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Autor: javiermromagueras
Laura García Domingo, vender desde Barcelona los productos ibéricos de Fregenal de la Sierra
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Fco. Javier M. Romagueras | 02-07-2016 | 10:36| 0

Laura García Domingo, comprobando la calidad de sus productos

Desde hace poco tiempo, Laura García Domingo, hija del fundador, dirige la empresa familiar Cerdos Extremeños S.L., dedicada a la fabricación y comercialización de los jamones, paletas y lomos de los cerdos ibéricos criados en la finca La Dehesa del Chaparral, ubicada en Fregenal de la Sierra (Badajoz). La empresa, fundada en el ya lejano 1960, era el fruto del espíritu emprendedor del padre de Laura, afincado desde muy joven en Tarragona, debido a la enfermedad de su madre. Desde allí se trasladó a Barcelona, donde instaló la comercial de la empresa, desde donde hoy en día se distribuye producto ibérico a toda España y Europa.

Tras el fallecimiento de su padre, Laura, que también se encarga de la parte administrativa, explica que hace tres años yo llevaba la parte comercial de Barcelona, mientras que mi padre, tras largas temporadas en Fregenal, llevaba la parte productiva en Extremadura. Ahora, tras su muerte, yo llevo ambas cosas y es duro, ya que nunca tienes un momento de reposo, un kit-kat.

Desde su sede de Barcelona se dedican a la distribución de productos del cerdo ibérico para todo tipo de puntos de venta, desde lo más tradicionales, como restaurantes, caterings, hoteles o tiendas; hasta los más innovadores, como páginas web. Nuestra evolución -explica Laura- ha sido buena y segura. Digo segura, ya que hemos ido creciendo a base de mucho trabajo, capitalizando la empresa para que una cosa lleva a la otra. Eso sí, con un concepto imprescindible: la calidad. En este sentido añoro a mi gran maestro (mi padre), del que me quedaba mucho por aprender, y hemos mejorado en todo: clientela, servicio, personal… Un ejemplo de esa calidad que buscan es la granja de selección genética, orientada a conseguir los mejores resultados productivos.

LA DEHESA

Dehesa El Chaparral

Su empresa, con un nombre tan rotundo y explícito como Cerdos Extremeños, se fundamenta en un producto, el cerdo ibérico, que nace en uno de los ecosistemas más singulares y específicos que existen: la dehesa. La finca El Chaparral, donde realizan la crianza de su cabaña ganadera, tiene una extensión de 300 ha. Preguntada por lo que significa para ella, nos señala que la dehesa es una de las partes fundamentales de mi negocio y representa lo que proporciona la calidad a mi producto. Es un ecosistema maravilloso, lleno de medios naturales para la buena alimentación y crianza de nuestros cerdos. Y añade que cree que la gente no le da el valor que tiene y no sabe lo importante que es para ese producto final tan exquisito. Esto es debido a la falta de información, ya que un buen jamón depende de muchos factores.

Sujeto a muchos vaivenes a lo largo de los años, desde la famosa peste porcina africana –afortunadamente solo un mal recuerdo-, hasta el desplome del sector coincidiendo con estos años de crisis, Laura considera que el mundo del cerdo ibérico es de ciclos: cuando sube el cerdo, baja el producto. Este año se ha pagado más caro el cerdo y cuando tengamos los jamones y paletas, bajaran de precio. Este es el mundo ibérico.

En el lado positivo -añade- está que cada vez más, la gente valora un buen jamón, está más informada sobre este producto y, el que puede pagarlo y permitírselo, lo paga y valora. Y lo mismo ocurre con las carnes frescas del cerdo ibérico. En las últimas décadas se ha producido un salto cualitativo en su aprovechamiento, pasando del solomillo y la cinta de lomo, a una muy amplia variedad de piezas (presa, pluma, secreto, lagarto…). Del cerdo se come todo -señala Laura- y, cada vez más, hay demanda de las carnes, en cualquier punto de España e incluso Europa.

