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Autor: javiermromagueras
Efi Cubero, una voz poética sin imposturas
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Fco. Javier M. Romagueras | 02-06-2017 | 10:36| 0

Efi Cubero

Efi Cubero

Poeta, ensayista, artista experimental, Efi Cubero, natural de Granja de Torrehermosa, ha regresado a su tierra después de casi toda una vida residiendo en Cataluña. Ella, que ha tenido el honor de entrevistar a lo más granado de la literatura de las últimas décadas, accede con toda amabilidad a responder a las preguntas de “Catalana con jamón”.

¿Qué ha significado para ti este retorno a los orígenes?

Una no retorna porque en el fondo siempre formamos parte de un paisaje y un paisanaje. La vuelta es siempre ida. Sabemos muy bien que es siempre ida, y hasta huida. Extremadura es mi centro, el lugar de mi origen, el eje radial donde convergen todas las direcciones del mundo y del tiempo. Esta tierra, que es el enclave de mis antepasados y sus huesos la abonan, ha representado siempre para mí algo gravitatorio y universal. Un enlace abierto a todo mestizaje. No olvidemos que venimos de diversas etnias y culturas y que somos mestizos, afortunadamente. En cuanto a mi pueblo, Granja de Torrehermosa, significará siempre para mí ese cálido latido que enlaza cada casa donde nadie está solo. Un micro universo que avanza  hacia los campos, hacia los encinares, hacia las sierras que, como las islas, empujan la mirada hacia un tiempo sin tiempo, el lugar de mi origen, la luz que por primera vez vieron mis ojos sin memoria. El pueblo donde empecé a sentir esta extrañeza que siempre me acompaña. Y la tristeza que sentí al tener que abandonarlo de la mano de mis padres recién cumplidos mis once años.

Dije una vez en un poema que la tierra siempre nos empequeñece, nos acerca hacia ella  un pálpito de vida, como una sigilosa confidencia… Este paisaje mío es siempre acorde con mi voz sin imposturas.

Yo camino por Granja cada día, puesto que he vuelto a mi origen de nuevo para que así me abrace su calor sin mentiras. Siempre me bastará la eterna seducción de sus cielos limpios, su noble y cariñoso paisanaje, la belleza de esa arquitectura alzada por alarifes y artesanos, lo sencillo de todo, donde todo fue, y es, antecedente.

Junto al poeta Joan Brossa

Junto al poeta Joan Brossa

VINCULOS CON CATALUÑA

¿Con qué sentimiento has regresado a tu tierra?, ¿qué vínculos sigues manteniendo con Cataluña?

Con el sentimiento de avanzar en una nueva etapa después de mil viajes y vivencias. Con el sentimiento de caminar por la naturaleza en libertad.  No soy nostálgica, descreo de la memoria, la memoria puede engañarnos porque o bien idealizamos demasiado o bien demonizamos, según nuestros estados sucesivos. He vuelto con el convencimiento de que deseaba vivir aquí. Que éste es realmente mi sitio. Que amo – sin sensiblerías- a esta tierra y a sus gentes. He vuelto por convicción y reflexión. En cuanto a Cataluña, mis vínculos afectivos y culturales siguen igual. Allí viví más de cincuenta años, allí completé mi formación, estudié, trabajé, luché y allí tengo parte de lo que más amo: mis chicas, mis chicos, mis hermanos, mi familia, y muchos de mis amigos.

Recientemente la revista Turia ha publicado un número dedicado a Extremadura, en el que también figuras. ¿Cómo ves el momento de la producción literaria en nuestra región?

La producción literaria en nuestra región la veo ahora en un momento magnífico. Después de aquel momento de eclosión expansiva en el tiempo de Ibarra y de Francisco Muñoz, hubo una época en que languidecía, o parecía languidecer, pero ha resurgido con nuevos bríos, con voces nuevas de excelencia que se suman a las que afortunadamente poseemos, con ganas infinitas de seguir haciendo las cosas bien. Abundan nuevos proyectos y nuevas iniciativas, nuestro acervo cultural está muy, pero que muy vivo. La calidad literaria y artística, hoy por hoy, se encuentra a la altura de lo mejor. No me cabe la menor duda. Lo que realmente me gustaría es que nuestros pueblos se implicaran más y se interesaran de veras por la calidad que se les ofrece, un libro o una obra de arte siempre aportan infinitamente más de lo que cuestan, monetariamente hablando. Ahí está la batalla.

libros-peqANTE TODO, POETA

Poeta, ensayista, participante en muestras de arte contemporáneo; ¿en qué registro te encuentras más cómoda?

