Hoy

img
De Premià de Mar a Cáceres para recuperar la mirada de los extremeños
img
Fco. Javier M. Romagueras | 11-12-2013 | 06:22| 3

Víctor en el plató de "La vida pasar"

Nacido en Barcelona en 1975, hijo de un emigrante badajocense; realizador, guionista y productor audiovisual, músico vocacional y aficionado a los cómics; Víctor Sarabia Miró residía en Premià de Mar (Barcelona), hasta que un buen día descubrió Extremadura y se vino a vivir aquí. Hoy, instalado en Cáceres, lleva adelante el proyecto de recuperación de la memoria audiovisual colectiva de la región, La Mirada de los Extremeños, y forma parte del equipo del programa La vida pasar, de Canal Extremadura Televisión.

Todavía recuerdo el día en el que recibí la primera llamada de Víctor Sarabia, hace algo más de seis años. Alguien le había facilitado mi teléfono y le había dicho que yo también era de Premià de Mar (aunque ambos nacimos en Barcelona), que llevaba muchos años en Extremadura y que le podría hablar de la región. Nos vimos en Mérida, en la terraza de un café, y hablamos de mi experiencia, de sus impresiones, esperanzas e ilusiones. Ahora, ya asentado en Extremadura, y con mucho retraso por nuestros ajetreos profesionales, por fin se pone a tiro para ser protagonista de Catalana con jamón.

¿Cuándo decides venir a Extremadura y por qué? En 2007 vine por primera vez a Extremadura de vacaciones y me encantó esta tierra. Dos años después, a principios de 2009, estaba viviendo aquí, en Mérida. Actualmente resido en Cáceres. Vine para cambiar de aires y en busca de la famosa calidad de vida. Era una locura: venir sin trabajo apalabrado, sin conocer a nadie y sin tener familia aquí, pero aquí estoy. Fue un salto sin red, difícil al principio, pero estoy muy contento de haberlo hecho.

Siempre te has movido en torno a proyectos de producción audiovisual participativa. ¿Por alguna razón especial? No creo que haya otra manera de hacerlo. El audiovisual no es un trabajo solitario, se necesita de varias personas para sacar adelante un producto audiovisual. Siempre es mejor sumar a gente que participe y aporte, que sienta el producto como propio. Eso no significa trabajar gratis. Pocas personas pueden permitirse eso y menos ahora. Significa asumir una parte de los costes de producción, aportando lo que cada uno sabe hacer, repartiendo riesgo sí, pero también beneficios. El crowdfunding, por ejemplo, no sólo ayuda a financiar un proyecto, también sirve para pulsar su interés, cómo lo va a recibir la gente, si tendrá público…

Presentación de "La mirada de los extremeños"

Ambos tenemos en común la historia del dibujante Joaquín Blázquez y la reivindicación de su personaje Melvin, ante el E.T. de Spielberg. ¿Fue una de tus primeras incursiones audiovisuales?, ¿qué representó ese trabajo para tí? No fue de las primeras, pero fue y sigue siendo de las más ambiciosas, por temática, sistema de producción colaborativo… y la intención de trabajarlo en transmedia. Podría decirse que el documental Melvin contra E.T. es como mi tesis audiovisual. Es un proyecto en el que llevo trabajando desde 2006 y aún sigo con él. En 2014 voy a darle un empuje importante, entrando en coproducción con una productora de Barcelona. Tengo ganas de sacar la historia a la luz, de mostrar el trabajo de Joaquín Blázquez y de toda la generación de dibujantes de historietas de las décadas de los 60 y 70, muchos de ellos, tristemente olvidados. Hay mucho de mí en esa historia, en la historia personal de Joaquín Blázquez, y es algo que también exploro en el documental.

LA MIRADA DE LOS EXTREMEÑOS

¿Cómo está funcionando La Mirada de los Extremeños, un proyecto del que ya me hablaste hace 6 años, la primera vez que nos vimos? Estoy muy contento con La Mirada de los Extremeños, recuperar las filmaciones familiares de los extremeños en Super 8 es una tarea maravillosa, y ayudar a difundirlas más todavía. El pasado 18 de septiembre la Filmoteca de Extremadura presentó el proyecto y la acogida fue estupenda, con muy buena repercusión en la prensa y en Facebook (https://www.facebook.com/lamiradaextremadura). Han sido muchas las llamadas de ciudadanos que quieren facilitar sus películas, que se las pasemos gratuitamente a DVD y depositar los originales en las cámaras de conservación de la sede de la Filmoteca en Cáceres.

La Mirada de los Extremeños es uno de los proyectos estrella de la Filmoteca de Extremadura para el 2014. Se han diseñado unos dípticos informativos, con ilustraciones del dibujante cacereño Fermín Solís, que también se ha encargado del logotipo del proyecto, que se repartirán por los pueblos y ciudades de Extremadura, en los que también se realizarán diversas acciones que sirvan para acercar el proyecto a los ciudadanos y recuperar sus películas, que al fin y al cabo son patrimonio de los extremeños.

¿Cuál es la película más antigua que se ha recuperado? Se trata de una filmación de Badajoz y Mérida del año 1934, en 8mm. Además de contener imágenes sorprendentes, el tipo de formato usado en ese año es toda una rareza. Es de las pocas películas que existen en España de estas características.

El proyecto tiene una buena promoción con el programa La vida pasar, de Canal Extremadura TV, en el que también participas.  Sí, una de las mejores maneras de difundir las imágenes en movimiento que filmaron los extremeños es, sin duda, un programa de televisión. El programa La vida pasar, que se emite los sábados a las 22.10 horas, se encarga justamente de eso, de mostrar cómo eran los extremeños en las décadas de los 60, 70 y 80, a través de sus filmaciones familiares y de las anécdotas asociadas a ellas, que nos explican sus propios protagonistas. Es una firme apuesta de Canal Extremadura, por la cercanía con los espectadores, explicando la historia de la región de una manera amena, original y entretenida. Dicho programa está basado en una idea propia, que nace con el proyecto de La Mirada de los Extremeños. No existe en televisión un formato de estas características, así que estoy muy contento de que finalmente haya salido a la luz… ¡y que esté gustando tanto y que las cuotas de audiencia sean tan altas!

Concierto de Mini X

PUNK ROCK PARA NIÑOS

Víctor, según tengo entendido, has recuperado tu afición por la música. ¿Cómo y con quién? Siempre digo que no soy batería, sino que toco la batería. Después de muchos años sin tocar, he vuelto a hacer ruido. Estoy en un grupo de punk rock para niños, llamado MINI X, en el que, además de disfrutarlo musicalmente, estoy con amigos, Marina, José Luis, Fermín y María. Esta última, además de tocar el bajo en la banda, es una fantástica ilustradora y se ha encargado de la imagen del EP que hemos sacado hace poco, titulado El mundo está loco. También, junto con Laura, Aritz, Julia y Javi (del trío acústico de country rock cacereño Three Little Pigs), estamos tocando algo que hemos definido como música del Oeste, en un grupo cuyo nombre está aun por definir. Una de las opciones que se barajan es Milana Bonita,  ¿os gusta?… a ver qué tal sale el invento.

¿Añoras Premià de Mar y Catalunya?, ¿cómo estás viviendo la experiencia extremeña? Al venirme a Extremadura pensé que lo que más añoraría de allí sería la cercanía con el mar, pero ha resultado ser el idioma. El catalán es mi lengua materna y la que usaba allí habitualmente, por lo que no hablarlo regularmente sí que me genera en determinados momentos cierta añoranza. Por trabajo, voy menos a Premià de Mar de lo que me gustaría, pero la tecnología ayuda a acortar la distancia y sigo en contacto con la gente de allí a la que quiero. La experiencia aquí está siendo fabulosa. Estoy rodeado de gente estupenda, que lucha por construir una Extremadura mejor cada día, a través del arte, la cultura, el asociacionismo o la acción política. Yo mismo espero estar aportando también mi granito de arena. Disfruto muchísimo mi trabajo y Cáceres es una ciudad en la que me siento muy a gusto, por lo que, si me lo permitís, me quedaré un tiempo más.

Con el compromiso de un nuevo café a la menor oportunidad que nos surja, finalizamos este encuentro de dos premianenses asentados en Extremadura.

Ver Post >
Goyo Benítez, periodista de “Julia en la Onda”: querer a Extremadura y Catalunya y no estar loco
img
Fco. Javier M. Romagueras | 18-11-2013 | 07:20| 0

Gregorio “Goyo” Benítez, a sus 42 años recién cumplidos, forma parte, desde hace dos temporadas, del equipo de Julia Otero en Onda Cero. Nacido en Castelldefels (Barcelona), hijo de zarzeños, reconoce lo difícil que, a veces, le resulta que la gente entienda que quiere a dos tierras, como Extremadura y Catalunya, y no está loco.

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona, por lo tanto correligionario mío de estudios, aunque bastante más joven, conozco a Goyo Benítez con motivo de las fiestas patronales de este año 2013, del Hogar Extremeño de Barcelona. Goyo va a ser el presentador del acto en el que voy a tener el honor de pronunciar el pregón.

Con Goyo Benítez (izqda.), tras el pregón en el Hogar Extremeño de Barcelona

Le veo toda la noche sonriente, desenvuelto, buen conversador y dispuesto a establecer puentes entre su tierra natal y la tierra de sus mayores. Y de ahí surge el ofrecimiento para atender a las preguntas de Catalana con jamón.