Junto a la calidad, otro de los rasgos distintivos de su empresa es la innovación, que considera buena y necesaria para ir adelante. Nuestra apuesta es ofrecer el traje a medida para el consumidor, mediante nuevos formatos, y también en producto delicatesen.

Para una empresa a caballo entre Extremadura y Cataluña, es obligado preguntar por los ámbitos de confluencia entre las tradiciones gastronómicas de ambos lugares, a lo que Laura García responde que aquí estamos en la tierra del buen fuet y el buen salchichón. Ésta es una de las recetas que intentamos en Cerdos Extremeños para llegar a Cataluña desde Extremadura.

Y nosotros, desde este espacio de convivencia e hibridación, apuntamos que siempre nos quedará, como indica el nombre de este blog, una buena catalana con jamón.

 

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El Celler de Can Roca y Atrio: magia entre fogones
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Fco. Javier M. Romagueras | 06-06-2016 | 8:58| 0

El gerundense Celler de Can Roca y el cacereño Atrio son, sin dudarlo, dos de los templos actuales de la gastronomía. El primero está considerado el mejor restaurante del mundo de 2015, con los tres hermanos Roca a los mandos y 3 estrellas Michelin. El segundo, con dos estrellas, con Toño Pérez y José Polo principales artífices, es desde hacer años la mejor contribución extremeña al universo culinario.

Comerse el mundo, un sutil viaje por Asia y Perú

Por distintas razones, en el plazo del último año he tenido la oportunidad de comer en ambos establecimientos, y realmente tengo que afirmar que han sido momentos únicos, excepcionales, en los que no sólo he disfrutado de la comida, sino de toda una experiencia que no puedo dejar de calificar como mágica.

No soy una persona de esas que se ponen estupendas y snobs ante los encantos de la cocina contemporánea. Me gusta y la aprecio. Pero del mismo modo que aprecio y disfruto con elaboraciones sencillas y populares, como unos garbanzos con tagarninas que degusté hace un par de meses en el Bar Poli de Alconchel, que estaban excelentes. O, remontándome en el tiempo, a finales de los años 80 del siglo pasado, unas increíbles patatas revolconas con torreznos que hacía la abuela de los propietarios del restaurante Blues Mery de Plasencia, por las que competíamos los trabajadores de la emisora de RNE en Plasencia, y los de los vecinos juzgados.

Pero volviendo a los protagonistas de este artículo de hoy, el Celler de Can Roca y Atrio, decir que sentarse a sus mesas es mucho más que ir a comer, aunque no sales con apetito, faltaría más. Detrás de cada una de sus recetas hay un minucioso trabajo, en el que se busca que el máximo de sentidos entren en juego, para poder apreciar todos los matices de los platos que te están ofreciendo. Desde luego recomiendo a cualquier estudioso de los sistemas de organización y gestión empresarial, que se fijen en casos como los de estos restaurantes, en los que todo tiene que estar medido al milímetro para que cada cosa esté en su lugar en el momento justo, ni antes, ni después, y adaptándose lógicamente al ritmo del cliente.

Bloody Mary con helado de cebolletas y berberechos

Bloody Mary con helado de cebolletas y berberechos

Desde el punto de vista estrictamente gastronómico señalar que, por supuesto, los productos son de primerísima calidad y siempre buscando el lugar de origen que los ofrece en mejores condiciones. Así, en el Celler de Can Roca, uno de los platos tiene como base el cochinillo ibérico, y fuimos convenientemente informados de que se surtían del producto en Extremadura.

El menú que degustamos en el restaurante gerundense de los hermanos Roca estaba compuesto por 30 preparaciones, a través de las que uno podía hacer un recorrido por la cocina mundial. Así uno pasaba de probar unos bocaditos que te trasladaban casi físicamente a países como Tailandia, Japón, China, Perú o Corea; a reencontrarse con los aromas, olores y sabores de las tradicionales raciones que se podían servir en los años sesenta y setenta en cualquier bar de barriada obrera en Girona: Campari, calamares a la romana, riñones al Jerez, mejillones a la marinera y bacalao con espinacas y piñones; en claro homenaje a los orígenes del negocio familiar de los Roca.

