Hoy

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Teresa ha visto a Dios… y yo también
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José Moreno Losada | hace 20 horas| 0

El despertar religioso

La imagen puede contener: 1 personaEntre mis quehaceres profesionales está explicar en la facultad de educación  la materia de pedagogía y didáctica de la enseñanza religiosa escolar en educación infantil, para aquellos que lo eligen, así como animar y acompañar la tarea del despertar religioso de los niños de seis años en mi parroquia, junto a un equipo magnífico de catequistas que se inician y se forman para este quehacer. En este sentido no me es extraño lo que se refiere a la teoría y la praxis de este despertar tanto pedagógica como psicológicamente, pero me encanta cuando escucho alguna anécdota tierna y creativa que confirma y refuerza eso que sabemos y que hacemos. Así ha sido este fin de semana, cuando Trini –profesional de universidad- contaba que un día paseando con su ahijada de bautismo, Teresa, por el campo,  intentaba transmitirle de una forma suave y educativa a la niña de cinco años la presencia de Dios en la realidad que nos rodea, aunque no lo veamos, tras muchas explicaciones la niña se detuvo y le explicó a ella: “Trini, yo sí he visto a Dios”; la madrina muy curiosa y emocionada le preguntó cómo lo había visto y dónde, esperando quizás una aporte místico y sobrenatural, pero la respuesta fue clara y concisa: “En un video, es moreno y tiene barbas… ¿tú no sabes que mi madre es catequista?”. Está claro que para ella no hacen falta, por ahora, más averiguaciones, con eso le sobra y basta.

Oraciones para rezar por la calle

Oraciones para rezar por la calle - Michel QuoistTraigo a colación esta anécdota entrañable, porque esta tarde al entrar en Badajoz por la Avda. de Ricardo Carapeto, llegando de Madrid con un equipo de profesionales entre los que estaba Trini, llegábamos al puente del Rivillas y al ver a la gente pasando por él, familias jóvenes con niños y sus abuelos, recordaba y así lo comentaba una oración de mi época de seminarista, que reflejaba la emoción y sentir de un cura joven ante Dios un Domingo por la tarde, al cerrar la parroquia y volver a su casa en medio del ajetreo propio de la calle y el barrio. Era una oración más dentro del libro de Michel Quoist titulado “oraciones para rezar por la calle” y que marcó un modo de orar, desde la vida, desde los hechos de vida. Trinidad que es más cercana a mi edad, comentaba que para ella, en su época joven, también fue significativo el libro, pero que esta oración le ponía muy triste, porque oraba desde la herida de la soledad del cura. Yo la busqué en el móvil y leí algunos de sus párrafos en voz alta, mientras el coche avanzaba en medio de la ciudad. Yo no la recordaba triste, cuando como joven me quería entregar a Dios y a la gente, pero al irla leyendo tuve que reconocer que algo de tristeza si encerraba en su primera parte:

La imagen puede contener: 1 persona, sentado, tabla, exterior e interior“Esta tarde, Señor, estoy solo. Poco a poco los ruidos en la iglesia se han callado, los fieles se han ido y yo he vuelto a casa, solo. Me crucé con una pareja que volvía de su paseo, pasé ante el cine que vomitaba su ración de gente, bordeé las terrazas de los cafés, donde los paseantes cansados intentaban estirar la felicidad del domingo festivo, me tropecé con los pequeños que jugaban en la acera, los niños, Señor, los niños de los otros, que jamás serán míos. Y heme aquí, Señor, solo. El silencio es amargo, la soledad me aplasta…

***

Señor, tengo 35 años, un cuerpo hecho como los demás cuerpos, unos brazos jóvenes para el trabajo, un corazón destinado al amor. Pero yo te lo he dado todo porque en verdad que a Ti te hacía falta. Yo te lo he dado todo, Señor, pero no es fácil. Es duro dar su cuerpo: él querría entregarse a los otros. Es duro amar a todos sin reservarse nadie, es duro estrechar una mano sin querer retenerla, es duro hacer nacer un cariño tan sólo para dártelo, es duro no ser nada para sí mismo por serlo todo para ellos, es duro ser como los otros, estar entre los otros, y ser otro…”

Comento que la oración está hecha desde una concepción del ministerio y de la iglesia preconciliar, que hoy es diferente. Mi compañera de viaje me acaricia con ternura materna y fraternal y me pregunta, con la respuesta incluida de que yo no estoy tan solo como dice la oración poética, al menos ella no quiere que lo esté. Misterio de vida y muerte… son sentimientos, son momentos. La procesión va por dentro en el mejor de los sentidos, me siento muy rodeado y querido, de hermanos, amigos, jóvenes, niños, nietos… que desde muy temprano, antes de despertar, ya saben cantar el “alegre la mañana”.