En el de poeta, por supuesto. Ya sé que no soy políticamente correcta al referirme a mí misma de esa forma, pero yo soy desobediente, creo en lo que verdaderamente creo. Descreo de muchas falsas poses y modestias fingidas. Y también de humildades sagaces. Mi libertad, sagrada, respeta, profundamente, la libertad sagrada de los demás. La poesía forma parte de mí desde que me conozco, una libreta escolar me recuerda que ya escribía “poemas” a los ocho años. El poeta nace y luego se hace, así es o así lo pienso yo. La poesía es algo misterioso y profundo, un poeta sabe perfectamente que nada viene de afuera, aunque nos llenemos del barro de la vida y todo lo humano nos sacuda y nos duela, todo se gesta dentro de cada enigma que viene a ser uno mismo. Mientras vivimos no escribimos. Sólo en la soledad nos encontramos frente al poema y con la realidad- irrealidad de la propia existencia ya que no existe un ideal sin pugna con sus fracturas, ni resistencia que vencer.

Con Dulce Chacón en el domicilio de ésta en Madrid

Con Dulce Chacón en el domicilio de ésta en Madrid

Hay quien ha definido tu poesía como un cauce sereno en la superficie, que guarda en el interior la pasión de una vida vivida por y para la poesía. Y es cierto que al leer tu obra uno se deja mecer por la suavidad de las formas, mientras penetra, casi inconscientemente, la contundencia y profundidad del contenido. ¿Estás de acuerdo con esta consideración?

He tenido suerte. Los que han hablado de mi obra, todos personalidades de prestigio, lo han hecho con la suficiente carga de profundidad y ahondando a conciencia en ella. Cada uno me ha visto desde un punto distinto, pero con rigor y solvencia, penetrando en la esencia de mi poesía y alejados de anécdotas, por fortuna. No puedo estarles más agradecida. Ahora mismo, el poeta José Manuel Díez, prepara a conciencia una antología de mi obra. Por supuesto que le he otorgado carta blanca, no puedo estar en mejores manos.

Yo te diría que, dentro de la precisión lingüística, hay que buscar los contrastes, hallar la tensión máxima que oscila entre la serenidad y el desasosiego nivelando ese plano de sombras de la palabra y el silencio. Hay que ahondar en la esencia a través de la exigencia del lenguaje, en prosa y en poesía, desde una indagación interior. También lo que nos hace soñar testimonia una ausencia, frente a ese sol de espaldas al espejo que refleja nuestro yo más vulnerable. Hay ocultaciones, claro, un tenso y dialógico deambular en torno a una misma y a los otros, los que nos precedieron. Yo empleo disoluciones en torno a lo autobiográfico y a veces mantengo también un cierto recelo o desapego en no aceptar lo que se propaga como verdades absolutas. Busco la palabra lo más sobria y reflexiva posible, que esté dotada de emoción sincera, de magnetismo y síntesis hacia lo que yo considero que vale la pena ser nombrado; hay un arco autoral que no evita el recuerdo, pero intento que se articule con palabras que de alguna forma desenmascaran el orden establecido. Los poetas somos los extraños, los inestables, desconcertados pero centrados seres que orillamos los filos del vacío, ese doble lugar de la creación desde donde se avista también la trascendencia. Algo único y extra vital que cicatriza la herida de existir y abre espacios al sueño o a la revelación de lo que somos.

Junto a Carme Riera en el V Congreso Internacional dedicado a José Agustín Goytisolo

Junto a Carme Riera en el V Congreso Internacional dedicado a José Agustín Goytisolo

En tu trayectoria has tenido la oportunidad de coincidir, y también entrevistar, a muchos autores destacados de las letras catalanas y españolas. ¿Cuál te ha producido un mayor impacto?

Todos. O casi todos. He tenido la oportunidad de entrevistar extensamente a personajes relevantes del mundo del Pensamiento, la Ciencia, el Arte y la Literatura. Algunos, a raíz de esa entrevista, se hicieron amigos míos hasta el momento mismo de su muerte. De esos amigos fieles y profundos con los que daba gusto conversar. De alguna forma todos me han impactado, cada cual por su sabiduría, su manera de ser, de estar y ver el mundo, su abarcador talento y su humanismo. Un privilegio impagable, sin duda.

Detecto una especial estima por una autora, Carme Riera, que tuvo un gran impacto en los jóvenes que vivíamos en Cataluña en la década de los setenta del siglo pasado. ¿Cuál es tu relación con ella?

La admiro y considero amiga. Me fue presentada por la familia Goytisolo- Carandell, aunque yo la había leído desde siempre. Alguien que crea y actúa, con una enorme capacidad tanto creadora como de trabajo. Incansable. Imborrable. Una gran escritora y una gran mujer. Con ella he tenido la suerte de asistir a congresos internacionales como ponente, participar en mesas redondas con personalidades y catedráticos de altura, y también he formado parte, junto a ella, como miembro de jurado en premios literarios. Creo que ambas nos apreciamos bastante.

