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Categoría: Protagonistas
Laura García Domingo, vender desde Barcelona los productos ibéricos de Fregenal de la Sierra

Laura García Domingo, comprobando la calidad de sus productos

Desde hace poco tiempo, Laura García Domingo, hija del fundador, dirige la empresa familiar Cerdos Extremeños S.L., dedicada a la fabricación y comercialización de los jamones, paletas y lomos de los cerdos ibéricos criados en la finca La Dehesa del Chaparral, ubicada en Fregenal de la Sierra (Badajoz). La empresa, fundada en el ya lejano 1960, era el fruto del espíritu emprendedor del padre de Laura, afincado desde muy joven en Tarragona, debido a la enfermedad de su madre. Desde allí se trasladó a Barcelona, donde instaló la comercial de la empresa, desde donde hoy en día se distribuye producto ibérico a toda España y Europa.

Tras el fallecimiento de su padre, Laura, que también se encarga de la parte administrativa, explica que hace tres años yo llevaba la parte comercial de Barcelona, mientras que mi padre, tras largas temporadas en Fregenal, llevaba la parte productiva en Extremadura. Ahora, tras su muerte, yo llevo ambas cosas y es duro, ya que nunca tienes un momento de reposo, un kit-kat.

Desde su sede de Barcelona se dedican a la distribución de productos del cerdo ibérico para todo tipo de puntos de venta, desde lo más tradicionales, como restaurantes, caterings, hoteles o tiendas; hasta los más innovadores, como páginas web. Nuestra evolución -explica Laura- ha sido buena y segura. Digo segura, ya que hemos ido creciendo a base de mucho trabajo, capitalizando la empresa para que una cosa lleva a la otra. Eso sí, con un concepto imprescindible: la calidad. En este sentido añoro a mi gran maestro (mi padre), del que me quedaba mucho por aprender, y hemos mejorado en todo: clientela, servicio, personal… Un ejemplo de esa calidad que buscan es la granja de selección genética, orientada a conseguir los mejores resultados productivos.

LA DEHESA

Dehesa El Chaparral

Su empresa, con un nombre tan rotundo y explícito como Cerdos Extremeños, se fundamenta en un producto, el cerdo ibérico, que nace en uno de los ecosistemas más singulares y específicos que existen: la dehesa. La finca El Chaparral, donde realizan la crianza de su cabaña ganadera, tiene una extensión de 300 ha. Preguntada por lo que significa para ella, nos señala que la dehesa es una de las partes fundamentales de mi negocio y representa lo que proporciona la calidad a mi producto. Es un ecosistema maravilloso, lleno de medios naturales para la buena alimentación y crianza de nuestros cerdos. Y añade que cree que la gente no le da el valor que tiene y no sabe lo importante que es para ese producto final tan exquisito. Esto es debido a la falta de información, ya que un buen jamón depende de muchos factores.

Sujeto a muchos vaivenes a lo largo de los años, desde la famosa peste porcina africana –afortunadamente solo un mal recuerdo-, hasta el desplome del sector coincidiendo con estos años de crisis, Laura considera que el mundo del cerdo ibérico es de ciclos: cuando sube el cerdo, baja el producto. Este año se ha pagado más caro el cerdo y cuando tengamos los jamones y paletas, bajaran de precio. Este es el mundo ibérico.

En el lado positivo -añade- está que cada vez más, la gente valora un buen jamón, está más informada sobre este producto y, el que puede pagarlo y permitírselo, lo paga y valora. Y lo mismo ocurre con las carnes frescas del cerdo ibérico. En las últimas décadas se ha producido un salto cualitativo en su aprovechamiento, pasando del solomillo y la cinta de lomo, a una muy amplia variedad de piezas (presa, pluma, secreto, lagarto…). Del cerdo se come todo -señala Laura- y, cada vez más, hay demanda de las carnes, en cualquier punto de España e incluso Europa.

Junto a la calidad, otro de los rasgos distintivos de su empresa es la innovación, que considera buena y necesaria para ir adelante. Nuestra apuesta es ofrecer el traje a medida para el consumidor, mediante nuevos formatos, y también en producto delicatesen.

Para una empresa a caballo entre Extremadura y Cataluña, es obligado preguntar por los ámbitos de confluencia entre las tradiciones gastronómicas de ambos lugares, a lo que Laura García responde que aquí estamos en la tierra del buen fuet y el buen salchichón. Ésta es una de las recetas que intentamos en Cerdos Extremeños para llegar a Cataluña desde Extremadura.

Y nosotros, desde este espacio de convivencia e hibridación, apuntamos que siempre nos quedará, como indica el nombre de este blog, una buena catalana con jamón.

 

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Eduardo Moga: de Barcelona a Extremadura, vía Londres

Eduardo Moga, dedicando uno de sus libros

Eduardo Moga, dedicando uno de sus libros

En los últimos meses Eduardo Moga (Barcelona, 1962) está viviendo cambios que podríamos describir como radicales. De habitar primero en Barcelona y después en Londres –durante los últimos dos años y medio-, con sus poblaciones millonarias y sus problemáticas urbanas; ha pasado a hacerlo en Mérida, la capital extremeña, con sus algo menos de 60.000 habitantes. De dedicarse profesionalmente durante 27 años a los números, las cuentas y las contrataciones, como jurista en el departamento de Economía de la Generalitat de Catalunya; a ser el nuevo director de la Editora Regional de Extremadura y coordinador del Plan de Fomento de la Lectura, tras imponerse en un proceso de concurrencia competitiva, al que se presentaron 24 aspirantes. Licenciado en Filología Hispánica, Premio Adonáis de Poesía 1995, traductor de Bukowski, Rimbaud. Whitman y Faulkner, entre otros; su vinculación con Extremadura le llega de la mano de su mujer madrileña, cuya familia es originaria de Malpartida de Cáceres y de Gata.