Yo también lo he visto…

Una vez en casa, tras el viaje de vuelta de Madrid. Me dispongo a desperezarme y voy paseando a dar mis diez mil pasos curativos y de cuidado, en la soledad de esta tarde de Domingo. A hacer los puentes, a mirar estampas de naturaleza regaladas en la puesta del sol sobre el río, cielos rojizos de ternura y amor gratuito, con la algarabía del paseo fluvial, la paseantes por el puente peatonal, desde el encuentro con conocidos, otro sacerdote que pasea solo en la tarde dominical, feligreses que hacen deporte… Y paseando surge la anécdota y veo a Dios -como lo ve Teresa- , que en este caso no tiene barbas, es una mujer joven de treinta años, madre de tres hijos que anda rápida empujando un carrito con una niña preciosa de casi un año. Cuando yo le venía dando vueltas  a la soledad y orando desde el paseo de la tarde dominical, entre los puentes, a paso rápido y agradecido, sintiéndome habitado en mi soledad, veo que la chica va a paso firme y camina al par, intento avanzar más pero seguimos emparejados. Resultado de imagen de mujer paseando empujando carrito de niña pequeñaLa niña gimotea y ella le habla con calidez materna, y la toca para que tranquilice y va hablándole, no puedo por menos que escucharla y seguirla: “mi niña, aquí no estás cómoda pero ya mismo estaremos en casa y en tu cunita verás cómo te duermes… claro aquí no vas a gusto, pero ya te queda poco… toma tu chupe bonito”… Le miro y le sonrío a la madre. Me pregunta si suelo andar todos los días, ya rompió el hielo, le digo que debería pero que no lo hago siempre. Ella me cuenta que casi todos los días lo hace. Observo su imagen, limpia, hacendada, y la niña sencilla, alegremente vestida, muy curiosamente portada. Le hago carantoñas a la niña y se ríe con gracia, y ya comienza la conversación y recuerdo a mi madre en conversación con las personas en el camino … Es una mujer joven, treinta años, pero tiene tres hijos de ocho, seis y esta pequeña. Trabaja en una empresa de limpieza, tres horas diarias en el cementerio, después portadas de bloques de pisos…todo el día moviéndose, lleva su casa, pero aún así busca tiempo para pasear y sacar a su niña. Los fines de semana descansa porque sus niños mayores se van al campo con los abuelos, volverán esta noche. Dice que son muy traviesos que ha tenido que quitar muebles de la habitación del niño porque se tira desde ellos a la cama. Su pareja trabaja de camarero pero ahora está en casa porque se ha roto una muñeca, ahora le llevará unas cervezas que le ha pedido, vive por la Paz. Llegamos a la cabeza del puente y nos despedimos, le digo que encantado de conocerle y ella me responde con sonrisa agradecida y me muestra también que ella también está encantada.

Cómo quejarme de mi soledad…

docilidadLa observo alejándose y acariciando a su niña. Y yo me recojo, sigo andando callado y habitado por mi Dios, que hoy me ha respondido a la oración de la calle, desde esta mujer sencilla, hacendosa, madre, trabajadora, luchadora. Desde su sentir y su vivir, no puedo menos que olvidar mi soledad. Gracias Padre, no estoy solo, hoy me has acompañado con la humanidad de esta joven madre entregada ¡¡¡  Y cuando me pregunten de la presencia de Dios, podré decir como Teresa, que es joven, madre, tiene tres hijos, que trabaja duro todos los días y sale andar paseando a la más pequeña y que cuando se  van sus niños mayores y se queda un rato sola descansa mucho. Y es que con esta mística creo que me basta como respuesta divina en lo humano, que es de lo que se trata, de lo divino y de lo humano.

 

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ALZHEIMER: “para no olvidar-nos”
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José Moreno Losada | 21-09-2017 | 08:44| 0

Es bueno volver y recordar:

“Entre el ego y el yo” (Miércoles de ceniza)

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El amor no olvida ni echa cuentas: Aurora y José Antonio
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José Moreno Losada | 16-09-2017 | 16:46| 0

Vivir y morir en el amor

(50 años de vida matrimonial)

La liturgia cristiana en este Domingo nos invita a mirar la vida y la existencia desde el fundamento de lo absoluto: “Si vivimos, vivimos en el Señor, si morimos, morimos en el Señor”, todo tiene profundo sentido en la clave de lo trascendente y de lo amado.

La vida de lo diario y lo diario de la  vida

Así miro el día de hoy, lleno de normalidad y de vida. Desayuno largo de conversación con Andrés, un compañero de la tarea pastoral, después acogida del carpintero que viene a arreglar la puerta de  casa que lleva mucho tiempo dando la lata, paseo a la parroquia para un bautismo porque quiero hacer más de diez mil pasos. Y, mientras,  voy recibiendo mensajes de Aurora con peticiones y anunciándome gestos que vamos a tener hoy en la Eucaristía porque vamos a poner en el altar la vida matrimonial de sus padres, José Antonio y Aurora, familia de Maguilla.

Maguilla, hace cincuenta años

La imagen puede contener: 2 personas, personas de pieHace cincuenta años que entraban en el templo camino del altar para comprometerse en el amor con un “sí, quiero” para toda la vida, hasta la muerte, y aquí están viviendo y cumpliendo aquel sí. Un “sí, quiero” sin límites, abierto a la aventura de la vida y lo que ella trajera, no se obviaba que en la carrera vital entra de todo: alegría y tristeza, salud y enfermedad, riqueza y pobreza, éxito y fracaso. El amor entregado de esta pareja sencilla de ese pequeño pueblo apostaba por estar unidos toda la vida en todo. Y así ha ido siendo en su vivir: desde aquel viaje de novios a los lugares donde estaban amigos entrañables del servicio militar, la llegada de sus hijas como fruto de su unión que hoy estarán junto a sus parejas y sus hijos, los nietos, rodeándoles de cariño y ternura, aquél décimo del gordo de la lotería comprado en Granja de Torrehermosa, y desde hace bastantes años con José Antonio afectado de esa dichosa enfermedad que arremete contra la identidad e historia de la persona y que se empeña en separarle, aislarle, olvidarle, paralizándole de su vivir y su querer más diario. Pero cuando ha llegado este momento vital ahí está el amor que no lleva cuentas de haber y debe, de lo que yo hago por ti o tu por mí, el que une y no condena, el que sigue poniendo nombre e identidad y nunca olvida sino que lleva al centro del corazón al olvidado para recordarlo situándolo allí donde se ama gratuitamente con la mayor ternura, y eso es lo que está haciendo Aurora. Siempre se han amado y se han cuidado mutuamente, pero ahora en lo último de este camino su amor brilla más que nunca y se hace más auténtico. José Antonio no sabe bien quien es o quiénes le rodean, pero se siente amado, querido, cuidado y su vida está llena de sentido. Todos saben muy bien quién es y se lo hacen sentir todos los días al quererlo y cuidarlo como lo hacen.

