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Imágenes de la memoria
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Marta Fallola | 20-06-2012 | 13:08

Las técnicas empleadas para construir imágenes mentales son las mismas que sirven para escribir textos

Las artes de memoria hacen referencia a las diferentes técnicas utilizadas desde la antigüedad para mejorar y potenciar la capacidad memorística a través de imágenes mentales. Profundizar en el estudio de las artes de memoria que se publicaron en los siglos XV, XVI y XVII es la finalidad de la investigación que está llevando a cabo el Grupo de Investigación de la UEx Francisco Sánchez “El Brocense”, en el marco de un Proyecto de investigación financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación. El propósito es establecer relaciones entre las teorías mnemotécnicas, el pensamiento y las prácticas artísticas de la época, especialmente las literarias.

La investigación pretende poner de manifiesto que las técnicas empleadas para construir imágenes mentales son las mismas que sirven para escribir textos, así lo ha explicado el profesor de Filología Latina en la Facultad de Filosofía y Letras de la UEx, Luis Merino, durante la entrevista ofrecida al Servicio de Difusión de la Cultura Científica.
¿Qué se entiende por artes de memoria?
En primera instancia son manuales o ensayos que estudian desde diferentes puntos de vista el mejor aprovechamiento de la memoria natural ofreciendo una serie de reglas basadas en la composición de lugares e imágenes mentales para que el usuario pueda disponer de una memoria muy abundante. En buena medida reproducen el mismo sistema que se explicaba en las escuelas de oratoria de la antigua Roma (y posiblemente de la antigua Grecia).

El punto de partida es Aristóteles y su teoría de que el pensamiento sólo funciona con imágenes. Según la filosofía aristotélica todo lo percibido por los sentidos y los conocimientos adquiridos se transforma en imágenes que tras recorrer las diferentes potencias del pensamiento acaban alojadas en la memoria.

Entendían la memoria como un depósito que almacenaba todas nuestras sensaciones y todos nuestros pensamientos, convertidos así, en recuerdos.
La necesidad de mejorar las prestaciones de la memoria venía impuesta por las exigencias de la vida pública: los oradores clásicos estaban obligados a improvisar los discursos, ya fuera ante un juez o ante el Senado.

Y aunque pueda parecer paradójico, los mejores improvisadores eran precisamente los que gozaban de una memoria más caudalosa y más rápida. Inmediatamente la memoria se convirtió en una virtud muy apreciada.

Así nació el arte de memoria, como un método para mejorar la memoria. Arte es sinónimo de técnica, porque también aquí vale la sentencia latina “Ars naturam adiuvans”, es decir, la técnica ayuda a la naturaleza. En las escuelas de oradores se enseñaban y practicaban técnicas no tanto para acumular conocimientos memorizados, como para disponer de ellos en la mejor ocasión.

El sistema más común desde la antigüedad consistía en imaginar auténticas ciudades mentales con un urbanismo ideado según un orden lógico. Cabe decir que éstos son los primeros espacios virtuales creados para almacenar información en forma de recuerdos.
Nuestra investigación pretende poner de manifiesto la naturaleza retórica de las reglas que sostienen el sistema, porque en última instancia se concibe como una escritura mental o, dicho de otro modo, las técnicas empleadas para construir imágenes mentales son las mismas que sirven para escribir textos. Nunca como aquí han estado tan cerca las imágenes y las palabras, porque eran el resultado de aplicar las mismas técnicas compositivas. Al fin y al cabo, en ambos casos se trataba de un problema de expresión de significados.
¿Cuál fue la importancia de las artes de memoria en el siglo XVI?
Las artes de memoria tuvieron un éxito muy notable en el siglo XVI. Por varias razones. La memoria seguía aportando un gran prestigio social y, sobre todo, seguía siendo muy útil en el desempeño de muchos oficios, como el de predicador.

En el siglo XVI crece la confianza en la técnica, es decir, en la capacidad de desarrollar mecanismos, en este caso mentales, para mejorar la naturaleza de las personas, aunque no faltan algunos humanistas que advierten de los riesgos de cultivarla en exceso.

También los médicos contribuyen al auge de la memoria, dando recetas y consejos para su mejor conservación y funcionamiento. Además, muy pronto se advierte que los sistemas creados para ordenar las imágenes del recuerdo pueden servir también para ordenar el universo de los conocimientos.

Esta línea filosófica es muy fecunda y ofrece resultados notables como el Teatro de la memoria de Giulio Camillo o El palacio de la memoria de Mateo Ricci, que se inspiran en R. Llul.
¿Por qué surge ese interés en el Renacimiento?
Realmente el interés viene de atrás, de la antigüedad y de la edad media. La fascinación por la memoria ha existido siempre. Cicerón la considera una cualidad divina y San Agustín dice que es aquí donde descubrió a Dios. El interés por ensanchar y consolidar la memoria es una constante de todas las épocas. Incluso hoy nos ayudamos de dispositivos de almacenamiento masivo.

Por otra parte, en el Renacimiento florecen todas las artes y la memoria no es una excepción. El desarrollo de la imprenta permitió la edición y difusión de textos muy bien ilustrados con imágenes y lugares mentales, de fácil aprendizaje, como el infierno y el paraíso.
El auge de la emblemática no es ajeno al de las artes de memoria, porque los emblemas, como imágenes simbólicas, servían para construir escenas mentales. De algún modo, el auge de la imprenta y la extraordinaria difusión de la emblemática permitieron dotar a las artes de memoria de una especie de vocabulario universal. Pero a decir verdad, también hay razones más profundas, epistemológicas y religiosas.