Eduardo, al que conocí apenas unas fechas antes, con motivo del acto conmemorativo del Día Mundial del Libro en la Biblioteca Regional de Extremadura, me parece una persona afable, buena conversadora y muy predispuesta a escuchar y empaparse de las novedades del entorno.  Quedo con él en Badajoz, en el Work Shop Café, una cafetería que además es espacio de trabajo colaborativo, para hablar de sus primeros meses al frente de la Editora Regional, y para saber algo más de su vida y su personalidad.

Mi relación con Extremadura –nos explica- ha sido a través de mi mujer, que aunque madrileña, es hija de extremeños: mi suegra de Malpartida de Cáceres y mi suegro de la localidad de Gata. Ella siempre ha tenido un importante contacto sentimental con la tierra, pues es donde venía de pequeña a pasar los veranos. En un momento dado, hacia 2006, surgió la posibilidad de hacernos con una casa de labor agrícola de la familia, en Hoyos, que rehabilitamos. A partir de ese momento, hemos venido de forma habitual en los períodos vacacionales, volviendo a establecer contacto con la gente del pueblo, tanto familiares, como nuevas amistades que hemos ido haciendo, incluyendo personas del ámbito literario, sobre todo de la provincia de Cáceres, lo que también ha incrementado mi vinculación extremeña.

Buscando el YO interior

Aunque su gran pasión es la literatura, y en especial la poesía, Eduardo se ha desempeñado profesionalmente en el ámbito económico-jurídico, en el departamento de Economía de la Generalitat de Catalunya. Tanto él, como su mujer, patóloga pulmonar, estaban un poco hartos del entorno laboral y social de Catalunya. Esto motivó que ella optase, y consiguiese, una plaza en el Hospital Cardiotorácico de Londres; lo que estimuló a Eduardo a solicitar la mencionada excedencia y marchar a la capital británica, en la que ha vivido los últimos dos años y medio, dedicado como freelance a lo que realmente le gusta: escribir, traducir, hacer reseñas… En esas estaba cuando se convocó la plaza de director de la Editora Regional de Extremadura y decidió presentarse al puesto porque le parecía adecuado a sus intereses y a sus aptitudes: me apetecía trabajar en algo que realmente tuviera que ver con mi yo interior –apunta Eduardo-  y no solo con mi formación académica. Y esto tenía que ver directamente con mi actividad literaria, con mis intereses literarios y con el mundo de la cultura. Me presenté, gané y aquí estoy.

Trasladarse a vivir a Extremadura desde Londres, donde aún permanece su mujer, ha sido un poco como volver a casa, como reconectar con los rasgos de las culturales meridionales, porque Inglaterra no es precisamente el paraíso de las relaciones humanas, ni el lugar ideal para hacer amigos o tener vida social –asegura Moga-. Su experiencia británica la plasmó en el blog Corónicas de Ingalaterra, al que ha sucedido, desde que ha llegado a la dirección de la Editora Regional de Extremadura, Corónicas de Españia. Amante de la conversación, del paseo, de estar con la familia, de los viajes, de la buena música (especialmente el jazz y la clásica), disfruta sobre todo leyendo y escribiendo, por este orden –nos aclara-. Aunque escribir también tiene una dimensión problemática y doliente, prevalece el sentido de placer y el de consuelo: siempre he pensado que con lectura cerca, nunca estás solo. Su llegada a Extremadura está facilitando de algún modo esta pulsión, porque los fines de semana se encuentra moderadamente solo en Mérida, por lo que se acompaña con la escritura y con la lectura. Ante el peligro de que lo que antes era satisfacción por la literatura, por no ser el objeto de su trabajo cotidiano, ahora se convierta en rechazo, al sí serlo, Eduardo se muestra contento de que de momento no le haya pasado.

Recuperar el prestigio de la Editora Regional

Eduardo Moga ratifica una opinión bastante generalizada, que la Editora Regional de Extremadura ha sido la mejor editorial institucional de España, tanto por la calidad de su catálogo, como por la calidad de su diseño y su presencia en el mundo cultural. Sin embargo esa buena imagen se ha ido diluyendo en los últimos años, quizás debido a la crisis económica, quizás a los cambios en los equipos que habían dado continuidad a la Editora desde sus orígenes. En esos cambios Eduardo ve esa idea tan hispana y nociva, que no sé si es cainismo o galdosianismo, de cargarse todo lo anterior, con independencia de que sea bueno o malo, con tal de diferenciarse y distinguirse de lo precedente. Y entre esos cambios considera que fue un error modificar la imagen de las colecciones de la Editora. Con lo que cuesta crear e identificar una imagen de marca –añade-, el cambio ha originado confusión entre lectores, libreros, distribuidores…

Su incorporación la entiende como una voluntad de dar un nuevo impulso y recuperar el prestigio que tuvo la Editora Regional de Extremadura, siempre dentro de los parámetros y posibilidades de las actuales circunstancias. Entre sus prioridades figuran recuperar las ayudas a la edición de libros, que estuvieron vigentes hasta 2010, que es un mecanismo de apoyo al sector transparente y claro; modificar la naturaleza digital de la editora, mejorando la web, haciéndola más útil para la gente, facilitando el acceso a los fondos existentes desde 1984, interconectándola con las redes sociales; y mejorar la distribución, para que los libros de la editora estén realmente disponibles tanto en las librerías extremeñas, como en los de las principales ciudades de España, como Madrid y Barcelona.

Llevar los libros a la vida cotidiana

El puesto de Eduardo Moga, conlleva además ser el Coordinador del Plan de Fomento de la Lectura de Extremadura. Desde esta otra faceta, su objetivo es conseguir que la literatura, y por lo tanto la lectura, esté realmente presente en la vida de la gente o, más concretamente, en aquellos ámbitos sociales en los que no suele estarlo: mercados, estafetas de correos, comisarías de policía, centros sanitarios, residencias de mayores… Y sobre todo en relación a colectivos que tienen más dificultades de acceso a la misma por múltiples razones: enfermos crónicos, ancianos, personas con dificultades de movilidad, presos, emigrantes, menores problemáticos, colectivos más vulnerables, con menos herramientas culturales e incluso de acceso a internet. En esos ámbitos inusuales, y para esa gente en dificultad, sí que me gustaría que el hecho vivo de la literatura, que es ante todo placer y consuelo, estuviera presente en su entorno y en su vida. Quizás muy ideal y demasiado ambicioso, pero es lo que me gustaría.