Ella

Aurora su esposa guarda como un tesoro la identidad de José Antonio y la conserva en su corazón y la transmite así a todos los suyos: él es el esposo fiel, el padre entregado y honesto, el abuelo cariñoso y generoso, el vecino amigo y respetuoso, el trabajador abnegado y esforzado, es el inolvidable aunque su enfermedad quiera hacerle vivir en el olvido.

Él

Él, sin saberlo, está siendo fuente de ternura que despierta humanidad en los que lo rodean, nudo de unión entre los que lo quieren, hace brotar con su debilidad el amor de Aurora en la gratitud y el sacrificio radical , ahí donde se forja la santidad de los sencillos, él acoge la generosidad que provoca en sus hijas y sus maridos ayudando y fortaleciendo a su madre y rodeándolo a él de mimos y cariños, y está desarrollando de una manera bella la sensibilidad y los buenos sentimientos en todos sus nietos desde los más pequeños a los ya más jóvenes estudiantes. Sí, aunque no lo parezca, ahora está siendo muy valioso y su familia lo tiene y guarda como un tesoro de amor, porque en su debilidad, necesita y se deja querer por todos, está en sus manos y desde él vemos el reflejo del amor de Dios que se manifiesta en la debilidad del niño pequeño en Belén y Nazaret y el rostro del crucificado en la cruz. Abrazándose a él, Aurora y todos los suyos abrazan a Cristo.

Para siempre, hasta la muerte

Por eso hoy al celebrar vuestras bodas de oro, José Antonio y Aurora, podremos escuchar en el altar este mensaje de Dios Padre: “Dichosos vosotros porque vuestro amor no echa nunca cuentas de lo que da o recibe y hace inolvidable al que más lo necesita rodeándole del mayor cariño y cuidado, en la gratuidad más absoluta”. Felicidades.

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Los niños, la escuela y la felicidad
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José Moreno Losada | 14-09-2017 | 09:02| 81

Buscadores de felicidad

No hay texto alternativo automático disponible.La humanidad se define por la búsqueda de la felicidad, las personas somos buscadores de algo que siempre está por hacer, nuestra vida es tarea, problema a resolver. La solución que todos ansiamos es la de la realización, deseamos ser felices y todo lo que hacemos, desde lo más básico hasta lo más complejo, va transversalizado por esta inquietud de absoluto de nuestra realidad finita y relativa. Mala cosa es cuando el horizonte de nuestra plenitud lo esperamos de fuera y hacemos de la felicidad algo externo, lo ponemos en manos de otros o de bienes externos, ya nos avisan los que miran la historia y el corazón de la humanidad, tanto desde la filosofía como desde la religión, que la felicidad es una tarea interior.

Un artículo muy interesante

Digo todo esto al hilo de un buen artículo que nos ofrecía Antonio Paniagua en el diario HOY –La felicidad– hace unos días acerca de la felicidad, la psiquiatría y la psicología, y en concreto de los fármacos de dicha “felicidad buscada”. Lo hacía a partir del libro de Hilario Blasco-Fontecilla que titula “Hacia un mundo feliz”, en el que lanza una aseveración sencilla y firme: “Los pacientes deben aceptar que la infelicidad y el sufrimiento forman parte de la vida”. Me recordaba el título de un libro significativo en este tema: “Menos Prozac y más platón”, haciendo referencia al saber pensar y vivir desde la realidad concreta en la que nos situamos y somos, en el mundo real de nuestras posibilidades y limitaciones. El artículo me sirve para iniciar mis temas en la facultad de educación con los que se preparan para ser futuros maestros de educación infantil y que ya están en el último peldaño para la obtención de su título de grado.Les planteé unas cuestiones sencillas, tras la lectura del artículo, acerca de la cultura en la que vivimos, el modo de pensar, de sentir y de actuar con el que nos movemos en nuestra sociedad.

Anécdotas de contraste

Les conté dos anécdotas sencillas, una referente a lo que me había pasado en la mañana al llegar a la facultad y otra de Cristina, una universitaria de referencia para mí. La primera se trataba de un joven que lo había visto salir de la facultad, con un bote de biofrutas en la mano, lo había depositado encima de un coche, se había adelantado a donde estaba la hilera de los coches en el aparcamiento del centro y se había puesto a orinar sin más entre ellos, volviendo a recoger su bote de zumo  y entrando de copiloto en  un coche apartado a esperar sin más… o sea, allí mismo sintió deseo de orinar y ,sin más, en el propio aparcamiento dio rienda suelta a su deseo, aunque la facultad está llena de servicios bien limpios y preparados para esa necesidad humana. En el mismo día, Cristina, tras una trasplante de corazón, con dificultades y limitaciones  propias  del mismo y de su lucha entre la vida y la muerte, se disponía a seguir con sus clases de económicas luchando a cada minuto para vencer la dificultades y esforzarse al máximo para prepararse y vivir su vida, el esfuerzo se convierte en su respuesta a la debilidad que podría justificar su pereza y su pasividad. Los dos desean y buscan la felicidad, pero por caminos distintos. Está claro que Cristina está asumiendo a marchas forzadas que la enfermedad, el dolor y los límites forman parte de la vida.