En el caso de Atrio fueron 13 las especialidades que probamos, lógicamente de mayores dimensiones. Aunque con algunas incursiones hacia otros territorios, el menú del establecimiento cacereño demostraba el cariño y el mimo hacia los productos de la tierra: cerdo ibérico, cabrito, Torta del Casar, boletus, aceite, cerezas… Uno de sus aciertos, desde mi punto de vista, es apostar por platos cromáticos, en los que un color es el predominante, como el rojo en el caso del Bloody Mary con helado de cebolletas y berberechos –y qué berberechos ¡Mon Dieu!-, o el verde, en un delicadísimo plato de guisantes falsos, con cochinito crujiente y crema de guisantes.

Ciertamente las visitas al Celler de Can Roca y Atrio dan para demorarse en mil y un detalles, como el trato personal y atento, sin llegar a la pesadez y sentir que están encima de ti sin dejarte respirar. El restaurante cacereño cuenta a su favor con el monumental entorno de la ciudad antigua de Cáceres en el que está enclavado. El gerundense, en una barriada moderna de la ciudad carece de ese encanto, aunque la solución arquitectónica buscada, con grandes cristaleras y un pequeño bosquete de álamos en el interior del triángulo que conforma el restaurante, le da una luminosidad y claridad muy agradables.

Para acabar solo añadir que, como ya ocurre, tanto el Celler de Can Roca, como Atrio, son dos magníficas excusas para conocer Girona y Cáceres en particular, Catalunya y Extremadura en general. Porque cada día más, la gastronomía es uno de los grandes argumentos que busca el turismo.

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Eduardo Moga: de Barcelona a Extremadura, vía Londres
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Fco. Javier M. Romagueras | 10-05-2016 | 9:26| 0

Eduardo Moga, dedicando uno de sus libros

Eduardo Moga, dedicando uno de sus libros

En los últimos meses Eduardo Moga (Barcelona, 1962) está viviendo cambios que podríamos describir como radicales. De habitar primero en Barcelona y después en Londres –durante los últimos dos años y medio-, con sus poblaciones millonarias y sus problemáticas urbanas; ha pasado a hacerlo en Mérida, la capital extremeña, con sus algo menos de 60.000 habitantes. De dedicarse profesionalmente durante 27 años a los números, las cuentas y las contrataciones, como jurista en el departamento de Economía de la Generalitat de Catalunya; a ser el nuevo director de la Editora Regional de Extremadura y coordinador del Plan de Fomento de la Lectura, tras imponerse en un proceso de concurrencia competitiva, al que se presentaron 24 aspirantes. Licenciado en Filología Hispánica, Premio Adonáis de Poesía 1995, traductor de Bukowski, Rimbaud. Whitman y Faulkner, entre otros; su vinculación con Extremadura le llega de la mano de su mujer madrileña, cuya familia es originaria de Malpartida de Cáceres y de Gata.

Eduardo, al que conocí apenas unas fechas antes, con motivo del acto conmemorativo del Día Mundial del Libro en la Biblioteca Regional de Extremadura, me parece una persona afable, buena conversadora y muy predispuesta a escuchar y empaparse de las novedades del entorno.  Quedo con él en Badajoz, en el Work Shop Café, una cafetería que además es espacio de trabajo colaborativo, para hablar de sus primeros meses al frente de la Editora Regional, y para saber algo más de su vida y su personalidad.

Mi relación con Extremadura –nos explica- ha sido a través de mi mujer, que aunque madrileña, es hija de extremeños: mi suegra de Malpartida de Cáceres y mi suegro de la localidad de Gata. Ella siempre ha tenido un importante contacto sentimental con la tierra, pues es donde venía de pequeña a pasar los veranos. En un momento dado, hacia 2006, surgió la posibilidad de hacernos con una casa de labor agrícola de la familia, en Hoyos, que rehabilitamos. A partir de ese momento, hemos venido de forma habitual en los períodos vacacionales, volviendo a establecer contacto con la gente del pueblo, tanto familiares, como nuevas amistades que hemos ido haciendo, incluyendo personas del ámbito literario, sobre todo de la provincia de Cáceres, lo que también ha incrementado mi vinculación extremeña.