La conversación va llegando a su fin, pues Eduardo tiene que coger un vuelo que le llevará a Barcelona y desde allí a Túnez, donde participará en el IV Encuentro Euromagrebí de Escritores. Pero antes de acabar dedicamos unos minutos a hablar de Extremadura, de sus enclaves y atractivos. Considera que la Sierra de Gata es uno de los lugares más bonitos de España, por naturaleza, historia, gastronomía y por el carácter de la gente. También tiene palabras elogiosas para Cáceres, una ciudad que le parece maravillosa, con uno de los cascos antiguos más bonitos y coherentes de España. El Jerte, el Ambroz, Las Hurdes, Guadalupe, Yuste, Monfragúe… No hay zona que no me guste y en todas descubro atractivos, sin olvidar la cercanía de Portugal.

Una de las cosas que más le han llamado la atención en relación a Extremadura es que muchos catalanes no sabían nada de la región. Me sorprende –dice Eduardo- que un sitio con tantos atractivos no haya sido más visitado. Eso sí, los que vienen una vez, y yo se lo he recomendado y he venido con muchos amigos, la valoran muy positivamente y les gusta mucho.

Hablamos también de tebeos e historietas, pero eso dará para unas cuantas líneas en Trazo de Tinta.

Acompaño a Eduardo hasta el aeropuerto de Badajoz y de regreso le deseo internamente toda la suerte y felicidad que yo he encontrado en esta tierra extremeña.

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Rafa Martínez, de Badajoz al Olimpo de las historietas

Rafa Martínez con Belén (izqda.) y María (dcha.)

Rafa Martínez, nacido en Badajoz en 1950, es uno de los editores de historietas más longevos y prestigiosos de España. Propietario de NORMA Editorial, ha regresado por unos días a su ciudad natal para apoyar a dos sobrinas suyas, Belén y María, en la aventura de poner en marcha una librería especializada, Comics, ubicada en el número 65 de la Calle Santo Domingo.

Tras casi 20 años de nuestro último contacto, en el curso internacional de verano que codirigí en 1996 con Alejandro Pachón en Jarandilla de la Vera, con motivo del centenario oficioso de los cómics, le veo ilusionado en medio de tanto ajetreo. Llega a Badajoz después de haber estado varios días en la ciudad italiana de Verona con el gran Milo Manara, hablando de futuros proyectos editoriales. Mientras caminamos por el parque de Castelar, escenario de algunas de sus correrías infantiles, camino del hotel Zurbarán, me explica que estudió en las Escuelas Profesionales Virgen de Guadalupe, en la carretera de Sevilla. En 1965 se traslada a vivir a Barcelona, donde ya estaban sus padres y sus dos hermanos mayores. Desde entonces hasta ahora, su relación con la ciudad ha sufrido altibajos. Los primeros años apenas regresó. Los que solían venir eran sus padres. A partir de 1990, tras el fallecimiento de su progenitor, sus desplazamientos a Badajoz fueron mucho más asiduos, para traer a su madre. Tras la muerte de ésta, se abrió un nuevo paréntesis hasta que una de sus sobrinas le localizó a través de las redes sociales, recuperando el contacto e iniciando el camino que ha llevado a la apertura de la tienda Comics en Badajoz.

DE CHICO DE LOS RECADOS A EDITOR

La relación de Rafa con el mundo de las historietas se remonta a su hermano Juan que, como era habitual en la época, intercambiaba cuentos, así les denominaban, con otros niños, por lo que siempre tenía tebeos de segunda mano en casa para leer.

La emblemática revista CIMOC

Nada más llegar a Barcelona en 1965, se enteró de que en Selecciones Ilustradas, la agencia de dibujantes que dirigía Josep Toutain, necesitaban chicos de los recados. Entró a trabajar allí, mientras por las noches acudía a una academia para cursar bachillerato elemental. Su tarea consistía, junto con otros seis o siete chicos más, en atender todos los encargos que les hacía la numerosa nómina de autores que, como Esteban Maroto y Luis García, dibujaban allí básicamente para editoriales extranjeras. No teníamos ni silla en el estudio, recuerda Rafa Martínez. Sus conocimientos de inglés –estudió por su cuenta un curso con discos de vinilo de 45 r.p.m.- y su dominio de la mecanografía –su madre se preocupó de que con 10 años aprendiese en Badajoz con la esposa de un bombero que enseñaba a los niños a escribir a máquina-, no pasaron desapercibidos en la agencia y pronto le empezaron a encargar trabajos como escribir cartas. A los 19 o 20 años ya empecé a viajar por el extranjero representando a dibujantes a cuenta de Selecciones Ilustradas, explica.

Tras la muerte de Franco, Rafa Martínez vio que era el momento de dar un salto, pues los mejores autores españoles querían ver publicada su obra en nuestro país. Sin embargo en Selecciones Ilustradas no parecían estar por la labor, pues consideraban demasiado arriesgado ponerse a editar. Y así, en 1977, con 300.000 pesetas que tenían ahorradas por su trabajo traduciendo guiones del inglés al castellano, decide poner en marcha su propia empresa. Al mismo tiempo conoce en Hamburgo, a donde había ido a vender portadas del Oeste, a la que será su segunda esposa, Norma. Ésta se viene a España con varias representaciones de fotógrafos para publicaciones eróticas y empiezan a vender material a revistas como Play Boy, Lib, Intervíu o Yes. Esto le permite ganar el dinero necesario para montar inicialmente NORMA, que comenzó como agencia de portadistas, fotógrafos y dibujantes, a los que había que pagar al contado; y al poco tiempo, un año aproximadamente, lanzarse ya a la edición. Este fue el principio de una trayectoria que llega hasta hoy en día y que deja para los amantes de la historieta títulos tan emblemáticos como la revista CIMOC, durante muchos años santo y seña de la edición de cómics en España.  Y también un amplio catálogo de autores, entre los que se encuentran algunos de los más importante del mundo, como Hugo Pratt, Moebius, Enki Bilal, Miguelanxo Prado, Jacques Tardi, Will Eisner o Katsuhiro Otomo.