Cuestiones planteadas

Les pregunté  si a ellos les afectaba la temática del artículo, a sus amigos, qué signos veían en su ambiente que confirmaban esta desorientación en torno a la felicidad y la realización y humana. Y aterricé en lo que se refiere a los niños de tres a seis años: ¿Creéis que los niños están afectados por esta visión de una vida sin dolor, sin límites, sin enfermedad? ¿La escuela ha de tener que ver algo con esto? ¿Para qué debe servir la escuela y la educación infantil dentro de ella si queremos una educación integral?

¿Qué piensan los jóvenes y futuros maestros?

Quiero profundizar con ellos acerca del sentido del estudio y de la escuela, me parece básico para poder fundamentar aquello que quiero transmitir con mi asignatura de pedagogía y didáctica de la Enseñanza Religiosa Escolar en educación infantil, donde se intenta favorecer unas competencias y valores acerca del sentido de la vida, del pensar y del sentir, en orden a caminar en un proyecto de vida autónomo, crítico y esperanzado.  Les invité a compartir sus reflexiones e ideas en este espacio público para desarrollar sus competencias de expresión y reflexión y así compartir este pensamiento de jóvenes actuales con todos vosotros los que os asomáis a la ventana de este blog. Escuchemos con atención.

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Aquella “alerta 0” -Universitaria ejemplar-
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José Moreno Losada | 19-09-2017 | 20:19| 0

Una nota de recuerdo

La imagen puede contener: 1 persona, sonriendo, lentes de solFacebook, con la fidelidad mecánica que le caracteriza, me recuerda que hace dos años yo escribía este artículo reflexión en mi blog. Al verlo, recuerdo que hace unos días me encontré con Cristina que, acompañada por su padre, paseaba por el entorno de la parroquia de Guadalupe. Supuso para mí una gran alegría verla y poder besarla, sé que está matriculada en la facultad de económicas siguiendo con normalidad sus estudios, y que va aprobando como siempre. Para mí es una luchadora, ella no quiere inspirar lástima, se está ganando su vida día a día,  quiere ser compasiva  y tener un proyecto ganado con su propio puño. Yo doy gracias a  Dios, de corazón, por ella y me reafirmo en todo lo que sentía y escribía hace dos años cuando en el mundo estaba abierta la “alerta 0″en favor de ella y todo funcionó para que  hoy siga ganándole días a la vida. Para mí es una referencia de fortaleza y de superación, se ha tomado la vida como tarea, un problema a resolver, y lo está haciendo, se trata de una joven madura, ha aprendido del sufrimiento y está dispuesta a vivir a fondo cada día, a ganárselo de “corazón”, no está escondiendo su talento ni se está refugiando en la debilidad.  En la facultad de  Económicas hace unos años, reconocían simbólicamente  a alumnos por  detalles humanos y de lucha, sin duda tu Cristina eres una universitaria de referencia, ejemplar, aunque tú sientas que estás haciendo lo que tienes que hacer, como lo hacías antes de  recibir ese corazón  donado,  porque tu alma y tu espíritu sigue siendo el mismo. Gracias¡

“ALERTA 0”
“Sigue mejorando así es que hoy ya la han puesto en alerta 0. Nos pueden llamar en cualquier momento porque es la primera a nivel nacional…tengo unos nervios!!! Pero es campeona y luchadora así es que lo conseguirá, porque se lo merece y así es lo que deseamos todos”. Son los últimos watsaps maternos que estoy recibiendo y que me tocan el corazón y el afecto con una situación de experiencia vital que está siendo mistérica y profunda a la vez. Me mueven a orar y a pedir que nos unamos en este deseo de la vida para esta joven extremeña.

Llevamos días de intensidad fuerte en el deseo, el sueño y la oración incesante por Cristina, Joven estudiante universitaria de Económicas en Badajoz. Desde su pueblo de referencia Zarza Capilla, pasando por Badajoz su lugar de residencia, como por muchos lugares de Extremadura y de toda España, hasta de Perú donde oran por su sanación, hay una cadena humana y espiritual viviendo intensamente este proceso de misterio, de dolor, sufrimiento, a la vez que de lucha, esperanza, sueño, ganas de vivir.
Teo y Nano, los padres, junto a su familia lo están viviendo en primera persona. Hace tres años despidieron a su hijo Alberto, en plena adolescencia, en una enfermedad que se presentó con un virus que nos destruyó a todos llevándose su vida. Y ahora, en el colmo del asombro, han tenido que entrar de nuevo en el huerto de Getsemaní con esta enfermedad de su hija Cristina, que pasó de una gastroenteritis a una situación de peligro mortal en pocas horas, donde sus órganos vitales se vieron afectados de un modo muy grave.

Desde entonces, la lucha sin cuartel de una humanidad y una sociedad que está mostrando la capacidad de ser digna y fraterna con claves de justicia y compromiso. Desde los profesionales del Infanta Cristina que lucharon denonadadamente por su vida, por mantenerla y sostenerla para poder enviarla a Puerta de Hierro en Madrid, para luchar allí con más medios y posibilidades en una situación de gravedad extrema. Ahora los mejores medios del mundo puestos a disposición de esta joven extremeña, como si se tratara de la mejor reina del mundo. Y tras cierta recuperación, se abre la ALERTA 0.

Una alerta que mantendrá a sus padres pegados al móvil con una intensidad de esperanza y de latidos de corazón sin igual, y que nos tendrá a todos pendientes de ese watsap, que si Dios quiere, nos dará la señal de que ya está el proceso en funcionamiento. Que hay órganos donados para poder venir en ayuda de Cristina, para reforzarla y revitalizarla en la novedad del misterio de la solidaridad que genera vida hasta de la muerte y el dolor.

