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Al peatón

Había un pueblo donde su ayuntamiento pretendía tomar una decisión pública trascendental, a demanda de la mayoría de sus vecinos. Proponían la eliminación de todas las aceras de aquella localidad, porque ya nadie las utilizaba de manera habitual. Todos disponían de coches y motos para desplazarse, nadie circulaba andando; así, las aceras se habían convertido en obstáculos sobre las calzadas para el tráfico rodado. De este modo, las calles se convertirían en vías aptas sólo para la circulación de vehículos a motor.

Nadie presentaba impedimento ante tal decisión, a excepción de un vecino, ya mayor, que no quería aceptarla dado que él todavía ambulaba cada día durante varias horas por las aceras, unas veces por obligación otras por ocio. Este ciudadano senior no quería modificar su estilo de vida, era feliz paseando por las aceras del municipio. No se doblegaba a las peticiones del vecindario cuando le solicitaban su voto favorable. Rechazo que se había convertido en una pesadilla para la mayoría que ilusionaban circular por las calles a mayor velocidad, con mayor holgura de calzada, sin aceras ni pasos de cebras, sin paseos para niños y ancianos,…

Nuestro hombre pensaba que eliminando las aceras, perdería libertad para decidir las formas de transitar por su querido pueblo. Cada día quería seguir decidiendo si ser peatón, viajero, y a veces conductor de su viejo coche. Rechazaba la imposición de los demás frente a su autonomía personal. A su vejez observaba riesgos de inseguridad vial cuando andaba entre coches aparcados, y peor aún cuando circulaban. Le preocupaba la velocidad de los vehículos; algo que era ajeno a su vida sosegada. No era la edad avanzada el motivo de su voto singular, sino el deseo de continuar disfrutando de las aceras por donde ambulaba diariamente, desde su infancia.

Incluso el ayuntamiento barajó la opción de regalar a este vecino un coche nuevo, con tal de aceptar aquella decisión; pero no prosperó el ofrecimiento municipal. No admitía obsequio como contraprestación al cambio de voto, pues entendía que hubiera sido incoherente con su actitud cívica de caminar por sus calles, sin vehículo, hasta desaparecer.

A pesar de todo, el pueblo respetaba el pensamiento del único vecino que no quería eliminar las aceras, siendo un acuerdo casi unánime del vecindario. Todos cuidaban con cariño al viejo opositor para que nadie pensara que deseaban su muerte inmediata, y así hacer viable lo antes posible aquella pretendida decisión. Finalmente, todas las calles continuaron disponiendo de aceras y calzadas, incluso tras su muerte, por lo que había simbolizado para todos.

Éste y otros peatones seguirán conviviendo en pueblos y ciudades de Extremadura. La enseñanza del relato es que no debemos olvidar que tanto en carretera como en calles, el peatón siempre es el usuario de la vía pública más débil y vulnerable. Y que por tanto, su condición debe ser respetada, aunque algunos quisieran que únicamente hubiera espacios para vehículos. Dixit.

Mi libro

No acostumbro hablar sobre mi vida en esta columna, pero permítame que hoy trate sobre mi libro “El Observador. Una crónica social desde Extremadura”. Se presentó el lunes pasado en un acto público celebrado en Badajoz, junto a tantos seres queridos, y con la presencia de activistas ciudadanos y políticos. Destacar las palabras afectuosas del presidente del gobierno extremeño, Guillermo Fernández Vara, hacia mi persona. Me sorprendió que dijera que no suele prologar libros, como es éste, y que lo hace con personas que bien conoce por su trayectoria.

Agradecer a los lectores su complicidad estos últimos años, durante los cuales habrá compartido algunas de mis reflexiones publicadas en el Diario Hoy sobre diferentes asuntos de actualidad. Cuestiones sociales, educativas, culturales, políticas, económicas, éticas o ambientales. Sin acritud, respetando la diversidad de opiniones para enriquecer cualquier debate social que se precie. Esa ha sido mi regla cardinal para pensar y escribir cada artículo.