Su relación con Extremadura viene dada por sus raíces familiares. Sus padres son de La Zarza (hasta 1991 La Zarza de Alange), a pocos kilómetros de Mérida. Emigraron juntos a Cataluña a finales de los años 60 –explica Goyo- y de aquella emigración nació la primera generación de catalanes de la familia, o sea, yo y mis hermanos. A partir de ahí, cada verano estuvimos viajando y pasando los tres meses de vacaciones escolares, hasta prácticamente mi mayoría de edad. Desde entonces intento volver, siempre que las obligaciones me lo permiten. Mis hijos y mi mujer ya han veraneado varias veces en La Zarza y mis padres conservan una casa en propiedad en el pueblo; aparte de que medio pueblo es familia mía (esto ya es una exageración, pero ¿a qué impacta?).

Días de infancia en La Zarza

Parte de los recuerdos más entrañables de su infancia le remiten a La Zarza de finales de los años 70 y primeros de la década de los 80. Cuenta Goyo que siempre se alojaban en la casa de adobe y troncos de madera que su abuela Elvira tenía en la calle Cantarranas. Recuerda cómo los niños de la calle vivían con gran emoción la llegada de “los catalanes” (él y sus hermanos), que les aportaban una cierta dosis de “exotismo”.

Entablé muy buenas amistades en aquel tiempo de infancia y adolescencia –añade- amigos que todavía conservo. Recuerdo cómo vivíamos sin normas que nos recordaran nuestra condición de urbanitas, la rigidez de los horarios saltaba por los aires, disfrutábamos yendo a bañarnos al río Guadiana, organizábamos partidos de fútbol y baloncesto en el campo municipal, jugábamos a cartas (a la cuatrola) y a las carreras de chapas hasta altas horas de la noche en la calle. Con mis primos íbamos a recoger almendras, aceitunas, melones y sandías a las tierras de la familia. Nos acercábamos a ver cómo mi Tío Eulalio y mis primos cuidaban de los cerdos, secaban jamones, hacían chorizo… En invierno, algún año participamos en la matanza del cerdo en casa de mi Tío Sebastián, donde se reunía toda la familia de mi padre (tíos, primos, etc…) para ayudar. Y durante unos meses, incluso estuve recibiendo clases en el colegio público de La Zarza, puesto que vinimos a vivir con mi madre que cuidaba a mi abuela, convaleciente de una enfermedad.

En plena faena

 El progreso de Extremadura

Goyo Benítez cuenta que la sensación que ha tenido a lo largo de su vida, en las visitas a Extremadura, es que siempre se ha sentido muy identificado con sus gentes, sus paisajes y sus costumbres: me he sentido muy cómodo identificando mis raíces familiares aquí y lo he llevado siempre con orgullo, a pesar de la distancia y de los enormes esfuerzos que, a veces, hay que hacer para que algunas personas entiendan que tú quieres a dos tierras, como Cataluña y Extremadura, y no estás loco.

Lo que también he podido comprobar –nos dice- en estos 30 años de visitas a La Zarza es el enorme cambio, el gran progreso, que ha experimentado en estas décadas la región extremeña. Mejores carreteras, mejores infraestructuras, mejoras en las condiciones laborales de mis familiares (a pesar de la lacra del paro…), adecentamiento de servicios básicos (como la educación, la sanidad), etc… En los años 80 Extremadura todavía estaba sumida en una época de atraso y subdesarrollo que afortunadamente, con el paso de los años, ha cambiado radicalmente.

En su perfil de twitter figura la siguiente frase: cateto es quien no sale de su pueblo y quien nunca quiere volver a él.  Le pregunto por esta cuestión y me indica que no se siente para nada cateto porque yo me considero catalán pero muy orgulloso de mis raíces extremeñas. Y me siento muy cómodo viajando, saliendo de mi pueblo catalán para llegar a mi pueblo extremeño y viceversa. Lo contrario me parece una prueba evidente de incultura e ignorancia. No me gustan los catetos, independientemente de la bandera en la que se envuelvan.

La crisis del periodismo

Sobre la situación de crisis que arrastra su profesión, la periodística, opina que su medio, la radio, no es ajeno a ella y que tiene mucho que ver con la situación laboral, cada vez más precaria, de sus profesionales. Comenta que los medios ingresan cada vez menos dinero, las radios privadas cada vez tienen una porción del pastel publicitario más pequeña y eso redunda en el abaratamiento de los costes. Considera Goyo que los profesionales de la comunicación vemos como nuestro trabajo va perdiendo valor y los empresarios lo tienen claro: si el precio de mercado de nuestro “producto” baja, el coste de la mano de obra tiene que descender. Y con la bajada de precio también llega la pérdida de calidad de los contenidos que ofrecemos. Y ahí es donde entramos en el círculo vicioso, porque a la pérdida de calidad de los contenidos el público responde cada vez con menos interés. Y así sucesivamente. Luego está también la competencia de los medios digitales, cibernéticos, frente a los medios de masas tradicionales (radio, prensa escrita y TV). La audiencia se ha fragmentado y eso nos ha hecho más débiles a los que trabajamos en el sector más tradicional.

Hace apenas dos años, la carrera de Goyo Benítez sufrió un cambio drástico: después de estar toda su vida profesional en la SER, desde que se licenció en la universidad, desde hace dos años trabaja en Onda Cero, en Julia en la onda, el programa de Julia Otero. El cambio de trabajo supuso todo un reto para mí –afirma-. Después de trabajar muchos años en espacios de madrugada y con un equipo de trabajo muy definido y cerrado, ahora emitimos de 4 a 7 de la tarde, de lunes a viernes. Es un momento dulce que intento disfrutar a diario, y estoy muy contento de haber dado ese paso, tanto en lo personal como en lo profesional.

Dado el actual momento, resulta obligado finalizar la entrevista preguntándole por cómo cree que están viviendo los extremeños, de aquí y de allí, el proceso que se está desarrollando en Catalunya. Imagino –nos dice- que desde Extremadura se debe estar viviendo con una cierta distancia porque, al fin y al cabo, hay una parte de la opinión pública española que interpreta el debate soberanista de Cataluña como algo ajeno a ellos. Y luego está esa gran comunidad de extremeños de nacimiento que están radicados en Cataluña desde hace muchos años, que se ven en una encrucijada ante la situación actual. La mayoría son personas que conviven con esos dos mundos, con esas dos realidades, con naturalidad. Y ahora quizá teman que eso pueda cambiar para siempre. Muchos de esos emigrantes, o sus familiares directos, intentan romper tópicos, a un lado y a otro de este escenario entre territorios; y cada vez resulta más difícil avanzar en el entendimiento, en los puntos de encuentro y no en lo que nos separa.

Ver Post >
Carolina Coronado y Víctor Balaguer, una relación literaria entre Extremadura y Catalunya
img
Fco. Javier M. Romagueras | 11-11-2013 | 07:18| 0

Carolina Coronado

En la década de los cuarenta del siglo XIX, la escritora almendralejense Carolina Coronado y el editor catalán Víctor Balaguer, mantuvieron numerosos intercambios y contactos literarios, con el trasfondo de las primeras publicaciones y antologías españolas protagonizadas por mujeres. La escritora y ensayista Carmen Fernández-Daza, estudiosa de Carolina Coronado, ha indagado en esa relación literaria que une, en los albores del primer feminismo hispano, Badajoz con Barcelona.

Víctor Balaguer i Cirera (Barcelona, 1824 – Madrid, 1901) está considerado uno de los escritores catalanes más importantes del siglo XIX. Poeta, narrador, traductor, periodista, historiador, activista, antólogo, dramaturgo, político, académico y fundador de instituciones; Balaguer es una de las figuras más destacadas del movimiento de la Renaixença. Surgido a mediados del siglo XIX, emparentado estéticamente con el Romanticismo europeo, este movimiento surgió con la intención de hacer renacer el catalán como lengua literaria y de cultura, y dignificarlo socialmente tras siglos de postergamiento en beneficio del castellano.

Según explica Carmen Fernández-Daza en su obra La familia de Carolina Coronado. Los primeros años en la vida de una escritora (1820-1852), la relación entre Carolina Coronado y Víctor Balaguer se centra, sobre todo, en el ámbito editorial. Más en concreto a través de sendas publicaciones periódicas: El Genio, publicado en Barcelona por Víctor Balaguer; y El Pensamiento, publicado en Badajoz, bajo la dirección de Pedro Coronado, hermano de Carolina, aunque la presunción de todo el mundo era que la escritora era quien realmente movía, entre bambalinas, los hilos de la publicación.

Victor Balaguer

En unos momentos en los que la creación literaria hecha por mujeres empezaba a asomar a la luz pública en España, Balaguer mantuvo un importante compromiso con ellas, haciendo de El Genio, un notable escaparate para su obra. Así fueron muchas las poetisas y narradoras que colaboraron en sus páginas, al tiempo que en sus diferentes secciones la publicación se hacía eco del estreno de obras de teatro o de la edición de libros escritos por mujeres. Y entre ellas, Carolina Coronado. Así, el 5 de enero de 1844, El Genio se hacía eco de los éxitos teatrales de la escritora de Almendralejo, y ese mismo año, el 27 de octubre, Carolina Coronado publicó en las páginas del semanario barcelonés ¡Ay de mí!, dedicado a su hermano Pedro.

Serenata y antología

Carmen Fernández-Daza reseña varios hechos más que demuestran el interés de Balaguer por la autora extremeña.

Así, el 5 de enero de 1845, El Genio publicaba el siguiente elogio de El Pensamiento, de Badajoz: Recomendamos a nuestros suscriptores la lectura del periódico literario y científico que sale en Badajoz, cuyo primer número tenemos a la vista. El papel y la impresión es de lo mejor que se publica y en cuanto a su parte literaria bastará decir que cuenta con las más acreditadas plumas; de las señoras Doña Robustiana Armiño, Dª Ángela Grassi, Dª Carolina Coronado, y de los señores D. Juan Martínez Villergas, D. Juan Guillén Buzarán, D. Francisco Cea, D. Víctor Balaguer, D. Gabino Tejado, D. Rafael González de la Cruz y otros muchos de acreditada nombradía. Su director, D. Pedro Coronado, es sujeto que se interesa vivamente por la literatura y gloria de su país y estamos persuadidos que nada perdonará para hacer de semejante publicación una de las mejores que de esta clase se publican en España.