Ahora a esperar, una espera que es posible desde la grandeza de lo humano. Es cierto que tenemos deficiencias en todos los niveles, políticos, económicos, sociales, pero también lo es que tenemos la capacidad de dar la vida, de entregarnos, de ser unos para los otros y entrar en el juego de una fraternidad sin límites. Es lo que origina el sentido y la esperanza de la vida auténtica. Es posible la esperanza porque tenemos unas estructuras que están pensadas desde las personas y para las personas. Porque sabemos que habrá personas dispuestas a entregar los órganos de un ser querido para que den más vida, y lo harán desde el dolor y la pérdida de un ser querido. Porque ante la donación, habrá todos unos medios de tipo profesional, técnico, económico, político que van a favorecer que se realice el traslado y el trasplante, sin mirar costes, tiempo, entrega, sacrificio, celeridad… Es posible esperar porque la grandeza de lo humano ante los límites es insospechable, y hay mucha bondad en la historia y en nuestro mundo.

Y todo eso lo vivimos como misterio de lo trascendente y de la alteridad, desde el descubrimiento y el valor del otro. Unos con la sensibilidad de lo cristiano que nos unimos desde la oración, que ahora queremos hacerla más intensa y universal, y otros desde la cercanía de lo humano y el deseo de servir de consuelo para el sufrimiento, y alivio para el cansancio y el dolor de estas personas. Por eso hoy es un día, dentro de la gravedad que sufre Cristina, para felicitarnos por la sociedad que tenemos y lo bueno que hemos generado en ella. Para desear que esto se pueda universalizar y llegue a toda la humanidad. Para pedir, a lo divino y a lo humano, que se pueda llevar a cabo el trasplante a Cristina y veamos el milagro de su recuperación. Que haya corazones generosos para su corazón herido y cansado. Ojalá todos nuestros corazones se hagan mejores con este proceso que se está viviendo y nos lleve a todos a seguir trabajando por una sociedad con gran nivel humano de justicia, dignidad y compasión efectiva y fecunda.

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José Moreno Losada

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La “Joya” de Guadalupe y el silencio de los pastores
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José Moreno Losada | 08-09-2017 | 12:41| 0

(En el día de Extremadura)

“No me la quitarán”

Allá por el año 1953, Pla y Daniel, cardenal de Toledo, comunicaba a los presidentes diocesanos de Acción Católica, de hombres y mujeres de su archidiócesis, algo dolido por la reorganización de las diócesis en España al hilo de los planteamientos preconciliares de organización y relación de lo eclesial y la organización territorial de los pueblos: “Me han quitado todo, pero no me quitarán la joya”. Al ser preguntado, por sus interlocutores, que cuál era la joya, respondió que la joya era “Guadalupe”. Hoy en 2017, 64 años después, los obispos implicados sucesivamente en el tema,  no han dado una solución a este problema que sigue en pie. En este sentido más que del silencio de los corderos, que vamos y venimos en este tema haciendo reflexiones y dando opiniones, hemos de hablar del silencio de los pastores. No es que no se hayan expresado personalmente y no hayan manifestado ante los órganos superiores, en Roma, lo que sienten y desean, sino que no han podido, o sabido, sentarse como pastores en una misma mesa a plantear el tema entre todos los implicados, y hacerlo desde una perspectiva evangelizadora y pastoral para avanzar y llegar a una solución digna que favorezca lo que sea mejor para la Iglesia y su pueblo creyente. No se trata de algo “reivindicativo”, sino pastoral y apostólico, sin que en ello nos juguemos, dicho sea de paso, la salvación. Está claro que es más preocupante la situación de pobreza y dolor de parte de nuestro pueblo que esta decisión canónica.

Posturas encontradas
Al hilo de las opiniones y planteamientos que nos han llegado a la base, parece ser que las posturas se han movido en estos terrenos:
– Dividir el arciprestazgo de Guadalupe y su asunción por las diócesis extremeñas.
– Pasar a Mérida-Badajoz sólo el monasterio de Guadalupe y su patrona y el resto de los pueblos y parroquias permanezcan perteneciendo a Toledo. Últimamente se habla de prelatura.
– Desde Toledo se afirma que no se pueden utilizar en el asunto los verbos “restituir o devolver”, pues eclesiásticamente sólo ha pertenecido a la archidiócesis de Toledo, desde hace casi diez siglos.

Cambiar el discurso y el sentido

Imagen relacionadaConsidero, con humildad, que todos estos términos y posturas, parecen dar cuenta de un diálogo en torno a la “joya”, como si de un bien material se tratara –cuestión indudable- eso ha hecho que estos 64 años hayan sido inútiles y aunque, a veces, parece que se ha rayado una posible solución siempre se ha vuelto atrás sin llegar nunca a buen puerto. Está demostrado que por esta vía, sólo hay conflictos, más o menos ocultos y silenciados de larga diplomacia eclesiástica sin solución, o silencios mutuos sin ponerse juntos en una mesa a hablar a corazón abierto con la mirada pastoral y evangélica que nos hace falta. Está claro que esta actitud que se les pide a todos los bautizados en su quehacer en las parroquias, comunidades, movimientos, se les pide también a todos los sacerdotes en su quehacer pastoral y ministerial, y de este mismo modo podemos pedírselo a nuestros pastores implicados en el tema de la zona de Guadalupe. Sería bueno que la reflexión fuera abierta y que junto a los prelados y vicarios generales, participaran también los franciscanos del monasterio, párrocos del arciprestazgo de Guadalupe, seglares de esa zona, representantes de la nunciatura apostólica, para saber elaborar una propuesta que pueda ser elevada a la Santa Sede, porque de allí vendrá lo que allí vaya con buen espíritu.

Nueva diócesis: Guadalupe y otras zonas.

