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Rafa Martínez, de Badajoz al Olimpo de las historietas
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Fco. Javier M. Romagueras | 31-03-2015 | 05:31

Rafa Martínez con Belén (izqda.) y María (dcha.)

Rafa Martínez, nacido en Badajoz en 1950, es uno de los editores de historietas más longevos y prestigiosos de España. Propietario de NORMA Editorial, ha regresado por unos días a su ciudad natal para apoyar a dos sobrinas suyas, Belén y María, en la aventura de poner en marcha una librería especializada, Comics, ubicada en el número 65 de la Calle Santo Domingo.

Tras casi 20 años de nuestro último contacto, en el curso internacional de verano que codirigí en 1996 con Alejandro Pachón en Jarandilla de la Vera, con motivo del centenario oficioso de los cómics, le veo ilusionado en medio de tanto ajetreo. Llega a Badajoz después de haber estado varios días en la ciudad italiana de Verona con el gran Milo Manara, hablando de futuros proyectos editoriales. Mientras caminamos por el parque de Castelar, escenario de algunas de sus correrías infantiles, camino del hotel Zurbarán, me explica que estudió en las Escuelas Profesionales Virgen de Guadalupe, en la carretera de Sevilla. En 1965 se traslada a vivir a Barcelona, donde ya estaban sus padres y sus dos hermanos mayores. Desde entonces hasta ahora, su relación con la ciudad ha sufrido altibajos. Los primeros años apenas regresó. Los que solían venir eran sus padres. A partir de 1990, tras el fallecimiento de su progenitor, sus desplazamientos a Badajoz fueron mucho más asiduos, para traer a su madre. Tras la muerte de ésta, se abrió un nuevo paréntesis hasta que una de sus sobrinas le localizó a través de las redes sociales, recuperando el contacto e iniciando el camino que ha llevado a la apertura de la tienda Comics en Badajoz.

DE CHICO DE LOS RECADOS A EDITOR

La relación de Rafa con el mundo de las historietas se remonta a su hermano Juan que, como era habitual en la época, intercambiaba cuentos, así les denominaban, con otros niños, por lo que siempre tenía tebeos de segunda mano en casa para leer.

La emblemática revista CIMOC

Nada más llegar a Barcelona en 1965, se enteró de que en Selecciones Ilustradas, la agencia de dibujantes que dirigía Josep Toutain, necesitaban chicos de los recados. Entró a trabajar allí, mientras por las noches acudía a una academia para cursar bachillerato elemental. Su tarea consistía, junto con otros seis o siete chicos más, en atender todos los encargos que les hacía la numerosa nómina de autores que, como Esteban Maroto y Luis García, dibujaban allí básicamente para editoriales extranjeras. No teníamos ni silla en el estudio, recuerda Rafa Martínez. Sus conocimientos de inglés –estudió por su cuenta un curso con discos de vinilo de 45 r.p.m.- y su dominio de la mecanografía –su madre se preocupó de que con 10 años aprendiese en Badajoz con la esposa de un bombero que enseñaba a los niños a escribir a máquina-, no pasaron desapercibidos en la agencia y pronto le empezaron a encargar trabajos como escribir cartas. A los 19 o 20 años ya empecé a viajar por el extranjero representando a dibujantes a cuenta de Selecciones Ilustradas, explica.

Tras la muerte de Franco, Rafa Martínez vio que era el momento de dar un salto, pues los mejores autores españoles querían ver publicada su obra en nuestro país. Sin embargo en Selecciones Ilustradas no parecían estar por la labor, pues consideraban demasiado arriesgado ponerse a editar. Y así, en 1977, con 300.000 pesetas que tenían ahorradas por su trabajo traduciendo guiones del inglés al castellano, decide poner en marcha su propia empresa. Al mismo tiempo conoce en Hamburgo, a donde había ido a vender portadas del Oeste, a la que será su segunda esposa, Norma. Ésta se viene a España con varias representaciones de fotógrafos para publicaciones eróticas y empiezan a vender material a revistas como Play Boy, Lib, Intervíu o Yes. Esto le permite ganar el dinero necesario para montar inicialmente NORMA, que comenzó como agencia de portadistas, fotógrafos y dibujantes, a los que había que pagar al contado; y al poco tiempo, un año aproximadamente, lanzarse ya a la edición. Este fue el principio de una trayectoria que llega hasta hoy en día y que deja para los amantes de la historieta títulos tan emblemáticos como la revista CIMOC, durante muchos años santo y seña de la edición de cómics en España.  Y también un amplio catálogo de autores, entre los que se encuentran algunos de los más importante del mundo, como Hugo Pratt, Moebius, Enki Bilal, Miguelanxo Prado, Jacques Tardi, Will Eisner o Katsuhiro Otomo.