Alguien me preguntó: ¿por qué el sobrenombre de “El Observador”? Le confesé que había otras denominaciones, pero opté por ésta, pues simboliza una condición familiar que nos hace proclive a observar con ojos, mente y corazón la realidad. Así, como observador social he pretendido transmitir un punto de vista más desde esta tribuna mediática, siendo original y riguroso en el contenido. Siempre partiendo de mi conciencia como ciudadano comprometido con su tiempo, y sociólogo que estudia los fenómenos de su sociedad.

Decir a los lectores que este libro recopila todos los artículos publicados entre los años 2004 y 2009 en la prensa extremeña. Podrían calificarse de crónicas sociales como género del periodismo literario. Un estilo producido a partir de textos directos y concisos, que mezcla la subjetividad del cronista y la información de algún acontecimiento noticioso. Alejado del periodismo informativo, como libre pensador.

Los lectores comprobarán hojeando este libro que les facilito la (re)lectura de los artículos mediante su distribución en unidades temáticas, introducidas con citas célebres y fotos artísticas. A su vez, cada bloque ordena los títulos según fechas de publicación. De este modo, si alguien quisiera utilizarlos como recurso didáctico para la reflexión y el diálogo sobre la felicidad, la juventud o las tecnologías, en un aula de enseñanza secundaria o universitaria, tendrá un aliado perfecto con este libro. Es una de las aplicaciones deseadas por este autor, cuando se propuso tal obra.

Igualmente descubrirá una constante en mis artículos, Extremadura. Sus gentes fueron mi fuente de inspiración. Mis comentarios están contextualizados desde este escenario social para proyectar una visión diferente sobre cualquier asunto de actualidad, desde la perspectiva de un joven extremeño. Alguien que cree en las oportunidades de nuestra comunidad, motivo por el cual resido, y espero seguir haciéndolo durante muchos años más. Gracias.

www.santiagocambero.com

Invitación presentación de mi libro “El Observador. Una crónica social desde Extremadura”

Estimado amigo/Estimada amiga:

Tras estos últimos cinco años (2004-2009) expresando mis opiniones sobre distintos asuntos de actualidad social a través de artículos publicados en la prensa extremeña, he realizado una obra recopilatoria de los mismos. Su título es “El Observador. Una crónica social desde Extremadura”, ofreciendo más de doscientos artículos distribuidos en una treintena de bloques temáticos (jóvenes, mayores, ciudadanía, globalización, educación, trabajo, igualdad, progreso, salud, seguridad vial, etc.), que tienen como fondo a Extremadura.

Por tal motivo, te invito a asistir a su presentación pública junto a Guillermo Fernández Vara, presidente de la Junta de Extremadura, -quien ha prologado este libro-, Valentín Cortés Cabanillas, presidente de la Diputación Provincial de Badajoz, y Julián Quirós, director del Diario Hoy, el próximo lunes 8 de junio a las 19:30 horas en el Palacio de la Excma. Diputación Provincial de Badajoz (C/ Obispo San Juan de Ribera, 6 – Badajoz).

Si quieres un avance consulta mi nueva página web: www.santiagocambero.com.

Esperando contar con tu asistencia, recibe un cordial saludo.

Santiago Cambero Rivero

Eurointerés

A menos de unos días para celebrar las elecciones europeas en España, los análisis demoscópicos muestran actitudes de eurointerés a la baja, que previsiblemente se traducirá en una alta abstención electoral. Datos manejados por las formaciones políticas que concurren a estos comicios como una realidad archiconocida. Así, como observador social no advierto efervescencia partidista y cívica en torno a este proceso electoral de nuestros representantes en el Parlamento europeo. Salvo en aquellos partidos que movilizan a sus bases para revalidar resultados electorales en otras votaciones, o censurar al Gobierno de España anteponiendo sus intereses partidistas.