Al día siguiente, 6 de enero de 1845, la asamblea de la Junta Directiva de la Sociedad Filomática de Barcelona, acordó, por unanimidad, nombrar socia corresponsal en Badajoz a Carolina Coronado. No hay que ser muy avispado –explica Fernández-Daza- para imaginar que la propuesta debió partir de Balaguer, miembro de aquella Sociedad que había nacido en 1839 con el fin de difundir los llamados “conocimientos útiles” y de la que también formaba parte Josefa Massanés. La escritora extremeña aceptó gustosa, y el 6 de febrero se incluyó en el orden del día el nombramiento oficial.

Otro ejemplo del interés y las buenas relaciones, es el hecho de que Balaguer encargara una serenata para agasajar a Carolina Coronado, con música de Narciso Call, que remitió al periódico El Pensamiento, apareciendo publicada el 4 de febrero de 1845.

Uno de los resultados más importantes de esta relación, según refleja Carmen Fernández-Daza en su obra, fue la edición de la primera antología de mujeres poetas del siglo XIX. Con el título El Pensil del Bello Sexo, se publicó por entregas en 1845, siendo gratuita para los suscriptores del semanario El Genio. Precisamente la escritora de Almendralejo encabezaba la relación de redactoras de la mencionada antología, en la publicidad que el propio semanario hacía de la misma, y que a continuación reproducimos.

PENSIL DEL BELLO SEXO redactada por doña Carolina Coronado, doña Amalia Fenollosa, doña Manuela Cambronero, doña Josefa Massanés, y doña Ángela Grassi, bajo la dirección de don Víctor Balaguer. Los que no sean suscritores al GENIO pagarán tres rs. por entrega.

Ver Post >
Pregón “catameño” en la nueva sede del Hogar Extremeño de Barcelona
img
Fco. Javier M. Romagueras | 05-10-2013 | 09:10| 0

De izquierda a derecha, Wenceslao Mohedas, Gregorio Benítez, Javier Romagueras, Carmen Arroyo, Juan Bravo y Prudencio Exojo

A lo largo de este semana han tenido lugar las fiestas patronales del Hogar Extremeño de Barcelona, en honor a la Virgen de Guadalupe. En esta ocasión me correspondió la responsabilidad de ser el primer catalán en pronunciar el pregón de las mismas, en un acto que tuvo lugar el sábado 28 de septiembre y que sirvió, además, de puesta de largo de la nueva sede del Hogar Extremeño de Barcelona, situado en la callé Ramón Albó, 72-74, en el barrio de Vilapiscina i Torre Llobeta, dentro del distrito de Nou Barris.

Pronunciando el pregón

El nuevo y coqueto local estaba abarrotado de personas que acudieron, tanto para conocer las nuevas instalaciones, como para asistir al pregón de sus fiestas patronales anuales. Allí pude conocer personalmente a muchos de los extremeños con los que he estado en contacto desde que arrancó la aventura de “Catalana con jamón”, en la plataforma digital del diario HOY. También sirvió de reencuentro con otros a los que ya conocía desde hace muchos años.

Desde este espacio quiero hacer público mi agradecimiento a quienes hicieron posible que yo fuera el pregonero de las fiestas, siendo el primer catalán, o mejor dicho catameño, que ha ostentado dicho honor. Entre ellos tengo que destacar a Wenceslao Mohedas, vocal de cultura del hogar, que fue el primero en pensar en mí; y al presidente, Prudencio Exojo, que le apoyo en tal idea.

También debo mencionar expresamente a quienes me acompañaron en el desarrollo del acto: el director general de Política Social y Familia del Gobierno de Extremadura, Juan Bravo; el responsable de Relaciones con las Casas Regionales de la Generalitat de Catalunya, Xavier Cortés; y el presidente de la Federación de Asociaciones Extremeñas en Catalunya, Manuel Guerrero.

El acto contó con un magnífico conductor, el periodista de raíces extremeñas Gregorio Benítez, actual componente del equipo del programa “Julia en la onda”, de Onda Cero Radio.

Vista general del salón de actos del Hogar y de los asistentes al pregón

Como colofón al mismo, se contó con el cantautor Toni Poza, quien interpretó varios temas de su repertorio, siendo muy celebrados por el numeroso público asistente.

Salto a la modernidad

La apertura de la nueva sede del Hogar Extremeño de Barcelona, supone un salto al futuro para la entidad. Tras el abandono de la histórica, y recordada, sede de l’Avinguda del Portal de l’Àngel, en pleno cogollo de la ciudad; y unos años de transición en un local de la calle Diputació; el nuevo espacio supone una apuesta clara por la sostenibilidad y viabilidad del Hogar Extremeño de Barcelona. Un local en propiedad, de unas dimensiones modestas, pero práctico y funcional, abierto al entorno social del barrio en el que se ubica y dotado con todas las novedades técnicas y tecnológicas, además de una nutrida biblioteca, al servicio de los socios y de cualquier ciudadano que quiera utilizar sus servicios.

Dentro de esta apuesta por el futuro y la modernidad, sin olvidar la tradición y las raíces, pero sin quedarse anclados en ellas, se puede incluir también el resideño y actualización de la página web.

En la página de inicio de la misma se incluye el siguiente párrafo que sintetiza, bien a las claras, la filosofía que impulsa este nuevo tiempo en el Hogar Extremeño de Barcelona: A través de esta página web, pretendemos difundir y defender lo extremeño en su poliédrica o polifacética diversidad (cultura, folclore, gastronomía, deportes, etc.) relacionada con el Hogar y con Extremadura porque, a pesar de la distancia física o material, hay una proximidad emocional o sentimental hacia nuestra tierra de origen… Sin renunciar a nuestras profundas y arraigadas raíces extremeñas, no renunciamos a la apertura hacia la lengua y la cultura de la tierra de acogida, Cataluña, a la que estamos agradecidos.

Espero que esta línea, coincidente con el ánimo que empuja a “Catalana con jamón”, nos permita, a unos y a otros, seguir teniendo puentes de convivencia e interrelación, de mestizaje cultural, entre Extremadura y Catalunya, entre catalanes y extremeños.

 

Ver Post >
Corcho extremeño, “saber hacer” catalán y capital inglés
img
Fco. Javier M. Romagueras | 26-08-2013 | 07:06| 0

Francisco Manuel Parejo Moruno (Don Benito, 1975), es doctor en Economía Aplicada y profesor de Historia Económica en la Universidad de Extremadura. Estudioso del sector del corcho, dice que la sociedad extremeña no es consciente de su importancia económica y social para la región. Actualmente está desarrollando una investigación conjunta sobre los orígenes de la industria corchera en Extremadura, que le está permitiendo constatar la importante transmisión de conocimiento técnico, de saber hacer, de los artesanos taponeros catalanes que emigraron a nuestra región, Andalucía y Portugal.

Francisco Manuel Parejo

¿A qué se debe su interés por el sector del corcho?  Desde siempre me ha fascinado la dehesa, y todos los recursos y aprovechamientos vinculados a la misma, el corchero entre ellos. Sin embargo, mi acercamiento profesional al negocio corchero se debe al profesor Santiago Zapata Blanco, ya desaparecido. Él fue quien me propuso hacer una tesis doctoral sobre las actividades corcheras y quien me introdujo en la investigación económica de este recurso natural, en la que él sigue siendo uno de los grandes referentes mundiales.

¿Con qué expectativas surge la investigación sobre los orígenes de la industria corchera en Extremadura, en la que está implicado en estos momentos? Lo que se pretende es situar a Extremadura y a su industria corchera en el mapa de la investigación económica. Hasta ahora, los esfuerzos de los investigadores se han invertido en el análisis de las industrias corcheras de Portugal y Cataluña, que son (y han sido tradicionalmente) las hegemónicas en el negocio mundial. Esto ha supuesto un descuido notable en el análisis de las actividades corcheras de regiones como Extremadura o Andalucía, que algunos investigadores estamos intentando superar mediante el estudio de la industria corchera y de los flujos comerciales de productos corcheros realizados por éstas. Es por ello que ahora estamos iniciando esta línea de trabajo.

¿Cuál es el horizonte temporal de la misma? La investigación arranca hacia 1838, momento en que hemos fechado la aparición de la industria corchera extremeña (en Alburquerque), y se extiende hasta la actualidad. La fabricación del corcho ya existía en Cataluña desde un siglo antes (el primer taller corchero catalán data de 1735, en Tossa de Mar). Precisamente, fueron los corcheros catalanes los que, necesitados de corcho (por ser escaso el catalán), comenzaron a viajar a las regiones del suroeste español en la década de 1830, en busca del corcho extremeño y andaluz. Rápidamente, los apellidos catalanes se extendieron por las comarcas corcheras del suroeste, arrendando fincas de alcornocal, pero también poniendo en funcionamiento las primeras fábricas de estas regiones. Se puede afirmar rotundamente que por la industria corchera extremeña corre sangre catalana, y lo mismo se puede decir con la industria corchera portuguesa, donde la participación catalana también fue determinante. Obviamente, las relaciones comerciales y personales vinculadas al ámbito corchero entre catalanes y extremeños se han mantenido en el tiempo, y siguen hoy muy vivas.