Hoy, en 2015, NORMA Editorial es una empresa sólida. Cuenta con una plantilla de 48 empleados y es la única editorial importante de historietas que realiza la distribución directa en más del 60% del territorio español, salvo en parte de Andalucía, Madrid y Galicia, donde se mantienen fieles a unos distribuidores que siempre les han funcionado bien. La mayor parte del equipo de trabajo es interno, muy profesional y de una calidad humana extraordinaria -explica Rafa-, encabezado por el director, Oscar Valiente, que entró en el equipo hace 22 años, contando entonces con 17; y el administrador, Vicente Campos, que ya formaba parte de mi equipo de ventas en Selecciones.  En su opinión, ésto les permite hacer una edición más ordenada y de mayor calidad.

HISTORIETA Y NUEVAS TECNOLOGÍAS

En el Parque de Castelar

En un mundo en el que las nuevas tecnologías han llegado con una enorme fuerza y para quedarse, Rafa Martínez es de los que cree que el cómic físico, en papel, va a perdurar a través de las librerías especializadas: me gusta la idea de que la gente va a la librería a ver, a tocar, a dejarse orientar e informar. Nuestra librería Norma, en el Passeig de Sant Joan de Barcelona es un santuario para los aficionados. Aún con la crisis ha crecido y contamos con un equipo de 14 personas que llevan como mínimo 20 años con nosotros, que conocen los gustos de los clientes y empatizan con ellos.

Considera que las nuevas tecnologías aportan muchas cosas y son imprescindibles, hoy por hoy, para divulgar y dar a conocer por ejemplo las novedades, los autores… El reto –indica Rafa- es conseguir que las generaciones que ya han nacido con la pantalla y el mundo digital, vean que los distintos soportes y formatos pueden convivir y que cada cosa tiene una utilidad y una función distinta, pero a la vez atractiva e interesante. Han de ver que hay cosas, como una buena obra de historieta, que requieren un tiempo, un ritmo, un sosiego en un ambiente adecuado, que es distinto a la inmediatez y la urgencia que muchas veces tiene lo digital. Es una experiencia diferente, basada en la narratividad y el papel impreso, que no debería desvirtuarse, ni olvidarse.

Y hablando de obras en papel, nos cuenta una de las aventuras editoriales en las que está embarcado y que más ilusión le hacen: una historia de la vivienda, desde la cueva a la casa domótica, en la que se entremezclan historieta e ilustración, a lo largo de 600 páginas a cargo de uno de los grandes autores españoles, Daniel Torres.

COMPROMISO SOCIAL

La conversación toca a su fin, pero antes hablamos del compromiso social de Rafa Martínez, que está detrás del apoyo prestado a sus sobrinas Belén y María para poner en marcha la tienda Cómics en Badajoz.

Creo que la situación de los jóvenes es muy dura en general –comenta Rafa- pero quizás en Extremadura aún lo sea más. El caso es que me enteré de que una de mis sobrinas estaba ganando apenas 280 € al mes en una gran superficie, en Huelva, por trabajar un montón de horas a la semana, y me dije que esto ya no podía ser, que esto es esclavitud. Ahí es cuando decido hacer algo a través de lo que yo puedo aportar, que es mi profesión de editor. Dicho y hecho. En apenas 7 semanas, con el aporte de conocimiento y apoyo técnico y financiero de su editorial, Belén y María han podido poner en marcha esta librería especializada en Badajoz. Extremadura es la comunidad autónoma en la que menos vendemos –señala Rafa- pero creo que hay hueco para una iniciativa como ésta. Igual nos equivocamos, pero había que hacerlo y, por lo menos, hemos podido quitar dos personas del paro.

Además de este ejemplo más familiar y cercano, el compromiso social de este badajocense trasplantado a Catalunya se demuestra como patrón que es de la Fundació Pare Manel, una institución arraigada en los barrios barceloneses de Verdum y Roquetes, que desarrolla proyectos de acción social y educativa en familias desestructuradas, de los que ya se han beneficiado más de 300 niños.

Rafa Martínez, que mantiene un inmejorable aspecto físico, me dice adiós para seguir tutelando las primeras horas de funcionamiento del proyecto empresarial de sus sobrinas. Después le esperan nuevos viajes, nuevos proyectos editoriales, para seguir ensanchando ese camino, entre la realidad y la ilusión, que un día arrancó en la ciudad de Badajoz para llevarle, pasando por Barcelona, al universo en el que las historias se narran dibujándolas sobre un papel: los cómics.

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