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Una noche inolvidable

2012 mayo 16
por Claudio Mateos

Hay tantísimo que compartir sobre lo que hemos vivido esta noche en Burgos que no sé ni por dónde empezar. La incertidumbre por el resultado, el pabellón empujando a su equipo como pocas veces se ve en la LEB Oro, la explosión de júbilo del final, los aficionados del Cáceres enloquecidos por la alegría, la dignidad del Autocid y de su gente sabiendo encajar con deportividad una eliminación que no esperaban, las lágrimas de un tipo como Aranzana tan curtido en este tipo de batallas…, y uno tratando de abstraerse de todo eso para entregar a tiempo una crónica que nunca podrá reflejar lo ocurrido en El Plantío tan bien como estas imágenes de felicidad desbocada que, pase lo que pase a partir de ahora en el presente playoff, quedan ya para la historia del baloncesto extremeño.

El Cáceres está en semifinales. Ni yo mismo me creo que acabe de escribir esta frase cuando hace menos de un mes parecía una quimera el mero hecho de clasificarse para la fase de ascenso. Pero la realidad es que ahí está el equipo, viajando ahora mismo en autobús hacia Cáceres, con el gemelo de Antelo hecho polvo y la espalda de Cherry gritando basta, pero feliz y pensando ya en otro viaje que este mismo jueves emprenderá a Melilla para seguir con un camino que puede que no haya hecho más que empezar. Habrá tiempo de sobra para analizar los números de esta tremenda serie con Burgos, y también las estrategias –donde Aranzana le ha ganado claramente la partida a Andreu Casadevall–, pero hoy es una noche de sensaciones, esas que nos dicen que el Cáceres es justo semifinalista porque ha sido mejor que el Burgos en cuatro de los cinco partidos, aunque haya perdido dos, y que la ciudad del baloncesto vuelve a respirar el juego que mayores satisfacciones deportivas le ha dado en su historia.

No me extiendo más porque es tarde estoy un poco roto. El Cáceres sigue adelante y por lo tanto también este blog que, como expliqué en la primera entrada, tiene vinculada su supervivencia a la del equipo en los playoffs. La ACB está a seis victorias, más cerca que nunca desde el año del descenso. Y la ciudad empieza a creer.

Mañana más.