Taponeros catalanes emigrantes

Taponero. www.masmolla.com

¿A fecha de hoy, la investigación ha arrojado algún resultado que le haya sorprendido o modificado sus planteamientos iniciales sobre el nacimiento del sector corchero en Extremadura? Aunque el estado de la investigación es aún inicial, hemos podido constatar varios aspectos de interés. Uno de ellos es la enorme semejanza que hubo en el origen de la fabricación corchera en Extremadura, Andalucía y Portugal, impulsada en los tres casos por el saber hacer catalán y por el capital inglés. Otro aspecto de interés es, precisamente, el haber constatado la existencia de fábricas corcheras en Extremadura en la década de 1830,  años antes de la fecha que tradicionalmente se admitía como el inicio de la industria del corcho en la región: 1845. También estamos constatando el vigoroso proceso migratorio que llevó a cientos de familias catalanas, básicamente de las comarcas del Ampurdán y La Selva,  a emigrar a las regiones del suroeste español, para trabajar en las primeras fábricas extremeñas y andaluzas. Fue a partir del primer tercio del siglo XIX, cuando las dificultades de las fábricas catalanas coincidieron con la naciente industria corchera del suroeste. Nos parece un episodio social de máximo interés, más allá de lo puramente económico.

Los primeros resultados de la investigación se presentaron el año pasado en Cáceres, en el congreso “Extremadura hacia la contemporaneidad”, y se han publicado en el primer número de 2013 de la Revista de Estudios Extremeños, que edita la Diputación de Badajoz. De la lectura del mismo ¿parece concluirse que pese a la influencia catalana, los que cortaban el bacalao, por no decir el corcho, fueron los ingleses? Efectivamente, en dicho trabajo hemos incidido en la importancia del capital inglés. Fueron los ingleses los socios capitalistas de los primeros proyectos corcheros, y así ocurrió también en el Alentejo portugués. Sin embargo, la importancia de los operarios catalanes fue también determinante. De hecho, ellos fueron los transmisores del saber hacer en la fabricación artesanal de tapones de corcho, actividad productiva tremendamente cualificada. No hubo fábrica creada en Andalucía o Extremadura en el siglo XIX, que no contara con maestros taponeros catalanes, capaces de hacer los mejores tapones del mundo.

Es decir que muchos de los catalanes que vinieron no fueron precisamente los industriales o los empresarios, sino los propios operarios y técnicos, que tuvieron que emigrar  para proseguir un trabajo que ya no podían hacer en Girona. Así es. El fuerte desarrollo del mercado vinícola desde finales del siglo XVIII tiró fuerte de la demanda de tapones. En poco tiempo, el corcho de los alcornoques catalanes se tornó en insuficiente para atender a las necesidades de la fabricación. Muchas fábricas gerundenses tuvieron problemas para trabajar por falta de suministro de materia prima, y muchos operarios perdieron su trabajo. En ese momento, las oportunidades que ofrecían las nuevas fábricas del suroeste peninsular, donde había corcho abundante, fueron el salvavidas económico y laboral para estos operarios y taponeros catalanes ¡Qué proceso, el migratorio! Buscando un porvenir para sus familias, los corcheros catalanes dieron un impulso determinante a la fabricación extremeña. La iniciaron.

Reto extremeño: el producto terminado

¿Cuál es la situación actual del sector corchero extremeño? Durante casi dos siglos, Extremadura se ha caracterizado por su carácter subsidiario respecto a las industrias catalana y portuguesa, es decir, por proporcionarle a éstas la materia prima o, en el mejor de los casos, el corcho preparado (producto semielaborado) necesarios para la fabricación. Esta dudosa contribución es un mal endémico de la fabricación extremeña en otros sectores también. No obstante, es cierto que en las dos últimas décadas ha aumentado el valor añadido de los productos corcheros fabricados en Extremadura. Pero también lo es que el tejido productivo extremeño sigue siendo eminentemente preparador. Esto último constituye un riesgo importante que la administración regional y los empresarios deben valorar. Y es que algunas tendencias actuales del negocio en el mundo invitan a pensar en la inminencia de cambios importantes que afectarán directamente a esta rama industrial del negocio, la preparadora. Urgen, por tanto, que se tomen medidas para reducir los riesgos de desaparición de una de nuestras industrias más representativas y tradicionales. El reto, la fabricación del producto terminado.

¿La sociedad extremeña conoce y valora lo suficiente un producto único como el corcho? Me temo que no. Y en mi opinión,  no habría mejor promoción para el sector en España (y en Extremadura) que la difusión del conocimiento relativo al corcho, en aspectos como su capacidad de absorción de CO2 (frente a la fabricación de tapones sintéticos), la relevancia de los aprovechamientos corcheros en la fijación de la población rural, el carácter intensivo en trabajo que aún sigue teniendo la industria corchera (generación de empleo), etc…

Al margen de la derivada del estudio del sector corchero, ¿tiene alguna otra relación con Catalunya? Viajo con relativa frecuencia a Cataluña. De hecho, buena parte de mi investigación corchera se ha fundamentado en la documentación que he consultado en el archivo del Museu del Suro de Palafrugell (Gerona). Allí he hecho grandes amigos, muchos de ellos también investigadores del corcho. En el plano personal, buena parte de mi familia materna, mi madre incluida, fueron emigrantes extremeños en Cataluña. Allí fueron en busca de un porvenir que se les negó en Extremadura, y allí siguen viviendo hoy algunos de mis tíos y primos, en Vic (Barcelona), catalanes, ya, estos últimos.

Ver Post >
Juan Moreno Aragoneses, un “mestre de català” peleño que podría haber sido un señor feudal
img
Fco. Javier M. Romagueras | 22-07-2013 | 05:33| 0

Maqueta del Monasterio de Guadalupe realizada por Juan Moreno

Nacido en 1947 en la localidad de Navalvillar de Pela (Badajoz), Juan Moreno Aragoneses es una persona interesada y practicante de una amplia variedad de disciplinas, desde la pintura a la escultura, pasando por la poesía, el ajedrez, la numismática, las maquetas o la divulgación histórica. Amante de los castillos cree que, de existir la reencarnación, en otra vida habría sido un señor feudal. Desde 1971 reside en el barrio de La Salut de Badalona, habiendo dedicado casi toda su vida profesional a la educación, entre otras cosas como Mestre de català.

Su primer contacto con Cataluña se produce en el verano de 1970,  como guía de turismo con la empresa “Puente Cultural”, en un hotel de Salou. De allí se trasladó, también como guía, a Lisboa.  Regresé a Barcelona por vacaciones –nos explica- para ver a mi novia Carmen –su actual esposa-, que también había ido a la Ciudad Condal de visita, pero se había quedado ya trabajando. Como en esta época cambió el sistema de enseñanza, salían a diario ofertas de trabajo para maestros titulados, por lo que, atendiendo una de estas, se me ofreció la subdirección de un centro de enseñanza en Badalona y, a pesar de encontrarme muy a gusto en Lisboa, acepté el cargo.

Juan Moreno Aragoneses, con una de sus obras

A partir del curso escolar 1971-72 ejerció en Badalona como subdirector del Colegio Albert hasta 1975 y como director hasta 1995. Ese año, debido a la crisis de natalidad, cerró el centro, por lo que al curso siguiente  me trasladé al Colegio San José Obrero de L’Hospitalet, del que fue secretario y subdirector hasta su jubilación en 2012.

Comprobamos que durante más de cuarenta años la vida profesional de Juan Moreno Aragoneses ha estado ligada, casi siempre, al ámbito pedagógico, al mundo de la enseñanza. Empezó como interino en 1967, en una escuela unitaria de Obando, pedanía de Navalvillar de Pela. Mi vocación –dice Juan-, posiblemente vinculada al tiempo libre que me dejaba para dedicarme a mis otras aficiones, ha sido la enseñanza y, salvo el pequeño periodo de la milicia forzosa y el de guía de turismo en Portugal, a ella he dedicado  mi vida laboral. He asistido a todo tipo de cambios y más aquí en Cataluña, donde se me presentó la disyuntiva de aceptar el catalán como lengua vehicular  o regresar de nuevo a mi tierra y retomar mi interinidad en un pueblo, como hicieron un gran número de mis compañeros. Pero yo, decidido por mis hijos a seguir en Cataluña, obtuve el título de “Mestre de català”.  No sin problemas,  comencé a redactar, como secretario, toda la documentación del centro en el idioma autóctono que, voluntariamente aceptado, y siempre pronunciado con el acento extremeño, forma ya parte de mi bagaje cultural. Como anécdota relacionada con ese acento, nos cuenta que realizando la  matriculación de un alumno en el colegio, lógicamente hablando en catalán, la madre del niño, que era de Villanueva de la Serena, me dijo: perdone, ¿es usted extremeño?

Historias peleñas

Interesado, como ya queda dicho, por multitud de disciplinas, Juan Moreno Aragoneses confiesa que mi aliciente como persona es la curiosidad, y mi defecto que, una vez satisfecha ésta, abandono toda relación con lo aprendido y comienzo una nueva aventura, con lo que nunca puedo llegar al dominio puntual de una disciplina.

Pese a esta aseveración, siente una especial predilección por la investigación histórica, que justifica precisamente en el hecho de que nadie supo responderme las preguntas que, como curioso empedernido, hacía sobre la fundación, historia y evolución de mi pueblo natal, Navalvillar de Pela.  Nunca ha perdido esa atracción por la historia peleña. Mi principal relación socio-cultural con Navalvillar de Pela –comenta-, menor de la que yo desearía, es la de pertenecer a la asociación “Peñuelas Llanas”, que me honro en presidir y de la que fui cofundador con otro grupo de maestros y amigos. El objetivo de la misma es realizar investigaciones y mantener vivas las tradiciones del pueblo peleño, colaborando así con las actividades de la Universidad Popular de Navalvillar de Pela.