BADAJOZ, PAISAJES LITERARIOS

Eres de Granja de Torrehermosa y precisamente tu localidad, a través de la figura de Santiago Castelo, es una de las que forman parte de un nuevo producto turístico, Badajoz, Paisajes Literarios, impulsado por la Diputación de Badajoz. ¿Qué opinión te merece que la literatura pueda convertirse en un recurso, que además de nutrir el alma y el sentimiento de la gente, contribuya al desarrollo de los territorios, más en ámbitos rurales extremeños?

Me parece genial. Una propuesta extraordinaria. Cuando visitamos Praga, por poner un ejemplo, tenemos siempre presente a Rilke, o a Kafka. Si vamos a Portugal, a Saramago, Pessoa, a tantos…La luz de los pueblos es sobre todo la Cultura. La Poesía. El Arte en todas sus facetas…Me alegro muchísimo de que se haya elegido a Santiago Castelo para ese nuevo producto turístico, él cantó vivamente, hondamente, su paisaje. Su pueblo puede estar orgulloso de tener un poeta como él. Es merecedor, con todos los honores, de que siempre se le recuerde por lo mucho que aporta, y de formar parte para siempre de esta tierra tan nuestra.

Finalizada la entrevista solicitamos a Efi un poema dirigido a los lectores de “Catalana con jamón”. Entre varios de los que nos ofrece, aleccionamos el que reproducimos a continuación.

BATALLAS

Cuando uno es niño y libra cien batallas

ni sabe ni imagina que ese juego incruento

no ha tenido en la historia de los hombres

nada que sea apacible.

Cuando uno es niño escribe con los ojos.

Frente a los goterones que empapan las encinas

recoge con las manos su ensimismada luz,

calibra como ahora las sílabas de lluvia

y las deja que caigan lentamente

formando los regueros sobre el tiempo

como en la tierra blanda de los brotes

sobre la paz de algunos nombres idos.

(De, PUNTO DE APOYO, Luna de Poniente, 2014)

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Reclutas catalanes de 1939, 1940 y 1941 en Cáceres
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Fco. Javier M. Romagueras | 22-05-2017 | 6:45| 0

Soldado catalán pasando bajo el Arco de la Estrella

Soldado catalán pasando bajo el Arco de la Estrella

Una de las cosas más fascinantes de ordenar papeles, es que siempre descubres algo sorprendente e insospechado. ¡Y eso que tú eres el propietario de esa montaña de folletos, revistas y libros que, por fin, has podido meter un poco en cintura! Esto es lo que me acaba de suceder al descubrir un modesto opúsculo, de la era preinternet, escrito a máquina en catalán, con del título 1939-1989. Cinquantanari de l’arribada a Caceres. Lleves 1939, 1940 y 1941. En la portada un dibujo a dos tintas de un soldado con barretina pasando bajo el Arco de la Estrella cacereño.

No recuerdo bien el origen de este documento, aunque deduzco de su lectura, que debió llegar a mis manos con motivo del viaje que hicieron a Cáceres, en 1989, los supervivientes de las quintas de 1939, 1940 y 1941, que llegaron a la ciudad destinados al Regimiento de Infantería Argel nº27. De hecho, esta breve publicación mecanografiada, de apenas 16 páginas en formato A5 apaisado, fechada en Barcelona, en enero de 1989, lo que hace es relatar el deseo de los autores de celebrar los 50 años de su llegada a Cáceres, viajando de nuevo a la ciudad. Cosa que, efectivamente, hicieron.

LA PENYA CÁCERES

El texto, que lleva la firma de Juli Bassets, narra como el primer miércoles de cada mes se reunía a comer un grupo de miembros de las quintas de esos años, que coincidieron en 1939 en Cáceres. El lugar de estos encuentros era el modesto restaurante El Lince, a pocos metros de la céntrica Plaça de Catalunya barcelonesa, en la calle Tallers, esquina con la calle de Les Sitjes. Allí, en el primer piso, figuraba una placa con la siguiente leyenda: Abril 1939 – Abril 1986. Testimonio de buena amistad y camaradería entre un grupo de amigos de las quintas del 39 al 41. Encuentro en la calçotada de Valls de 16 de abril de 1986. PENYA CÁCERES.

El autor explica que escribir sobre los hechos pasados y presentes, en los que ellos fueron protagonistas, lo hacen con la ilusión de vivir colectivamente un hito suficientemente importante como es el del CINCUENTENARIO de nuestra llegada a Cáceres, así como de la amistad iniciada entonces y continuada a lo largo de medio siglo.

Posteriormente se narran los testimonios de 3 de los participantes en aquellas reuniones, uno perteneciente a cada una de las tres quintas, movilizadas en 1939, y que se encontraron en tierras extremeñas. Se trata de Miquel Obrador, de la quinta del 41, que partió de Barcelona en 2 de abril. De Eloi Barros, que la quinta del 40, cuyo tren partió de la barcelonesa Estación de Francia, el 8 de abril. Y de Ángel Hernández, de la quinta más veterana, la del 39, que partió el 29 de abril.

