Hoy

img
Cosas y casos con la luz polarizada
img
Adolfo Marroquín Santoña | 04-06-2015 | 16:50

Durante un viaje, como copiloto, con mi hija Laura en su coche, disfrutando de un día soleado y escuchando una agradable música en la radio, me dijo de pronto: “Vaya por Dios, algo se ha averiado, se ha borrado la información en la pantalla de la radio…”.

Miré la pantalla en cuestión y pude ver perfectamente toda la información que ella echaba de menos. Cambié varias veces de emisora y ella seguía sin ver la información, mientras que yo sí la veía, de forma que parecía estar claro el problema no era del aparato, sino de los ojos de ella, o para ser más exacto de lo que llegaba a sus ojos.

 Llevaba ella puestas unas gafas de sol, de forma que le pedí que probara a quitárselas y mirar de nuevo, “et voilà!” todo resuelto ¡Sus gafas tenían cristales polarizantes! Y la polarización de una radiación hace que deje de vibrar (y por tanto deje de verse) en algunos planos. Una vez comentadas las causas, me contó que pocos días antes y con las mismas gafas, le había pasado algo parecido con la pantalla de una máquina de fotos réflex, en la que al girarla 90º dejaba de ver la imagen.

Todo esto me trajo a la memoria las prácticas de laboratorio que se hacían en mi colegio, con las famosas (al menos entonces lo eran) pinzas de turmalina. En la imagen que adjunto puede verse una cajita, por cierto en perfecto estado de conservación, con las pinzas y algunos discos de diferentes minerales, que tienen propiedades ópticas específicas que permiten su identificación en laboratorio.

La pinza tiene en cada lado un cristal de color verde tallado (turmalina) montado en una pieza circular giratoria. Cada uno de los cristales de turmalina deja pasar, aunque débilmente, la luz. Si se superponen, es decir, mirando a través de los dos simultáneamente y girando uno de los cristales se aprecia que la cantidad de luz que alcanza el ojo, va disminuyendo, hasta llegar a una posición en la que la oscuridad es total.

Esto es debido a que cada uno de los cristales polariza la luz en un plano y cuando ambos planos se ponen perpendiculares, la luz que atravesaba un plano de polarización vertical, no atraviesa el segundo que lo hace en horizontal, dando lugar al fenómeno llamado extinción total; ya saben, aquello que se dice en física de que puede ocurrir que:   Luz más Luz nos dé como resultado Oscuridad.

 

 Los discos de corcho con tallas de otros minerales que hay en la caja son sustancias con actividad óptica, que hacen que, al intercalarlos entre los dos polarizadores de turmalina, la extinción total desaparece, ya que ellos vuelven a desviar el plano de polarización de la luz, entonces, hay que girar a la derecha o a la izquierda de nuevo uno de los polarizadores de la pinza para volver a conseguir la extinción total. El resultado es que de la evaluación del giro necesario obtendremos información óptica del mineral de que se trate.

Pero, saliendo del Laboratorio de Óptica-Física, podemos preguntarnos ¿Cómo funcionan, en la calle o en la carretera, las gafas que se suelen llamar polarizadas? En principio los rayos solares no están polarizados y sus ondas vibran en los infinitos planos que pasan por la recta en la que se propaga el rayo luminoso, pero desde que esos rayos entran en la atmósfera y hasta que alcanzan nuestros ojos pueden sufrir numerosos procesos de reflexión, refracción o polarización.

Es frecuente que cuando la luz solar alcanza nuestros ojos provoquen en ellos lo que solemos llamar “reflejos”, que nos resultan molestos puesto que esa luz, parcialmente polarizada, resulta ser más intensa en unos planos que en otros, normalmente más intensa sobre todo en el plano horizontal. Pues bien, las lentes polarizadas, tienen la virtud de filtrar esa componente de luz polarizada, dejando pasar sólo la luz útil necesaria para que podamos ver sin reflejos.

Este resultado puede ser muy importante a la hora de conducir vehículos, sobre todo a primeras o últimas horas del día, en las que la posición del Sol hace que recibamos grandes cantidades de esa luz parcialmente polarizada, dificultándonos el ver bien los obstáculos que pueda haber en la carretera y poniéndonos en riesgo de padecer accidentes de tráfico.

Las gafas con lentes polarizadas pueden ser muy útiles para esos casos, pero debemos tener siempre presente que al filtrar la vibración de la luz incidente en alguno de los planos, estamos disminuyendo la energía asociada a esa componente, con lo que la agudeza visual puede disminuir, de forma que en el caso de cambio brusco de la situación, debemos darle al ojo el tiempo y el ángulo suficiente para su adaptación.

 

Cuando, con las gafas polarizadas puestas, tengamos dificultad para ver algo que presuponemos “debería estar ahí”, caso de los mensajes en la pantalla de un equipo electrónico (un ordenador, el display digital de una radio o de una cámara de fotos, etc.), sería recomendable girar nuestra cabeza algunos grados, a derecha o izquierda, para permitir que entre algo de la radiación que estamos bloqueando con la polarización, y así poder ver lo que no vemos o vemos mal, no sea que estemos perdiendo información.

Sugiero que haga usted una prueba tan simple como poner sus propias gafas de sol, que muy probablemente serán polarizadas (deberíamos decir “polarizantes”, pero vale), frente la pantalla de su ordenador; entonces gírelas unos grados a derecha e izquierda y verá que hacia un lado aumenta la luminosidad de la imagen que le llega desde la pantalla y hacia el otro disminuye bastante, hasta casi la oscuridad.

Pues bien ese es el efecto de la polarización. Si en su caso y con sus gafas, supuestamente polarizadas (polarizantes), no ocurre lo que le he dicho, y usted quiere tener unas gafas que le protejan de los reflejos molestos, pues acérquese a una óptica de confianza y cómprese otras, que polaricen “como Dios manda”

Adolfo Marroquín Santoña

Los comentarios están cerrados.

Adolfo Marroquín, Doctor en Física, Geofísico, Ingeniero Técnico Industrial, Meteorólogo, Climatólogo, y desde 1965 huésped de Extremadura, una tierra magnífica, cuna y hogar de gente fantástica, donde he enseñado y he aprendido muchas cosas, he publicado numerosos artículos, impartido conferencias y dado clases a alumnos de todo tipo y nivel, desde el bachillerato hasta el doctorado. Desde este blog, trataré de contar curiosidades científicas, sobre el clima y sus cambios, la naturaleza, el medio ambiente, etc., de la forma más fácil y clara que me sea posible.