Hoy

img
Descubrir Extremadura a los 80 años
img
Fco. Javier M. Romagueras | 20-04-2014 | 18:37| 0

Sábado previo al inicio de la Semana Santa. Son las ocho de la mañana y soy la única persona desayunando en el Parador Nacional de Turismo de Zafra. En apenas una hora iniciaremos ruta hacia Burguillos del Cerro, dentro del programa del viaje de familiarización, famtrip, que la Diputación de Badajoz ha organizado con periodistas, blogueros y mayoristas de viajes para dar a conocer el producto histórico y patrimonial Ribera del Guadiana. Historia Viva. Poco a poco un grupo de huéspedes, de avanzada edad, pero frescos como una lechuga, van tomando posiciones en el comedor para recargar pilas ante una nueva jornada. La mayoría son de Barcelona y Montcada i Reixac, y todos menos uno rebasa los ochenta años. La posibilidad de departir un rato con ellos en mi lengua materna vence mis reticencias a molestarles.

Desayunando en el Parador de Zafra

María, Francesc, Santiago, Victoria, Pilar, Consol, Elsa y Lluis, son algunos de sus nombres. Me había cruzado ya la jornada anterior con alguno de ellos, en el magnífico patio del que fuera Palacio de los Duques de Feria, actual Parador de Zafra. Para alguno de ellos esta es su primera visita a Extremadura, aunque otros ya conocían algunos de sus enclaves más destacados. Preguntados por el medio de viaje elegido, me cuentan que lo que han hecho ha sido ir en AVE desde Barcelona a Toledo y desde allí, con un microbús de alquiler, realizar todo el recorrido.

La ruta elegida por tierras extremeñas les llevó en primer lugar al norte de la provincia de Cáceres, visitando Plasencia y el Valle del Jerte. La siguiente etapa la dedicaron a la capital cacereña, para posteriormente descender hasta Mérida. La siguiente parada fue en Badajoz, desde donde aprovecharon el carácter fronterizo de la ciudad para acercarse a la vecina localidad portuguesa de Elvas. Su trayecto de casi una semana por tierras extremeñas tuvo en Zafra su punto y final, pues desde allí se iban hacia Córdoba, desde donde, de nuevo en AVE, regresarían a la Ciudad Condal.

En medio de las tareas del ya mencionado famtrip, en el que la empresa de la que soy socio, +magín, ha colaborado con la empresa organizadora Aistur; me resultó sumamente sugerente el espíritu viajero de este grupo de octogenarios catalanes, ávidos de seguir ampliando horizontes y conociendo otras realidades, y hacerlo de una forma muy autónoma. Se mostraron satisfechos de la experiencia, resaltando el buen trato y la amabilidad de los extremeños, además de la belleza paisajística y patrimonial de la región. Eso sí, la única queja expresada, la petición al presidente extremeño, José Antonio Monago, de que no se meta tanto con los catalanes. A lo que no tuve más remedio que responder que otro tanto deberían hacer algunos políticos catalanes en relación a los extremeños. En definitiva, y ellos eran un buen ejemplo, gran parte de las incomprensiones, estereotipos e ideas preconcebidas, de una parte y otra, se curan viajando. Y mucho mejor nos iría a todos.

Ver Post >
Isabel López Guerrero, una periodista de Puebla de Sancho Pérez, en el corazón comunicativo de Bayer
img
Fco. Javier M. Romagueras | 24-03-2014 | 07:33| 0

Nacida en Puebla de Sancho Pérez hace 32 años, Isabel López Guerrero, lleva desde los 17 años recorriendo países y ciudades para hacer lo que más le gusta: ser periodista. Tras estudiar en la Universidad Complutense de Madrid y pasarse el Erasmus que hizo en Bruselas trabajando en la delegación de Europa Press, entró en la multinacional farmacéutica Bayer, con la que se trasladó a Barcelona un 23 de julio de 2007. Como ella misma reconoce, mi idea era quedarme un par de años y ya llevo casi siete ¡y subiendo! Actualmente es responsable de comunicación de Animal Health y Medical Care, y de redes sociales de Bayer.

Isabel López, con Barcelona al fondo

Siempre quisiste ser periodista: ¿por qué?, ¿de dónde viene tu vocación? No recuerdo la primera vez que dije que quería ser periodista, pero sé que era bien chica. Soy curiosa por naturaleza, siempre me ha gustado mucho leer, escribir, aprender cosas nuevas cada día, y contarlas, y supongo que todo influye. No puedo decir que lo llevo en los genes porque en mi familia no hay nadie con esta profesión, pero tengo claro que la elegiría de nuevo si volviera a nacer. Para mí, ser periodista no es sólo ejercer un oficio, es una forma de entender la vida. No me imagino siendo otra cosa.

Has estado en diversos campos de la profesión y ahora estás en el ámbito de la comunicación empresarial. ¿En cuál te has encontrado más cómoda? Me resulta difícil elegir porque de cada etapa he podido aprender algo. Obviamente, no es lo mismo cubrir información deportiva que escribir sobre política comunitaria o, ahora, trabajar con temas de salud. Creo que tocar teclas tan diferentes me ha permitido ser más polivalente y más flexible, aunque también mucho más rigurosa. Siempre he intentado serlo, pero en la comunicación en salud tratamos temas muy sensibles y el rigor debe ser una máxima.

¿Cómo valoras la aportación que los nuevos medios digitales hacen en el ámbito de la comunicación?, ¿en qué medida están modificando las estrategias de comunicación empresarial? Los nuevos medios han permitido una comunicación mucho más directa entre los ciudadanos, fomentan la interacción entre unos y otros y, además, “igualan” a los que en principio están en niveles diferentes (por ejemplo, un político con los votantes, un personaje conocido con sus seguidores, etc.). También han mejorado la accesibilidad a la información y han surgido nuevas formas de colaboración que antes no eran posibles simplemente por un tema de distancia física. Ahora esa barrera es perfectamente salvable. Es cierto que a veces hay un ruido informativo excesivo sin que ello signifique que haya mucha información, pero aquí entra el criterio de cada uno para discriminar qué es ruido y qué no lo es.

En cuanto a la comunicación corporativa, creo que las empresas tienen una gran oportunidad para dialogar de tú a tú con sus clientes. Hasta ahora, la comunicación sólo fluía en una dirección, pero ahora es posible el diálogo, que para mí debe ser la base de una comunicación eficaz. Los nuevos medios tienen que formar parte de la estrategia empresarial como un canal más, no como sustitutos de los canales habituales, sino como complementario.

¿Cómo es la experiencia de trabajar en una empresa de la historia y la trayectoria de Bayer? ¡Para mí es un orgullo trabajar en Bayer! Trabajo en una compañía que acaba de cumplir 150 años y lo ha hecho con más innovación que nunca. Tenemos el medicamento más conocido del mundo, Aspirina®, que además se produce íntegramente en Asturias para todo el mundo. Somos la farmacéutica más conocida y con mejor reputación en España… ¿Cómo no me voy a sentir orgullosa?

También supone una gran responsabilidad porque trabajo en un departamento, el de comunicación, en donde todas las actividades influyen, de forma directa o indirecta, en la imagen de la compañía. Eso requiere trabajar siempre con la mente puesta en lograr la excelencia. Es un gran reto que me encanta afrontar cada día.

Tu vida ha sido un constante ir y venir de un sitio a otro. ¿Qué te ha aportado ese periplo en lo personal? Siempre pienso que me fui con un billete de ida con la vuelta abierta, y no tengo prisa por cerrarla. He tenido la gran suerte de vivir en varias ciudades dentro y fuera de España, y el balance no puede ser más positivo. Siempre tuve inquietud por salir fuera, y gracias a que mis padres me apoyaron desde el primer momento, me fui primero a Madrid a estudiar, y ya no regresé. Mi caso no es excepcional, porque si echo un vistazo a mi grupo de amigos, salvo los de toda la vida, todos somos de regiones o países diferentes.

Esta multiculturalidad para mí es una riqueza. Soy mucho más rica en vivencias, en experiencias, y me ha enseñado a tener una mentalidad mucho más abierta, a no prejuzgar a la ligera o a intentar ver las cosas desde un punto de vista distinto al mío. También he aprendido a aprovechar al máximo el tiempo que paso en casa, que siempre es más escaso del que me gustaría.