Hoy, en 2015, NORMA Editorial es una empresa sólida. Cuenta con una plantilla de 48 empleados y es la única editorial importante de historietas que realiza la distribución directa en más del 60% del territorio español, salvo en parte de Andalucía, Madrid y Galicia, donde se mantienen fieles a unos distribuidores que siempre les han funcionado bien. La mayor parte del equipo de trabajo es interno, muy profesional y de una calidad humana extraordinaria -explica Rafa-, encabezado por el director, Oscar Valiente, que entró en el equipo hace 22 años, contando entonces con 17; y el administrador, Vicente Campos, que ya formaba parte de mi equipo de ventas en Selecciones.  En su opinión, ésto les permite hacer una edición más ordenada y de mayor calidad.

HISTORIETA Y NUEVAS TECNOLOGÍAS

En el Parque de Castelar

En un mundo en el que las nuevas tecnologías han llegado con una enorme fuerza y para quedarse, Rafa Martínez es de los que cree que el cómic físico, en papel, va a perdurar a través de las librerías especializadas: me gusta la idea de que la gente va a la librería a ver, a tocar, a dejarse orientar e informar. Nuestra librería Norma, en el Passeig de Sant Joan de Barcelona es un santuario para los aficionados. Aún con la crisis ha crecido y contamos con un equipo de 14 personas que llevan como mínimo 20 años con nosotros, que conocen los gustos de los clientes y empatizan con ellos.

Considera que las nuevas tecnologías aportan muchas cosas y son imprescindibles, hoy por hoy, para divulgar y dar a conocer por ejemplo las novedades, los autores… El reto –indica Rafa- es conseguir que las generaciones que ya han nacido con la pantalla y el mundo digital, vean que los distintos soportes y formatos pueden convivir y que cada cosa tiene una utilidad y una función distinta, pero a la vez atractiva e interesante. Han de ver que hay cosas, como una buena obra de historieta, que requieren un tiempo, un ritmo, un sosiego en un ambiente adecuado, que es distinto a la inmediatez y la urgencia que muchas veces tiene lo digital. Es una experiencia diferente, basada en la narratividad y el papel impreso, que no debería desvirtuarse, ni olvidarse.

Y hablando de obras en papel, nos cuenta una de las aventuras editoriales en las que está embarcado y que más ilusión le hacen: una historia de la vivienda, desde la cueva a la casa domótica, en la que se entremezclan historieta e ilustración, a lo largo de 600 páginas a cargo de uno de los grandes autores españoles, Daniel Torres.

COMPROMISO SOCIAL

La conversación toca a su fin, pero antes hablamos del compromiso social de Rafa Martínez, que está detrás del apoyo prestado a sus sobrinas Belén y María para poner en marcha la tienda Cómics en Badajoz.

Creo que la situación de los jóvenes es muy dura en general –comenta Rafa- pero quizás en Extremadura aún lo sea más. El caso es que me enteré de que una de mis sobrinas estaba ganando apenas 280 € al mes en una gran superficie, en Huelva, por trabajar un montón de horas a la semana, y me dije que esto ya no podía ser, que esto es esclavitud. Ahí es cuando decido hacer algo a través de lo que yo puedo aportar, que es mi profesión de editor. Dicho y hecho. En apenas 7 semanas, con el aporte de conocimiento y apoyo técnico y financiero de su editorial, Belén y María han podido poner en marcha esta librería especializada en Badajoz. Extremadura es la comunidad autónoma en la que menos vendemos –señala Rafa- pero creo que hay hueco para una iniciativa como ésta. Igual nos equivocamos, pero había que hacerlo y, por lo menos, hemos podido quitar dos personas del paro.

Además de este ejemplo más familiar y cercano, el compromiso social de este badajocense trasplantado a Catalunya se demuestra como patrón que es de la Fundació Pare Manel, una institución arraigada en los barrios barceloneses de Verdum y Roquetes, que desarrolla proyectos de acción social y educativa en familias desestructuradas, de los que ya se han beneficiado más de 300 niños.

Rafa Martínez, que mantiene un inmejorable aspecto físico, me dice adiós para seguir tutelando las primeras horas de funcionamiento del proyecto empresarial de sus sobrinas. Después le esperan nuevos viajes, nuevos proyectos editoriales, para seguir ensanchando ese camino, entre la realidad y la ilusión, que un día arrancó en la ciudad de Badajoz para llevarle, pasando por Barcelona, al universo en el que las historias se narran dibujándolas sobre un papel: los cómics.

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Pepa Fernández (RNE): los extremeños son gente que te hace sentir muy bien

Pepa Fernández, en un momento divertido del programa emitido en Zafra el primer fin de semana de mayo

Pepa Fernández es una de las voces más populares de la radio española. Hace 15 temporadas, desde 1999, que esta leridana de Cervera, aunque de familia orensana, está al frente del programa No es un día cualquiera, que se emite las mañanas de los sábados y domingos en RNE. Ha sido distinguida con numerosos galardones en reconocimiento a su quehacer profesional, entre ellos el Premio Ondas 2008, el Micrófono de Oro, el Pica d’Estats, que concede la Diputación de Lleida; y el Premio a la Excelencia Picota del Jerte 2012. La entrevisto en Zafra, coincidiendo con una de sus frecuentes visitas a Extremadura al frente del programa que dirige y presenta. En esta ocasión ha sido con motivo de la divulgación del proyecto de turismo histórico y patrimonial, Ribera del Guadiana. Historia Viva, uno de los ejes del Plan de Dinamización del producto turístico Tierra de Barros/Zafra-Río Bodión, que impulsa la Diputación de Badajoz, en colaboración con los gobiernos de España y Extremadura, la Confederación Empresarial de Turismo de Extremadura (CETEX),  contando con financiación europea de los fondos  FEDER.

