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Eduardo Moga: de Barcelona a Extremadura, vía Londres
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Fco. Javier M. Romagueras | 10-05-2016 | 07:26

Eduardo Moga, dedicando uno de sus libros

Eduardo Moga, dedicando uno de sus libros

En los últimos meses Eduardo Moga (Barcelona, 1962) está viviendo cambios que podríamos describir como radicales. De habitar primero en Barcelona y después en Londres –durante los últimos dos años y medio-, con sus poblaciones millonarias y sus problemáticas urbanas; ha pasado a hacerlo en Mérida, la capital extremeña, con sus algo menos de 60.000 habitantes. De dedicarse profesionalmente durante 27 años a los números, las cuentas y las contrataciones, como jurista en el departamento de Economía de la Generalitat de Catalunya; a ser el nuevo director de la Editora Regional de Extremadura y coordinador del Plan de Fomento de la Lectura, tras imponerse en un proceso de concurrencia competitiva, al que se presentaron 24 aspirantes. Licenciado en Filología Hispánica, Premio Adonáis de Poesía 1995, traductor de Bukowski, Rimbaud. Whitman y Faulkner, entre otros; su vinculación con Extremadura le llega de la mano de su mujer madrileña, cuya familia es originaria de Malpartida de Cáceres y de Gata.

Eduardo, al que conocí apenas unas fechas antes, con motivo del acto conmemorativo del Día Mundial del Libro en la Biblioteca Regional de Extremadura, me parece una persona afable, buena conversadora y muy predispuesta a escuchar y empaparse de las novedades del entorno.  Quedo con él en Badajoz, en el Work Shop Café, una cafetería que además es espacio de trabajo colaborativo, para hablar de sus primeros meses al frente de la Editora Regional, y para saber algo más de su vida y su personalidad.

Mi relación con Extremadura –nos explica- ha sido a través de mi mujer, que aunque madrileña, es hija de extremeños: mi suegra de Malpartida de Cáceres y mi suegro de la localidad de Gata. Ella siempre ha tenido un importante contacto sentimental con la tierra, pues es donde venía de pequeña a pasar los veranos. En un momento dado, hacia 2006, surgió la posibilidad de hacernos con una casa de labor agrícola de la familia, en Hoyos, que rehabilitamos. A partir de ese momento, hemos venido de forma habitual en los períodos vacacionales, volviendo a establecer contacto con la gente del pueblo, tanto familiares, como nuevas amistades que hemos ido haciendo, incluyendo personas del ámbito literario, sobre todo de la provincia de Cáceres, lo que también ha incrementado mi vinculación extremeña.

Buscando el YO interior

Aunque su gran pasión es la literatura, y en especial la poesía, Eduardo se ha desempeñado profesionalmente en el ámbito económico-jurídico, en el departamento de Economía de la Generalitat de Catalunya. Tanto él, como su mujer, patóloga pulmonar, estaban un poco hartos del entorno laboral y social de Catalunya. Esto motivó que ella optase, y consiguiese, una plaza en el Hospital Cardiotorácico de Londres; lo que estimuló a Eduardo a solicitar la mencionada excedencia y marchar a la capital británica, en la que ha vivido los últimos dos años y medio, dedicado como freelance a lo que realmente le gusta: escribir, traducir, hacer reseñas… En esas estaba cuando se convocó la plaza de director de la Editora Regional de Extremadura y decidió presentarse al puesto porque le parecía adecuado a sus intereses y a sus aptitudes: me apetecía trabajar en algo que realmente tuviera que ver con mi yo interior –apunta Eduardo-  y no solo con mi formación académica. Y esto tenía que ver directamente con mi actividad literaria, con mis intereses literarios y con el mundo de la cultura. Me presenté, gané y aquí estoy.

Trasladarse a vivir a Extremadura desde Londres, donde aún permanece su mujer, ha sido un poco como volver a casa, como reconectar con los rasgos de las culturales meridionales, porque Inglaterra no es precisamente el paraíso de las relaciones humanas, ni el lugar ideal para hacer amigos o tener vida social –asegura Moga-. Su experiencia británica la plasmó en el blog Corónicas de Ingalaterra, al que ha sucedido, desde que ha llegado a la dirección de la Editora Regional de Extremadura, Corónicas de Españia. Amante de la conversación, del paseo, de estar con la familia, de los viajes, de la buena música (especialmente el jazz y la clásica), disfruta sobre todo leyendo y escribiendo, por este orden –nos aclara-. Aunque escribir también tiene una dimensión problemática y doliente, prevalece el sentido de placer y el de consuelo: siempre he pensado que con lectura cerca, nunca estás solo. Su llegada a Extremadura está facilitando de algún modo esta pulsión, porque los fines de semana se encuentra moderadamente solo en Mérida, por lo que se acompaña con la escritura y con la lectura. Ante el peligro de que lo que antes era satisfacción por la literatura, por no ser el objeto de su trabajo cotidiano, ahora se convierta en rechazo, al sí serlo, Eduardo se muestra contento de que de momento no le haya pasado.