Hace siete años ya que estás afincada en Barcelona. ¿Qué tal está siendo la experiencia?, ¿hay algún estereotipo sobre Catalunya que se te haya modificado con tu vivencia personal? Llegué en julio de 2007, muy motivada y con ganas de conocer esta ciudad maravillosa, pero reconozco que me costó adaptarme bastante más de lo que pensaba, me esperaba una Barcelona más abierta. Afortunadamente, y después de mucho renegar de ella, poco a poco he ido encontrando mi sitio y ahora la estoy disfrutando al máximo. No cambiaría ni un ápice de lo que he vivido en estos años.

En cuanto a los estereotipos, creo que en Cataluña se ejerce poco la autocrítica, que a veces es muy sana. Y, aunque no lo parezca, me ha sorprendido mucho que Barcelona no sea una ciudad, ¡sino un pueblo grande! Tiene todas las ventajas de una gran ciudad (infraestructuras, transportes, comunicaciones, una gran oferta cultural y de ocio…), pero también se hace mucha vida de barrio. Ir por la calle y encontrarte con algún conocido es bastante frecuente. Eso no lo he vivido en otras ciudades.

Pese a la distancia, sigues manteniendo una vinculación muy cercana con tu pueblo, tanto a través de las redes sociales, como con viajes asiduos. ¿Cómo es esa relación? ¡Cómo no voy a seguir vinculada a La Puebla, si allí vive toda mi familia! Llevo 15 años viviendo fuera, pero tengo la sensación de no haberme ido del todo. Para mí, la distancia no es un problema, pero sí lo son las comunicaciones, que en Extremadura precisamente no son las mejores. Me cuesta mucho estar más de dos meses sin ir a casa, pero viajar a Badajoz desde Barcelona es una verdadera odisea. Así que la distancia física la suplo con la cercanía que permite el teléfono.

Además, tengo contacto diario gracias a un grupo que creé en Facebook, ‘Zorrinos por el mundo’, que sólo me da alegrías. El grupo sirve de punto de encuentro no sólo para los que estamos fuera de La Puebla sino también para los que viven allí. Ya somos unos 650 miembros, con muchas ganas de compartir información, noticias, imágenes del pueblo… Estoy impresionada con la acogida que ha tenido y muy, muy agradecida a todos los que participan.

Si tuvieras que seleccionar lo mejor de Extremadura y lo mejor de Catalunya, ¿con qué te quedarías? Aquí no puedo ser objetiva. Para mí lo mejor de un lugar, sea el que sea, no sólo es el lugar en sí, sino las experiencias que vives en él. Soy extremeña cien por cien, a La Puebla la llevo siempre por bandera, allí he vivido años maravillosos y sigo disfrutando cada vez que voy con mi familia y mis amigos. Eso es lo mejor que tiene para mí Extremadura.

En cuanto a Cataluña, me gusta mucho que ha sabido conservar muy bien todas sus tradiciones, y las transmiten de generación en generación. Pero, sin duda, me quedo con todos los momentos que he disfrutado aquí, la mayoría alrededor de una mesa (en la playa de Castelldefels ha caído más de una paella) y, por supuesto, con todos los amigos que he ganado para siempre y que, sin ellos, Barcelona no sería la misma.

Como buena amante de la cocina, dime un plato extremeño que te guste en especial y un plato catalán. ¡Esta es la pregunta más difícil de toda la entrevista! Soy de buen comer y además me gusta mucho cocinar (mejor dicho, hacer dulces). Si tengo que elegir un plato típico extremeño, me quedaría con la caldereta, aunque lo que de verdad me gusta es todo lo que cocina mi madre. Es lo que echo de menos. Sobre todo un caldito rico, calentito, que fuera de casa nunca sabe igual. Y en verano, un “picadillo de la cuchara”; cuando estoy allí, mi madre me lo hace todos los días. Cada vez que se presenta a algún concurso de cocina, ya sea con recetas dulces o saladas, gana, así que os podéis imaginar lo rico que está todo.

Y platos catalanes… ¡es que no puedo elegir uno! Me encanta el trinxat de la Cerdanya, la xatonada de Sitges, los calçots… ¿Sigo? La gastronomía catalana también es muy variada y, claro, tendré que probarla, ¿no?

Ver Post >
Amistad y economía alrededor del modesto calçot
img
Fco. Javier M. Romagueras | 02-03-2014 | 12:01| 1

Teja con calçots

El último fin de semana de febrero mes desplacé a la pequeña localidad de Salomó, en la comarca del Tarragonés, para disfrutar de una de las experiencias gastronómicas festivas más populares de Catalunya en invierno: una calçotada. La celebración gira alrededor de un modestísimo producto, el calçot, una variedad de cebolla poco bulbosa y dulce, que se asa con un fuego vivo obtenido con la quema de la madera de la poda de las viñas. La calçotada, además de excusa para pasar una jornada entre amigos, se ha convertido en un potente factor de desarrollo económico para estas comarcas agrícolas.

El tierno interior del calçot a punto para su ingesta

Es la cuarta ocasión que acudo a Salomó a disfrutar de los calçots, junto a amigos de toda la vida como Rafael Vallbona y Adriana Pujol, que actúan como catalizadores de todo el grupo. Es un momento para el reencuentro con Nuria García, Jan Bonet o Montse Assens, entre otros.

El primer consejo para asistir a esta fiesta gastronómica es no vestir las mejores galas, porque las posibilidades de mancharte son directamente proporcionales al precio de la ropa que llevas. Lo tradicional es comerlos de pie. Dicho esto, una vez situado en la escena de los actos, lo primero es ponerse un buen babero, para minimizar los riesgos del goteo de la salsa en la que se moja el calçot. Estos se sirven en unas tejas, para que se conserve mejor el calor.

Acto seguido se coge el calçot con una mano por la parte superior, y con la otra se sujeta el tallo chamuscado y se desliza hacia abajo, para dejar a la vista sólo la parte interior del producto, el corazón, tierno y blanquecino, que es la que se come. Se unta en la salsa, se eleva al cielo y… para adentro y a masticar. ¿Cuántas veces se puede repetir esta operación? Depende de la afición de uno y de los límites que te ponga el restaurante. Pero en nuestro caso, en el restaurante Ca la Roser, no hay barreras: 15, 20, 25… Y para acompañar las inevitables avellanas tostadas, unas rodajitas de buen fuet y unos traguitos del porrón conteniendo vino tinto de la zona.

Jan Bonet, con gran estilo, da buerna cuenta de un calçot

Pensará alguno que con esto ya está todo el trabajo hecho, pero yerra quien así lo crea. Tras un minucioso proceso de limpieza de las manos, que han quedado pringadas y ennegrecidas de tanto manosear calçots, llega la segunda parte de la fiesta: la comida, propiamente dicha. Es el momento de pasar al comedor y dar buena cuenta de una parrillada de carne, aderezada con all i oli, en la que no faltan butifarra negra y blanca, cordero, conejo, judías blancas y unas espléndidas alcachofas a la brasa. Aunque parezca mucho, son porciones razonables y con el paso de los años uno se ha convertido en comedido en las cuestiones del comer. Tras el postre y unos chupitos de una deliciosa ratafía de naranja casera, es la hora de salir a dar una vuelta por la pequeña localidad de Salomo, antes de despedirnos, a lo mejor hasta el año que viene, y emprender el camino de regreso a casa, en este caso a mi pueblo de Premià de Mar, en el que he estado unos días de visita familiar.

MOTOR ECONÓMICO

Como ya he indicado, el calçot es una variedad de cebolla dulce, que se produce básicamente en las comarcas tarraconenses de l’Alt Camp, Baix Camp, Tarragonés y el Baix Penedés. Desde mediados del pasado siglo XX, las calçotades, se han convertido en uno de los mayores focos de atracción turística invernal de estas comarcas. Este movimiento masivo, inicialmente centrado en Valls y sus alrededores, arranca de la celebración que hacía la Penya Artística de l’Olla, que invitaba a personalidades del mundo artístico y cultural de Barcelona. Este sirvió para difundir y divulgar esta fiesta gastronómica, que inicialmente se concentraba en los meses más duros del invierno, pero que hoy en día se alarga desde noviembre a abril, dependiendo de la climatología. También se ha expandido geográficamente, de tal modo que uno puede encontrar este producto no sólo en las tradicionales comarcas productoras de Tarragona, sino prácticamente en toda Catalunya. Es más, en un reciente viaje a Madrid, pude comprobar como diversos restaurante especializados en preparaciones a la parrilla, también lo incluyen en sus cartas.