Parece que no fuéramos conscientes de los efectos colaterales de estos resultados en los acuerdos de políticas en materia de seguridad, agricultura, medio ambiente, educación o consumo. Es necesario implementar estrategias de promoción sobre la Unión Europea (UE) entre la ciudadanía todo el año, y no en momentos puntuales para pedir el voto. Una pedagogía social que forme sobre la construcción europea, aquel sueño romántico de europeístas como Schuman y Monnet, que hoy es un hecho institucionalizado en 27 países europeos. Así, reconocer que muchas actuaciones políticas están reguladas por normativas emanadas de órganos de gobierno comunitarios, ya que los Estados miembros de la UE deben legislar teniendo en cuenta las directivas.

Recordar que el escenario social se repite al igual que sucediera en el año 2004, cuando el euroescepticismo campaba por doquier, provocando con posterioridad la negativa a la propuesta de Constitución Europea en países como Francia u Holanda. Ahora se suma la crisis que multiplica la desconfianza social en relación a tales procesos, cuando no se ponen los medios para prevenir coyunturas económicas que afectan al bienestar general. Bien es cierto que la mayoría social tiene la percepción de formar parte de una unidad económica y monetaria dirigida desde el Banco Central Europeo por un señor llamado Euribor.

Además de esos flujos de capital entre sistemas financieros patrios, también hay personas que se mueven en un espacio sin fronteras geopolíticas, con derechos y deberes. Es la Europa social en pleno retroceso como consecuencia de la crisis de liderazgo de los socialdemócratas, tras aceptar principios del neoliberalismo. Por eso, este partido se juega en Europa, con visiones antagónicas sobre el futuro de 500 millones de personas que conviven en el Viejo Continente.

Esas y otras son las principales asignaturas pendientes para aquellos gobiernos con sentido europeísta en sus agendas. El caso de España, que tendrá la oportunidad durante la Presidencia española de la UE en el primer semestre del 2010, para abordar este impulso requerido y renovado. Europa puede y debe ser un referente en las decisiones a escala global, evitando la indiferencia social de sus ciudadanos hacia esa meta común. El 7-J será la prueba. Dixit.

Imágenes

Cruces de disparos entre cuatreros a caballo, duelos de pistolas entre buenos y malos, indios contra vaqueros, vaqueros contra ayudantes del sheriff, colonos linchados para ser ahorcados antes del fallo de la justicia,… Imágenes de películas escenificadas en el Far West, que nacieron y murieron con el siglo XX. Tantas generaciones de jóvenes que disfrutaron de aquellos largometrajes en blanco/negro y a color vistos en cines de verano y desde aparatosos televisores. Además, lectores empedernidos de novelas de tal género en garitas militares y trenes sin horarios. Filmes que se adaptaban a los cambios sociales, en especial, el tratamiento cinematográfico de la mujer. Al principio era la esposa o la madre las que sufrían, luego actuó como compañera de aventuras junto a hombres como heroínas dotadas de una fuerza masculina superior. Películas de vaqueros como fuentes de entretenimiento, y también de reflexión sobre unos personajes que transmitían valores al espectador en una sociedad predemocrática.

Pero aquellas aventuras del Oeste norteamericano también fueron dañinas por su carga de agresividad en luchas con armas de fuego y puñales, que luego se imitaban con escopetas, pistolas y cuchillos de plástico. La industria del juguete aprovechó la ocasión para vender artículos violentos y sexistas. En el fondo, se estaba transfiriendo miedo, que no era procesado por igual mentalmente entre los espectadores como algo momentáneo de ocio y diversión.

He comenzado así para recordar como aquellas películas impactaban tanto en los comportamientos de adolescentes y jóvenes, como ahora sucede con las series televisivas y concursos. El cine y la televisión siempre han influido en nuestros estilos de vida a través de los personajes que protagonizan cada imagen emitida. Hoy, habría que sumar la accesibilidad a los servicios multimedia desde Internet, un nuevo canal de promoción de representaciones simbólicas, a escala global.