Dibujo a plumilla de parte de la ciudad antigua de Cáceres

Sus estudios e interés por la historia peleña, se han visto reconocidos en diversas ocasiones, como en 1993, en el que recibió el Primer Premio OPAS (Órgano de Patrocinio y Acción Social), otorgado por la investigación y divulgación de la historia y tradiciones populares de Navalvillar de Pela; o en 2009, con el  Diploma y premio del Centro de Desarrollo Rural de Extremadura, otorgado por la Mejor Labor Cultural en la Comarca de la Siberia. En la actualidad está terminando un nuevo libro, cuyo título es Historia de Pela y crónica de Navalvillar, en el que sigue profundizando en la investigación histórica sobre su pueblo natal.

Pasión por los castillos

Pero su actividad no se ha circunscrito a su localidad natal, sino que es autor de otros volúmenes que hacen referencia a Extremadura en su conjunto, como Mi ruta por 107 castillos extremeños, publicado conjuntamente por la diputaciones de Cáceres y Badajoz en 2006; o Breviario histórico por 225 cenobios extremeños, editado en 2010 por la diputación pacense.

Son precisamente los primeros, los castillos, por los que siente una atracción especial. Pienso que si creyera en la reencarnación, yo fui en la otra vida señor feudal, ya que en los castillos me encuentro como en mi propia casa, conociendo sus estructuras, defensas, dependencias, etc., hasta el punto que ya de bien pequeño, con 6 ó 7 años, los  construía de corcha para jugar con los amigos. Como anécdota cuenta que una vez que visitó la localidad almeriense de Vélez Blanco, con motivo de una boda, iba explicando a los amigos las partes del castillo, hasta que acabó rodeado por todos los turistas que había allí, teniendo que hacerles entender que él no era el guía oficial.

Juan piensa que en Extremadura poseemos de ellos un patrimonio envidiable: dos alcazabas de las más grandes de España, bastiones señoriales perfectamente conservados, Alburquerque, Las Seguras, Las Herguijuelas,…, roqueros como el de Puebla, con unas vistas impresionantes sobre las aguas embalsadas del Zújar y el Guadiana. Para mí, todo este patrimonio, turísticamente hablando, está  desaprovechado, tanto por los propios extremeños, ya que muchos no conocen su propia tierra, como en la promoción que de ellos se hace en otras autonomías o en el extranjero.

Acabamos la conversación con Juan Moreno Aragoneses hablando de uno de sus sueños sin cumplir: Mi proyecto pendiente es terminar el recortable de la maqueta del Monasterio de Guadalupe, ya que son diez años de trabajo y tan sólo me falta escribir las instrucciones de montaje de las cerca de mil piezas de que consta. Pero la verdad es que como yo ya la he visto terminada, para esto de los detalles engorrosos soy un verdadero desastre.

Ver Post >
Prudencio Exojo, un correcaminos empeñado en dinamizar el Hogar Extremeño de Barcelona
img
Fco. Javier M. Romagueras | 08-07-2013 | 06:01| 0

De "ferrarista" riguroso, en los boxes de un GP de Formula 1

Empresario de éxito forjado a sí mismo, amante de los coches, viajero impenitente, interesado por las nuevas tecnologías y cuanto ocurre a su alrededor en estos convulsos tiempos que vivimos;  Prudencio Exojo, natural de Villanueva de la Serena, es desde hace casi tres años el presidente del Hogar Extremeño de Barcelona. Su gran objetivo en estos momentos es culminar el traslado, en el próximo otoño, a la nueva sede en propiedad del Hogar, en el barrio barcelonés de Horta, y convertirlo en un auténtico dinamizador cultural, para los extremeños y para todos los vecinos de la zona.

Nos citamos en Mérida, con motivo de uno de sus múltiples viajes profesionales por toda la geografía española. Hago unos 3.000 kilómetros semanales –explica Prudencio­-, siempre en coche. Lo prefiero. Mis clientes no suelen estar en las grandes ciudades, por lo que me da una libertad y facilidad de movimientos que de otra forma no tendría.

Junto con su esposa Araceli, nacida en la pequeña localidad zaragozana de Alarba, al sur de Calatayud; a la que conoció de muy joven en Barcelona, desgranamos algunos de los aspectos más destacados de su vida, personal, profesional y, ahora también, institucional, como presidente del Hogar Extremeño de Barcelona.

Prudencio Exojo en Mérida

Prudencio quiere dejar bien claro que ni estoy desempleado, ni  jubilado, ni me sobra el tiempo libre, condiciones que parecerían idóneas para estar en el movimiento asociativo. Si estoy como presidente del Hogar Extremeño de Barcelona es porque en 2010 un grupo de personas del centro, entre ellas la actual vicepresidenta Carmen Arroyo, me lo pidieron ante el difícil momento que se vivía. Yo soy socio hace unos 34 o 35 años, pero nunca me había implicado excesivamente. Coincidió la renuncia del anterior presidente por motivos de salud y una complicada situación económica, en la que se iba subsistiendo gracias a lo que se había obtenido por dejar nuestra histórica sede del Portal de l’Àngel, en pleno centro histórico de Barcelona, a cuatro pasos de la catedral. Pero año a año se iba generando un déficit que amenazaba con dejarnos sin recursos en muy poco tiempo, porque las cuotas de los socios aportaban, aproximadamente, una cuarta parte de los gastos de explotación fijos del Hogar.

Tras una primera intentona que rechazó, al final le convencieron apelando a su vena sensible como extremeño y así fue como dio el paso.

NUEVO HOGAR

A partir de ahí, su objetivo ha sido sanear la entidad y darle garantías de futuro mediante la disposición de un patrimonio propio que le de viabilidad. Aprovechando la crisis han adquirido a buen precio un local en Horta. Se trata de un espacio modesto, pero que se va a equipar con todos los avances tecnológicos necesarios, insonorizado, con un diseño moderno que lo haga agradable, y que sea funcional para el desarrollo de todo tipo de actividades.

Queremos –añade Prudencio- que sea un local abierto a la calle, que pueda ser utilizado por cualquier persona, colectivo o entidad que esté interesado. Tiene que ser un centro de potenciación y dinamización de las culturas extremeña y catalana, insertado en la vida social del entorno, a disposición de cualquier extremeño que lo pueda necesitar, etc. A todos se nos llena la boca diciendo que nos gusta la cultura y que queremos potenciarla, pero después somos reacios a participar. Pues bien, nuestra intención es que esa participación sea efectiva. Habrá ciclos de conferencias sobre múltiples aspectos de la vida cotidiana que pueden ser de utilidad para la gente, desde temas de salud, de seguridad en el hogar, de protección civil, gastronomía, etc. También queremos impartir, una vez a la semana, clases de catalán. Y, por supuesto, potenciar nuestra actividad estrella, el Aula Literaria, que todos los jueves reúne a rapsodas que recitan a poetas extremeños, catalanes y del resto de España.

Una de las cosas que más sorprende a Prudencio, en relación al movimiento asociativo extremeño en Catalunya, es la atomización y dispersión. Sólo alrededor de Barcelona existen aproximadamente 18 entidades extremeñas. Sin ánimo de molestar a nadie, piensa que esta dispersión les hace perder fuerza y a lo mejor no poder acometer iniciativas más ambiciosas. Cree que igual sería bueno concentrar esfuerzos en un gran centro extremeño en Catalunya, potente y con más capacidad para hacer cosas. En cualquier caso él ofrece la sede del nuevo local del Hogar Extremeño de Barcelona para cualquier entidad, colectivo o asociación extremeña que, en estos momentos de dificultad, pueda necesitarlo para llevar a cabo sus actividades.

El interior de un coche es uno de los hábitats naturales de Prudencio Exojo

EL RETORNO DEL SERÓN

Prudencio se fue de su Villanueva de la Serena natal a los 11 años. Lo recuerdo como un momento duro para mi familia –nos aclara-. La cosa debía estar tan precaria económicamente ese 1964, que mis padres, a mediados de abril, me arrancan como quien dice del pueblo y ni tan siquiera me dejan terminar el 2º de bachillerato que estaba cursando en el Instituto de Villanueva. No pude ni hacer el examen correspondiente. Eso supuso perder los dos años de bachillerato y tener que comenzar de cero en septiembre en Barcelona. Allí nos acogieron a mis padres y a mí, en casa de mi hermana Juani y de mi cuñado. Como crio y adolescente vivo la Barcelona de los grandes flujos migratorios de los años 60. Empiezo a trabajar muy joven, con 14 años, compaginándolo con los estudios.

A los 18 años conoció a Araceli, su mujer. Este hecho, unido a que ambos tenían unos padres mayores, y que tampoco les unía una gran relación con sus familias en los pueblos, hizo que en ningún momento tuvieran una sensación de arraigo respecto a su tierra natal. Estuve once o doce años sin volver por Villanueva de la Serena. Después sí, regresé un par o tres de días, no recuerdo bien, y poco más. Alguna ocasión pasaba cerca, veía que era mi pueblo, pero no sentía nada especial.

Esto fue así hasta que su esposa, Araceli, emulando a Paco Lobatón, se empeñó en que Prudencio recuperase la vinculación con Villanueva de la Serena. Cuando cumplí 50 años-nos cuenta- mi esposa Araceli localizó a varios de aquellos amigos que había tenido en mi infancia, entre los 5 y los 11 años. Ha sido el mejor regalo de cumpleaños que me han hecho en mi vida. De esos cuatro o cinco amigos reencontrados, hay dos en especial con los que se consolida la amistad y hoy tenemos una gran relación. Uno de ellos es Boni Casillas, que por aquél entonces residía en el norte de Alemania, adonde me fui a verle, y con el hoy en día sigo coincidiendo, de vez en cuando, en Alicante, que es donde vive ahora jubilado. El otro es Joaquín Hidalgo, que representa el verdadero reencuentro con mi infancia. Él es mi anclaje con mi pueblo y es mi punto de referencia siempre que vengo, aunque sólo sea para pasar un rato y tomar un café en medio de uno de mis viajes.