Manojos de calçots asándose a fuego vivo

Todo esto ha hecho del calçot un auténtico activo económico, del que pueden dar idea algunas cifras: en el año 2013 se produjeron 48 millones de unidades y, sólo en la comarca del Alt Camp, el movimiento económico generado por los visitantes que acudieron a degustarlo fue de 16 millones de euros. Asimismo, desde 1996 existe el Consejo Regulador, de lo que actualmente es la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Calçots de Valls. Otro ejemplo más de la atención que se presta a este modesto producto agrícola como motor de desarrollo para la provincia de Tarragona, es el Proyecto Calçot 2020, orientado a investigar y fomentar su valor turístico y gastronómico.

Como conclusión me gustaría añadir que muchas veces de lo más modesto y humilde se puede obtener un gran beneficio colectivo, en este caso para un territorio agrícola como el de estas comarcas de Tarragona. Y no puedo por menos pensar que Extremadura, con algunos de sus productos de primerísima calidad, como los espárragos, tiene la base para recorrer un camino en este sentido. Tenemos fiestas en torno al ibérico, a los quesos, a las cerezas…, pero sin duda hay otros muchos productos gastronómicos que se podrían potenciar como atractivo turístico.

Ver Post >
Francisco de Pajaro: cuando la basura se convierte en arte y en grito contra una sociedad enferma
img
Fco. Javier M. Romagueras | 12-02-2014 | 07:12| 0

Una de las obras efímeras de Francisco de Pajaro en Londres

Barcelona se ha convertido, desde hace 10 años, en la base de operaciones de Francisco de Pajaro, un artista natural de Zafra, que ha hecho de la basura el material con el que, día a día, produce efímeras obras, el Art is Trash, con las que grita contra una sociedad que considera enferma. Londres, Barcelona, Mérida, Badajoz, han sido escenario de unas creaciones que fascinan por su inmediatez y que diseccionan como un bisturí las miserias humanas.

Naces en 1970 en Zafra. ¿Cómo te defines profesionalmente?, ¿cuándo surge tu vena artística? Me dedico a pintar en la basura las miserias humanas. Mi inquietud artística nace de niño; en la escuela, mi timidez la escondía dibujando continuamente sobre los libros de texto; en papel, dibujaba batallas de indios y pistoleros. En mi película siempre ganan los indios. Cuando cumplí 20 años decidí indagar más seriamente en el misterio del arte, el misterio de crear algo de la nada.

En 2002 decides marchar a Londres en busca de nuevos horizontes. ¿Qué razón te impulsa a dar ese paso? Bueno…básicamente fue por una tragedia, un accidente. Tenía junto con un amigo una empresa de rotulación y pintura artística. Mi amigo murió en un accidente de circulación. Mi vida cambió en un segundo, todo se me vino abajo psicológicamente. Decidí dejarme llevar por mi instinto, y mi instinto me llevó a dedicarme al arte por completo con todas las consecuencias. El arte se convirtió en mi pañuelo donde llorar y en mi refugio más íntimo.

Es en 2004 cuando llegas a Barcelona. ¿Qué motivación encuentras para ir a la capital catalana? En aquel momento Barcelona era la ciudad ideal para ir, sonaba por ser una ciudad de vanguardia, cosmopolita y tenía una buena acogida para las inquietudes artísticas. Llevo en Barcelona diez años, y en todo este tiempo he trabajado en muchos lugares, tratando de conseguir trabajos que no me esclavizaran y así poder tener tiempo para pintar. Barcelona es mi ciudad de llegada y de partida hacia otro lugar.

Tú mismo has dicho que en 2006 murió ese sueño de libertad de expresión que te había llevado a Barcelona. ¿A qué lo achacas? En 2006 las autoridades de la ciudad aplicaron su peculiar antipatía con la Ordenanza Cívica. Para mí, una ordenanza antisocial, intolerante y recaudatoria. De pronto, todo se prohibió en la calle. El graffiti ha sido el más perseguido. Estoy en contra de los que pintan en lugares privados y monumentos históricos, pero que no te dejen hacerlo en una persiana de un negocio con el consentimiento del propietario, me parece bastante cínico. Si te ven tocando una guitarra te la confiscan. La indigencia, causada por ellos mismos, está también perseguida incomodando, por ejemplo, los asientos públicos o eliminándolos de las plazas. Hay tantas prohibiciones que no caben en esta entrevista.

En 2009 decides salir a la calle y lanzas el concepto el arte es basura. ¿Por qué?, ¿es un doble grito, contra el propio mundillo artístico, y contra la sociedad, o más bien, contra los que dictan las normas de la sociedad? Es un grito contra todo. Contra las galerías de arte que te cobran dinero por exponer, contra las políticas de unos políticos corruptos, contra las inmobiliarias, contra la delincuencia de traje y de corbata, contra el abuso policial, contra la Monarquía, contra los pobres que roban a los pobres, contra una sociedad enferma de consumo. En definitiva, contra la condición destructiva humana que nos arrastra a las personas, como yo, que no queremos estar en un barco pirata cargado de falsa moral.

Desde un punto de vista estético, tu arte efímero, combina diversas técnicas, que podríamos encuadrar entre el collage, la pintura, el dibujo de cómics, la escultura, etc. ¿Cómo llegas a la elección de esos soportes y ese formato para expresarte? Particularmente noto muchas influencias de la historieta, a caballo entre el underground y la publicaciones de humor satírico, tipo El Jueves o las francesas Hara-Kiri y Le Canard Enchainé. Salgo a la calle por la dificultad de mantener el alquiler de un local, donde pintar cuadros que nadie te comprará, porque las galerías convencionales te cerraban las puertas, y el sistema establecido, las instituciones, no dan la facilidad a los artistas emergentes de poder crear y de poder mostrar sus trabajos. En mi caso, la basura tirada en las calles, ha sido el soporte ideal para representar a toda la sociedad que detesto. Todo mi trabajo es improvisación. Los pocos comics que pude conseguir de niño me marcaron. Cuando decido pintar sobre lienzos, empiezo por Dalí y el último Picasso, Basquiat, etc…tengo influencias de todo.

Has realizado tus acciones de Art is Trash en diversos lugares: Mérida, Badajoz, Barcelona, Londres. ¿En qué lugar has sentido que tu trabajo ha tenido más repercusión y más comprensión? Fuera de España es más aceptado y te valoran mucho más. En España, como en otros lugares, a la gente le gusta también, pero los que te cierran las puertas y deciden qué artista será aceptado en su círculo son las instituciones, los políticos. Estamos políticamente secuestrados por el bipartidismo inculto e ignorante. Mi futuro artístico no está aquí, soy consciente de ello.

¿Crees que aceptar tu actividad como arte forma parte del propio snobismo social, que de algún modo quieres denunciar? Todo es una gran contradicción y Art is Trash, también.

Una pregunta muy prosaica: ¿de qué vive un artista como tú que se dedica a hacer obras tan efímeras y, por lo tanto, difícilmente monetizables, por utilizar un palabro muy en boga? Cuando intervengo en la calle no lo hago por dinero, a no ser que alguien me llame para hacer una performance en un evento o un show. No me gusta ser un mono de feria, así que si alguien se quiere beneficiar con mi presencia pongo un precio. Pintar en la calle y en la basura está prohibido en Barcelona. Estoy fusilado en multas.

¿Vuelves a Barcelona, cuáles son tus proyectos futuros? Sí, ahora vuelvo a Barcelona a pasar el invierno. Para el verano se publicará un libro personal sobre estos cuatro años interviniendo en diferentes ciudades. La idea es mostrar el por qué salí a la calle, el descubrimiento de la basura, el proceso y cambio en hacer y entender el arte, a mi manera.

¿Cuál sigue siendo tu relación con Extremadura, regresas a menudo? Bueno, llevo dentro de mí treinta años de vida en Zafra. Los mejores años de mi vida los he pasado ahí. Mi humor y carácter es castúo. Mi extremeñismo está en mis pinturas. Suelo venir una vez al año y reconozco que, cada vez que salgo, tardo una mijina más en volver.