Por ello, quisiera proponer que desde Extremadura aprovechemos el lenguaje del cine y la televisión para potenciarnos más. Tenemos experiencias muy positivas, y galardonadas. Entiéndase que no pido más reportajes sobre los maravillosos rincones de nuestra tierra, que ya disfrutamos desde los medios informativos extremeños; pero sí que los responsables públicos de nuestros medios audiovisuales autonómicos administren con acierto los tiempos de pantalla y radio que dedican a nuestra cultura, a nuestra gente. Impidiendo la invasión de productos que no aportan a nuestra idiosincrasia, y que además fomentan actitudes negativas para la convivencia. En ese sentido, no escucho canciones folclóricas que rememoren nuestra historia popular, y que podrían resultar tan interesantes como otras manifestaciones culturales foráneas. Así, el planteamiento estratégico es la proyección de nosotros mismos, más allá de los límites de Extremadura, con personas conocidas y anónimas que encarnen el sentir de esta comunidad emergente. Dixit.

De crisis y gripes

Hasta ahora la temática recurrente en conversaciones personales, tertulias mediáticas y discusiones políticas era la maltraída crisis. Una crisis con partida de nacimiento -como apunté en otro artículo-, con progenitores conocidos por sus nombres, que gestaron en los Estados Unidos de América, para después crecer por la comunidad internacional. Así, ya conocemos los efectos adversos en las haciendas familiares y públicas, sin encontrar el calmante que alivie los dolores de esta recesión económica. Quizás haya que erradicar el virus causante en un sistema financiero infectado, y también en el productivo. ¿O reemplazarlo por otro organismo vacunado del capitalismo? ¡Esa es la cuestión!

Opino que ante tal coyuntura lo más conveniente es evitar alarmas innecesarias en la sociedad civil, y cooperar entre todas las partes para superar esta crisis con el menor número de afectados. Esto conlleva una serie de esfuerzos compartidos, no sólo para la ciudadanía, sino también para las entidades bancarias, las corporaciones empresariales y las administraciones públicas. Hasta el momento nadie ha lanzado un mea culpa desde estos grandes sectores en los que confiábamos nuestros ahorros, trabajos y votos. Y habrá que recobrar la confianza general, si hay muestras de afecto hacia la gente en forma de compensaciones. Pero eso será en la post-crisis…

Retomando la reflexión diré que hay expertos en alarmismo, que ocultan sus intereses particulares en cada sobresalto generado. Lo pienso tras conocer las manifestaciones públicas de “sabelotólogos” que presumen de sus conocimientos sobre cualquier cuestión de actualidad. Da lo mismo que se aborde la gripe porcina, ahora gripe A, que la tradición popular de tirar una cabra desde un campanario. El caso es estar en la palestra informativa con análisis falsarios y alarmistas sobre la realidad. Por cierto, no equivocar alarma con alerta. En alerta están las autoridades sanitarias ante la epidemia mundial de la nueva gripe, que no es una peste a escala global como algunos titulares publicitan.

Para quienes habitan el continente africano estas circunstancias pasan inadvertidas frente a otras problemáticas de riesgo vital. Por ejemplo, el SIDA, que según palabras recientes del jefe del Vaticano puede ser combatido desde una moral reaccionaria frente al uso del condón. Una prueba de alarmismo acientífico y mediatizado, que propaga el peligroso virus de la confusión en una opinión pública que se contagia por falta de medios sanitarios. Hechos, no palabras, le diría a este pastor eclesiástico.

Concluyo con la intuición de que las crisis gripales y económicas actuales tienen una misma cepa viral: la alarma global. Estos hechos benefician a unos pocos que controlan sus posibles vacunas desde sus despachos y laboratorios, mientras una mayoría sufre las miserias humanas. ¡Qué injusticia! Dixit.