En el castillo de Feria, junto a Chencho Arias y Victoria Hernández

Sentados al atardecer en una terraza de la Plaza Grande de Zafra, tras haber regresado de la localidad de Feria, inmersa en plena festividad de las Cruces, iniciamos la conversación hablando de su relación con Extremadura.

A bote pronto no te podría decir cuántas he estado en Extremadura, pero son muchas, aunque la descubrí muy tarde, siendo ya mayor –explica Pepa-. La primera vez que me vine a Extremadura quizás debió ser en el año 2000-2001, con el programa de la radio. Yo entré en Extremadura por el Valle del Jerte y poco a poco me fue enamorando. La he recorrido de norte a sur, con viajes inolvidables para todo el equipo, como el que hicimos a Azuaga. Hemos estado en el Valle del Ambroz, en Mérida, Badajoz, Plasencia, en Cáceres varias veces, en Yuste, etc. Tengo muchos recuerdos asociados a mi descubrimiento de Extremadura, que ha sido tardío, pero intenso.

Tan intenso que incluso, como ya hemos indicado, en 2012 recibió el Premio a la Excelencia Picota del Jerte, reconocimiento que le hizo mucha ilusión, por el hecho de haber sido por ahí, por el Valle del Jerte, donde ella empezó a conocer esta tierra extremeña.

Pepa dice que es una mujer especialmente curiosa, que cuando va a un sitio le gusta descubrirlo, andarlo, conocerlo, con la limitación de tiempo que tiene. Preguntada por las sensaciones e impresiones que ha obtenido en estos años de conocimiento de Extremadura, nos dice que la palabra que mejor las define es sorpresa. En mis relatos de la infancia yo de Extremadura había oído contar la historia profunda de Las Hurdes. Esa era la idea que yo tenía de Extremadura. Y al llegar aquí descubrí un lugar con una luz espectacular, ciudades mágicas como Cáceres, que es una de mis favoritas; la buena gastronomía, con un jamón que es uno de los placeres de la vida a los que no estaría dispuesta a renunciar. Pero sobre todo descubrí lo amigable que es la gente, y no quiero que suene a tópico, porque no lo es. Hay una peculiaridad del carácter extremeño que es que se trata de gente que te hace sentir muy bien, vayas a donde vayas. He hecho grandes amigos en Extremadura y me encanta volver para ver a la gente que he conocido en los viajes con el programa de RNE.

No es un día cualquiera

Pepa Fernández se define como una pesimista positiva lo que le lleva a vivir con mucho respeto y prudencia la trayectoria del programa No es un día cualquiera, calificando casi de milagro que esté durando tanto tiempo a pesar de los múltiples cambios internos que ha vivido la radio pública. Y esa perdurabilidad la atribuye al apoyo de la gente que les sigue, les escucha y les ha mostrado un enorme cariño cuando ha habido la más leve sombra de incertidumbre sobre la continuidad del programa. Al tiempo siente que son unos privilegiados, por hacer algo que les encanta, porque a la gente parece que también le gusta y por hacer algo que les permite conocer, descubrir, visitar, muchos lugares. Reconoce que se trata de un trabajo físicamente duro, sobre todo para sus compañeros de equipo, que en muchos casos trabajan de lunes a viernes y después salen de viaje el fin de semana; pero que resulta enormemente gratificante, al tiempo de representar una gran responsabilidad ante esa audiencia para la que el programa es algo importante.

Respecto a la evolución del programa, Pepa considera que ha cambiado mucho desde que me hice cargo de él en 1999. Yo cogí la estela de un programa que tenía mucho éxito, el que hacían Magín Revillo y Nuria Guitart, y con el tiempo lo he ido adaptando hasta transformarlo en lo que yo creo que tiene que ser el programa, que es lo que hoy en día estamos haciendo. Y en cuanto a nuestra itinerancia –añade- no es algo especialmente buscado, sino que empezó un poco con la idea de sacar la radio a la calle y ahora mismo el problema es que tenemos lista de espera, no disponemos de fechas suficientes para atender toda la demanda que nos llega.

Periodismo y radio

Como periodista y profesional de la radio considera que la profesión periodística está mal, pero como todas. Hablas con un actor y te dice que el teatro está en crisis, hablas con un peluquero y te comenta que el IVA los está asfixiando. Aun así, el periodismo tiene algunas peculiaridades, como que ahora todo el mundo puede comunicar, puede mandar información a través de las redes sociales, de los blogs, etc. Eso hace que una parte de la esencia del periodismo haya desaparecido, pero no la otra, que me parece fundamental. El hecho de que todo el mundo pueda comunicar ha abierto una brecha en la fiabilidad de lo que recibimos y ahí, el papel del periodista debe seguir siendo fundamental: tiene que seguir siendo fiel a los principios básicos de la profesión. De hecho creo que tiene más sentido que nunca.

Centrándose en la radio, Pepa Fernández cree que es un caso especial ya que ha sobrevivido a todos los vaticinios agoreros sobre su futuro y, en su opinión, es el que más se ha beneficiado de las nuevas tecnologías: nos ha dado el poder de llegar a cualquier lugar del mundo. Antes recibíamos de tanto en tanto alguna carta de lugares alejados, como Alemania o Francia. Pero ahora con internet se nos escucha en cualquier lugar del planeta al que llegue la red. Ahora también puedes escuchar la radio que quieras, a la hora que quieras, gracias a los podcast. Y por último, la flexibilidad y agilidad de la radio, el poder llevártela contigo a cualquier parte, se ha visto todavía más facilitada por su incorporación a los teléfonos móviles. Es el maravilloso papel de la radio como compañera.