Ver Post >
De Premià de Mar a Cáceres para recuperar la mirada de los extremeños
img
Fco. Javier M. Romagueras | 11-12-2013 | 06:22| 3

Nacido en Barcelona en 1975, hijo de un emigrante badajocense; realizador, guionista y productor audiovisual, músico vocacional y aficionado a los cómics; Víctor Sarabia Miró residía en Premià de Mar (Barcelona), hasta que un buen día descubrió Extremadura y se vino a vivir aquí. Hoy, instalado en Cáceres, lleva adelante el proyecto de recuperación de la memoria audiovisual colectiva de la región, La Mirada de los Extremeños, y forma parte del equipo del programa La vida pasar, de Canal Extremadura Televisión.

Todavía recuerdo el día en el que recibí la primera llamada de Víctor Sarabia, hace algo más de seis años. Alguien le había facilitado mi teléfono y le había dicho que yo también era de Premià de Mar (aunque ambos nacimos en Barcelona), que llevaba muchos años en Extremadura y que le podría hablar de la región. Nos vimos en Mérida, en la terraza de un café, y hablamos de mi experiencia, de sus impresiones, esperanzas e ilusiones. Ahora, ya asentado en Extremadura, y con mucho retraso por nuestros ajetreos profesionales, por fin se pone a tiro para ser protagonista de Catalana con jamón.

¿Cuándo decides venir a Extremadura y por qué? En 2007 vine por primera vez a Extremadura de vacaciones y me encantó esta tierra. Dos años después, a principios de 2009, estaba viviendo aquí, en Mérida. Actualmente resido en Cáceres. Vine para cambiar de aires y en busca de la famosa calidad de vida. Era una locura: venir sin trabajo apalabrado, sin conocer a nadie y sin tener familia aquí, pero aquí estoy. Fue un salto sin red, difícil al principio, pero estoy muy contento de haberlo hecho.

Siempre te has movido en torno a proyectos de producción audiovisual participativa. ¿Por alguna razón especial? No creo que haya otra manera de hacerlo. El audiovisual no es un trabajo solitario, se necesita de varias personas para sacar adelante un producto audiovisual. Siempre es mejor sumar a gente que participe y aporte, que sienta el producto como propio. Eso no significa trabajar gratis. Pocas personas pueden permitirse eso y menos ahora. Significa asumir una parte de los costes de producción, aportando lo que cada uno sabe hacer, repartiendo riesgo sí, pero también beneficios. El crowdfunding, por ejemplo, no sólo ayuda a financiar un proyecto, también sirve para pulsar su interés, cómo lo va a recibir la gente, si tendrá público…

Ambos tenemos en común la historia del dibujante Joaquín Blázquez y la reivindicación de su personaje Melvin, ante el E.T. de Spielberg. ¿Fue una de tus primeras incursiones audiovisuales?, ¿qué representó ese trabajo para tí? No fue de las primeras, pero fue y sigue siendo de las más ambiciosas, por temática, sistema de producción colaborativo… y la intención de trabajarlo en transmedia. Podría decirse que el documental Melvin contra E.T. es como mi tesis audiovisual. Es un proyecto en el que llevo trabajando desde 2006 y aún sigo con él. En 2014 voy a darle un empuje importante, entrando en coproducción con una productora de Barcelona. Tengo ganas de sacar la historia a la luz, de mostrar el trabajo de Joaquín Blázquez y de toda la generación de dibujantes de historietas de las décadas de los 60 y 70, muchos de ellos, tristemente olvidados. Hay mucho de mí en esa historia, en la historia personal de Joaquín Blázquez, y es algo que también exploro en el documental.

LA MIRADA DE LOS EXTREMEÑOS

¿Cómo está funcionando La Mirada de los Extremeños, un proyecto del que ya me hablaste hace 6 años, la primera vez que nos vimos? Estoy muy contento con La Mirada de los Extremeños, recuperar las filmaciones familiares de los extremeños en Super 8 es una tarea maravillosa, y ayudar a difundirlas más todavía. El pasado 18 de septiembre la Filmoteca de Extremadura presentó el proyecto y la acogida fue estupenda, con muy buena repercusión en la prensa y en Facebook (https://www.facebook.com/lamiradaextremadura). Han sido muchas las llamadas de ciudadanos que quieren facilitar sus películas, que se las pasemos gratuitamente a DVD y depositar los originales en las cámaras de conservación de la sede de la Filmoteca en Cáceres.

La Mirada de los Extremeños es uno de los proyectos estrella de la Filmoteca de Extremadura para el 2014. Se han diseñado unos dípticos informativos, con ilustraciones del dibujante cacereño Fermín Solís, que también se ha encargado del logotipo del proyecto, que se repartirán por los pueblos y ciudades de Extremadura, en los que también se realizarán diversas acciones que sirvan para acercar el proyecto a los ciudadanos y recuperar sus películas, que al fin y al cabo son patrimonio de los extremeños.

¿Cuál es la película más antigua que se ha recuperado? Se trata de una filmación de Badajoz y Mérida del año 1934, en 8mm. Además de contener imágenes sorprendentes, el tipo de formato usado en ese año es toda una rareza. Es de las pocas películas que existen en España de estas características.

El proyecto tiene una buena promoción con el programa La vida pasar, de Canal Extremadura TV, en el que también participas.  Sí, una de las mejores maneras de difundir las imágenes en movimiento que filmaron los extremeños es, sin duda, un programa de televisión. El programa La vida pasar, que se emite los sábados a las 22.10 horas, se encarga justamente de eso, de mostrar cómo eran los extremeños en las décadas de los 60, 70 y 80, a través de sus filmaciones familiares y de las anécdotas asociadas a ellas, que nos explican sus propios protagonistas. Es una firme apuesta de Canal Extremadura, por la cercanía con los espectadores, explicando la historia de la región de una manera amena, original y entretenida. Dicho programa está basado en una idea propia, que nace con el proyecto de La Mirada de los Extremeños. No existe en televisión un formato de estas características, así que estoy muy contento de que finalmente haya salido a la luz… ¡y que esté gustando tanto y que las cuotas de audiencia sean tan altas!

Concierto de Mini X

PUNK ROCK PARA NIÑOS

Víctor, según tengo entendido, has recuperado tu afición por la música. ¿Cómo y con quién? Siempre digo que no soy batería, sino que toco la batería. Después de muchos años sin tocar, he vuelto a hacer ruido. Estoy en un grupo de punk rock para niños, llamado MINI X, en el que, además de disfrutarlo musicalmente, estoy con amigos, Marina, José Luis, Fermín y María. Esta última, además de tocar el bajo en la banda, es una fantástica ilustradora y se ha encargado de la imagen del EP que hemos sacado hace poco, titulado El mundo está loco. También, junto con Laura, Aritz, Julia y Javi (del trío acústico de country rock cacereño Three Little Pigs), estamos tocando algo que hemos definido como música del Oeste, en un grupo cuyo nombre está aun por definir. Una de las opciones que se barajan es Milana Bonita,  ¿os gusta?… a ver qué tal sale el invento.

¿Añoras Premià de Mar y Catalunya?, ¿cómo estás viviendo la experiencia extremeña? Al venirme a Extremadura pensé que lo que más añoraría de allí sería la cercanía con el mar, pero ha resultado ser el idioma. El catalán es mi lengua materna y la que usaba allí habitualmente, por lo que no hablarlo regularmente sí que me genera en determinados momentos cierta añoranza. Por trabajo, voy menos a Premià de Mar de lo que me gustaría, pero la tecnología ayuda a acortar la distancia y sigo en contacto con la gente de allí a la que quiero. La experiencia aquí está siendo fabulosa. Estoy rodeado de gente estupenda, que lucha por construir una Extremadura mejor cada día, a través del arte, la cultura, el asociacionismo o la acción política. Yo mismo espero estar aportando también mi granito de arena. Disfruto muchísimo mi trabajo y Cáceres es una ciudad en la que me siento muy a gusto, por lo que, si me lo permitís, me quedaré un tiempo más.

Con el compromiso de un nuevo café a la menor oportunidad que nos surja, finalizamos este encuentro de dos premianenses asentados en Extremadura.