Carta a Obama

Estimado Sr. Obama:

Felicitarle por su elección como Presidente de los Estados Unidos de América, un pueblo con historia corta, pero con muchas vivencias desde sus orígenes. ¿Quién imaginaba que llegaría a la Casa Blanca un Presidente negro, tras décadas de discriminación social e institucional? Cuestión manida que encuentra respuesta en la superación de la sinrazón de los WASP -acrónimo inglés para blanco, anglo-sajón y protestante-. Su lema de campaña “Yes, we can change” (Sí, se puede cambiar) ha calado en la mayoría de corazones norteamericanos, y también en tanta gente que habita en otras latitudes del planeta. La Tierra, que celebra mundialmente su día el próximo miércoles, esperando que mandatarios como Ud. ofrezcan un mensaje de confianza a favor de un mundo más respetuoso con la Naturaleza y la Humanidad. Qué sencillo resultaría si todos aportáramos nuestro granito de arena…

Al margen de congratulaciones, descubrimos su relación con la península Ibérica donde vivo, tras recibir un perro de aguas portugués en la Casa Blanca. Sabemos que se llama Bo, y que campa por el domicilio presidencial norteamericano. El anterior se llamaba Barney, un terrier escocés del Sr. Bush, que no gozaba de simpatías por su violencia hacia quien le hiciera frente. Esperamos que su actitud diste en relación a su antecesor; me refiero tanto al perro como a su distinguido amo. Así, le aconsejo que evite polemizar contra las frivolidades del bando conservador, que ya rechaza al nuevo inquilino canino por su raza. ¡Qué importancia tendrá en tiempos de interculturalidad y plurietnicidad! ¡Qué se lo digan a Ud.! Sepa que la derecha como perdedores electorales no le permitirá error alguno, y se lo digo por la experiencia política durante estos años del gobierno de Zapatero, en España.

Por cierto, ya ha conocido a nuestro Presidente junto al resto de jefes de Estado y de Gobierno europeos. Es buena persona y político, pues aunque se equivoque en algunas decisiones, siempre antepone la defensa de los intereses generales. Quizás ciertos colaboradores no favorezcan su gestión gubernativa; y menos la oposición que no aporta ideas para superar esta crisis internacional, que siempre afecta a los más vulnerables.

Aprovecharé esta misiva para explicarle donde vivo, Extremadura. Una región española situada entre Francia y Portugal. Se nos conoce como tierra de conquistadores del continente americano por Hernán Cortés, Pizarro, Balboa, Valdivia u Orellana. Y ahora por Calderón, que “conquista” desde los Toronto Raptors. Es una tierra hecha así misma, negada en tiempos difíciles, que ha sabido progresar entre la tradición y la modernidad. Somos gente emprendedora, que en unos años seremos potencia en economía verde por las energías renovables. Solidarios y hospitalarios con quienes visitan nuestros paisajes donde degustar la rica gastronomía y folklore extremeño. Por ello, le invito a que nos conozca. Se sentirá como en casa. Y verá el mundo con otros ojos. Saludos.
Santiago Cambero Rivero

Incultura

Uno de los riesgos de la globalización es la pérdida de señas de identidad cultural de los pueblos. Con los pretextos de modernización e integración de los países, se impone el proceso de asimilación cultural a escala global. Es la neocolonización del siglo XXI. Hay antecedentes históricos con la romanización de las provincias conquistadas por el Imperio Romano. El resultado siempre es el empobrecimiento de las manifestaciones culturales de unos territorios forzados a pautas extranjerizantes, que no guardan relación con sus orígenes ancestrales.