Buscando el YO interior

Aunque su gran pasión es la literatura, y en especial la poesía, Eduardo se ha desempeñado profesionalmente en el ámbito económico-jurídico, en el departamento de Economía de la Generalitat de Catalunya. Tanto él, como su mujer, patóloga pulmonar, estaban un poco hartos del entorno laboral y social de Catalunya. Esto motivó que ella optase, y consiguiese, una plaza en el Hospital Cardiotorácico de Londres; lo que estimuló a Eduardo a solicitar la mencionada excedencia y marchar a la capital británica, en la que ha vivido los últimos dos años y medio, dedicado como freelance a lo que realmente le gusta: escribir, traducir, hacer reseñas… En esas estaba cuando se convocó la plaza de director de la Editora Regional de Extremadura y decidió presentarse al puesto porque le parecía adecuado a sus intereses y a sus aptitudes: me apetecía trabajar en algo que realmente tuviera que ver con mi yo interior –apunta Eduardo-  y no solo con mi formación académica. Y esto tenía que ver directamente con mi actividad literaria, con mis intereses literarios y con el mundo de la cultura. Me presenté, gané y aquí estoy.

Trasladarse a vivir a Extremadura desde Londres, donde aún permanece su mujer, ha sido un poco como volver a casa, como reconectar con los rasgos de las culturales meridionales, porque Inglaterra no es precisamente el paraíso de las relaciones humanas, ni el lugar ideal para hacer amigos o tener vida social –asegura Moga-. Su experiencia británica la plasmó en el blog Corónicas de Ingalaterra, al que ha sucedido, desde que ha llegado a la dirección de la Editora Regional de Extremadura, Corónicas de Españia. Amante de la conversación, del paseo, de estar con la familia, de los viajes, de la buena música (especialmente el jazz y la clásica), disfruta sobre todo leyendo y escribiendo, por este orden –nos aclara-. Aunque escribir también tiene una dimensión problemática y doliente, prevalece el sentido de placer y el de consuelo: siempre he pensado que con lectura cerca, nunca estás solo. Su llegada a Extremadura está facilitando de algún modo esta pulsión, porque los fines de semana se encuentra moderadamente solo en Mérida, por lo que se acompaña con la escritura y con la lectura. Ante el peligro de que lo que antes era satisfacción por la literatura, por no ser el objeto de su trabajo cotidiano, ahora se convierta en rechazo, al sí serlo, Eduardo se muestra contento de que de momento no le haya pasado.

Recuperar el prestigio de la Editora Regional

Eduardo Moga ratifica una opinión bastante generalizada, que la Editora Regional de Extremadura ha sido la mejor editorial institucional de España, tanto por la calidad de su catálogo, como por la calidad de su diseño y su presencia en el mundo cultural. Sin embargo esa buena imagen se ha ido diluyendo en los últimos años, quizás debido a la crisis económica, quizás a los cambios en los equipos que habían dado continuidad a la Editora desde sus orígenes. En esos cambios Eduardo ve esa idea tan hispana y nociva, que no sé si es cainismo o galdosianismo, de cargarse todo lo anterior, con independencia de que sea bueno o malo, con tal de diferenciarse y distinguirse de lo precedente. Y entre esos cambios considera que fue un error modificar la imagen de las colecciones de la Editora. Con lo que cuesta crear e identificar una imagen de marca –añade-, el cambio ha originado confusión entre lectores, libreros, distribuidores…

Su incorporación la entiende como una voluntad de dar un nuevo impulso y recuperar el prestigio que tuvo la Editora Regional de Extremadura, siempre dentro de los parámetros y posibilidades de las actuales circunstancias. Entre sus prioridades figuran recuperar las ayudas a la edición de libros, que estuvieron vigentes hasta 2010, que es un mecanismo de apoyo al sector transparente y claro; modificar la naturaleza digital de la editora, mejorando la web, haciéndola más útil para la gente, facilitando el acceso a los fondos existentes desde 1984, interconectándola con las redes sociales; y mejorar la distribución, para que los libros de la editora estén realmente disponibles tanto en las librerías extremeñas, como en los de las principales ciudades de España, como Madrid y Barcelona.