Ver Post >
Goyo Benítez, periodista de “Julia en la Onda”: querer a Extremadura y Catalunya y no estar loco
img
Fco. Javier M. Romagueras | 18-11-2013 | 07:20| 0

Gregorio “Goyo” Benítez, a sus 42 años recién cumplidos, forma parte, desde hace dos temporadas, del equipo de Julia Otero en Onda Cero. Nacido en Castelldefels (Barcelona), hijo de zarzeños, reconoce lo difícil que, a veces, le resulta que la gente entienda que quiere a dos tierras, como Extremadura y Catalunya, y no está loco.

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona, por lo tanto correligionario mío de estudios, aunque bastante más joven, conozco a Goyo Benítez con motivo de las fiestas patronales de este año 2013, del Hogar Extremeño de Barcelona. Goyo va a ser el presentador del acto en el que voy a tener el honor de pronunciar el pregón.

Con Goyo Benítez (izqda.), tras el pregón en el Hogar Extremeño de Barcelona

Le veo toda la noche sonriente, desenvuelto, buen conversador y dispuesto a establecer puentes entre su tierra natal y la tierra de sus mayores. Y de ahí surge el ofrecimiento para atender a las preguntas de Catalana con jamón.

Su relación con Extremadura viene dada por sus raíces familiares. Sus padres son de La Zarza (hasta 1991 La Zarza de Alange), a pocos kilómetros de Mérida. Emigraron juntos a Cataluña a finales de los años 60 –explica Goyo- y de aquella emigración nació la primera generación de catalanes de la familia, o sea, yo y mis hermanos. A partir de ahí, cada verano estuvimos viajando y pasando los tres meses de vacaciones escolares, hasta prácticamente mi mayoría de edad. Desde entonces intento volver, siempre que las obligaciones me lo permiten. Mis hijos y mi mujer ya han veraneado varias veces en La Zarza y mis padres conservan una casa en propiedad en el pueblo; aparte de que medio pueblo es familia mía (esto ya es una exageración, pero ¿a qué impacta?).

Días de infancia en La Zarza

Parte de los recuerdos más entrañables de su infancia le remiten a La Zarza de finales de los años 70 y primeros de la década de los 80. Cuenta Goyo que siempre se alojaban en la casa de adobe y troncos de madera que su abuela Elvira tenía en la calle Cantarranas. Recuerda cómo los niños de la calle vivían con gran emoción la llegada de “los catalanes” (él y sus hermanos), que les aportaban una cierta dosis de “exotismo”.

Entablé muy buenas amistades en aquel tiempo de infancia y adolescencia –añade- amigos que todavía conservo. Recuerdo cómo vivíamos sin normas que nos recordaran nuestra condición de urbanitas, la rigidez de los horarios saltaba por los aires, disfrutábamos yendo a bañarnos al río Guadiana, organizábamos partidos de fútbol y baloncesto en el campo municipal, jugábamos a cartas (a la cuatrola) y a las carreras de chapas hasta altas horas de la noche en la calle. Con mis primos íbamos a recoger almendras, aceitunas, melones y sandías a las tierras de la familia. Nos acercábamos a ver cómo mi Tío Eulalio y mis primos cuidaban de los cerdos, secaban jamones, hacían chorizo… En invierno, algún año participamos en la matanza del cerdo en casa de mi Tío Sebastián, donde se reunía toda la familia de mi padre (tíos, primos, etc…) para ayudar. Y durante unos meses, incluso estuve recibiendo clases en el colegio público de La Zarza, puesto que vinimos a vivir con mi madre que cuidaba a mi abuela, convaleciente de una enfermedad.

En plena faena

 El progreso de Extremadura

Goyo Benítez cuenta que la sensación que ha tenido a lo largo de su vida, en las visitas a Extremadura, es que siempre se ha sentido muy identificado con sus gentes, sus paisajes y sus costumbres: me he sentido muy cómodo identificando mis raíces familiares aquí y lo he llevado siempre con orgullo, a pesar de la distancia y de los enormes esfuerzos que, a veces, hay que hacer para que algunas personas entiendan que tú quieres a dos tierras, como Cataluña y Extremadura, y no estás loco.

Lo que también he podido comprobar –nos dice- en estos 30 años de visitas a La Zarza es el enorme cambio, el gran progreso, que ha experimentado en estas décadas la región extremeña. Mejores carreteras, mejores infraestructuras, mejoras en las condiciones laborales de mis familiares (a pesar de la lacra del paro…), adecentamiento de servicios básicos (como la educación, la sanidad), etc… En los años 80 Extremadura todavía estaba sumida en una época de atraso y subdesarrollo que afortunadamente, con el paso de los años, ha cambiado radicalmente.

En su perfil de twitter figura la siguiente frase: cateto es quien no sale de su pueblo y quien nunca quiere volver a él.  Le pregunto por esta cuestión y me indica que no se siente para nada cateto porque yo me considero catalán pero muy orgulloso de mis raíces extremeñas. Y me siento muy cómodo viajando, saliendo de mi pueblo catalán para llegar a mi pueblo extremeño y viceversa. Lo contrario me parece una prueba evidente de incultura e ignorancia. No me gustan los catetos, independientemente de la bandera en la que se envuelvan.

La crisis del periodismo

Sobre la situación de crisis que arrastra su profesión, la periodística, opina que su medio, la radio, no es ajeno a ella y que tiene mucho que ver con la situación laboral, cada vez más precaria, de sus profesionales. Comenta que los medios ingresan cada vez menos dinero, las radios privadas cada vez tienen una porción del pastel publicitario más pequeña y eso redunda en el abaratamiento de los costes. Considera Goyo que los profesionales de la comunicación vemos como nuestro trabajo va perdiendo valor y los empresarios lo tienen claro: si el precio de mercado de nuestro “producto” baja, el coste de la mano de obra tiene que descender. Y con la bajada de precio también llega la pérdida de calidad de los contenidos que ofrecemos. Y ahí es donde entramos en el círculo vicioso, porque a la pérdida de calidad de los contenidos el público responde cada vez con menos interés. Y así sucesivamente. Luego está también la competencia de los medios digitales, cibernéticos, frente a los medios de masas tradicionales (radio, prensa escrita y TV). La audiencia se ha fragmentado y eso nos ha hecho más débiles a los que trabajamos en el sector más tradicional.

Hace apenas dos años, la carrera de Goyo Benítez sufrió un cambio drástico: después de estar toda su vida profesional en la SER, desde que se licenció en la universidad, desde hace dos años trabaja en Onda Cero, en Julia en la onda, el programa de Julia Otero. El cambio de trabajo supuso todo un reto para mí –afirma-. Después de trabajar muchos años en espacios de madrugada y con un equipo de trabajo muy definido y cerrado, ahora emitimos de 4 a 7 de la tarde, de lunes a viernes. Es un momento dulce que intento disfrutar a diario, y estoy muy contento de haber dado ese paso, tanto en lo personal como en lo profesional.

Dado el actual momento, resulta obligado finalizar la entrevista preguntándole por cómo cree que están viviendo los extremeños, de aquí y de allí, el proceso que se está desarrollando en Catalunya. Imagino –nos dice- que desde Extremadura se debe estar viviendo con una cierta distancia porque, al fin y al cabo, hay una parte de la opinión pública española que interpreta el debate soberanista de Cataluña como algo ajeno a ellos. Y luego está esa gran comunidad de extremeños de nacimiento que están radicados en Cataluña desde hace muchos años, que se ven en una encrucijada ante la situación actual. La mayoría son personas que conviven con esos dos mundos, con esas dos realidades, con naturalidad. Y ahora quizá teman que eso pueda cambiar para siempre. Muchos de esos emigrantes, o sus familiares directos, intentan romper tópicos, a un lado y a otro de este escenario entre territorios; y cada vez resulta más difícil avanzar en el entendimiento, en los puntos de encuentro y no en lo que nos separa.

Ver Post >
Carolina Coronado y Víctor Balaguer, una relación literaria entre Extremadura y Catalunya
img
Fco. Javier M. Romagueras | 11-11-2013 | 07:18| 0

Carolina Coronado

En la década de los cuarenta del siglo XIX, la escritora almendralejense Carolina Coronado y el editor catalán Víctor Balaguer, mantuvieron numerosos intercambios y contactos literarios, con el trasfondo de las primeras publicaciones y antologías españolas protagonizadas por mujeres. La escritora y ensayista Carmen Fernández-Daza, estudiosa de Carolina Coronado, ha indagado en esa relación literaria que une, en los albores del primer feminismo hispano, Badajoz con Barcelona.