En la actualidad, este fenómeno está liderado por una “industria de la cultura” localizada en Estados Unidos, desde donde se ofertan productos estandarizados para su comercialización masiva en cualquier rincón del planeta. Así, no es de extrañar que haya millones de niños y adolescentes que conozcan a Bart Simpson, y a la vez ignoren los personajes de sus leyendas populares. Tradiciones orales familiares que sucumben ante paquetes audiovisuales mediatizados por una sociedad mega, post, trans,…, moderna.

Mi diagnóstico sociológico es que la occidentalización origina un nuevo fracaso mundial, debido al etnocentrismo defendido por las estructuras de poder norteamericanas y europeas. Un despropósito del modelo de globalización obsesionado por las cifras del negocio frente al intercambio y la mixtura intercultural, que nos enriquece como humanidad. La mayoría frente a la minoría, es la razón para vender más.

Aterrizando en Extremadura, no escapamos a tal dinámica uniformante y mercantilizada en lo cultural. Por ello, comparto la denuncia de artistas e investigadores sobre el grado de indiferencia social, incluso institucional, en relación a nuestro acervo cultural. El ejemplo está en el folklore extremeño, cuando se pierde ante la pasividad de una sociedad cegada por flashes de una cultura hegemónica, que olvida sus costumbres. La mediocridad frente la originalidad.

Así, observo con curiosidad como los jóvenes de hoy prefieren una master class de un bailarín de estrellas rocambolescas, que alguien que les enseñe una jota extremeña. Quizás otras latitudes sean vanguardia cultural. ¿De qué cultura? ¿La del hip-hop, beat-box o graffiti? Ojo, valoro el sentir de estos movimientos sociales y artísticos surgidos en los años sesenta en Estados Unidos. No soy reaccionario; sí progresista. Por eso, me gustaría que la balanza cultural extremeña fuera dominada por la exportación de tantas buenas creaciones autóctonas, que saben combinar la tradición y la modernidad.

Por suerte tenemos materia prima, nuestro carácter y el clima estimulan al emprendimiento cultural. También, Cáceres 2016-Capital Europea de la Cultura. Faltan óptimos canales de difusión y distribución de tantas expresiones literarias, musicales, plásticas o cinematográficas; al margen de entidades recaudatorias que fagotizan nuestro espíritu creativo, que debe fortalecerse más que nunca, en tiempos de crisis económica. Dixit.

Delitos emergentes

Cada momento histórico tiene su dinámica societaria, construyendo así un sistema que instaura leyes reguladoras de las conductas sociales. De manera, que la vida social humana se rige por normas sancionadas por la ciudadanía y sus instituciones. De lo contrario, la convivencia social no sería posible, degenerando en un ambiente de caos donde los comportamientos desviados se reproducirían hasta la destrucción sistémica.

Por tanto, los gobiernos democráticos deben procurar el respeto y el cumplimiento de lo dictado en leyes, que fomentan el control social, además de la protección contra la falta de ellas. Igualmente, afirmar que donde existen leyes siempre hay delitos, entendidos como cualquier forma de comportamiento que vulnera las leyes. Por último, decir que todos podemos incumplir leyes, y a la vez ser conformistas con actividades delictivas que no afecten a la integridad personal.

Esta introducción criminológica indica que lo que antes no era calificado como delito, ahora lo puede ser. Y tal hecho no supone una variación al alza en las tasas de criminalidad en un país como España, a pesar de escucharse argumentos reaccionarios sobre el clima de seguridad ciudadana. Los últimos datos del Ministerio de Interior reflejan que estamos muy por debajo del número de infracciones por habitantes en la Unión Europea (47,6 frente a la media europea de 70,4). Información comparativa sobre criminalidad que coincide con la percepción de inseguridad entre los españoles consultados por el Centro de Investigaciones Sociológicas, pasando del 22% en los años 2002-2003 hasta el 11% a fecha de febrero de 2009.