Llevar los libros a la vida cotidiana

El puesto de Eduardo Moga, conlleva además ser el Coordinador del Plan de Fomento de la Lectura de Extremadura. Desde esta otra faceta, su objetivo es conseguir que la literatura, y por lo tanto la lectura, esté realmente presente en la vida de la gente o, más concretamente, en aquellos ámbitos sociales en los que no suele estarlo: mercados, estafetas de correos, comisarías de policía, centros sanitarios, residencias de mayores… Y sobre todo en relación a colectivos que tienen más dificultades de acceso a la misma por múltiples razones: enfermos crónicos, ancianos, personas con dificultades de movilidad, presos, emigrantes, menores problemáticos, colectivos más vulnerables, con menos herramientas culturales e incluso de acceso a internet. En esos ámbitos inusuales, y para esa gente en dificultad, sí que me gustaría que el hecho vivo de la literatura, que es ante todo placer y consuelo, estuviera presente en su entorno y en su vida. Quizás muy ideal y demasiado ambicioso, pero es lo que me gustaría.

La conversación va llegando a su fin, pues Eduardo tiene que coger un vuelo que le llevará a Barcelona y desde allí a Túnez, donde participará en el IV Encuentro Euromagrebí de Escritores. Pero antes de acabar dedicamos unos minutos a hablar de Extremadura, de sus enclaves y atractivos. Considera que la Sierra de Gata es uno de los lugares más bonitos de España, por naturaleza, historia, gastronomía y por el carácter de la gente. También tiene palabras elogiosas para Cáceres, una ciudad que le parece maravillosa, con uno de los cascos antiguos más bonitos y coherentes de España. El Jerte, el Ambroz, Las Hurdes, Guadalupe, Yuste, Monfragúe… No hay zona que no me guste y en todas descubro atractivos, sin olvidar la cercanía de Portugal.

Una de las cosas que más le han llamado la atención en relación a Extremadura es que muchos catalanes no sabían nada de la región. Me sorprende –dice Eduardo- que un sitio con tantos atractivos no haya sido más visitado. Eso sí, los que vienen una vez, y yo se lo he recomendado y he venido con muchos amigos, la valoran muy positivamente y les gusta mucho.

Hablamos también de tebeos e historietas, pero eso dará para unas cuantas líneas en Trazo de Tinta.

Acompaño a Eduardo hasta el aeropuerto de Badajoz y de regreso le deseo internamente toda la suerte y felicidad que yo he encontrado en esta tierra extremeña.

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Rafa Martínez, de Badajoz al Olimpo de las historietas
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Fco. Javier M. Romagueras | 31-03-2015 | 7:31| 0

Rafa Martínez con Belén (izqda.) y María (dcha.)

Rafa Martínez, nacido en Badajoz en 1950, es uno de los editores de historietas más longevos y prestigiosos de España. Propietario de NORMA Editorial, ha regresado por unos días a su ciudad natal para apoyar a dos sobrinas suyas, Belén y María, en la aventura de poner en marcha una librería especializada, Comics, ubicada en el número 65 de la Calle Santo Domingo.

Tras casi 20 años de nuestro último contacto, en el curso internacional de verano que codirigí en 1996 con Alejandro Pachón en Jarandilla de la Vera, con motivo del centenario oficioso de los cómics, le veo ilusionado en medio de tanto ajetreo. Llega a Badajoz después de haber estado varios días en la ciudad italiana de Verona con el gran Milo Manara, hablando de futuros proyectos editoriales. Mientras caminamos por el parque de Castelar, escenario de algunas de sus correrías infantiles, camino del hotel Zurbarán, me explica que estudió en las Escuelas Profesionales Virgen de Guadalupe, en la carretera de Sevilla. En 1965 se traslada a vivir a Barcelona, donde ya estaban sus padres y sus dos hermanos mayores. Desde entonces hasta ahora, su relación con la ciudad ha sufrido altibajos. Los primeros años apenas regresó. Los que solían venir eran sus padres. A partir de 1990, tras el fallecimiento de su progenitor, sus desplazamientos a Badajoz fueron mucho más asiduos, para traer a su madre. Tras la muerte de ésta, se abrió un nuevo paréntesis hasta que una de sus sobrinas le localizó a través de las redes sociales, recuperando el contacto e iniciando el camino que ha llevado a la apertura de la tienda Comics en Badajoz.