Una posible solución estaría más allá de si la joya es mía, porque siempre lo ha sido, o es nuestra porque que somos su pueblo y es nuestra patrona, la que nace de la visión pastoral del concilio vaticano II y del espíritu de los escritos pastorales del papado actual, en consonancia ambos con lo que se refiere a la misión, envío y modos de ser de la Iglesia en medio del mundo. Se anima a que la Iglesia sea cercana, concreta, participativa, corresponsable, y para eso conviene que la propia organización de las diócesis sea acorde para facilitar los trabajos pastorales y la comunión de su obispo con el pueblo. Se anima a Diócesis cercanas en su organización y a eso ayuda el tamaño de las mismas. Sería encomiable y ejemplar una solución en la que todas las partes renunciaran a algunas de su pretensiones con el ánimo de hacer bien a la comunidad eclesial y favorecer la evangelización.

No ha de ser descabellada la solución, quizá la de mas sentido común, la creación de una nueva diócesis que incluyera Guadalupe junto a los territorios del actual arciprestazgo más la integración de otros territorios en las actuales diócesis extremeñas que además son bien alejados del centro de sus sedes episcopales. De este modo se conseguiría la dignidad histórica y pastoral que requiere la realidad de Guadalupe y la provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz. El clero toledano se sabrían formando parte de una nueva diócesis de la que serían ellos parte creadora de la misma con su propia organización. Todo esto tendría sentido no sólo para reivindicar el monasterio de Guadalupe sino para el bien del pueblo de Dios que allí peregrina.

El ejemplo de Jerez

Estas ideas las pensaba y compartía con personas de diócesis distintas este verano, a los pies del santuario de Regla en Chipiona, lugar que puede servir de referencia de lo hablado. En los años ochenta, del siglo pasado, la archidiócesis de Sevilla llegaba hasta este santuario en Chipiona (Cádiz). Aquí Jerez era una vicaría de Sevilla y la propia archidiócesis propuso pastoralmente que este territorio, que civilmente pertenece a la provincia de Cádiz, se desmembrara eclesiásticamente de Sevilla y pasara a formar una nueva diócesis, cuyo primer obispo fue de su zona y los siguientes sevillanos. En Guadalupe podría ser el primero un franciscano, por ejemplo, como lo es Tánger, que después podría llegar a ser arzobispo de Toledo e incluso cardenal, como lo fue Amigo.

Hay razones variadas que apoyan una decisión pastoral conjunta de este tipo y que sería señal del verdadero diálogo pastoral y eclesial de nuestros obispos con sus presbiterios y pueblo: de tipo histórico, como iglesia evangelizadora y apostólica por toda América, como foco de espiritualidad mariana en Guadalalupe, su patronazgo del pueblo extremeño, así como las razones pastorales actuales de una iglesia cercana, compasiva, misionera, en salida desde lo sencillo y lo evangélico, que favorecería una nueva diócesis en el marco de la provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz, ya se habló más de una vez de Don Benito como posible sede de una nueva diócesis, con toda la serena.

Demos ejemplo eclesial en la organización

Esto lo escribo mientras de fondo, en este día de fiesta extremeño, televisan la eucaristía en el monasterio, presidida por Don Braulio, ayudado por los obispos extremeños, y rodeados de todos los representantes del pueblo extremeño, así como del pueblo sencillo. Es hora de abrirnos al evangelio y a planteamientos donde la Joya sea la del Reino de Dios y todo los demás se nos dé por añadidura. No se trata de reivindicar sino de encontrar caminos apostólicos y más evangelizadores, también en estos detalles. Necesitamos el ejemplo de nuestros pastores en esta cuestión para iluminar las que están en nuestra manos, que necesitan de  modos de comunión y corresponsabilidad. Deseamos que se encuentren los obispos implicados hablen y establezcan medios y modos de iluminación y sanación pastoral para esta situación y para mejor pastoreo.

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MIRADAS QUE INSPIRAN…
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José Moreno Losada | 07-09-2017 | 11:59| 0

“Te doy gracias Padre, porque estas miradas tan sencillas y fuertes son  tuyas…”

Un pequeña-gran exposición

La imagen puede contener: 8 personas, personas sonriendo, textoAyer, la mañana fue de trabajo pero me dejó en el centro a las doce de la mañana, algo poco inusual. Había de volver andando a casa,hasta la estación de Renfe, y me disponía a ello, me paré con Matías Ponce en San Francisco, hablamos y compartimos una charla viva y eficaz como suele ser siempre que nos vemos, de confesión mutua y de animación compartida. Había que ponerse de nuevo en camino, pero desde el día interior había visto una noticia que me llamaba a cambiar de rumbo. El periódico anunciaba una exposición de fotografías con el título “miradas que inspiran” organizada por Aspaceba con el ánimo de hacerse visibles en la sociedad. Aspaceba es una realidad muy entrañable, junto a Apnaba, Aprosuba… y otros centros, porque rodean nuestra templo parroquial y los sentimos como nuestros. Por eso sentía el deseo de visitar la exposición.

En el corte inglés y no tiene precio

La imagen puede contener: 1 personaEstá expuesta en la sala de exposición del Corte Ingles, en la sexta planta, o sea que hay que hacer todo el recorrido de la tienda, pero religiosamente me plante en la escalera eléctrica y sin distracción me llevó a templo de las miradas. La sala completamente vacía, allí estaban las fotografías y yo. El espíritu se encendió enseguida, conocía casi todos los rostros que allí estaban reflejando la vida. Conocía también muchas de las firmas de las fotos, personas que dan la vida con ellos y por ellos. Me seducían los pequeños rótulos de presentación de las fotografías con las que iba rezando en mi interior. Frente a toda la parafernalia de lo que puedes comprar estaba el grito de lo que se puede vivir y de lo que es verdadero en la vida, en la última planta, allí donde se remeda un cielo azul con estrellas, pero que en este caso las estrellas estaban vivas en las imágenes de lo real, en el corazón de los que luchan y abrazan la realidad y hace de su cruz su gloria, lo cual tiene más valor que nada en el mundo, pero no tiene precio. Como dice la Escritura, si alguno quisiera ponerle precio a ese amor y a esa lucha, si lo quisiera comprar con todas las riquezas de este mundo, se haría despreciable.

