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La arruga es bella, respetable y enigmática
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Adolfo Marroquín Santoña | 14-04-2016 | 10:29

“No envejecemos cuando se arruga nuestra piel, sino cuando se arrugan nuestros sueños y la esperanza de alcanzarlos”.

 

“Que nadie me arrebate las arrugas de mi frente, conseguidas a través del asombro ante la belleza de la vida, o las de mi boca, que demuestran cuánto he reído y cuánto he besado. Y que tampoco me arrebate nadie  las bolsas de mis ojos, porque en ellas está el recuerdo de cuánto he llorado, son mías y son bellas.” (Elena Lasheras Pérez)

¿Se han fijado ustedes que al observar “los adentros” de la raza humana, resulta que en el cerebro existen montones de arrugas y, según parece, cuantas más mejor, mientras que en el corazón es difícil encontrar alguna?

Pero, en todo caso, las arrugas que citamos en esta comparativa entre cerebro y corazón, no son visibles, de forma que, cuando nos presentan a una persona, la presencia o ausencia de arrugas en su cerebro (más o menos inteligente) o en su corazón (más o menos “bondadoso”), no juega inicialmente ningún papel a la hora de formarnos una opinión sobre esa persona.

 

Sin embargo las arrugas que sí vemos, las que habitan en su cara o en sus manos, sí que influirán en la imagen que formemos, repito que al menos inicialmente. Y… ¿esa influencia será positiva o negativa, pero en cualquiera de los dos casos, por qué?

Hace unos años, no muchos no crean, los diseñadores, modistos y demás gentes “del trapo”, pusieron de moda el eslogan “La arruga es bella” y con ella lanzaron al mercado modelos con ropa llena de arrugas, que mucha gente encontró, o al menos eso dijeron, llena de belleza y atractivo. Y lo cierto era que al menos un atractivo sí tenía, concretamente el de que no había que plancharla.

Pero lo que sí parece evidente es que las arrugas en general pueden ser bellas, respetables, enigmáticas… y podríamos seguir añadiendo varios adjetivos más, pero de momento nos quedaremos con estos tres; dependiendo los adjetivos a aplicar de dónde, cómo y cuándo aparezcan esas arrugas, así como de cuánto duren.

Por ejemplo, si nos fijamos en la piel humana, hay unas arrugas muy marcadas, que se forman con relativa rapidez, pero que son de escasa duración, son las que aparecen en nuestras manos o pies al mantenerlos sumergidos en agua, pero por qué y para qué ocurre eso. Pues bien, un estudio desarrollado en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Newcastle, señala que estas arrugas están causadas por la constricción de los vasos sanguíneos que tenemos bajo la piel.

 

Y el objeto de ese proceso biológico, en el caso del hombre, es mejorar la manipulación de objetos húmedos o una mejor sustentación para movernos o caminar por suelos con agua; es algo así como una ayuda de la naturaleza para protegernos del “aquaplaning” . La experiencia sugiere que esta característica de las extremidades humanas puede que fuera una adaptación de la naturaleza, a través de la evolución milenaria, para facilitar al hombre la manipulación de objetos en las condiciones de gran humedad en las que tenía, no sólo que vivir, sino sobre todo sobrevivir.

Pero naturalmente las arrugas no son patrimonio del hombre, sino que aparecen en el reino animal, como el caso de los perros de raza Shar Pei, famosos precisamente por sus grandes y numerosas arrugas, o en el reino vegetal, como en el caso de las uvas, que al secarse se arrugan espectacularmente, convirtiéndose en modelo de arruga,… “arrugada como una pasa”.

Pues bien, al margen de sus aspectos estéticos, o de utilidad en determinados casos, las arrugas tienen detrás mucho estudio e investigación, cuyos resultados las hacen enigmáticas. Se han encontrado dos formas básicas en ellas, los laberintos y los hexágonos, y un equipo de matemáticos e ingenieros del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) ha desarrollado una teoría matemática, confirmada a través de experimentos, que predice cómo toman formas las arrugasen superficies curvas.

 

Uno de los resultados encontrados ha sido que, tanto en las pasas como en las huellas dactilares, que también son arrugas, la forma dominante es la de laberinto, al ser las formas de las uvas y de los dedos redondeadas, con similar radio de curvatura y con una estructura, también similar, caracterizada por una capa exterior más dura que la inmediata interior.

Tratemos con otro material, que seguro que hemos arrugado en muchas ocasiones. Tomen un simple hoja de papel, tamaño folio, y traten de hacer con ella una bola, lo mas pequeña posible. Por mucho que se esfuercen, el resultado será una esfera irregular, llena de surcos, y con un tamaño cuyo diámetro no bajará de los 3 cm, aunque nos hagamos polvo los dedos tratando de apretar más. La cuestión es ¿por qué no podemos rebajar ese volumen?

Para buscar la explicación, deshaga la bola con cuidado y observe en qué se ha convertido la hoja, inicialmente plana; ahora la hoja está surcada por gran cantidad de líneas que se entrecruzan, semejando una gran cordillera: picos, filos de montaña, hondonadas, cañones, cuestas, mesetas, y valles. Para generar todo ese paisaje montañoso hemos invertido esfuerzo y energía, pero ¿dónde ha ido a parar esa energía que hemos aplicado? Pues, en realidad la mayor parte de ella está concentrada en los picos y los valles que hemos hecho nacer donde antes no estaban.

 

Resulta que la aportación de energía asociada a la deformación no puede explicar por qué la hoja de papel se vuelve tan fuerte, como para que no podamos comprimirla más. Se ha encontrado que el 75% del volumen de la bola arrugada corresponde al aire atrapado dentro de ella. Es precisamente la mezcla del aire atrapado, junto con las crestas y valles de la hoja, lo que da lugar a que, sin que sepamos exactamente por qué, las arrugas doten a una simple hoja de papel de esa enigmática y extraordinaria fuerza, que no somos capaces de vencer.

Adolfo Marroquín Santoña

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Adolfo Marroquín, Doctor en Física, Geofísico, Ingeniero Técnico Industrial, Meteorólogo, Climatólogo, y desde 1965 huésped de Extremadura, una tierra magnífica, cuna y hogar de gente fantástica, donde he enseñado y he aprendido muchas cosas, he publicado numerosos artículos, impartido conferencias y dado clases a alumnos de todo tipo y nivel, desde el bachillerato hasta el doctorado. Desde este blog, trataré de contar curiosidades científicas, sobre el clima y sus cambios, la naturaleza, el medio ambiente, etc., de la forma más fácil y clara que me sea posible.