DE CHICO DE LOS RECADOS A EDITOR

La relación de Rafa con el mundo de las historietas se remonta a su hermano Juan que, como era habitual en la época, intercambiaba cuentos, así les denominaban, con otros niños, por lo que siempre tenía tebeos de segunda mano en casa para leer.

La emblemática revista CIMOC

Nada más llegar a Barcelona en 1965, se enteró de que en Selecciones Ilustradas, la agencia de dibujantes que dirigía Josep Toutain, necesitaban chicos de los recados. Entró a trabajar allí, mientras por las noches acudía a una academia para cursar bachillerato elemental. Su tarea consistía, junto con otros seis o siete chicos más, en atender todos los encargos que les hacía la numerosa nómina de autores que, como Esteban Maroto y Luis García, dibujaban allí básicamente para editoriales extranjeras. No teníamos ni silla en el estudio, recuerda Rafa Martínez. Sus conocimientos de inglés –estudió por su cuenta un curso con discos de vinilo de 45 r.p.m.- y su dominio de la mecanografía –su madre se preocupó de que con 10 años aprendiese en Badajoz con la esposa de un bombero que enseñaba a los niños a escribir a máquina-, no pasaron desapercibidos en la agencia y pronto le empezaron a encargar trabajos como escribir cartas. A los 19 o 20 años ya empecé a viajar por el extranjero representando a dibujantes a cuenta de Selecciones Ilustradas, explica.

Tras la muerte de Franco, Rafa Martínez vio que era el momento de dar un salto, pues los mejores autores españoles querían ver publicada su obra en nuestro país. Sin embargo en Selecciones Ilustradas no parecían estar por la labor, pues consideraban demasiado arriesgado ponerse a editar. Y así, en 1977, con 300.000 pesetas que tenían ahorradas por su trabajo traduciendo guiones del inglés al castellano, decide poner en marcha su propia empresa. Al mismo tiempo conoce en Hamburgo, a donde había ido a vender portadas del Oeste, a la que será su segunda esposa, Norma. Ésta se viene a España con varias representaciones de fotógrafos para publicaciones eróticas y empiezan a vender material a revistas como Play Boy, Lib, Intervíu o Yes. Esto le permite ganar el dinero necesario para montar inicialmente NORMA, que comenzó como agencia de portadistas, fotógrafos y dibujantes, a los que había que pagar al contado; y al poco tiempo, un año aproximadamente, lanzarse ya a la edición. Este fue el principio de una trayectoria que llega hasta hoy en día y que deja para los amantes de la historieta títulos tan emblemáticos como la revista CIMOC, durante muchos años santo y seña de la edición de cómics en España.  Y también un amplio catálogo de autores, entre los que se encuentran algunos de los más importante del mundo, como Hugo Pratt, Moebius, Enki Bilal, Miguelanxo Prado, Jacques Tardi, Will Eisner o Katsuhiro Otomo.

Hoy, en 2015, NORMA Editorial es una empresa sólida. Cuenta con una plantilla de 48 empleados y es la única editorial importante de historietas que realiza la distribución directa en más del 60% del territorio español, salvo en parte de Andalucía, Madrid y Galicia, donde se mantienen fieles a unos distribuidores que siempre les han funcionado bien. La mayor parte del equipo de trabajo es interno, muy profesional y de una calidad humana extraordinaria -explica Rafa-, encabezado por el director, Oscar Valiente, que entró en el equipo hace 22 años, contando entonces con 17; y el administrador, Vicente Campos, que ya formaba parte de mi equipo de ventas en Selecciones.  En su opinión, ésto les permite hacer una edición más ordenada y de mayor calidad.