REGIMIENTO ARGEL

Cuartel de infantería d Cáceres (Foto Juan Guerrero)

Cuartel de infantería de Cáceres (Foto Juan Guerrero)

Detalles al margen, el relato de los tres coincide en un larguísimo trayecto, entre cuatro y seis días, pasando por Tarragona, Zaragoza, Soria, Burgos, Valladolid, Salamanca y, por fin, Cáceres. Como explica el autor del texto aquellos chicos de las quintas del 41, 40 y 39, que salieron de Barcelona para incorporarse al ejército vencedor, fuimos todos nosotros… lo que escriben tres de nosotros y las coincidencias, muestran bien a las claras que el común denominador fue el mismo: atravesamos una tierra martirizada, a trozos herida por la guerra y empobrecida por todas partes, situándonos en el otro extremo de España y encontrando, al hacerlo, las mismas dificultades: paradas larguísimas, vías muertas, más frío o más lluvia, sin paja o con paja en el vagón, comida caliente o fría, pasando hambre o sintiéndonos saciados, esto solo fueron la circunstancia del momento y de cada expedición. Lo importante, el punto en común: Cáceres, Regimiento de Infantería Argel, nº 27.

Los tres testimonios coinciden en definir la llegada a Cáceres como dura, de cierto recelo y poco cordial por parte de la población. Total que, llegados a Cáceres -continúa la narración- destinados a unas compañías de Depósito, por las que pasaban todos los hombres que llegaban al cuartel, unos provenientes de unidades disueltas, otros de campos de concentración, comenzó el gran trasvase provocado por el fin de la guerra… intentando adaptarnos a una nueva forma de vida y trato, hasta llegar a integrarnos en una ciudad que, con el paso de los días, nos parecía menos hostil y sus habitantes también comprobaban que los catalanes no tenían ni cuernos ni rabo, como temíamos pensaría más de uno de los que nos miraban con cierta prevención nada más llegamos.

SIMBIOSIS CATALANO-CACEREÑA

Aunque algunos marcharon a otros destinos, por voluntad propia o forzada, se constituyó un importante núcleo de unos doscientos catalanes que ocuparon múltiples puestos dentro de las dependencias militares: carpinteros, jardineros, secretarios y mecanógrafos de los juzgados, administrativos en el Gobierno Militar, parque automovilístico, farmacia, biblioteca, clases para analfabetos… con todo ello fueron afirmándose en un nuevo ritmo de vida y de relación, produciéndose una verdadera simbiosis entre cacereños y catalanes porque, formados cada uno de nosotros en un concepto de trato y educación que se apartaba del soldado clásico, manteníamos una relación de correspondencia e igualdad con la población civil, de modo que en muchas manifestaciones ciudadanas éramos uno más, ya fuese en Acción Católica, en un festival en el Teatro Principal o formando la casi totalidad del equipo del fútbol del Cacereño.

Así lo reflejaban las crónicas periodísticas años después, con motivo de la visita de un grupo de aquellos reclutas catalanes a la ciudad: los catalanes constituyeron por los años 1939-1941 una auténtica familia dentro de los cacereños. Procedían de la laboriosa región española y vinieron aquí a prestar el servicio militar. Se vincularon tanto a nosotros que constituyeron un grupo de gran entidad entre los cacereños. Su manera de ser y comportarse les mereció el reconocimiento y general aprecio de los hombres y mujeres de esta tierra. Y así algunos de ellos contrajeron matrimonio o dejaron las mejores amistades. Hasta en lo deportivo, quién no recuerda al célebre Meseguer, un extraordinario defensa, del que vimos las mejores exhibiciones en el antiguo campo de Cabezarrubia.

EL HOY DE BADAJOZ

Entre las diferentes anécdotas que jalonan este documento de recuerdo de aquellos años, se cuenta una que tienen que ver con el diario HOY. Eloi Barros, el representante del reemplazo de 1940 explica que, al ir aproximándonos al centro de la ciudad, unos chicos, con fajos de periódicos bajo el brazo, corrían gritando “ha llegado el HOY, ha llegado el HOY”. Y, fonéticamente, tanto mis compañeros, como yo mismo, entendíamos Eloi, que es mi nombre de pila… lo que motivó que me mirasen con gran respeto, a lo que, por mi parte, sin saber el porqué del pregón, y con cara de circunstancias y no de demasiado convencido, respondí con un “pronto se han enterado”. Casi no hace falta decir que el diario de Badajoz, el HOY, fue la causa de la confusión.

Al margen de las vivencias personales de cada uno de aquellos jóvenes catalanes, lo cierto es que, tras tres años de convivencia, la huella se hizo indeleble, como refleja Juli Bassets casi al final de su relato: hay la total afirmación de que después de nuestra tierra que todos queremos, tenemos bien arraigada la estima a la tierra extremeña, que comenzamos a conocer y querer en nuestra juventud, no siendo suficientes 50 años para que la olvidemos. Amigos, amores y matrimonios surgieron de una total integración en el día a día de una ciudad como el Cáceres de aquellos años.