Víctor Balaguer i Cirera (Barcelona, 1824 – Madrid, 1901) está considerado uno de los escritores catalanes más importantes del siglo XIX. Poeta, narrador, traductor, periodista, historiador, activista, antólogo, dramaturgo, político, académico y fundador de instituciones; Balaguer es una de las figuras más destacadas del movimiento de la Renaixença. Surgido a mediados del siglo XIX, emparentado estéticamente con el Romanticismo europeo, este movimiento surgió con la intención de hacer renacer el catalán como lengua literaria y de cultura, y dignificarlo socialmente tras siglos de postergamiento en beneficio del castellano.

Según explica Carmen Fernández-Daza en su obra La familia de Carolina Coronado. Los primeros años en la vida de una escritora (1820-1852), la relación entre Carolina Coronado y Víctor Balaguer se centra, sobre todo, en el ámbito editorial. Más en concreto a través de sendas publicaciones periódicas: El Genio, publicado en Barcelona por Víctor Balaguer; y El Pensamiento, publicado en Badajoz, bajo la dirección de Pedro Coronado, hermano de Carolina, aunque la presunción de todo el mundo era que la escritora era quien realmente movía, entre bambalinas, los hilos de la publicación.

Victor Balaguer

En unos momentos en los que la creación literaria hecha por mujeres empezaba a asomar a la luz pública en España, Balaguer mantuvo un importante compromiso con ellas, haciendo de El Genio, un notable escaparate para su obra. Así fueron muchas las poetisas y narradoras que colaboraron en sus páginas, al tiempo que en sus diferentes secciones la publicación se hacía eco del estreno de obras de teatro o de la edición de libros escritos por mujeres. Y entre ellas, Carolina Coronado. Así, el 5 de enero de 1844, El Genio se hacía eco de los éxitos teatrales de la escritora de Almendralejo, y ese mismo año, el 27 de octubre, Carolina Coronado publicó en las páginas del semanario barcelonés ¡Ay de mí!, dedicado a su hermano Pedro.

Serenata y antología

Carmen Fernández-Daza reseña varios hechos más que demuestran el interés de Balaguer por la autora extremeña.

Así, el 5 de enero de 1845, El Genio publicaba el siguiente elogio de El Pensamiento, de Badajoz: Recomendamos a nuestros suscriptores la lectura del periódico literario y científico que sale en Badajoz, cuyo primer número tenemos a la vista. El papel y la impresión es de lo mejor que se publica y en cuanto a su parte literaria bastará decir que cuenta con las más acreditadas plumas; de las señoras Doña Robustiana Armiño, Dª Ángela Grassi, Dª Carolina Coronado, y de los señores D. Juan Martínez Villergas, D. Juan Guillén Buzarán, D. Francisco Cea, D. Víctor Balaguer, D. Gabino Tejado, D. Rafael González de la Cruz y otros muchos de acreditada nombradía. Su director, D. Pedro Coronado, es sujeto que se interesa vivamente por la literatura y gloria de su país y estamos persuadidos que nada perdonará para hacer de semejante publicación una de las mejores que de esta clase se publican en España.

Al día siguiente, 6 de enero de 1845, la asamblea de la Junta Directiva de la Sociedad Filomática de Barcelona, acordó, por unanimidad, nombrar socia corresponsal en Badajoz a Carolina Coronado. No hay que ser muy avispado –explica Fernández-Daza- para imaginar que la propuesta debió partir de Balaguer, miembro de aquella Sociedad que había nacido en 1839 con el fin de difundir los llamados “conocimientos útiles” y de la que también formaba parte Josefa Massanés. La escritora extremeña aceptó gustosa, y el 6 de febrero se incluyó en el orden del día el nombramiento oficial.

Otro ejemplo del interés y las buenas relaciones, es el hecho de que Balaguer encargara una serenata para agasajar a Carolina Coronado, con música de Narciso Call, que remitió al periódico El Pensamiento, apareciendo publicada el 4 de febrero de 1845.

Uno de los resultados más importantes de esta relación, según refleja Carmen Fernández-Daza en su obra, fue la edición de la primera antología de mujeres poetas del siglo XIX. Con el título El Pensil del Bello Sexo, se publicó por entregas en 1845, siendo gratuita para los suscriptores del semanario El Genio. Precisamente la escritora de Almendralejo encabezaba la relación de redactoras de la mencionada antología, en la publicidad que el propio semanario hacía de la misma, y que a continuación reproducimos.

PENSIL DEL BELLO SEXO redactada por doña Carolina Coronado, doña Amalia Fenollosa, doña Manuela Cambronero, doña Josefa Massanés, y doña Ángela Grassi, bajo la dirección de don Víctor Balaguer. Los que no sean suscritores al GENIO pagarán tres rs. por entrega.

Ver Post >
Pregón “catameño” en la nueva sede del Hogar Extremeño de Barcelona
img
Fco. Javier M. Romagueras | 05-10-2013 | 09:10| 0

De izquierda a derecha, Wenceslao Mohedas, Gregorio Benítez, Javier Romagueras, Carmen Arroyo, Juan Bravo y Prudencio Exojo

A lo largo de este semana han tenido lugar las fiestas patronales del Hogar Extremeño de Barcelona, en honor a la Virgen de Guadalupe. En esta ocasión me correspondió la responsabilidad de ser el primer catalán en pronunciar el pregón de las mismas, en un acto que tuvo lugar el sábado 28 de septiembre y que sirvió, además, de puesta de largo de la nueva sede del Hogar Extremeño de Barcelona, situado en la callé Ramón Albó, 72-74, en el barrio de Vilapiscina i Torre Llobeta, dentro del distrito de Nou Barris.

Pronunciando el pregón

El nuevo y coqueto local estaba abarrotado de personas que acudieron, tanto para conocer las nuevas instalaciones, como para asistir al pregón de sus fiestas patronales anuales. Allí pude conocer personalmente a muchos de los extremeños con los que he estado en contacto desde que arrancó la aventura de “Catalana con jamón”, en la plataforma digital del diario HOY. También sirvió de reencuentro con otros a los que ya conocía desde hace muchos años.

Desde este espacio quiero hacer público mi agradecimiento a quienes hicieron posible que yo fuera el pregonero de las fiestas, siendo el primer catalán, o mejor dicho catameño, que ha ostentado dicho honor. Entre ellos tengo que destacar a Wenceslao Mohedas, vocal de cultura del hogar, que fue el primero en pensar en mí; y al presidente, Prudencio Exojo, que le apoyo en tal idea.

También debo mencionar expresamente a quienes me acompañaron en el desarrollo del acto: el director general de Política Social y Familia del Gobierno de Extremadura, Juan Bravo; el responsable de Relaciones con las Casas Regionales de la Generalitat de Catalunya, Xavier Cortés; y el presidente de la Federación de Asociaciones Extremeñas en Catalunya, Manuel Guerrero.

El acto contó con un magnífico conductor, el periodista de raíces extremeñas Gregorio Benítez, actual componente del equipo del programa “Julia en la onda”, de Onda Cero Radio.

Vista general del salón de actos del Hogar y de los asistentes al pregón

Como colofón al mismo, se contó con el cantautor Toni Poza, quien interpretó varios temas de su repertorio, siendo muy celebrados por el numeroso público asistente.

Salto a la modernidad

La apertura de la nueva sede del Hogar Extremeño de Barcelona, supone un salto al futuro para la entidad. Tras el abandono de la histórica, y recordada, sede de l’Avinguda del Portal de l’Àngel, en pleno cogollo de la ciudad; y unos años de transición en un local de la calle Diputació; el nuevo espacio supone una apuesta clara por la sostenibilidad y viabilidad del Hogar Extremeño de Barcelona. Un local en propiedad, de unas dimensiones modestas, pero práctico y funcional, abierto al entorno social del barrio en el que se ubica y dotado con todas las novedades técnicas y tecnológicas, además de una nutrida biblioteca, al servicio de los socios y de cualquier ciudadano que quiera utilizar sus servicios.

Dentro de esta apuesta por el futuro y la modernidad, sin olvidar la tradición y las raíces, pero sin quedarse anclados en ellas, se puede incluir también el resideño y actualización de la página web.