HISTORIETA Y NUEVAS TECNOLOGÍAS

En el Parque de Castelar

En un mundo en el que las nuevas tecnologías han llegado con una enorme fuerza y para quedarse, Rafa Martínez es de los que cree que el cómic físico, en papel, va a perdurar a través de las librerías especializadas: me gusta la idea de que la gente va a la librería a ver, a tocar, a dejarse orientar e informar. Nuestra librería Norma, en el Passeig de Sant Joan de Barcelona es un santuario para los aficionados. Aún con la crisis ha crecido y contamos con un equipo de 14 personas que llevan como mínimo 20 años con nosotros, que conocen los gustos de los clientes y empatizan con ellos.

Considera que las nuevas tecnologías aportan muchas cosas y son imprescindibles, hoy por hoy, para divulgar y dar a conocer por ejemplo las novedades, los autores… El reto –indica Rafa- es conseguir que las generaciones que ya han nacido con la pantalla y el mundo digital, vean que los distintos soportes y formatos pueden convivir y que cada cosa tiene una utilidad y una función distinta, pero a la vez atractiva e interesante. Han de ver que hay cosas, como una buena obra de historieta, que requieren un tiempo, un ritmo, un sosiego en un ambiente adecuado, que es distinto a la inmediatez y la urgencia que muchas veces tiene lo digital. Es una experiencia diferente, basada en la narratividad y el papel impreso, que no debería desvirtuarse, ni olvidarse.

Y hablando de obras en papel, nos cuenta una de las aventuras editoriales en las que está embarcado y que más ilusión le hacen: una historia de la vivienda, desde la cueva a la casa domótica, en la que se entremezclan historieta e ilustración, a lo largo de 600 páginas a cargo de uno de los grandes autores españoles, Daniel Torres.

COMPROMISO SOCIAL

La conversación toca a su fin, pero antes hablamos del compromiso social de Rafa Martínez, que está detrás del apoyo prestado a sus sobrinas Belén y María para poner en marcha la tienda Cómics en Badajoz.

Creo que la situación de los jóvenes es muy dura en general –comenta Rafa- pero quizás en Extremadura aún lo sea más. El caso es que me enteré de que una de mis sobrinas estaba ganando apenas 280 € al mes en una gran superficie, en Huelva, por trabajar un montón de horas a la semana, y me dije que esto ya no podía ser, que esto es esclavitud. Ahí es cuando decido hacer algo a través de lo que yo puedo aportar, que es mi profesión de editor. Dicho y hecho. En apenas 7 semanas, con el aporte de conocimiento y apoyo técnico y financiero de su editorial, Belén y María han podido poner en marcha esta librería especializada en Badajoz. Extremadura es la comunidad autónoma en la que menos vendemos –señala Rafa- pero creo que hay hueco para una iniciativa como ésta. Igual nos equivocamos, pero había que hacerlo y, por lo menos, hemos podido quitar dos personas del paro.

Además de este ejemplo más familiar y cercano, el compromiso social de este badajocense trasplantado a Catalunya se demuestra como patrón que es de la Fundació Pare Manel, una institución arraigada en los barrios barceloneses de Verdum y Roquetes, que desarrolla proyectos de acción social y educativa en familias desestructuradas, de los que ya se han beneficiado más de 300 niños.

Rafa Martínez, que mantiene un inmejorable aspecto físico, me dice adiós para seguir tutelando las primeras horas de funcionamiento del proyecto empresarial de sus sobrinas. Después le esperan nuevos viajes, nuevos proyectos editoriales, para seguir ensanchando ese camino, entre la realidad y la ilusión, que un día arrancó en la ciudad de Badajoz para llevarle, pasando por Barcelona, al universo en el que las historias se narran dibujándolas sobre un papel: los cómics.

