Sabemos que no son los Oscar, que los MTV son más informales; pero lo que nos ha dejado la alfombra de la gala de este año, celebrada en Madrid, es un catálogo de famosas con ganas de rivalizar por ver quién llama más la atención.
Lady Gaga estuvo ausente, pero sus estilismos no fueron olvidados. La gran triunfadora de la noche, con tres premios, lleva tiempo sorprendiéndonos con sus estilismos imposibles, sus pelucas y sus bodys, y es precisamente la originalidad la que le ha llevado a su más que merecido estrellato. Ella ha sido así siempre, desde pequeña quiso destacar sobre el resto con su apariencia, y lo que de pequeña le creó la fama de rara, hoy la convierte en la artista más influyente del momento. El resto de cantantes de moda son conscientes de ello y, como la originalidad hoy día escasea bastante, han decidido seguir a la excéntrica promotora de este movimiento neogaga. Un error, porque suelen acabar pecando de imitadoras.
La primera fue la presentadora de la gala, Eva Longoria, que apareció con un vestido negro con hombreras a lo Gaga y terminado en culotte; después se pasó a varios minivestidos, y en un par de ocasiones se quedó en body. Nadie duda de la belleza de la latina, pero la preferimos en “Mujeres Desesperadas”. Rihanna, por su parte, decidió actuar con corona de princesita y vestido de floripondios. La cantante ha decidido dejar atrás sus estilismos de cuero negro, que tan bien caracterizaban su música, para subirse al carro de las pseudogaga.

La cantante de “Umbrella” llegó a la gala con un espectacular vestido blanco de Oscar de la Renta, que quizá chocaba con el tipo de evento, algo más informal. También quiso arreglarse de más Miley Cyrus, que antes de volver a demostrar sobre el escenario que ya no es una niña Disney, posó en la alfombra con un vestido largo de Dolce y Gabbana.
El resto de estilismos de artistas internacionales no serán recordados por su elegancia, pero al menos reflejaban la personalidad de cada invitada: Kesha, premio revelación, actuó pintada de fluorescente, y Shakira se ciñó a sus brillos y flecos. La actriz Taylor Momsen demostró que quiere desligarse de su papel de adolescente en Gossip Girl, y decidió no sonreír en toda la noche para ir acorde con su look gótico: botas negras mosqueteras, chaqueta larga y sujetador para acompañar al maquillaje oscuro y un collar con argolla… Desde que fichó para ser modelo de la colección de la hija de Madonna, la actriz ha abandonado cualquier asomo de color pastel y maquillaje discreto a favor del look rockero gótico.
¿Qué fue de aquellos días en que la elegancia primaba entre el star system? La Edad de Oro de Hollywood queda ya muy lejos, pero quién no recuerda esos maravillosos trajes de fiesta, esas joyas, esos peinados. Y no sólo las mujeres, cualquier hombre que pasase por un evento social sabía cómo reflejar la elegancia necesaria. Eran ejemplos a seguir, lo que cualquier persona querría llegar a ser, a parecer al menos.
Hoy día, este deber estético ha desaparecido. Las adolescentes imitan a actrices y cantantes que compiten por ser la más original, sin importarles que eso signifique matar la elegancia y el estilo que debería caracterizar al star system. Es comprensible que la moda evolucione. No se trata de que vuelvan exactamente los patrones estéticos de los años cincuenta, pero sí parte de ese glamour olvidado. Marcar tendencia es un efecto colateral de estos actos, y eso se debería tener en cuenta.