Lo que en aquél ya lejano enero de 1989 se planteaba como un deseo, ir a Cáceres para celebrar el cincuentenario de su llegada a la ciudad, se convirtió en realidad. Y ahora he podido rescatarlo del recuerdo gracias a ese impagable ejercicio de descubrimiento que es poner en orden los papeles.  

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De jamón en jamón por Jerez de los Caballeros
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Fco. Javier M. Romagueras | 12-05-2017 | 9:38| 0

Posando con el Spidercerdo de la Iberian Pork Parade, diseñado por Fermín Solís, en la factoría Montesano

Posando con el Spidercerdo de la Iberian Pork Parade, diseñado por Fermín Solís, en la factoría Montesano

El artículo de hoy es un pequeño homenaje al cincuenta por ciento del título de este blog: al jamón. La excusa no es otra que la celebración, la semana pasada, de la XXVIII edición del Salón del Jamón Ibérico en Jerez de los Caballeros. Este año he tenido la oportunidad de volver a visitarlo a fondo, por mor de la organización de un viaje de escritores de blogs o bitácoras. Ha sido una forma diferente de aproximarme al principal escaparate, en nuestra región, del que es el producto estrella de la dehesa.

Entrevistando a Antonio Vázquez (derecha), presidente de la Asamblea de Extremadura, en la segunda edición del Salón.

Entrevistando a Antonio Vázquez (derecha), presidente de la Asamblea de Extremadura, en la segunda edición del Salón.

Lo cierto es que, por distintas razones, hacía bastantes años que no me acercaba por el Salón del Jamón Ibérico. Y eso que uno es de los veteranos del certamen, porque mi primera visita fue en 1991, durante la segunda edición. Y mucho ha cambiado desde entonces. Recuerdo las modestas casetas, montadas sobre la tierra, en el Parque de Santa Lucía. Los interminables discursos inaugurales del entonces consejero de Agricultura de la Junta de Extremadura, Francisco Amarillo. Y, sobre todo, la ilusión del alcalde, Manuel Calzado, y de su equipo, por poner en marcha lo que debía ser punto de referencia nacional para todos los actores implicados en el sector del jamón ibérico. En años posteriores se fue mejorando el montaje, en el mismo Parque de Santa Lucía, confiriéndole un carácter más profesional a las instalaciones. De esos años posteriores, en los que yo estaba en RNE, recuerdo que trajimos a Manolo Ferreras a Jerez, a hacer su programa en directo desde el Salón.

DESCONOCIMIENTO

Como he mencionado en las líneas previas, este año mi visita ha venido de la mano de un encargo profesional. En concreto se trataba de la organización de un encuentro de escritoras y escritores de blogs, especializados en gastronomía y viajes. Provenientes de distintos lugares, como Madrid, Puertollano, Gijón, Marbella, Barcelona, Badajoz y Cáceres, el objetivo era profundizar con ellos en el conocimiento del jamón ibérico. Y, al mismo tiempo, descubrir los encantos patrimoniales, culturales y gastronómicos de Jerez de los Caballeros y la Sierra Suroeste en particular, y de Extremadura en general.

Rodeados de cerdos ibéricos en la finca La Crespa

Rodeados de cerdos ibéricos en la finca La Crespa

Aunque no es el caso de estas escritoras y escritores de bitácoras, todavía hay mucha gente, incluso en nuestra Comunidad, que se sorprende del precio del jamón ibérico. Si todo el mundo conociera el proceloso camino que va desde el nacimiento del cerdo, hasta el corte del jamón, sin duda alguna entendería el porqué del precio. En ocasiones parece como si hacer un jamón fuera poco menos que dejar engordar el cerdo, matarlo, poner a secar la pieza, y comerla. Y desde luego que no es así. Es un laborioso trayecto, que implica el buen hacer de los ganaderos y de los industriales, tras el que a los 4 o 5 años podemos disfrutar de una joya gastronómica.

Y ese ha sido el recorrido que durante viernes, sábado y domingo realizamos los asistentes a este viaje.

Visitamos la finca La Crespa, en la carretera de Jerez a Higuera de Vargas. Allí pudimos apreciar el manejo tradicional del ganado ibérico en medio de la exuberante dehesa de la Sierra Suroeste. Incluso con la fortuna de ver cómo estaban pariendo en ese momento las madres ibéricas.

El siguiente paso es el de la transformación. Para ello tuvimos la fortuna de poder recorrer pormenorizadamente la factoría Montesano, de Jerez de los Caballeros. La minuciosa descripción de todos los procesos, desde el despiece, a la bodega, hizo ver a los más neófitos los pequeños secretos que se encierran tras una loncha de jamón ibérico de bellota.