No es menos cierto, que en ocasiones la sociedad civil proteste enérgicamente frente a una supuesta impunidad de los culpables de determinados crímenes de sangre. Las últimas tragedias padecidas por familias entristecidas ante la pérdida violenta de sus hijos, siempre afectan al corazón de los españoles. Una ciudadanía que se solidariza con este dolor tan difícil de curar por sus daños, y que corre el riesgo de abrir debates que confunden a la opinión pública. Tal es el caso de la cadena perpetua y la pena de muerte, abolidas por la Constitución de 1978, que resultan incompatibles con el sistema penitenciario español. Quizás haya que endurecer las penas y su cumplimiento íntegro, pero también atender a la reinserción de quienes delinquieron un día.

Estas coyunturas inciden en la adaptación del ordenamiento jurídico a los cambios sociológicos por nuestros legisladores, actualizando así nuestro Código Penal con delitos emergentes. Nuevas formas de delincuencia relacionadas con fenómenos como la inmigración, las tecnologías digitales, las transacciones financieras, el medio ambiente, la seguridad vial, la corrupción de menores, la violencia doméstica o el terrorismo internacional. Todo un reto institucional para una sociedad avanzada como la española, que forma parte de un orden global fluctuante e incierto. Dixit.

Igualdad de género

Celebramos el Día de Mujer. Para algunos ciudadanos y ciudadanas resultará una fecha manida, mientras que para otros y otras será un momento de reivindicaciones en aras a la igualdad de género. Lo cierto es que hay determinadas problemáticas que continúan afectando a las mujeres de hoy, a consecuencia de formas de pensamiento social anacrónicas. De todos es sabido que la cosmovisión del hombre y la mujer en siglos pasado -no tan alejados del presente-, concebían el entorno familiar como el medio “natural” de desarrollo femenino. La maternidad, la crianza de la prole, los cuidados domésticos, la atención a los mayores,…, funciones asignadas tradicionalmente por el sistema a las mujeres, limitando así sus roles socio-comunitarios.

En ese sentido, reconozcamos el valor añadido de tantas mujeres que contribuyeron y continúan favoreciendo con sus actitudes a mejorar las condiciones de vida de todos y todas. Abuelas, madres, hermanas,…, mujeres que condicionaron sus vidas a favor de otros seres queridos. Así, desde la perspectiva actual la cuestión radica sobre las oportunidades concedidas a las mujeres en ámbitos extradomésticos. Este es el dilema que requiere la intervención de las instituciones, junto a la colaboración de la sociedad civil, para crear entornos de igualdad social donde las distintas generaciones de mujeres ejerciten su capacidad de decisión y acción propia.

En tal fecha, quisiera subrayar el preocupante machismo sociológico que observo en la población juvenil española, y también extremeña. Según los expertos, hay chicas en las que prevalece la falta de autonomía emocional y una idea del enamoramiento contraproducente, en la que idealizan a un chico, y eso puede mermar los mecanismos para que su pareja pueda ser un maltratador. Estos factores psicosociales combinados con valores sexistas que perduran en el imaginario colectivo, podrían justificar el incremento de la violencia de género entre víctimas y agresores más jóvenes. De ahí, la importancia de cambiar conductas y estilos de vida, desde la familia a los centros educativos, que generen discursos de equidad e inclusión social para todos y todas.

Ante tales fenómenos es momento para reformular las políticas de igualdad de género para adaptarse a nuevos escenarios, donde las mujeres compatibilizan a duras penas sus vidas personales, familiares y profesionales. Especialmente en un modelo de sociedad fracasado como demuestra su coyuntura, que ha demandado más y mejor a las mujeres, por menos. Sí hemos avanzando en materia legislativa en nuestro país, pero hay sectores empresariales que deben facilitar la conciliación laboral en muchas familias, donde las madres asumen tantas responsabilidades. No me refiero sólo a las familias nucleares, sino a las diversas formas familiares en situaciones de necesidades que atender, siempre por miembros femeninos. Realidades para reflexionar y actuar en la consecución de la igualdad de género. Dixit.

Hoy.es

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