La Ortografía establece que la escritura con “q” de algunas palabras (Iraq, Qatar, quásar, quórum) representa “una incongruencia con las reglas”. Para evitarla han decidido escribirlas con “c” o con “k”, según los casos: Irak, Catar, cuásar cuórum.

Esta obra de referencia no se olvida de las nuevas tecnologías y se muestra consciente de que “la rapidez y la economía suelen ser factores determinantes” en los correos electrónicos, foros, chats, y mensajes de móvil.

Por eso, se considera admisible que se prescinda de las mayúsculas en los mensajes de móvil y en los chats, pero no en las comunicaciones electrónicas, en las que se deben “aplicar con rigor las normas ortográficas”.

Los hispanohablantes se han tenido que olvidar también de escribir con mayúscula inicial los sustantivos que designan títulos nobiliarios, dignidades y cargos (ya sean civiles, militares, religiosos, públicos o privados), y deberán poner “majestad”, “rey”, “reina” o el “papa”.

En cuanto a Dios, depende. Se escribirá con mayúscula cuando se aluda al ser supremo de una religión monoteísta (“Dios envió a su hijo para salvarnos”), pero con minúscula cuando se refiera al ser supremo de modo genérico o a divinidades de religiones politeístas (“Jehová es el nombre hebreo del dios de judíos y cristianos”).

Y se escribirá “Se cree Dios”, pero “se cree un dios”.

Ana Mendoza

Libro de “Ortografía básica de la lengua española” que la Real Academia Española lanza el 20 de marzo. Este libro de bolsillo es más breve y manejable que la versión mayor y con una redacción más sencilla, pero con las mismas normas, algunas tan polémicas como la supresión de la tilde en “guion” o la recomendación de llamar “ye” a la “i griega”. EFE

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