La conversación con Pepa Fernández va llegando a su fin con las luces y aromas del atardecer primaveral zafrense, pero resulta inevitable, como periodista, catalana –aunque de ascendencia gallega, como gusta resaltar- y asidua visitante de Extremadura, preguntarle por cómo puede estar afectando a las relaciones entre la gente el denominado proceso soberanista de Catalunya. Tengo la sensación de que es más una cuestión entre los políticos que entre los ciudadanos –afirma-. Como catalana que me muevo por toda España no percibo que haya ese clima de animadversión hacia los catalanes, ni de estos hacia los ciudadanos de otras partes de España. Que es un problema político, sí. Que se ha abierto un debate que hay que afrontar, que hay que resolver, también. Y hay que resolverlo bien, sin que quede una mala cicatriz. Por lo tanto este quizás sea un buen momento para que se resuelvan muchas dudas, muchas cosas que en el futuro pueden ser un gran problema. Como colofón cree que hay que moverse más, dialogar mucho más y moverse por la vida con curiosidad, con ganas de conocer al otro, con ganas de descubrir lo que no es lo tuyo. Cuando te mueves aprendes a querer nuevos lugares, sin dejar de querer el tuyo. Y eso es muy importante.

El remate a nuestra conversación lo pone Pepa con la recomendación de aquello que nadie debería perderse: un buen desayuno de pà amb tomàquet, jamón ibérico extremeño y una copa de cava.

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Isabel López Guerrero, una periodista de Puebla de Sancho Pérez, en el corazón comunicativo de Bayer

Nacida en Puebla de Sancho Pérez hace 32 años, Isabel López Guerrero, lleva desde los 17 años recorriendo países y ciudades para hacer lo que más le gusta: ser periodista. Tras estudiar en la Universidad Complutense de Madrid y pasarse el Erasmus que hizo en Bruselas trabajando en la delegación de Europa Press, entró en la multinacional farmacéutica Bayer, con la que se trasladó a Barcelona un 23 de julio de 2007. Como ella misma reconoce, mi idea era quedarme un par de años y ya llevo casi siete ¡y subiendo! Actualmente es responsable de comunicación de Animal Health y Medical Care, y de redes sociales de Bayer.

Isabel López, con Barcelona al fondo

Siempre quisiste ser periodista: ¿por qué?, ¿de dónde viene tu vocación? No recuerdo la primera vez que dije que quería ser periodista, pero sé que era bien chica. Soy curiosa por naturaleza, siempre me ha gustado mucho leer, escribir, aprender cosas nuevas cada día, y contarlas, y supongo que todo influye. No puedo decir que lo llevo en los genes porque en mi familia no hay nadie con esta profesión, pero tengo claro que la elegiría de nuevo si volviera a nacer. Para mí, ser periodista no es sólo ejercer un oficio, es una forma de entender la vida. No me imagino siendo otra cosa.

Has estado en diversos campos de la profesión y ahora estás en el ámbito de la comunicación empresarial. ¿En cuál te has encontrado más cómoda? Me resulta difícil elegir porque de cada etapa he podido aprender algo. Obviamente, no es lo mismo cubrir información deportiva que escribir sobre política comunitaria o, ahora, trabajar con temas de salud. Creo que tocar teclas tan diferentes me ha permitido ser más polivalente y más flexible, aunque también mucho más rigurosa. Siempre he intentado serlo, pero en la comunicación en salud tratamos temas muy sensibles y el rigor debe ser una máxima.

¿Cómo valoras la aportación que los nuevos medios digitales hacen en el ámbito de la comunicación?, ¿en qué medida están modificando las estrategias de comunicación empresarial? Los nuevos medios han permitido una comunicación mucho más directa entre los ciudadanos, fomentan la interacción entre unos y otros y, además, “igualan” a los que en principio están en niveles diferentes (por ejemplo, un político con los votantes, un personaje conocido con sus seguidores, etc.). También han mejorado la accesibilidad a la información y han surgido nuevas formas de colaboración que antes no eran posibles simplemente por un tema de distancia física. Ahora esa barrera es perfectamente salvable. Es cierto que a veces hay un ruido informativo excesivo sin que ello signifique que haya mucha información, pero aquí entra el criterio de cada uno para discriminar qué es ruido y qué no lo es.

En cuanto a la comunicación corporativa, creo que las empresas tienen una gran oportunidad para dialogar de tú a tú con sus clientes. Hasta ahora, la comunicación sólo fluía en una dirección, pero ahora es posible el diálogo, que para mí debe ser la base de una comunicación eficaz. Los nuevos medios tienen que formar parte de la estrategia empresarial como un canal más, no como sustitutos de los canales habituales, sino como complementario.

¿Cómo es la experiencia de trabajar en una empresa de la historia y la trayectoria de Bayer? ¡Para mí es un orgullo trabajar en Bayer! Trabajo en una compañía que acaba de cumplir 150 años y lo ha hecho con más innovación que nunca. Tenemos el medicamento más conocido del mundo, Aspirina®, que además se produce íntegramente en Asturias para todo el mundo. Somos la farmacéutica más conocida y con mejor reputación en España… ¿Cómo no me voy a sentir orgullosa?

También supone una gran responsabilidad porque trabajo en un departamento, el de comunicación, en donde todas las actividades influyen, de forma directa o indirecta, en la imagen de la compañía. Eso requiere trabajar siempre con la mente puesta en lograr la excelencia. Es un gran reto que me encanta afrontar cada día.