SABORES DE ENSUEÑO

Piezas participantes en concurso

Lógicamente, el siguiente paso tenía que ser apreciar el resultado final de tanto esfuerzo: probar el producto. En este caso fue la Denominación de Origen Protegida Dehesa de Extremadura la que encandiló a los blogueros y blogueras. Pudieron degustar un excelente jamón y apreciar por ellos mismos todos los elementos que se tienen en cuenta al catarlo. Estoy hablando del aspecto visual de la misma, de su delicado aroma, del sabor -que en ningún caso debe ser salado-, de la textura, con su impregnación de ácido oleico. Características, todas ellas, que habían podido conocer teóricamente, durante el concurso en el que se eligió el “Jamón de Oro” del salón; y también con motivo del XX Concurso Nacional de Cortadores de Jamón Ibérico.

Pero como no solo de jamón ibérico vive la gastronomía extremeña, las escritoras y escritores de blogs que visitaron Jerez de los Caballeros, también pudieron paladear otras delicias como el lomo doblado, los gurumelos, los espárragos trigueros, los repápalos, el arroz de ibéricos, los vinos de la D.O.P. Ribera del Guadiana o los indescriptibles bollos turcos.

Si a ello le unimos, el recorrido nocturno por parte de la rehabilitada muralla del castillo de Jerez, la visita a las iglesias de San Bartolomé y San Miguel, el morabito o la Casa Museo de Vasco Núñez de Balboa; no me cabe la menor duda de que el recuerdo que se llevan del Salón del Jamón Ibérico es estupendo. Al que contribuyeron la actual alcaldesa, Virginia Borrallo, y todo el equipo técnico del Ayuntamiento y de la Institución Ferial de Jerez (INFEJE).

El grupo lo componía los escritores y escritoras de los blogs Fotonazos (Madrid), Evasiones Culinarias (Madrid), Senderuelos (Badajoz), Tú, yo y mi mochila (Marbella), Pinchos y Canapés (Puertollano), Miss Maridajes (Gijón), Bloghedonista (Barcelona), más la conductora del programa Todos los caminos, de Canal Extremadura Radio.

El encuentro ha sido promovido por la Diputación de Badajoz, como apoyo al Ayuntamiento de Jerez de los Caballeros, organizador del Salón del Jamón Ibérico a través de INFEJE.

¡Larga vida al jamón ibérico!

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Extremadura-Catalunya en autobús, una aventura de regreso al pasado
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Fco. Javier M. Romagueras | 03-05-2017 | 8:20| 0

Autobús de regreso de Barcelona hacia Extremadura

Autobús de regreso de Barcelona hacia Extremadura

En plena reivindicación social por conseguir que Extremadura tenga un transporte público digno, en la pasada Semana Santa he revivido la aventura que supone ir desde Navalmoral de la Mata a Barcelona en autobús.

En los más de 31 años que llevo residiendo en Extremadura, han sido innumerables los viajes que he hecho hasta mi Barcelona natal, y más concretamente hasta mi pueblo de adopción, Premià de Mar. Me considero un experto en esta ruta y creo haberla hecho por casi todos los medios posibles: en automóvil cuando aún no había autovías, por las antiguas N-V (sin túneles de Miravete) y N-II; en tren nocturno desde Badajoz; en avión desde Badajoz, con todas las compañías imaginables y con los más variopintos modelos de aeronave; en coche o transporte público (tren o bus) hasta Madrid y desde allí, bien en tren o en avión hasta Barcelona; en automóvil hasta el aeropuerto de Sevilla para coger el avión… Un amplio abanico del que no podía faltar el autobús, que fue el medio que más utilicé en los primeros años, cuando residí en Navalmoral de la Mata, Cáceres y Plasencia. Autobuses que inicialmente eran piratas, o algo bastante aproximado, para los que tenías que comprar los billetes en un bar de Navalmoral. Trayectos en bus que me dejaron algunos recuerdos imborrables, como un viaje un día antes de una Nochebuena, que duró casi 24 horas, al quedarnos toda la noche bloqueados por la nieve en el puerto del Frasno, unos 67 kilómetros antes de llegar a Zaragoza.

Ahora, tras bastantes años, decidí volver a utilizar el autobús para ir a Barcelona. El objetivo era hacer un trayecto más directo, sin perder todo el día, evitarme los múltiples transbordos de las otras fórmulas y no andar tan pendiente del volumen del equipaje, como cuando vas en avión. Debo decir que la experiencia ha sido mejor de lo que esperaba, sobre todo en cuanto a puntualidad y aprovechamiento del tiempo. Aun así, hay suficientes elementos anecdóticos que confieren a este viaje un punto de aventura y de regreso al pasado, que no al futuro.

MINDFULNESS VIAJERO

Este viaje en autobús es lo más parecido que se me ocurre a una sesión de mindfulness: te has de armar de paciencia y valor para pensar que estarás ahí metido durante casi 11 horas (bastantes más si vienes desde Jerez de los Caballeros). Es un profundo ejercicio de mentalización. Eso sí, es aconsejable llevar un buen collarín cervical, para hacer más llevadera la noche.