Este año serán nuestra luz

La imagen puede contener: una o varias personasMe daba paz saber que en nuestra parroquia de Guadalupe tienen sitio y acogida como miembros de plenos derecho, que realizamos actividades pensando en ellos y que queremos hacer más. Precisamente esta año nuestros objetivos desde la dimensión sociocaritativa de la comunidad parroquial queremos conocerlos más, establecer más lazos de relación vital con ellos, ofrecerles nuestros servicios de modo adaptado a ellos y a sus familiares, trabajadores, así como compartir nuestros bienes materiales con ellos, intentando poder subvencionar algún proyecto que ellos nos propongan y que les facilite la vida, ya que las ayudas que tienen siempre son pocas para lo que necesitan dada sus situaciones personales tanto a nivel físico como psíquico.

¿Visita obligada?
La imagen puede contener: 1 persona, sonriendoEntro pocas veces en este tipo de centro comerciales, pero ayer era visita obligada porque había un templo de miradas, que me iban a inspirar sin duda y que me iban a mostrar el rostro de un Dios encarnado y humanizado hasta los tuétanos. Se puede hacer peregrinación subiendo y bajando sin pararse, contemplando todo lo que tiene precio pero que la carcoma y la polilla se lo lleva,  abriéndose a las miradas que inspiran y hablan del absoluto, de lo único importante, del valor de cada momento, de la grandeza de cada capacidad y del tesoro del cuidarnos y el querernos porque sólo eso puede rebasar nuestro deseo de felicidad. YO recomiendo la exposición y la pediremos para  contemplarla en nuestro centro parroquial y reflexionar sobre ella.

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Once años después: ¡Dejarnos hacer!
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José Moreno Losada | 05-09-2017 | 08:59| 0

Ir para volver

La imagen puede contener: 13 personas, personas sonriendo, personas de pie y exteriorNos hemos vuelto a reunir once años después de nuestra estancia en Perú.  Fuimos un grupo de catorce personas vinculados por la fe, la universidad, la inquietud, nacimos en el seno de la Pastoral Universitaria y del movimiento de acción católica JEC –de estudiantes católicos-. Nos movía el deseo de encontrarnos con la realidad de ese mundo que llamamos del sur y que está tocado de pobreza, nuestro lema, nacido de la reflexión y la profundización en las motivaciones que nos llevarían a esa realidad, era muy sencillo: “no íbamos a hacer, sino a dejarnos hacer”. A empaparnos de aquella vida para tener más vida, para mirar nuestra propia existencia con más pasión y con más dolor, para poder ser más auténticos y más originales. Y nos lanzamos a la aventura, contando sobre todo con el apoyo de las personas que habían optado por compartir sus vidas con aquel pueblo peruano y que eran acogedores con nosotros y nuestras intenciones: los sacerdotes diocesanos de nuestra diócesis que estaban allí y las religiosas extremeñas, las hijas de la Virgen para la formación cristiana. Fue una experiencia única, procesual, preparada, vivida con intensidad, reflexionada, sentida, compartida,  y lo más importante, con un claro horizonte: “íbamos para volver”. Nos dimos cuenta de algo que presentíamos, que lo importante no era ir y estar por allí un mes de verano, sino ir para volver con otra mirada de la vida y del mundo, para vivir con otras claves, para enriquecer nuestro discurso de justicia y dignidad evangélica con la praxis de un mundo más solidario y más humano que tenía que cambiar desde aquí, desde donde nosotros somos y hacemos.

Aquellos rostros de ayer

Al llegar a nuestra tierra, enseguida quisimos compartir aquella realidad descubierta desde la reflexión y la imagen.  Organizamos alguna exposición  con fotografías que eran chispazos de fuego encendidos en nuestras pupilas y en nuestros corazones observadores. Nos dimos cuenta que la mayoría de los rostros que nos había seducido eran los de los niños. Aquel pueblo estaba lleno de niños, de rostros preñados de dolor y de esperanza al mismo tiempo. Nos ganaron,  y, sólo con  volver nuestra mirada a ellos, se renueva nuestro sentir y la llamada a no permanecer indiferentes ni quietos ante ese mundo de pobreza y esperanza. Ahora, al juntarnos once años después,  los recordamos, vivenciamos de nuevo los encuentros, las personas, las anécdotas… y nos preguntamos que habrá sido de aquellos niños y de estos rostros  anónimos y sencillos, cómo habrán llegado a la madurez de la vida en unas circunstancias de pobreza profunda, cómo seguirá la vida de aquellas escuelas, centros médicos, escuelas universitarias, rondas campesinas, catequistas, caseríos, caminos  de montaña…