Tu vida ha sido un constante ir y venir de un sitio a otro. ¿Qué te ha aportado ese periplo en lo personal? Siempre pienso que me fui con un billete de ida con la vuelta abierta, y no tengo prisa por cerrarla. He tenido la gran suerte de vivir en varias ciudades dentro y fuera de España, y el balance no puede ser más positivo. Siempre tuve inquietud por salir fuera, y gracias a que mis padres me apoyaron desde el primer momento, me fui primero a Madrid a estudiar, y ya no regresé. Mi caso no es excepcional, porque si echo un vistazo a mi grupo de amigos, salvo los de toda la vida, todos somos de regiones o países diferentes.

Esta multiculturalidad para mí es una riqueza. Soy mucho más rica en vivencias, en experiencias, y me ha enseñado a tener una mentalidad mucho más abierta, a no prejuzgar a la ligera o a intentar ver las cosas desde un punto de vista distinto al mío. También he aprendido a aprovechar al máximo el tiempo que paso en casa, que siempre es más escaso del que me gustaría.

Hace siete años ya que estás afincada en Barcelona. ¿Qué tal está siendo la experiencia?, ¿hay algún estereotipo sobre Catalunya que se te haya modificado con tu vivencia personal? Llegué en julio de 2007, muy motivada y con ganas de conocer esta ciudad maravillosa, pero reconozco que me costó adaptarme bastante más de lo que pensaba, me esperaba una Barcelona más abierta. Afortunadamente, y después de mucho renegar de ella, poco a poco he ido encontrando mi sitio y ahora la estoy disfrutando al máximo. No cambiaría ni un ápice de lo que he vivido en estos años.

En cuanto a los estereotipos, creo que en Cataluña se ejerce poco la autocrítica, que a veces es muy sana. Y, aunque no lo parezca, me ha sorprendido mucho que Barcelona no sea una ciudad, ¡sino un pueblo grande! Tiene todas las ventajas de una gran ciudad (infraestructuras, transportes, comunicaciones, una gran oferta cultural y de ocio…), pero también se hace mucha vida de barrio. Ir por la calle y encontrarte con algún conocido es bastante frecuente. Eso no lo he vivido en otras ciudades.

Pese a la distancia, sigues manteniendo una vinculación muy cercana con tu pueblo, tanto a través de las redes sociales, como con viajes asiduos. ¿Cómo es esa relación? ¡Cómo no voy a seguir vinculada a La Puebla, si allí vive toda mi familia! Llevo 15 años viviendo fuera, pero tengo la sensación de no haberme ido del todo. Para mí, la distancia no es un problema, pero sí lo son las comunicaciones, que en Extremadura precisamente no son las mejores. Me cuesta mucho estar más de dos meses sin ir a casa, pero viajar a Badajoz desde Barcelona es una verdadera odisea. Así que la distancia física la suplo con la cercanía que permite el teléfono.

Además, tengo contacto diario gracias a un grupo que creé en Facebook, ‘Zorrinos por el mundo’, que sólo me da alegrías. El grupo sirve de punto de encuentro no sólo para los que estamos fuera de La Puebla sino también para los que viven allí. Ya somos unos 650 miembros, con muchas ganas de compartir información, noticias, imágenes del pueblo… Estoy impresionada con la acogida que ha tenido y muy, muy agradecida a todos los que participan.

Si tuvieras que seleccionar lo mejor de Extremadura y lo mejor de Catalunya, ¿con qué te quedarías? Aquí no puedo ser objetiva. Para mí lo mejor de un lugar, sea el que sea, no sólo es el lugar en sí, sino las experiencias que vives en él. Soy extremeña cien por cien, a La Puebla la llevo siempre por bandera, allí he vivido años maravillosos y sigo disfrutando cada vez que voy con mi familia y mis amigos. Eso es lo mejor que tiene para mí Extremadura.

En cuanto a Cataluña, me gusta mucho que ha sabido conservar muy bien todas sus tradiciones, y las transmiten de generación en generación. Pero, sin duda, me quedo con todos los momentos que he disfrutado aquí, la mayoría alrededor de una mesa (en la playa de Castelldefels ha caído más de una paella) y, por supuesto, con todos los amigos que he ganado para siempre y que, sin ellos, Barcelona no sería la misma.

Como buena amante de la cocina, dime un plato extremeño que te guste en especial y un plato catalán. ¡Esta es la pregunta más difícil de toda la entrevista! Soy de buen comer y además me gusta mucho cocinar (mejor dicho, hacer dulces). Si tengo que elegir un plato típico extremeño, me quedaría con la caldereta, aunque lo que de verdad me gusta es todo lo que cocina mi madre. Es lo que echo de menos. Sobre todo un caldito rico, calentito, que fuera de casa nunca sabe igual. Y en verano, un “picadillo de la cuchara”; cuando estoy allí, mi madre me lo hace todos los días. Cada vez que se presenta a algún concurso de cocina, ya sea con recetas dulces o saladas, gana, así que os podéis imaginar lo rico que está todo.

Y platos catalanes… ¡es que no puedo elegir uno! Me encanta el trinxat de la Cerdanya, la xatonada de Sitges, los calçots… ¿Sigo? La gastronomía catalana también es muy variada y, claro, tendré que probarla, ¿no?

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Francisco de Pajaro: cuando la basura se convierte en arte y en grito contra una sociedad enferma

Una de las obras efímeras de Francisco de Pajaro en Londres

Barcelona se ha convertido, desde hace 10 años, en la base de operaciones de Francisco de Pajaro, un artista natural de Zafra, que ha hecho de la basura el material con el que, día a día, produce efímeras obras, el Art is Trash, con las que grita contra una sociedad que considera enferma. Londres, Barcelona, Mérida, Badajoz, han sido escenario de unas creaciones que fascinan por su inmediatez y que diseccionan como un bisturí las miserias humanas.

Naces en 1970 en Zafra. ¿Cómo te defines profesionalmente?, ¿cuándo surge tu vena artística? Me dedico a pintar en la basura las miserias humanas. Mi inquietud artística nace de niño; en la escuela, mi timidez la escondía dibujando continuamente sobre los libros de texto; en papel, dibujaba batallas de indios y pistoleros. En mi película siempre ganan los indios. Cuando cumplí 20 años decidí indagar más seriamente en el misterio del arte, el misterio de crear algo de la nada.