En esta época se insiste en la interiorización de los conocimientos, que entonces equivale a decir la memorización de los mismos. La memoria es el tesoro de todas las ciencias. Y por otra parte se buscan métodos para influir en los demás, como hacen, por ejemplo, los predicadores, que usan estas artes para memorizar sus discursos.

El empleo de las imágenes mnemotécnicas será de gran utilidad para los misioneros en su propósito de evangelizar el Nuevo Mundo.
¿Qué aportaron los humanistas a partir de la doctrina clásica de la memoria?
Entre los humanistas se abre un interesante debate sobre el uso que debe hacerse de la memoria artificial. Algunos humanistas muy influyentes, como Erasmo, desconfían de esta suerte de artefactos mentales; otros, en cambio, retoman la doctrina clásica y la perfeccionan a la luz de los nuevos hallazgos.

La combinación de lugares e imágenes mentales se convierte así en un sistema muy divulgado y estudiado por estudiosos de la retórica, pero también por médicos y filósofos, que tratan de la memoria en obras independientes o en capítulos de otras obras mayores.

Los humanistas contribuyen a delimitar el campo de la memoria como una disciplina autónoma cuyo éxito depende básicamente de tres factores: fisiológico, lógico y retórico.

Los médicos del Renacimiento establecen cuáles son las mejores condiciones para el funcionamiento de la memoria, de acuerdo con la teoría de los humores entonces en boga.

Los filósofos analizan los procesos mentales que se desencadenan al memorizar y, sobre todo, al recordar lo memorizado.

Finalmente, los estudiosos de la retórica aportan todo el arsenal de los recursos que usa el lenguaje para la significación.
Uno de sus objetivos de investigación es analizar la pervivencia de las artes de memoria en la teoría de la comunicación, la semiótica y otras disciplinas hoy en boga. ¿Qué se puede extraer de las artes de memoria a la teoría de la comunicación actual?
Hay un paralelismo evidente entre la doctrina de las artes de memoria y algunos aspectos de la comunicación actual. Una imagen mnemotécnica, por ejemplo, debe ser muy llamativa, para que no se nos olvide.

Para que la imagen llame nuestra atención debe ser especialmente hermosa o especialmente fea; debe ser novedosa y capaz de sorprendernos. Para construir una imagen así las artes de memoria aplican las recomendaciones de la retórica clásica para que el orador llame la atención de su auditorio, como paso previo a la persuasión.

Llamar la atención y persuadir es el objetivo, por ejemplo, de la publicidad, que para alcanzar sus fines emplea imágenes difícilmente olvidables y fácilmente reconocibles. Los anuncios provocativos de Benetton son un buen ejemplo de esto.
¿Es posible su aplicación en el sistema de  comunicación “digital” (Internet, redes sociales)?
Las artes de memoria inspiran o, al menos, coinciden con otros sistemas de imágenes significativas.  Posiblemente los alfabetos mnemotécnicos de las artes de memoria sean el precedente del alfabeto dactilológico que usan hoy las personas sordomudas para comunicarse.

Y los iconos de la pantalla de un ordenador son, al fin y al cabo, símbolos o imágenes diseñados para significar algo (ya sea la papelera, carpeta de documentos o una aplicación).

Seguramente en su diseño se han tenido en cuenta las mismas reglas que se explican en las artes de memoria para que la imagen evoque un significado concreto.
Por otra parte, la tecnología ha hecho posible que a través de un pequeño dispositivo portátil podamos transportar o acceder, por ejemplo, a miles de libros, acaso a la biblioteca universal de la que hablaba Borges. Podemos acumular mucha más información de la que manejaremos jamás.

Hemos llevado al extremo esa vieja aspiración humana de almacenar toda la información disponible. Por ello hoy más que nunca resulta necesario recordar (precisamente recordar) las advertencias de Quintiliano y de Erasmo (“no memorices nada que no hayas comprendido previamente”) o del propio Borges (“memorizar no es pensar”).
¿Disponen ya de algunos resultados?
Éste es el tercer proyecto que nos concede el Ministerio para investigar sobre las artes de memoria, por ello contamos ya con numerosos resultados (libros, capítulos de libros, artículos etc), de los que hemos dado cuenta en congresos nacionales e internacionales. Recientemente la Dra. Bolzoni nos invitó a inaugurar el que organizó en la Scuola Normale Superiore de Pisa, que es posiblemente el centro de referencia más importante sobre este tema. Finalmente, está previsto culminar la edición de algunas obras (Leporeo, Aguilera, Publicio etc) y el estudio de sus doctrinas.
La página web del proyecto www.artificiosamemoria.es  contiene la información sobre los proyectos concedidos, los miembros del equipo, las actividades (Congresos, conferencias…) y las publicaciones. Además, el grupo está elaborando una base de datos con todos los textos y la bibliografía especializada.

La página también cuenta con un espacio de novedades y enlaces a bibliotecas especializadas y a otros grupos que trabajan sobre temas afines.

Sobre el autor Marta Fallola
“Trabajo en el Servicio de Difusión de la Cultura Científica de la Universidad de Extremadura, cuyas misiones principales son comunicar la I+D+i que genera la UEx y organizar actividades de divulgación científica. Nuestros proyectos tienen la finalidad de acercar la ciencia y la tecnología a la sociedad en general. A través de este blog pretendo compartir el conocimiento, las experiencias y la investigación que llevan a cabo los investigadores de la Universidad, y promover un espacio de encuentro y opiniones que contribuya a fomentar la cultura científica, porque la Ciencia también es Cultura.”

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