A partir de ahí ha sido cuando ya ha entrado en contacto con algunas personas más de Extremadura, como el alcalde de Villanueva, Miguel Ángel Gallardo, que aceptó con mucha amabilidad ser pregonero en las fiestas del Hogar; el presidente de la Diputación de Badajoz, Valentín Cortés Cabanillas, institución que les concede una pequeña, pero valiosa, ayuda; y el Director General de Política Social y Familia del Gobierno de Extremadura, Juan Bravo, que también está prestando un inestimable apoyo al Hogar.

DEL 1430 AL FERRARI

La vida de Prudencio está ligada al mundo del motor. No sólo por los miles de kilómetros que hace semana tras semana, sino porque ha sido su pasión y forma parte de su perfil profesional. Desde su oficina administrativa Cartella, S.L., se dedica desde 1982, entre otras cosas, a todo tipo de gestiones relacionadas con la legalización de vehículos industriales, apartado del que se ocupa él personalmente y que es la que le lleva a visitar personalmente a sus clientes, para conocerlos y transmitirles confianza. No son trámites sencillos, ni baratos, y por eso es importante generar esa corriente de confianza.

A modo de ejemplo explica que entre 2003 y 2004 se produjo una fiebre de importación de turismos norteamericanos. Se puso en contacto con nosotros una empresa canadiense, que quería que fuésemos sus colaboradores aquí en España. Necesitaba saber quiénes eran y cómo trabajaban, por lo que le dije a mi mujer que cogíamos un vuelo y nos plantamos en Montreal para conocerlos. Necesito saber con quién trabajo y que haya confianza.

Pero la pasión por los coches, estuvo a punto de llevarle al mundo de la competición. Cuando era joven, todo lo que ganaba lo invertía en coches. Como Araceli trabajaba sábados y domingos, yo iba a buscarla en coche, un SEAT 1430 que tenía preparado para competir. Iba a adquirir la equipación para participar en pruebas de subidas en cuesta, muy populares en aquella época en Barcelona, como las del Montseny o la Rabasada. Pero, en aquél momento, tanto mi madre, como Araceli, absolutamente compungidas, me hicieron ver los peligros de mi aventura y desistí. Desde entonces, cuando he podido, he tenido coches de alta gama, como dos Porsche, un Bentley o, lo que para mí ha sido el gran reto, un Ferrari F-430 Monza Spider.

Al hilo de este último vehículo, la anécdota fue que en 2006, tras dos años de espera,  atendiendo los plazos mínimos de entrega, prácticamente embalado, lo montó en un camión y lo trasladó hasta Villanueva de la Serena, en cumplimiento de la promesa y el compromiso verbal de enseñárselo que le había hecho a su amigo de la infancia, Joaquín Hidalgo. Incluso fueron con el coche a recoger al hijo de éste al instituto, causando el lógico revuelo.

Ahora Prudencio aspira a poner la misma pasión en la renovación del Hogar Extremeño de Barcelona y seguir profundizando, y compartiendo, el conocimiento de Extremadura.

Ver Post >
Las Tres Encinas, del corazón de Las Hurdes al Eixample de Barcelona
img
Fco. Javier M. Romagueras | 01-07-2013 | 07:11| 0

Si uno se toma la molestia de poner Las Tres Encinas en Google, aparece un buen número de reseñas de este restaurante de reminiscencias extremeñas situado en el barrio de l’Esquerra de l’Eixample de la ciudad de Barcelona. En todas ellas se destacan como aspectos fundamentales el trato amable, familiar y cuidadoso, y la cocina de mercado que ofrecen a sus clientes. Sus propietarios, Salvador Rodríguez Martín y Honorio Martín Martín, cuñados, naturales de la pedanía hurdana de La Huetre, llevan toda la vida dedicados a la restauración y así esperan seguir hasta que se jubilen.

Salva, a la izquierda, y Honorio, a la derecha, frente a la barra de su establecimiento

Me reciben en su acogedor establecimiento de la Avinguda de Roma, 153, donde unos días antes había tenido la oportunidad de conocerles y degustar unos platos bien hechos, enjundiosos, en los que destaca la calidad de la materia prima y la falta de artificios.

La impronta extremeña está presente en su cocina, sobre todo en las magníficas chacinas y, por encima de cualquier otra, la gran estrella: el jamón ibérico de bellota. Según confiesa Salva, hemos puesto mucho empeño en defender el jamón. Al año podemos servir entre 400 y 500 piezas.

La trayectoria profesional de estos dos cuñados no es fruto de la casualidad, sino del aprendizaje práctico del oficio, en el que llevan desde jóvenes, habiendo recorrido hoteles y restaurantes de buena parte de España, pero sobre todo de Vitoria y San Sebastián.

El primero en venir a tierras catalanas, con 15 años, fue Honorio. Durante casi 8 años estuvo trabajando, y aprendiendo, en el emblemático Restaurante Hispania, regentado por las hermanas Paquita y Lolita Rexach en la localidad costera de Arenys de Mar, en la comarca barcelonesa de El Maresme. La influencia de esos años de formación se manifiesta en algunos platos de la carta de Las Tres Encinas, como son los guisantes de Llavaneres.

Salvador llegó un poco más tarde, en 1979, con 22 años. Cuando vino para ver a su novia, la hermana de Honorio, lo hizo por 6 meses. Entre otras cosas porque en aquél momento tenía apalabrado un local en la localidad salmantina de Ciudad Rodrigo. El caso es que Honorio le convenció para que se quedase en Barcelona y, como se suele decir, hasta hoy. El primer trabajo de Salva en la Ciudad Condal fue en un restaurante propiedad del ex – seleccionador nacional de fútbol, Domingo Balmanya.

Honorio

No fue hasta 1985 cuando ambos cuñados deciden liarse la manta a la cabeza y hacerse dueños de su propio establecimiento. Toman las riendas de un histórico venido a menos, el restaurante Rive Gauche, y lo sacan a flote. Entre 1985 y 1992 fueron años buenísimos, reconocen.

En 2001 dan un paso más y ponen en marcha Las Tres Encinas. Durante dos años estuvimos simultaneando ambos establecimientos –explican- pero tuvimos algunas malas experiencias con el personal y vimos que no podíamos estar a dos bandas, por lo que optamos por seguir con el proyecto que habíamos iniciado desde cero.

Clientela familiar

Las Tres Encinas ocupa un local de 380 m2, en el que pueden atender hasta 130 comensales. Aparte de ellos dos, cuentan con una plantilla fija de 7 personas, a las que califican como trabajadores maravillosos.

Dentro de lo que cabe, están soportando bien la crisis gracias a que tienen una clientela familiar y muy fiel. Es el clásico lugar al que suelen acudir viernes y sábados las familias con cualquier excusa, posiblemente con la simple de pasar un buen rato degustando la buena cocina que les ofrecen Salva y Honorio.

Salva

Durante el resto de la semana –comentan­- la cosa ha bajado, porque el perfil de sus clientes era el de personas de negocio de nivel medio, y ahora mismo estos no andan muy boyantes que digamos. Pese a todo nos mantenemos y no nos podemos quejar. Hemos hecho una bajada de casi un 25% en nuestros precios y hemos diversificado también la oferta, sobre todo por las noches, de tal modo que la gente pueda venir, por ejemplo, a tomarse una copa tranquila.

Con todo, su gran baza es la calidad de los productos que ofrecen. Es el propio Honorio quien hace la compra de los pescados y de las carnes en ese templo de la gastronomía que es el Mercat de La Boquería

. Y en opinión de Salva, es muy riguroso. Aquí no servimos ni un solo entrecot que no haya recibido el visto bueno de Honorio, nos recalca.

La idea que ronda sus cabezas es la de aguantar hasta que les llegue el momento de la jubilación y después dejarlo. Aunque les gusta mucho su tierra, y también a sus hijos, y si pueden procuran ir todos los años unos días, tienen decidido que no volverán. Están muy a gusto en Catalunya. Como señala Salva, aquí vives y te dejan vivir. He recorrido toda España y donde mejor me encuentro es aquí.

Recuerdan con curiosidad imágenes de su infancia en La Huetre y Casares de las Hurdes, como la llegada de luz eléctrica cuando Salva y Honorio tenían 7 y 5 años respectivamente, o el agua corriente y la carretera, siete años después. También dejan aflorar sus sentimientos cuando rememoran y desgranan la belleza paisajística de su comarca, esa naturaleza casi salvaje de la que disfrutan cada vez que van. Pero, finalmente, con una sonrisa campechana y cómplice, reconocen que ahora su mundo es otro y está aquí, en Barcelona.

Ver Post >
“El Rincón Extremeño”, un pedazo de Extremadura en las ondas radiofónicas de Catalunya
img
Fco. Javier M. Romagueras | 11-06-2013 | 11:04| 0

Tiny Gragera, en acción durante su programa diario "El Asfalto".

Desde 1997, todos los sábados por la mañana un pedacito de Extremadura se cuela en el panorama radiofónico de Catalunya. Se trata del programa El Rincón Extremeño, que dirige y presenta Agustín Gragera Llopis, Tiny para los amigos, un barcelonés con ascendientes de Aceuchal. De sus 20 ó 25 minutos al inicio, se ha pasado a las 3 horas actuales, en las que con un amplio equipo de colaboradores en la propia Extremadura, acercan múltiples aspectos de la realidad extremeña a la audiencia de Barcelona y de sus alrededores, a través de las ondas de Radio Unión Catalunya, tanto por F.M., como por internet.

Fundada en 1982 por Mario Fernández, como Radio Fono Taxi, la emisora adquirió su nombre actual, Radio Unión Catalunya, tras su reapertura en 1997. Ocupa la séptima planta de un edificio en la calle Almogàvers de Barcelona, en una zona que se ha revitalizado por su apertura al mar a través de la Villa Olímpica y por su dotación de nuevos equipamientos, como el cercano Teatre Nacional de Catalunya o una de las sedes de la Universitat Pompeu Fabra, en las traseras del Zoo de Barcelona.