En 2002 decides marchar a Londres en busca de nuevos horizontes. ¿Qué razón te impulsa a dar ese paso? Bueno…básicamente fue por una tragedia, un accidente. Tenía junto con un amigo una empresa de rotulación y pintura artística. Mi amigo murió en un accidente de circulación. Mi vida cambió en un segundo, todo se me vino abajo psicológicamente. Decidí dejarme llevar por mi instinto, y mi instinto me llevó a dedicarme al arte por completo con todas las consecuencias. El arte se convirtió en mi pañuelo donde llorar y en mi refugio más íntimo.

Es en 2004 cuando llegas a Barcelona. ¿Qué motivación encuentras para ir a la capital catalana? En aquel momento Barcelona era la ciudad ideal para ir, sonaba por ser una ciudad de vanguardia, cosmopolita y tenía una buena acogida para las inquietudes artísticas. Llevo en Barcelona diez años, y en todo este tiempo he trabajado en muchos lugares, tratando de conseguir trabajos que no me esclavizaran y así poder tener tiempo para pintar. Barcelona es mi ciudad de llegada y de partida hacia otro lugar.

Tú mismo has dicho que en 2006 murió ese sueño de libertad de expresión que te había llevado a Barcelona. ¿A qué lo achacas? En 2006 las autoridades de la ciudad aplicaron su peculiar antipatía con la Ordenanza Cívica. Para mí, una ordenanza antisocial, intolerante y recaudatoria. De pronto, todo se prohibió en la calle. El graffiti ha sido el más perseguido. Estoy en contra de los que pintan en lugares privados y monumentos históricos, pero que no te dejen hacerlo en una persiana de un negocio con el consentimiento del propietario, me parece bastante cínico. Si te ven tocando una guitarra te la confiscan. La indigencia, causada por ellos mismos, está también perseguida incomodando, por ejemplo, los asientos públicos o eliminándolos de las plazas. Hay tantas prohibiciones que no caben en esta entrevista.

En 2009 decides salir a la calle y lanzas el concepto el arte es basura. ¿Por qué?, ¿es un doble grito, contra el propio mundillo artístico, y contra la sociedad, o más bien, contra los que dictan las normas de la sociedad? Es un grito contra todo. Contra las galerías de arte que te cobran dinero por exponer, contra las políticas de unos políticos corruptos, contra las inmobiliarias, contra la delincuencia de traje y de corbata, contra el abuso policial, contra la Monarquía, contra los pobres que roban a los pobres, contra una sociedad enferma de consumo. En definitiva, contra la condición destructiva humana que nos arrastra a las personas, como yo, que no queremos estar en un barco pirata cargado de falsa moral.

Desde un punto de vista estético, tu arte efímero, combina diversas técnicas, que podríamos encuadrar entre el collage, la pintura, el dibujo de cómics, la escultura, etc. ¿Cómo llegas a la elección de esos soportes y ese formato para expresarte? Particularmente noto muchas influencias de la historieta, a caballo entre el underground y la publicaciones de humor satírico, tipo El Jueves o las francesas Hara-Kiri y Le Canard Enchainé. Salgo a la calle por la dificultad de mantener el alquiler de un local, donde pintar cuadros que nadie te comprará, porque las galerías convencionales te cerraban las puertas, y el sistema establecido, las instituciones, no dan la facilidad a los artistas emergentes de poder crear y de poder mostrar sus trabajos. En mi caso, la basura tirada en las calles, ha sido el soporte ideal para representar a toda la sociedad que detesto. Todo mi trabajo es improvisación. Los pocos comics que pude conseguir de niño me marcaron. Cuando decido pintar sobre lienzos, empiezo por Dalí y el último Picasso, Basquiat, etc…tengo influencias de todo.

Has realizado tus acciones de Art is Trash en diversos lugares: Mérida, Badajoz, Barcelona, Londres. ¿En qué lugar has sentido que tu trabajo ha tenido más repercusión y más comprensión? Fuera de España es más aceptado y te valoran mucho más. En España, como en otros lugares, a la gente le gusta también, pero los que te cierran las puertas y deciden qué artista será aceptado en su círculo son las instituciones, los políticos. Estamos políticamente secuestrados por el bipartidismo inculto e ignorante. Mi futuro artístico no está aquí, soy consciente de ello.

¿Crees que aceptar tu actividad como arte forma parte del propio snobismo social, que de algún modo quieres denunciar? Todo es una gran contradicción y Art is Trash, también.

Una pregunta muy prosaica: ¿de qué vive un artista como tú que se dedica a hacer obras tan efímeras y, por lo tanto, difícilmente monetizables, por utilizar un palabro muy en boga? Cuando intervengo en la calle no lo hago por dinero, a no ser que alguien me llame para hacer una performance en un evento o un show. No me gusta ser un mono de feria, así que si alguien se quiere beneficiar con mi presencia pongo un precio. Pintar en la calle y en la basura está prohibido en Barcelona. Estoy fusilado en multas.

¿Vuelves a Barcelona, cuáles son tus proyectos futuros? Sí, ahora vuelvo a Barcelona a pasar el invierno. Para el verano se publicará un libro personal sobre estos cuatro años interviniendo en diferentes ciudades. La idea es mostrar el por qué salí a la calle, el descubrimiento de la basura, el proceso y cambio en hacer y entender el arte, a mi manera.

¿Cuál sigue siendo tu relación con Extremadura, regresas a menudo? Bueno, llevo dentro de mí treinta años de vida en Zafra. Los mejores años de mi vida los he pasado ahí. Mi humor y carácter es castúo. Mi extremeñismo está en mis pinturas. Suelo venir una vez al año y reconozco que, cada vez que salgo, tardo una mijina más en volver.

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