Salimos con 15 minutos de retraso sobre el horario previsto, las 19 horas. Aunque no están ocupadas todas las plazas, los maleteros van a reventar. Hay un notable contingente de emigrantes que, al parecer, se trasladan hacia Zaragoza y Lleida para las diferentes campañas fruteras.

Recordaba que, en uno de mis últimos viajes desde Barcelona, el autobús era tipo exprés, con 3 plazas por fila y más espacio entre butacas. O bien fue una casualidad o hemos empeorado, porque ahora hay 4 butacas por fila. El autobús que nos lleva no me resulta nada cómodo. Y ahí me doy cuenta del primer error: haber cogido el asiento número 1, justo detrás del conductor. La mampara separadora reduce el espacio para los pies. Afortunadamente, al haber plazas libres, mi vecino de asiento se va a otro lugar. ¡Bueno, podré acomodarme algo mejor para intentar dormir! Para la vuelta hago enmienda a la totalidad y cojo una de las plazas centrales de la última fila. Así tengo espacio de descongestión hacia el pasillo central.

DE SORPRESA EN SORPRESA

La mítica área de servicio Rausan, en las proximidades de Zaragoza.

La mítica área de servicio Rausan, en las proximidades de Zaragoza.

Recuerdo que siempre iban dos conductores para hacer el trayecto. Pregunto por esta cuestión cuando paramos para cenar en un área de servicio de Trijueque (Guadalajara). El conductor me explica que eso ya hace muchos años que no es así. Ahora solo va uno. Me caben muchas dudas sobre la razón, ¿serán los manidos recortes?, pero el caso es que me confiere un punto de inseguridad: ¿y si el conductor se siente indispuesto en un viaje tan largo y de noche, o le entra sueño? En fin, regreso a mi estado mindfulness para no darle más importancia.

Como los nuevos tiempos deben reflejarse de algún modo, compruebo que en los asientos hay enchufes para poder recargar los móviles y también hay wi-fi. Pillo la red, pero como todo el mundo debe estar tirando de ella, no hay forma de que funcione, por lo que opto por regresar a mi 4G.

Lo que no ha cambiado nada con el paso del tiempo son las paradas en dos lugares míticos, que creo forman parte del imaginario de cualquier viajero que haya hecho esta ruta en los últimos 30 años. El primero es la estación de servicio Rausan, en las proximidades de Zaragoza. Es una enorme área de estacionamiento, que ha ido creciendo con el paso de los años. De ser una modesta cafetería aneja a una gasolinera, hasta convertirse en hotel, restaurante, campa de camiones… Te atiende un personal por el que tampoco parece que haya pasado el tiempo, al igual que con algunos de los productos que ofrecen, por no citar las decenas de banderines de clubes deportivos que cuelgan polvorientos de sus paredes. El segundo enclave es la localidad soriana de Esteras de Medinacelli. Allí se para de madrugada en el trayecto de Barcelona a Extremadura. Un lugar gélido donde los haya, con una fuente que en invierno está casi siempre helada. La cafetería en la que paramos, aunque remozada, sigue resultando inhóspita y desangelada. No sé si por el destemple que llevan los cuerpos a esas horas, o por la falta de calidez del lugar.

ESTACIONES DE ÚLTIMO NIVEL

Otro detalle que me llama la atención es la calidad y el estado de las estaciones de autobuses. Por lo que se ve, el nivel de las estaciones de transporte está en consonancia con el poder adquisitivo de los viajeros. Y como parece que el que viaja en bus es el más arrastrado de todos, pues las estaciones están bastante en consonancia. Está claro que los aeropuertos son el top, con amplias zonas comerciales y de restauración, bien cuidadas, con bastantes servicios y bastante limpios, por lo general.  Las estaciones de ferrocarril con Ave, les van a la zaga. Y las estaciones de autobús son el último peldaño. Lo digo porque en una ciudad tan turística y pretendidamente europea como Barcelona, la antigua estación ferroviaria del Norte, actualmente principal punto de partida de los autobuses al resto de España y de Europa, es realmente indigna de los pasajeros que la utilizamos. Y tampoco se puede decir que sean un dechado de virtudes la Estación Sur de Madrid, la de Bilbao o la de Badajoz, solo por citar algunas de las que mejor conozco. Con unos aseos más que dudosos en cuanto a salubridad, con suciedad bastante generalizada y tiendas y establecimientos de restauración que dejan bastante que desear.

El caso es que el viaje de vuelta me resulta más digerible que el de ida. Salimos a las 17.30 horas de Barcelona y a las 4.30 horas ya estoy en Navalmoral de la Mata, con tiempo para dormir un par de horas antes de iniciar la jornada.

En definitiva, pese a las relativas incomodidades, no me arrepiento de la experiencia. Salvo que pueda prever fecha de viaje con suficiente antelación, que me permita encontrar billete de avión a buen precio desde Badajoz, creo que repetiré más viajes como este en autobús. Estoy cansado de transbordos, limitaciones de equipaje, las horas de antelación o perder todo el día en el viaje. Así será, hasta que el Ave o el tren rapidillo nos separe.