Es aquí donde con toda amabilidad me recibe Tiny Gragera, un rato antes de comenzar el programa que pone en antena todas las tardes, de lunes a viernes, entre las 18 y las 21 horas: El Asfalto.

Tiny nació en Barcelona ciudad, el 22 de agosto de 1955. Su familia era originaria de la localidad pacense de Aceuchal. Tanto su padre, Agustín Gragera Muñoz, como su tío, el poeta José Gragera Muñoz, fueron miembros muy activos del Hogar Extremeño de Barcelona. Y es por ahí donde comienza la vinculación más directa de Tiny con la tierra de sus progenitores. A los 15 años-me explica- me incorporé al equipo de fútbol del Hogar Extremeño de Barcelona. Ese fue el primer paso y,  a partir de ahí, he estado cerca de 30 años relacionado con el hogar, formando parte de diversas directivas y colaborando en su actividad.

Los lazos con Extremadura también los mantiene a través del matrimonio, ya que su mujer es natural de Corte de Peleas, también muy cerca de Aceuchal, a donde suelen ir de visita por lo menos una vez al año, siempre que pueden.

En la puerta del estudio de Radio Unión Catalunya.

Profesionalmente Tiny entró en los años 70 como administrativo en los Laboratorios Inibsa, dedicados a productos farmacéutico-sanitarios, primero en Barcelona y desde 1978 en la localidad de Lliçà de Vall. Durante 35 años Tiny trabajó en esta empresa, llegando a hacer las funciones de lo que hoy sería un director de logística. Fue así hasta que en 2005, fruto de uno de los múltiples ajustes laborales impulsados en España, se encontró en paro, en casa con 50 años y demasiado tiempo disponible. Sus dos hijas y su hijo ya eran mayores y no necesitaban tantas atenciones, como cuando al mediodía se cruzaba poco menos que en la calle con su mujer y hacían cambio de turno para atenderles: cada día me levantaba a las cinco y media de la mañana, para coger el autobús que nos llevaba hasta la fábrica. Hacia las tres de la tarde te traían de vuelta y yo solía cruzarme por la calle con mi mujer, porque ella trabajaba de tarde. Hacíamos el intercambio de niños y ya me quedaba con ellos, jugaba, les ayudaba con los deberes, etc.

 LA RADIO: TABLA DE SALVACIÓN

Tiny ya llevaba tiempo colaborando con la radio. En 1997, tras la reapertura de la emisora bajo su actual denominación de Radio Unión Catalunya, desde el Hogar Extremeño de Barcelona le invitaron a participar en un pequeño espacio que la radio les brindaba los sábados por la mañana para hablar de actividades, recetas, deportes, lecturas de poesías, etc. Tiny accedió y así comenzó una andadura que le ha traído hasta nuestros días.

Lo que inicialmente era una breve ventana de 20 ó 25 minutos, inserta en otro programa, fue adquiriendo vida y dimensiones propias, pasando ya a finales de 1997 a tener nombre propio, El Rincón Extremeño, y ampliar su duración hasta la hora. En 2000 se amplió a 2 horas y desde julio de 2009 ocupa las tres horas actuales, los sábados de 9 a 12 de la mañana.

Esta experiencia radiofónica es la que le sirvió de tabla de salvación al prejubilarse. La radio –asegura- me ha servido para no quedarme en casa comiéndome el coco. Como Mario Fernández y yo nos conocíamos desde hacía muchos años, me ofreció la posibilidad de ampliar nuestra colaboración y que me hiciera cargo de un programa diario. Y así fue. Todos los días, de lunes a viernes, de 18 a 21 horas, hago un programa de música, entrevistas y contenidos varios que se llama El Asfalto. Lo hago de forma totalmente desinteresada, pero me permite mantenerme activo y haciendo algo que me gusta. Las mañanas las dedico a todas las gestiones que conlleva el programa, subirlo a internet, organizar las entrevistas, hacer llamadas, etc. Y por la tardes, durante tres horas estoy en antena.

Sin embargo, por lo que es más conocido y reconocido, y lo que a otro nivel también le reporta más satisfacciones, es por El Rincón Extremeño, que se emite todos los sábados en directo, de 9 a 12 horas, y que también se puede seguir a través de internet y Facebook.

Actualmente el programa cuenta con un importante número de colaboradores que participan semanalmente desde Extremadura. Tiny no quiere dejarse a nadie en el tintero y por ello desgrana pormenorizadamente las secciones y protagonistas del mismo. La primera hora, de 9 a 10 –indica-, la llevamos entre Mª Ángeles Moreno, que es de Barcarrota, y yo. Dedicamos la hora a las noticias de actualidad sobre la región, la explicación de algún cuento o leyenda por su parte, alguna receta típica extremeña, la descripción de alguna ruta, etc. Posteriormente, de 10 a 10.30 horas, contamos con la colaboración del antropólogo cacereño Manuel Trinidad Martín, con la sección “Voz de mi tierra”, en la que se divulgan diferentes aspectos sobre la cultura extremeña. Tras él, interviene desde Valdelacalzad, Ismael Carmona García, profesor de latín y griego Presidente del Órgano de Seguimiento y Coordinación del Extremeño y su Cultura, que en la sección “Habla extremeña”, comenta cada semana el significado de algunas palabras extremeñas.

Jesús Baños, centro, junto a Alberto Navalón y Dionisio González, en un momento del programa realizado desde la Biblioteca de Monroy (Cáceres).

La última hora de programa, de 11 a 12, se realiza con un par de modestas unidades móviles, consistentes en un equipo portátil con un micrófono, desde distintos lugares de Extremadura. Al frente de las mismas-explica Tiny- está Jesús Baños, que lleva bastantes años colaborando con el programa. Junto con él Dionisio González, que le suele acompañar en los desplazamientos por la región. Últimamente se han incorporado María Victoria Vicente, el escritor Alberto Navalón y la poetisa Rosa Perona Timón.

Y tampoco quiere olvidarse de Nagore, la niña que es otra participante activa del programa con las palabras y expresiones que graba con su voz.

MOMENTOS DEL RINCÓN

Hablando con Tiny resulta difícil sustraerse a la ilusión y el entusiasmo con el que habla de lo que hace. Se le nota que disfruta poniéndose delante de un micrófono y se siente halagado con el hecho de que la gente le identifique con El Rincón Extremeño, que sean muchas los extremeños que acuden a visitarle por los estudios cuando están de paso por Barcelona.

Como siempre que se acumula una trayectoria de tantos años, le resulta complicado decantarse por algunos momentos de la historia del programa. Sin embargo identifica tres hechos que para él tienen una especial relevancia y significación.

En primer lugar –destaca- la entrevista que le hice al ex – presidente de la Asamblea de Extremadura, Juan Ramón Ferreira, con motivo del premio que le concedimos en 2008. Fue un momento agridulce. Alegre por el motivo, pero triste porque coincidió con unos problemas administrativos que conllevaron el cierre de la emisora durante algo más de un año, hasta julio de 2009.

El segundo momento que destacaría fue la celebración, en 2011, del programa número 500. Reunimos un domingo a más de 150 personas que quisieron estar con nosotros, acompañándonos. Todos los productos que trajimos fueron traídos desde Extremadura a propósito para la celebración. Incluso el cocinero. Fue un momento muy emotivo, de confraternización y disfrute. Un momento para cargar pilar y coger energías para otros 500 programas, por lo menos.

El último, fue en la propia Extremadura. Más concretamente en Barcarrota, la localidad natal de mi compañera Mª Ángeles Moreno. Allí, el 6 de mayo de 2006, hicimos el programa en directo. Y fue un auténtico placer. Nos acogieron de maravilla, todo fueron atenciones para con nosotros. Nos sentimos como en casa. Fue una de esas ocasiones en las que puedes notar, a flor de piel, las emociones que muchas veces solo intuyes cuando hablas en la distancia, a través de los micrófonos. Fue realmente bonito.

Para finalizar la charla Tiny no puede por menos que expresar un deseo, que espera conseguir: me gustaría que pudiéramos disponer de un buen equipo para los compañeros como Jesús Baños que colaboran desde Extremadura. Un equipo que les permitiese hacer las conexiones en directo con más garantías, sin tener que estar tan pendientes de si la señal les llega bien o mal. Ya sé que son malos tiempos para este tipo de solicitudes, pero todos los que participamos en El Rincón Extremeño lo hacemos de forma altruista, pagamos los equipos de nuestros bolsillos, la gasolina, lo que necesitamos. Y sería bonito poder disponer de un equipo en mejores condiciones para acercar la actualidad y la vida de Extremadura a tantas decenas de miles de extremeños que residen en Catalunya.

Ver Post >
José Luis Pablo: mirando a Carlos V desde L’Hospitalet de Llobregat
img
Fco. Javier M. Romagueras | 16-05-2013 | 07:58| 0

José Luis Pablo en L'Hospitalet

Nacido en 1954, en Navalmoral de la Mata, José Luis Pablo Sánchez es un ejemplo más de extremeño integrado en Catalunya, amante de su tierra de acogida, pero sin olvidar su Campo Arañuelo natal. Profesor y literato, ha publicado obras de varios géneros, desde la novela, al relato de viajes. Admirador de la figura de Carlos V, reivindica una mayor atención hacia la obra de autores extremeños residentes en otras comunidades, que en muchas ocasiones no está disponible en la propia región.

José Luis, ¿cuándo dejó Navalmoral de la Mata y por qué motivos? Me vine  de Navalmoral en 1965, con once años, para poder estudiar porque allí no había instituto. En aquellos años la medicina, la cultura, el progreso,… se encontraban lejos. Fueron años sangrantes para Extremadura. Para mí fue como pasar del siglo XIX al siglo XX. Y si para mí fue duro, para la generación de mis padres aún fue peor,  porque ellos por desgracia llegaron tarde a todo.