En la página de inicio de la misma se incluye el siguiente párrafo que sintetiza, bien a las claras, la filosofía que impulsa este nuevo tiempo en el Hogar Extremeño de Barcelona: A través de esta página web, pretendemos difundir y defender lo extremeño en su poliédrica o polifacética diversidad (cultura, folclore, gastronomía, deportes, etc.) relacionada con el Hogar y con Extremadura porque, a pesar de la distancia física o material, hay una proximidad emocional o sentimental hacia nuestra tierra de origen… Sin renunciar a nuestras profundas y arraigadas raíces extremeñas, no renunciamos a la apertura hacia la lengua y la cultura de la tierra de acogida, Cataluña, a la que estamos agradecidos.

Espero que esta línea, coincidente con el ánimo que empuja a “Catalana con jamón”, nos permita, a unos y a otros, seguir teniendo puentes de convivencia e interrelación, de mestizaje cultural, entre Extremadura y Catalunya, entre catalanes y extremeños.

 

Ver Post >
Corcho extremeño, “saber hacer” catalán y capital inglés
img
Fco. Javier M. Romagueras | 26-08-2013 | 07:06| 0

Francisco Manuel Parejo Moruno (Don Benito, 1975), es doctor en Economía Aplicada y profesor de Historia Económica en la Universidad de Extremadura. Estudioso del sector del corcho, dice que la sociedad extremeña no es consciente de su importancia económica y social para la región. Actualmente está desarrollando una investigación conjunta sobre los orígenes de la industria corchera en Extremadura, que le está permitiendo constatar la importante transmisión de conocimiento técnico, de saber hacer, de los artesanos taponeros catalanes que emigraron a nuestra región, Andalucía y Portugal.

Francisco Manuel Parejo

¿A qué se debe su interés por el sector del corcho?  Desde siempre me ha fascinado la dehesa, y todos los recursos y aprovechamientos vinculados a la misma, el corchero entre ellos. Sin embargo, mi acercamiento profesional al negocio corchero se debe al profesor Santiago Zapata Blanco, ya desaparecido. Él fue quien me propuso hacer una tesis doctoral sobre las actividades corcheras y quien me introdujo en la investigación económica de este recurso natural, en la que él sigue siendo uno de los grandes referentes mundiales.

¿Con qué expectativas surge la investigación sobre los orígenes de la industria corchera en Extremadura, en la que está implicado en estos momentos? Lo que se pretende es situar a Extremadura y a su industria corchera en el mapa de la investigación económica. Hasta ahora, los esfuerzos de los investigadores se han invertido en el análisis de las industrias corcheras de Portugal y Cataluña, que son (y han sido tradicionalmente) las hegemónicas en el negocio mundial. Esto ha supuesto un descuido notable en el análisis de las actividades corcheras de regiones como Extremadura o Andalucía, que algunos investigadores estamos intentando superar mediante el estudio de la industria corchera y de los flujos comerciales de productos corcheros realizados por éstas. Es por ello que ahora estamos iniciando esta línea de trabajo.

¿Cuál es el horizonte temporal de la misma? La investigación arranca hacia 1838, momento en que hemos fechado la aparición de la industria corchera extremeña (en Alburquerque), y se extiende hasta la actualidad. La fabricación del corcho ya existía en Cataluña desde un siglo antes (el primer taller corchero catalán data de 1735, en Tossa de Mar). Precisamente, fueron los corcheros catalanes los que, necesitados de corcho (por ser escaso el catalán), comenzaron a viajar a las regiones del suroeste español en la década de 1830, en busca del corcho extremeño y andaluz. Rápidamente, los apellidos catalanes se extendieron por las comarcas corcheras del suroeste, arrendando fincas de alcornocal, pero también poniendo en funcionamiento las primeras fábricas de estas regiones. Se puede afirmar rotundamente que por la industria corchera extremeña corre sangre catalana, y lo mismo se puede decir con la industria corchera portuguesa, donde la participación catalana también fue determinante. Obviamente, las relaciones comerciales y personales vinculadas al ámbito corchero entre catalanes y extremeños se han mantenido en el tiempo, y siguen hoy muy vivas.

Taponeros catalanes emigrantes

Taponero. www.masmolla.com

¿A fecha de hoy, la investigación ha arrojado algún resultado que le haya sorprendido o modificado sus planteamientos iniciales sobre el nacimiento del sector corchero en Extremadura? Aunque el estado de la investigación es aún inicial, hemos podido constatar varios aspectos de interés. Uno de ellos es la enorme semejanza que hubo en el origen de la fabricación corchera en Extremadura, Andalucía y Portugal, impulsada en los tres casos por el saber hacer catalán y por el capital inglés. Otro aspecto de interés es, precisamente, el haber constatado la existencia de fábricas corcheras en Extremadura en la década de 1830,  años antes de la fecha que tradicionalmente se admitía como el inicio de la industria del corcho en la región: 1845. También estamos constatando el vigoroso proceso migratorio que llevó a cientos de familias catalanas, básicamente de las comarcas del Ampurdán y La Selva,  a emigrar a las regiones del suroeste español, para trabajar en las primeras fábricas extremeñas y andaluzas. Fue a partir del primer tercio del siglo XIX, cuando las dificultades de las fábricas catalanas coincidieron con la naciente industria corchera del suroeste. Nos parece un episodio social de máximo interés, más allá de lo puramente económico.

Los primeros resultados de la investigación se presentaron el año pasado en Cáceres, en el congreso “Extremadura hacia la contemporaneidad”, y se han publicado en el primer número de 2013 de la Revista de Estudios Extremeños, que edita la Diputación de Badajoz. De la lectura del mismo ¿parece concluirse que pese a la influencia catalana, los que cortaban el bacalao, por no decir el corcho, fueron los ingleses? Efectivamente, en dicho trabajo hemos incidido en la importancia del capital inglés. Fueron los ingleses los socios capitalistas de los primeros proyectos corcheros, y así ocurrió también en el Alentejo portugués. Sin embargo, la importancia de los operarios catalanes fue también determinante. De hecho, ellos fueron los transmisores del saber hacer en la fabricación artesanal de tapones de corcho, actividad productiva tremendamente cualificada. No hubo fábrica creada en Andalucía o Extremadura en el siglo XIX, que no contara con maestros taponeros catalanes, capaces de hacer los mejores tapones del mundo.

Es decir que muchos de los catalanes que vinieron no fueron precisamente los industriales o los empresarios, sino los propios operarios y técnicos, que tuvieron que emigrar  para proseguir un trabajo que ya no podían hacer en Girona. Así es. El fuerte desarrollo del mercado vinícola desde finales del siglo XVIII tiró fuerte de la demanda de tapones. En poco tiempo, el corcho de los alcornoques catalanes se tornó en insuficiente para atender a las necesidades de la fabricación. Muchas fábricas gerundenses tuvieron problemas para trabajar por falta de suministro de materia prima, y muchos operarios perdieron su trabajo. En ese momento, las oportunidades que ofrecían las nuevas fábricas del suroeste peninsular, donde había corcho abundante, fueron el salvavidas económico y laboral para estos operarios y taponeros catalanes ¡Qué proceso, el migratorio! Buscando un porvenir para sus familias, los corcheros catalanes dieron un impulso determinante a la fabricación extremeña. La iniciaron.

Reto extremeño: el producto terminado

¿Cuál es la situación actual del sector corchero extremeño? Durante casi dos siglos, Extremadura se ha caracterizado por su carácter subsidiario respecto a las industrias catalana y portuguesa, es decir, por proporcionarle a éstas la materia prima o, en el mejor de los casos, el corcho preparado (producto semielaborado) necesarios para la fabricación. Esta dudosa contribución es un mal endémico de la fabricación extremeña en otros sectores también. No obstante, es cierto que en las dos últimas décadas ha aumentado el valor añadido de los productos corcheros fabricados en Extremadura. Pero también lo es que el tejido productivo extremeño sigue siendo eminentemente preparador. Esto último constituye un riesgo importante que la administración regional y los empresarios deben valorar. Y es que algunas tendencias actuales del negocio en el mundo invitan a pensar en la inminencia de cambios importantes que afectarán directamente a esta rama industrial del negocio, la preparadora. Urgen, por tanto, que se tomen medidas para reducir los riesgos de desaparición de una de nuestras industrias más representativas y tradicionales. El reto, la fabricación del producto terminado.