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Laura García Domingo, vender desde Barcelona los productos ibéricos de Fregenal de la Sierra
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Fco. Javier M. Romagueras | 02-07-2016 | 10:36| 0

Laura García Domingo, comprobando la calidad de sus productos

Desde hace poco tiempo, Laura García Domingo, hija del fundador, dirige la empresa familiar Cerdos Extremeños S.L., dedicada a la fabricación y comercialización de los jamones, paletas y lomos de los cerdos ibéricos criados en la finca La Dehesa del Chaparral, ubicada en Fregenal de la Sierra (Badajoz). La empresa, fundada en el ya lejano 1960, era el fruto del espíritu emprendedor del padre de Laura, afincado desde muy joven en Tarragona, debido a la enfermedad de su madre. Desde allí se trasladó a Barcelona, donde instaló la comercial de la empresa, desde donde hoy en día se distribuye producto ibérico a toda España y Europa.

Tras el fallecimiento de su padre, Laura, que también se encarga de la parte administrativa, explica que hace tres años yo llevaba la parte comercial de Barcelona, mientras que mi padre, tras largas temporadas en Fregenal, llevaba la parte productiva en Extremadura. Ahora, tras su muerte, yo llevo ambas cosas y es duro, ya que nunca tienes un momento de reposo, un kit-kat.

Desde su sede de Barcelona se dedican a la distribución de productos del cerdo ibérico para todo tipo de puntos de venta, desde lo más tradicionales, como restaurantes, caterings, hoteles o tiendas; hasta los más innovadores, como páginas web. Nuestra evolución -explica Laura- ha sido buena y segura. Digo segura, ya que hemos ido creciendo a base de mucho trabajo, capitalizando la empresa para que una cosa lleva a la otra. Eso sí, con un concepto imprescindible: la calidad. En este sentido añoro a mi gran maestro (mi padre), del que me quedaba mucho por aprender, y hemos mejorado en todo: clientela, servicio, personal… Un ejemplo de esa calidad que buscan es la granja de selección genética, orientada a conseguir los mejores resultados productivos.

LA DEHESA

Dehesa El Chaparral

Su empresa, con un nombre tan rotundo y explícito como Cerdos Extremeños, se fundamenta en un producto, el cerdo ibérico, que nace en uno de los ecosistemas más singulares y específicos que existen: la dehesa. La finca El Chaparral, donde realizan la crianza de su cabaña ganadera, tiene una extensión de 300 ha. Preguntada por lo que significa para ella, nos señala que la dehesa es una de las partes fundamentales de mi negocio y representa lo que proporciona la calidad a mi producto. Es un ecosistema maravilloso, lleno de medios naturales para la buena alimentación y crianza de nuestros cerdos. Y añade que cree que la gente no le da el valor que tiene y no sabe lo importante que es para ese producto final tan exquisito. Esto es debido a la falta de información, ya que un buen jamón depende de muchos factores.

Sujeto a muchos vaivenes a lo largo de los años, desde la famosa peste porcina africana –afortunadamente solo un mal recuerdo-, hasta el desplome del sector coincidiendo con estos años de crisis, Laura considera que el mundo del cerdo ibérico es de ciclos: cuando sube el cerdo, baja el producto. Este año se ha pagado más caro el cerdo y cuando tengamos los jamones y paletas, bajaran de precio. Este es el mundo ibérico.

En el lado positivo -añade- está que cada vez más, la gente valora un buen jamón, está más informada sobre este producto y, el que puede pagarlo y permitírselo, lo paga y valora. Y lo mismo ocurre con las carnes frescas del cerdo ibérico. En las últimas décadas se ha producido un salto cualitativo en su aprovechamiento, pasando del solomillo y la cinta de lomo, a una muy amplia variedad de piezas (presa, pluma, secreto, lagarto…). Del cerdo se come todo -señala Laura- y, cada vez más, hay demanda de las carnes, en cualquier punto de España e incluso Europa.

Junto a la calidad, otro de los rasgos distintivos de su empresa es la innovación, que considera buena y necesaria para ir adelante. Nuestra apuesta es ofrecer el traje a medida para el consumidor, mediante nuevos formatos, y también en producto delicatesen.

Para una empresa a caballo entre Extremadura y Cataluña, es obligado preguntar por los ámbitos de confluencia entre las tradiciones gastronómicas de ambos lugares, a lo que Laura García responde que aquí estamos en la tierra del buen fuet y el buen salchichón. Ésta es una de las recetas que intentamos en Cerdos Extremeños para llegar a Cataluña desde Extremadura.

Y nosotros, desde este espacio de convivencia e hibridación, apuntamos que siempre nos quedará, como indica el nombre de este blog, una buena catalana con jamón.

 

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