Firmando ejemplares en la reciente Fira del Llibre de Sant Jordi

¿Casado con una catalana y con un hijo, qué sentimiento tienen ambos hacia Extremadura? Mi mujer es catalana y siente un gran aprecio por nuestra tierra y por sus gentes. Dice que toda Extremadura es un parque natural virgen, que hay que saber disfrutar. Le encanta sobre todo la magia que trasmite la noche cacereña. A mi hijo también le gusta y disfruta cuando viene. Desde pequeño tiene amigos con los que se comunica a través de las redes sociales.

¿Qué impresión tiene del Navalmoral actual respecto de la que conoció en su infancia? No he perdido nunca el contacto. Incluso cuando era joven, que tenía a mis padres en Francia, cuando iba a Barcelona, un quiosquero de la Plaza Cataluña, al lado del Corte inglés, me guardaba todos los HOY, porque aunque fueran retrasados se los compraba. Y los dos contentos. Era el único cordón umbilical que tenía por aquellos años con la tierra. Ahora, sin embargo, las cosas han cambiado y puedo visitarla tres veces al año. El Navalmoral de ahora no tiene nada que ver con la que yo dejé en los sesenta. Ha ganado en servicios, sanidad, cultura, comunicaciones, infraestructuras, calidad de vida,… Siempre será una ciudad privilegiada, por el lugar en que le ha colocado la historia en el mapa, cerca de Madrid.

¿Qué recuerdos conserva? Dice Valle Inclán: Las cosas no son como las vemos sino como las recordamos. Yo recuerdo aquellos atardeceres cuando volvía del campo con mi tío. Aquella luminosidad, aquel cielo azul inmaculado.

También, como no, la primera novia – me temo que la chica ni se enteró, eran amores tremendamente platónicos-; el primer cigarrillo en el “Canchigordo”; las primeras historias, el gusto por oír contar relatos a los vecinos sentados al fresco contemplando las estrellas, o al calor de la lumbre en invierno.

Son muchas las imágenes que se me agolpan: aquellas largas colas en la escuela, haciendo turno para la leche y el queso americano, todos con un vasito; el reloj de San Andrés, que marcaba el paso del tiempo; los toques de las campanas que te avisaban a misa, nacimiento, muerte, quema,…; la llegada del tren con sus máquinas de carbón que cargaban y todos los viajeros que aprovechaban buscando aprovisionamiento; la llegada del Auto-Res; o de las revistas nuevas al kiosco,…

Me estaría todo el día hablando de nostalgias, pero la vida continúa y no es bueno viajar con las maletas del recuerdo repletas.

¿Creo, y a así lo tengo escrito, que Navalmoral cuenta con una de las mejores vistas de Extremadura: esa impresionante barrera de Gredos perfilada ante sus ojos? Efectivamente, y sobre todo cuando se cubre de blanco, las mejores vistas de la Sierra de Gredos se ven desde Navalmoral. El sombrío macizo de los montes Carpetanos, como decía Don Miguel de Unamuno, que por cierto, siempre que podía se escapaba a las Villuercas o por el norte de Extremadura. Eran paisajes que le encantaban.

LITERATURA

Su última obra, "La encrucijada de Yuste", editada por Círculo Rojo.

¿Por qué empezó a escribir? En realidad creo que he escrito toda mi vida: escribía cartas, en la revista del colegio, tenía un diario personal, participaba en concursos,… Sin embargo fue en el año 1988, que por motivos de salud no tuve más remedio que quedarme un año encerrado en casa. Los compañeros del mundo de la enseñanza, tanto de mi mujer como míos, me regalaron una montaña de libros. Aquel año me puse a leer de una manera compulsiva, como si me fuera la vida en ello. Fue como un vaso que se llena y se desborda. Y sentí la necesidad de escribir. Creo que de no haber sido por aquella montaña de libros, leídos en la soledad de mi habitación en aquel año adverso, no sé si me hubiera lanzado a escribir. En fin, el tiempo juzgará si la decisión fue acertada.

¿Qué representa para usted la literatura? Para mí la literatura es una forma de evadirme de la soledad, de los problemas. Es una forma de vivir la vida más intensamente. Son experiencias que transmites a través de la pasión. Y aunque nos pasamos la vida cabalgando, entre la distancia de lo que uno es y lo que desea ser, entre la realidad y el deseo, como “Don Quijote”; yo sólo cojo la pluma cuando un tema me reclama, cuando un personaje quiere que le de vida y me mueve para ello la pasión.

Sus dos últimos libros Extremadura, descanso del Emperador  y La Encrucijada de Yuste, están vinculados con la figura de Carlos V y del monasterio de Yuste. ¿Por alguna razón especial? Creo que el interés por esta figura tan emblemática me viene desde niño. En verano hacíamos unos cursillos en Jarandilla y cada año, como el que va a la Meca, nos llevaban andando al Monasterio de Yuste. Cuando descubrí que el hombre más poderoso de su tiempo había elegido aquella austeridad y sencillez para acabar sus días, aquello me conmovió. Años más tarde, en 1980, pude pasar dos días en la comunidad de los Jerónimos. Aquello acabó de inclinar la balanza para que me decidiera a escribir sobre el Monarca.

Así fue cómo surgió primero el ensayo: Extremadura, descanso del Emperador. Después, habiendo leído tanta bibliografía sobre él, pensé que estaba el terreno abonado para escribir una novela. Y  salió La encrucijada de Yuste. Ahora incluso se ha publicado en una revista la ruta literaria basada en este libro, para visitar los escenarios del Siglo XVI extremeño, que después de 500 años persisten tal como eran, con el mismo aspecto que tenían cuando los habitó Carlos V.

¿Algún proyecto en ciernes? Como decía nuestro querido escritor ya desaparecido, Manuel Vázquez Montalbán: Después de publicar una novela hay que retirarse una temporada al desierto para llenar las alforjas. Yo estoy ahora en esa travesía, tengo varios proyectos en el cajón y medito por dónde tirar.

Presentación de su último libro en la Fundación Concha de Navalmoral de la Mata

¿Tiene alguna relación con movimientos o grupos literarios, extremeños o no, bien en Catalunya, bien en Extremadura?, ¿cómo ve el panorama literario extremeño? Por supuesto pertenezco a diferentes asociaciones y estoy al corriente del devenir literario actual. Creo que nunca como ahora se había escrito en Extremadura tanto y con tanta calidad: poesía, narrativa, ensayo,… Atrás queda la literatura de la Extremadura negra: Los santos inocentes, La familia de Pascual Duarte, Jarrapellejos, Las Hurdes tierra sin pan, …

También me llamó la atención, cuando escribía Por el norte de Extremadura, la falta de información y material, por parte de los ayuntamientos y bibliotecas, sobre los autores autóctonos que me constaba que habían publicado: poesía, narrativa, arquitectura,… sobre sus pueblos y zona. Sólo tenían constancia de la gente si había hecho carrera eclesiástica o militar. Cuando es la literatura la que ha hecho famosos a muchos lugares. Y son los autores que publican los que hacen más importante esa población, ese paisaje, ese enclave,… creando un signo de identidad. Ya que las gentes y sus vidas son el alma de los pueblos y ciudades.

¿Qué percepción tiene actualmente sobre la región y como la ven los catalanes? Extremadura estas últimas décadas ha cambiado mucho y más que va a cambiar, aunque esta dichosa crisis haya frenado el ritmo. Ahora bien, aparte del lugar geográfico en que la ha situado la historia, contra el que no hay nada que hacer, Extremadura sigue teniendo un sin fin de problemas. No es normal que haya un número tan alto de universitarios que acaben la carrera y tengan que marcharse de su tierra. Se marcha gente muy bien preparada y llega una mano de obra no cualificada.

Los extremeños que estamos en Cataluña, a pesar de la distancia, seguimos teniendo un fuerte sentimiento de afecto, arraigo y unión hacia nuestra tierra. Este sentimiento nada tiene que ver con las manifestaciones de determinados políticos de una y otra comunidad, que tratan de manipular y enfrentar la opinión pública.

En cuanto a cómo nos ven los catalanes, yo haría una división motivada por el gran desconocimiento mutuo que se da entre las dos comunidades. Cuando escribí el libro de viajes Por el norte de Extremadura. De la Vera a las Hurdes, hubo muchos amigos y conocidos catalanes que se lanzaron a la aventura de visitar nuestra tierra por primera vez. Cuando volvían venían encantados y coincidían en la idea tan errónea y equivocada que tenían de Extremadura.

Volviendo a Navalmoral, una última cuestión, ¿cree que se pone suficientemente en valor a personajes históricos como Antonio María Concha, Urbano González Serrano o Emilio Luengo Arroyo? Me contaba el director de un colegio de Navalmoral que sentía vergüenza, porque llegó la televisión extremeña y empezó a preguntar qué sabían de estos grandes personajes que tanto prestigio dieron al pueblo y la gente se quedaba en blanco. Y es que se peca de una falta de autoestima,  de no sabe valorar lo que se tiene. Aunque sin llegar al prestigio de estos grandes personajes históricos, yo dediqué una novela a Navalmoral,  Nostalgia de una pasión,  una novela que en su día se calificó como costumbrista e histórica, en la que se hace una gran labor arquitectónica para dar a conocer cómo era la población en el siglo XX. Curiosamente se puede leer en las bibliotecas de Cataluña pero no en las de allí.

En fin, como decía el gran poeta Salvador Espriu: No hace falta ir tan lejos a buscar la leña, cuando tienes el bosque a la puerta de casa

Ver Post >

Otros Blogs de Autor