Recuperar el prestigio de la Editora Regional

Eduardo Moga ratifica una opinión bastante generalizada, que la Editora Regional de Extremadura ha sido la mejor editorial institucional de España, tanto por la calidad de su catálogo, como por la calidad de su diseño y su presencia en el mundo cultural. Sin embargo esa buena imagen se ha ido diluyendo en los últimos años, quizás debido a la crisis económica, quizás a los cambios en los equipos que habían dado continuidad a la Editora desde sus orígenes. En esos cambios Eduardo ve esa idea tan hispana y nociva, que no sé si es cainismo o galdosianismo, de cargarse todo lo anterior, con independencia de que sea bueno o malo, con tal de diferenciarse y distinguirse de lo precedente. Y entre esos cambios considera que fue un error modificar la imagen de las colecciones de la Editora. Con lo que cuesta crear e identificar una imagen de marca –añade-, el cambio ha originado confusión entre lectores, libreros, distribuidores…

Su incorporación la entiende como una voluntad de dar un nuevo impulso y recuperar el prestigio que tuvo la Editora Regional de Extremadura, siempre dentro de los parámetros y posibilidades de las actuales circunstancias. Entre sus prioridades figuran recuperar las ayudas a la edición de libros, que estuvieron vigentes hasta 2010, que es un mecanismo de apoyo al sector transparente y claro; modificar la naturaleza digital de la editora, mejorando la web, haciéndola más útil para la gente, facilitando el acceso a los fondos existentes desde 1984, interconectándola con las redes sociales; y mejorar la distribución, para que los libros de la editora estén realmente disponibles tanto en las librerías extremeñas, como en los de las principales ciudades de España, como Madrid y Barcelona.

Llevar los libros a la vida cotidiana

El puesto de Eduardo Moga, conlleva además ser el Coordinador del Plan de Fomento de la Lectura de Extremadura. Desde esta otra faceta, su objetivo es conseguir que la literatura, y por lo tanto la lectura, esté realmente presente en la vida de la gente o, más concretamente, en aquellos ámbitos sociales en los que no suele estarlo: mercados, estafetas de correos, comisarías de policía, centros sanitarios, residencias de mayores… Y sobre todo en relación a colectivos que tienen más dificultades de acceso a la misma por múltiples razones: enfermos crónicos, ancianos, personas con dificultades de movilidad, presos, emigrantes, menores problemáticos, colectivos más vulnerables, con menos herramientas culturales e incluso de acceso a internet. En esos ámbitos inusuales, y para esa gente en dificultad, sí que me gustaría que el hecho vivo de la literatura, que es ante todo placer y consuelo, estuviera presente en su entorno y en su vida. Quizás muy ideal y demasiado ambicioso, pero es lo que me gustaría.

La conversación va llegando a su fin, pues Eduardo tiene que coger un vuelo que le llevará a Barcelona y desde allí a Túnez, donde participará en el IV Encuentro Euromagrebí de Escritores. Pero antes de acabar dedicamos unos minutos a hablar de Extremadura, de sus enclaves y atractivos. Considera que la Sierra de Gata es uno de los lugares más bonitos de España, por naturaleza, historia, gastronomía y por el carácter de la gente. También tiene palabras elogiosas para Cáceres, una ciudad que le parece maravillosa, con uno de los cascos antiguos más bonitos y coherentes de España. El Jerte, el Ambroz, Las Hurdes, Guadalupe, Yuste, Monfragúe… No hay zona que no me guste y en todas descubro atractivos, sin olvidar la cercanía de Portugal.

Una de las cosas que más le han llamado la atención en relación a Extremadura es que muchos catalanes no sabían nada de la región. Me sorprende –dice Eduardo- que un sitio con tantos atractivos no haya sido más visitado. Eso sí, los que vienen una vez, y yo se lo he recomendado y he venido con muchos amigos, la valoran muy positivamente y les gusta mucho.

Hablamos también de tebeos e historietas, pero eso dará para unas cuantas líneas en Trazo de Tinta.

Acompaño a Eduardo hasta el aeropuerto de Badajoz y de regreso le deseo internamente toda la suerte y felicidad que yo he encontrado en esta tierra extremeña.

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