¿La sociedad extremeña conoce y valora lo suficiente un producto único como el corcho? Me temo que no. Y en mi opinión,  no habría mejor promoción para el sector en España (y en Extremadura) que la difusión del conocimiento relativo al corcho, en aspectos como su capacidad de absorción de CO2 (frente a la fabricación de tapones sintéticos), la relevancia de los aprovechamientos corcheros en la fijación de la población rural, el carácter intensivo en trabajo que aún sigue teniendo la industria corchera (generación de empleo), etc…

Al margen de la derivada del estudio del sector corchero, ¿tiene alguna otra relación con Catalunya? Viajo con relativa frecuencia a Cataluña. De hecho, buena parte de mi investigación corchera se ha fundamentado en la documentación que he consultado en el archivo del Museu del Suro de Palafrugell (Gerona). Allí he hecho grandes amigos, muchos de ellos también investigadores del corcho. En el plano personal, buena parte de mi familia materna, mi madre incluida, fueron emigrantes extremeños en Cataluña. Allí fueron en busca de un porvenir que se les negó en Extremadura, y allí siguen viviendo hoy algunos de mis tíos y primos, en Vic (Barcelona), catalanes, ya, estos últimos.

Ver Post >
Juan Moreno Aragoneses, un “mestre de català” peleño que podría haber sido un señor feudal
img
Fco. Javier M. Romagueras | 22-07-2013 | 05:20| 0

Maqueta del Monasterio de Guadalupe realizada por Juan Moreno

Nacido en 1947 en la localidad de Navalvillar de Pela (Badajoz), Juan Moreno Aragoneses es una persona interesada y practicante de una amplia variedad de disciplinas, desde la pintura a la escultura, pasando por la poesía, el ajedrez, la numismática, las maquetas o la divulgación histórica. Amante de los castillos cree que, de existir la reencarnación, en otra vida habría sido un señor feudal. Desde 1971 reside en el barrio de La Salut de Badalona, habiendo dedicado casi toda su vida profesional a la educación, entre otras cosas como Mestre de català.

Su primer contacto con Cataluña se produce en el verano de 1970,  como guía de turismo con la empresa “Puente Cultural”, en un hotel de Salou. De allí se trasladó, también como guía, a Lisboa.  Regresé a Barcelona por vacaciones –nos explica- para ver a mi novia Carmen –su actual esposa-, que también había ido a la Ciudad Condal de visita, pero se había quedado ya trabajando. Como en esta época cambió el sistema de enseñanza, salían a diario ofertas de trabajo para maestros titulados, por lo que, atendiendo una de estas, se me ofreció la subdirección de un centro de enseñanza en Badalona y, a pesar de encontrarme muy a gusto en Lisboa, acepté el cargo.

Juan Moreno Aragoneses, con una de sus obras

A partir del curso escolar 1971-72 ejerció en Badalona como subdirector del Colegio Albert hasta 1975 y como director hasta 1995. Ese año, debido a la crisis de natalidad, cerró el centro, por lo que al curso siguiente  me trasladé al Colegio San José Obrero de L’Hospitalet, del que fue secretario y subdirector hasta su jubilación en 2012.

Comprobamos que durante más de cuarenta años la vida profesional de Juan Moreno Aragoneses ha estado ligada, casi siempre, al ámbito pedagógico, al mundo de la enseñanza. Empezó como interino en 1967, en una escuela unitaria de Obando, pedanía de Navalvillar de Pela. Mi vocación –dice Juan-, posiblemente vinculada al tiempo libre que me dejaba para dedicarme a mis otras aficiones, ha sido la enseñanza y, salvo el pequeño periodo de la milicia forzosa y el de guía de turismo en Portugal, a ella he dedicado  mi vida laboral. He asistido a todo tipo de cambios y más aquí en Cataluña, donde se me presentó la disyuntiva de aceptar el catalán como lengua vehicular  o regresar de nuevo a mi tierra y retomar mi interinidad en un pueblo, como hicieron un gran número de mis compañeros. Pero yo, decidido por mis hijos a seguir en Cataluña, obtuve el título de “Mestre de català”.  No sin problemas,  comencé a redactar, como secretario, toda la documentación del centro en el idioma autóctono que, voluntariamente aceptado, y siempre pronunciado con el acento extremeño, forma ya parte de mi bagaje cultural. Como anécdota relacionada con ese acento, nos cuenta que realizando la  matriculación de un alumno en el colegio, lógicamente hablando en catalán, la madre del niño, que era de Villanueva de la Serena, me dijo: perdone, ¿es usted extremeño?

Historias peleñas

Interesado, como ya queda dicho, por multitud de disciplinas, Juan Moreno Aragoneses confiesa que mi aliciente como persona es la curiosidad, y mi defecto que, una vez satisfecha ésta, abandono toda relación con lo aprendido y comienzo una nueva aventura, con lo que nunca puedo llegar al dominio puntual de una disciplina.

Pese a esta aseveración, siente una especial predilección por la investigación histórica, que justifica precisamente en el hecho de que nadie supo responderme las preguntas que, como curioso empedernido, hacía sobre la fundación, historia y evolución de mi pueblo natal, Navalvillar de Pela.  Nunca ha perdido esa atracción por la historia peleña. Mi principal relación socio-cultural con Navalvillar de Pela –comenta-, menor de la que yo desearía, es la de pertenecer a la asociación “Peñuelas Llanas”, que me honro en presidir y de la que fui cofundador con otro grupo de maestros y amigos. El objetivo de la misma es realizar investigaciones y mantener vivas las tradiciones del pueblo peleño, colaborando así con las actividades de la Universidad Popular de Navalvillar de Pela.

Dibujo a plumilla de parte de la ciudad antigua de Cáceres

Sus estudios e interés por la historia peleña, se han visto reconocidos en diversas ocasiones, como en 1993, en el que recibió el Primer Premio OPAS (Órgano de Patrocinio y Acción Social), otorgado por la investigación y divulgación de la historia y tradiciones populares de Navalvillar de Pela; o en 2009, con el  Diploma y premio del Centro de Desarrollo Rural de Extremadura, otorgado por la Mejor Labor Cultural en la Comarca de la Siberia. En la actualidad está terminando un nuevo libro, cuyo título es Historia de Pela y crónica de Navalvillar, en el que sigue profundizando en la investigación histórica sobre su pueblo natal.

Pasión por los castillos

Pero su actividad no se ha circunscrito a su localidad natal, sino que es autor de otros volúmenes que hacen referencia a Extremadura en su conjunto, como Mi ruta por 107 castillos extremeños, publicado conjuntamente por la diputaciones de Cáceres y Badajoz en 2006; o Breviario histórico por 225 cenobios extremeños, editado en 2010 por la diputación pacense.

Son precisamente los primeros, los castillos, por los que siente una atracción especial. Pienso que si creyera en la reencarnación, yo fui en la otra vida señor feudal, ya que en los castillos me encuentro como en mi propia casa, conociendo sus estructuras, defensas, dependencias, etc., hasta el punto que ya de bien pequeño, con 6 ó 7 años, los  construía de corcha para jugar con los amigos. Como anécdota cuenta que una vez que visitó la localidad almeriense de Vélez Blanco, con motivo de una boda, iba explicando a los amigos las partes del castillo, hasta que acabó rodeado por todos los turistas que había allí, teniendo que hacerles entender que él no era el guía oficial.

Juan piensa que en Extremadura poseemos de ellos un patrimonio envidiable: dos alcazabas de las más grandes de España, bastiones señoriales perfectamente conservados, Alburquerque, Las Seguras, Las Herguijuelas,…, roqueros como el de Puebla, con unas vistas impresionantes sobre las aguas embalsadas del Zújar y el Guadiana. Para mí, todo este patrimonio, turísticamente hablando, está  desaprovechado, tanto por los propios extremeños, ya que muchos no conocen su propia tierra, como en la promoción que de ellos se hace en otras autonomías o en el extranjero.

Acabamos la conversación con Juan Moreno Aragoneses hablando de uno de sus sueños sin cumplir: Mi proyecto pendiente es terminar el recortable de la maqueta del Monasterio de Guadalupe, ya que son diez años de trabajo y tan sólo me falta escribir las instrucciones de montaje de las cerca de mil piezas de que consta. Pero la verdad es que como yo ya la he visto terminada, para esto de los detalles engorrosos soy un verdadero desastre.

Ver Post >

Otros Blogs de Autor