Hoy

img
Hoy hay vida en la Tierra, gracias a la que hubo ayer
img
Adolfo Marroquín Santoña | 07-01-2016 | 09:41

Podría pensarse que el título es una evidencia, pero como veremos no es tan evidente, puesto que parece muy probable que ayer hubo vida en otros planetas, en los hoy no la hay. La idea de que la propia vida existente en el planeta Tierra fuera la que modeló las condiciones medioambientales, para ajustarlas a sus propias necesidades aparece ya en 1875, en un artículo publicado en la Scientific American. Ciertamente, existen indicios suficientes que apuntan a que la Tierra es lo que es, gracias a la vida que existió en ella.

Sabemos que la Tierra, nació como cuerpo espacial independiente, hace 4,5 eones (Un  eón equivale a 1.000 millones de años), y los primeros rastros de vida sobre el planeta Tierra se detectan en algunas rocas sedimentarias, cuya edad ronda los 3 eones (3.000 millones de años), estimándose que en los primeros tiempos, tal vez a lo largo de todo el primer eón, fueron millones las formas de vida elementales, de cuerpo blando, que se extinguieron sin dejar huella de su existencia.

Cuando se examina el universo globalmente, e incluso observando sólo nuestra propia galaxia, la vía láctea, y se analiza el polvo interestelar  y las nubes gaseosas de las que surgieron, y siguen surgiendo, nuevos soles y planetas, se encuentran moléculas simples y compuestas, a partir de las cuales podría generarse la vida elemental, tal como ocurrió en la propia Tierra tres eones atrás. Resulta por tanto que, en estos mismos momentos se está pasando, en algunas zonas del universo, por las mismas fases que la Tierra hace 4,5 eones.

Luego las condiciones para que aparezcan embriones de la vida en el futuro de alguno de estos sistemas planetarios en gestación, están dadas y el cómo evolucione esa vida en los próximos eones dependerá, en la mayoría de los casos, de la propia vida y de cómo ésta actúe para conseguir que su entorno sea el más favorable para el desarrollo de la vida allí.

Una vez establecido que lo ocurrido en la aparición de la vida en la Tierra, es muy similar a lo que está ocurriendo en muchos puntos del universo, veamos cómo y por qué ha evolucionado aquí en la Tierra como lo ha hecho, tratando de analizar cuál de estas dos posibilidades ha sido la que más se ha acercado a la pasada realidad:

1.- El Sistema Climático se ha ido desarrollando, adaptándose al entorno.

2.- El Sistema Climático ha ido adaptando el entorno, para poder desarrollarse.

El Sistema Climático es el conjunto de cinco Subsistemas (atmósfera, hidrosfera, litosfera, criosfera y biosfera) y para conocer mejor ¿Qué es y cómo funciona ese Sistema?.

Empecemos por llamar la atención sobre lo curioso que resulta que la fusión nuclear jugó un importante papel en el origen de nuestro planeta y resulta que en la actualidad, miles de millones de años después, sigue estando de actualidad por sers la única fuente de energía, que aún no ha alcanzado la fase comercial, pero que puede ser considerada como verdaderamente alternativa, es decir capaz de sustituir a la fisión nuclear y con el tiempo a casi todas las demás energías, incluidas las conocidas como energías renovables.

Recordemos aquí la gran diferencia entre ambas fuentes de energía nuclear, la de Fisión = Romper (MALO) y la de Fusión=Unir (BUENO). De hecho, el Sol es un enorme Reactor Nuclear de Fusión, en el que cada segundo 564 Mt (millones de toneladas) de hidrógeno se transforman en 560 Mt de helio y los restantes 4 Mt se transforman en energía radiante, que es emitida al espacio y una pequeña parte de ella alcanza la Tierra, aportándonos la más conocida de las energías renovables, la energía solar.

Pues bien, es casi seguro que, previamente a la aparición en el espacio del planeta Tierra, tuvo lugar la combustión de una estrella, fusionándose sus átomos de hidrógeno y después los de helio. Como resultado de aquella combustión se formaron los elementos más pesados, como el sílice, el hierro, e incluso uranio y plutonio, que se acumularon en la zona central, el futuro núcleo, del naciente astro que hoy conocemos como Tierra.

De hecho estamos viviendo entre los restos de una inmensa explosión nuclear de fusión, y en la actualidad, muchos eones después, la corteza terrestre conserva aún materiales radiactivos, procedentes de aquella detonación original.