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La Patarrona, entre Carnaval y Cuaresma
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Fco. Javier M. Romagueras | 16-03-2015 | 9:28| 0

Patarrona de 5 piernas en un colegio

La primera vez que la vi fue hace unos años en casa de unos amigos menorquines. Era la silueta recortada del dibujo de una anciana con 7 piernas. Pregunté qué era aquella figura y me explicaron que era la Patarrona.

El caso es que no había vuelto a reparar en ese curioso personaje hasta que hace pocos días, paseando por Mataró, la capital de la comarca barcelonesa de El Maresme, me encontré con su imagen en la fachada del antiguo Mercat del Peix. Allí estaba la figura, con sus siete piernas, un pescado en una de las manos y unos bacalaos salados en el mandil.

Al regresar a Badajoz, hablando con amigos del mundo de la educación, me comentaron que desde hace unos años, en las fechas previas al Carnaval, también se ha convertido en tradición  en muchos colegios de primaria. Sin embargo aquí la Patarrona sólo tiene 5 piernas.

Llevado por la curiosidad de la coincidencia en la tipología del personaje, pero al mismo tiempo por la diferencia en el número de piernas, he indagado y he obtenido estos datos que a continuación paso a reseñar.

La Patarrona de 5 piernas es la que se conoce en Extremadura y en otras zonas como Castilla-La Mancha y Castilla y León. Se suele colocar el lunes previo al Carnaval y en cada una de sus 5 piernas lleva indicada cómo tienen que ir los niños vestidos al día siguiente. Este es un ejemplo: lunes, pintarse la cara; martes, una prenda al cuello; miércoles, peluca o sombrero para adornar la cabeza; jueves, antifaz o careta; viernes, disfraz completo y… a desfilar.

Además, por lo que he podido comprobar, en la mayoría de los casos se interpreta una canción que dice lo siguiente:

Buenos días, Patarrona,

su grandiosa majestad,

visitamos todos juntos

a la reina del Carnaval.

Un mensaje te pedimos

y lo vamos a escuchar,

pues si no lo realizamos,

un granito nos saldrá.

La Vella Quaresma en el antiguo Mercat del Peix de Mataró

La Patarrona de 7 piernas, mayoritariamente conocida como La Vieja Cuaresma, parece tener su origen en Europa Central, como representación gráfica del período de ayuno de la Cuaresma y las piernas servían a modo de calendario para contar el tiempo que transcurre entre el miércoles de ceniza y la Semana Santa. De hecho la tradición manda cortarle una pierna cada viernes. Cataluña y Baleares son las zonas en las que esta costumbre está más extendida, con la denominación genérica de La Vella Quaresma, aunque en algunos sitios tienen nombres particulares, como es el caso de s’Àvia Corema en Maó, o Serra la Vella, en la localidad gerundense de Ullastret.

Desde el punto de vista iconográfico, número de piernas al margen, ambas patarronas son muy similares: representan a una anciana vestida de forma popular, con delantal, refajos y pañuelo a la cabeza en algunos casos. En el caso de La Vella Quaresma, coincidiendo con el período de ayuno de la Cuaresma, suele representarse con un bacalao en una mano y una cesta de verduras o una parrilla en la otra. La Vella Quaresma también tenía una función coercitiva de cara a los más pequeños, para que no comiesen carne durante estas fechas, de ahí el dicho si menges carn, vindrà la Vella Quaresma i se t’emportarà (si comes carne, vendrá la Vieja Cuaresma y se te llevará).

Como en el caso de la patarrona carnavalera, la patarrona cuaresmal también tiene una canción asociada:

Vella Quaresma, Vella Quaresma

Ai! Que no pot caminar.

Té moltes cames i s’entrebanca;

entre tots l’hem d’ajudar.

És que n’hi hem de treure una,

Una, una, una, una …

És que n’hi hem de treure una,

perquè pugui caminar.

Vieja Cuaresma, Vieja Cuaresma.

¡Ay!, que no puede caminar.

Tiene muchas piernas y se tropieza;

entre todos la tenemos que ayudar.

Le tenemos que quitar una,

Una, una, una, una…

Le tenemos que quitar una,

para que pueda caminar.

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