La historia del clima terrestre a través de los tiempos, es uno de los argumentos de más peso, para defender la idea contenida en la llamada Hipótesis GAIA. A finales de los años 70, el Dr. James Lovelock, biofísico, nacido en Inglaterra en 1919, presentó una teoría, de acuerdo con la cual todo el conjunto que constituye el ecosistema terrestre se comporta como una sola entidad viva capaz de autorregularse homeostáticamente. En biología, la homeostasis es precisamente el conjunto de fenómenos de autorregulación, conducentes al mantenimiento de una relativa constancia en las composiciones y las propiedades del medio interno de un organismo.

Lovelock bautizó su teoría con el nombre de GAIA (vocalización inglesa del nombre de la diosa de la mitología griega GEA, que representaba a la Tierra). Durante sus decenios de vida, la Hipótesis Gaia se ha convertido no sólo en una de las teorías científicas más conocidas, sino también en una de las más controvertidas.

Si a lo largo de los millones de años de vida de nuestro planeta la temperatura del mismo hubiera dependido únicamente del intercambio de energía entre el suelo y la atmósfera, podrían haberse alcanzado, como indica la figura superior, condiciones extremas de entre -60 ºC (línea C) y +110 ºC (línea A) y, de haber sucedido esto, prácticamente toda la vida, al menos tal como la conocemos hoy, habría desaparecido de la faz de la Tierra, lo que también hubiese sucedido si las temperaturas hubieran seguido pasivamente el incremento de radiación solar (estimada por la línea B) .

Parece por tanto razonable pensar que si las cosas han evolucionado como lo han hecho, manteniéndose las condiciones compatibles con la vida, debe ser porque algo, o alguien, ha controlado la evolución. ¿Habrá sido GAIA? ¿O habrá sido el Sistema Climático de la Tierra? ¿Y, no será tal vez que… ambas cosas son la misma cosa?

Lo cierto es que muchos de los planetas de nuestro sistema solar y de otros sistemas vecinos, debieron tener unas condiciones iniciales iguales, o por lo menos muy similares, a las del planeta Tierra, pero entonces ¿Por qué a lo largo del transcurso del tiempo desde que nació la vida aquí en la Tierra, las condiciones medias del clima terrestre se han mantenido en unos valores que, pese a sufrir variaciones, fueron siempre compatibles con la vida? Y ¿Por qué en otros planetas no ocurrió algo similar, es que en ellos no aparecieron los embriones elementales de vida?, ¿O tal vez sí aparecieron, pero en ellos no pudieron o no supieron apoyar al medio ambiente de su entorno, para que siguiera evolucionando, sin salirse de la banda de valores compatibles con la vida?

En nuestro caso, el clima del planeta Tierra no fue nunca un problema para la vida, que existía y evolucionaba en ella, y no lo fue porque nuestro Sistema Climático, y sobre todo la biosfera, hizo trabajar conjuntamente a sus componentes (la propia biosfera, la atmósfera, los océanos, las tierras emergidas y los hielos) para que no se cruzaran los umbrales de la banda de valores compatibles con la seguridad de la vida.

Lo que conocemos de los demás planetas, de nuestro propio sistema solar o de otros, demuestra que “su Sistema Climático” (¿Su GAIA?) no fue capaz de coordinarse  y trabajar tan eficazmente como el del sistema terrestre.

Por tanto, creo que está justificado el título de este artículo, es decir que “Hoy hay vida en la Tierra, gracias a la que hubo ayer”. Roguemos que Dios nos conserve la biosfera, y que incluso la aumente,… aunque nosotros no ayudemos mucho en ese sentido.

Adolfo Marroquín Santoña

Los comentarios están cerrados.

Adolfo Marroquín, Doctor en Física, Geofísico, Ingeniero Técnico Industrial, Meteorólogo, Climatólogo, y desde 1965 huésped de Extremadura, una tierra magnífica, cuna y hogar de gente fantástica, donde he enseñado y he aprendido muchas cosas, he publicado numerosos artículos, impartido conferencias y dado clases a alumnos de todo tipo y nivel, desde el bachillerato hasta el doctorado. Desde este blog, trataré de contar curiosidades científicas, sobre el clima y sus cambios, la naturaleza, el medio ambiente, etc., de la forma más fácil y clara que me sea posible.