Y nos dejamos hacer…

A la vuelta seguimos trabajando juntos  lo vivido, para seguir con un juicio de vida y una actuación transformadora, queríamos ser universales y justos, no vivir de un modo indiferente ante la  pobreza y desigualdad del mundo. Y eso hizo que nos lanzáramos, con otros, a buscar caminos de transformación, a sumarnos a aquellos que ya  existían,  pero queríamos acercarlos a la universidad de Extremadura y a nuestra sociedad.  El camino de vuelta hizo  que nacieran cosas bellas en nuestros contextos como el desarrollo de Ingenieros sin Fronteras en la escuela de ITI, Entreculturas en la UEx,  conexión con lugares como Sierra Leona, Tesis doctorales  en colaboración  con alumnos de Ecuador acerca de la botánica propia de la selva y los usos  de la misma, opción por colegios de zonas más marginales de nuestro ámbito,  participación en voluntariados jesuíticos –VOLPA- con estancias países de Latinoamérica, la red de subiendo al sur,  proyectos de fin de carrera conectados con la realidad del sur, grupos de profesores en los institutos y universidad por la ética y la  igualdad, participación en la coordinadora de  las ONGD extremeña, etc… De alguna manera la grandeza de aquella acción no estaba en el hecho sólo de ir, sino de hacerlo  juntos, programado con objetivos y retos, y de darnos cuenta que lo importante estaba en la vuelta, en saber volver, en habernos dejado hacer para ser capaces de pensar, sentir  y actuar de otros modos, a la luz de esa experiencia que  dio consistencia a nuestras reflexiones previas sobre valores humanos y evangélicos en los que creemos y apostamos.

Ahora celebramos y seguimos

Ahora, cuando nos encontramos, nos damos cuenta que estamos marcados positivamente por aquella experiencia, pero que nos une no tanto lo que vivimos hace una década, sino lo que estamos viviendo cada uno en nuestra historia, por los caminos que hemos ido eligiendo personalmente, pero que están conectados de alguna manera con aquella vivencia.  Todos reconocemos que aquello fue como un grano de levadura que nos fermentó, como un grano de sal que nos dio sabor, como un semilla que nos fecundó, como un grano de mostaza que creció, y, sobre todo, como un tesoro  y una perla que nos sedujeron y nos llenaron de vida y de más amor. ¡Qué alegría poder encontrarnos y renovar sentimientos, celebrarlos con la sencillez de la fraternidad compartida¡

 

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Una novia especial: Ana Belén
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José Moreno Losada | 01-09-2017 | 17:19| 0

 

Pastoral sacramental

La imagen puede contener: 2 personas, personas sonriendo, personas en bicicleta, bicicleta y exteriorEn el quehacer ministerial una de las tareas es acompañar a parejas para la celebración del sacramento del matrimonio. En los últimos años es algo que vengo haciendo con personas a las que me unen procesos de vida, especialmente desde los movimientos, así como desde la universidad y los espacios parroquiales. Pero un apartado también significativo es el de la relación familiar. Así será esta tarde, me dispongo a la tarea, recordando que hoy vienen Ana Belén y Ladis para seguir preparando la celebración que Dios mediante realizaremos próximamente en Mérida. Lo contemplo desde la vida y no puedo menos de avivar sentimientos especiales y únicos que están de fondo de este encuentro, en la historia de lo vivido.

Aquella niña de ayer

La imagen puede contener: 4 personas, personas sonriendo, personas de pie y trajeAcaba de llegarme un video en el móvil donde Ana Belén hace una composición de fotos de la pequeña Paula, nuestra benjamina familiar, y no puedo menos de poner en paralelo, desde lo más entrañable, todas esas fotografías de ella cuando era pequeña en casa de mis padres en Granja y en los lugares en los que yo estuve de sacerdote como Olivenza. Ella fue esa pequeña niña rubita que llenaba vidas y espacios, con su infancia y la ternura que despertaba en los abuelos, yo al lado testigo y cómplice. Cuántas temporadas viviendo y compartiendo lo más entrañable del pueblo y de los abuelos. Ahora que he estado en la casa veía todos los sacramentales de esa presencia y vivencia. Doy gracias a Dios por esta niña que ha crecido y que hoy se ve madura y agraciada para dar este paso con una persona querida, Ladis, y con el deseo de ser madre y poder seguir esa tradición de amor que no se acaba sino que fecunda para que la grandeza de lo recibido se haga gracia en la donación y en la entrega de lo materno. Así se ha logrado la madurez afectiva y familiar.

Aquella adolescente y estudiante

Es cierto que la adolescencia haciendo honor a su etimología nos muestra aquello de lo que adolecemos, y todos adolecemos de mucho, pues Ana también la vivió y la compartió, sus inseguridades, sus sueños, sus debilidades, sus esfuerzos… dada su transparencia la hemos gozado y la hemos sufrido, pero ahí está. Venciendo sus dificultades se hizo joven en medio de las enseñanzas, las josefinas, el Albarregas… y la universidad. La facultad de Educación hizo que volviéramos a estar más cerca y poder ver paso a paso su formación universitaria y profesional, primero como maestra de educación infantil y después como psicopedagoga. En esos avatares fue consiguiendo, en la medida en que pudo, no sólo pasar por la universidad sino que la universidad pasara por ella. Entendió que el saber se aprende ejercitando y pronto estuvo dispuesta a dar y hacer para aprender. Así se ha logrado la madurez humana y profesional.

Esta maestra y sus niños

La imagen puede contener: 1 persona, sonriendo, de pie, océano, cielo, nube, exterior, naturaleza y aguaLos primeros pasos fueron de un voluntariado y algunos trabajillos en el colegio de la luz, caminando con la dificultad y los que por tener capacidades muy diferentes lo tienen crudillo en nuestra sociedad. A ella no le dolieron prendas de servir y hacer todo oficio que los más débiles necesitaban y ahí se generó un sacrificio esforzado que ha estado de base para lo siguiente en su quehacer laboral. La familia Salesiana tuvo a bien considerarle, desde su currículum, propicia para atender a los más pequeños en el colegio de Mérida, y ahí lleva años iniciando en edades tempranas y amando desde su profesión, sabiendo que el bien interno de la misma es lo que le da sentido: ayudar a otros, en colaboración con sus padres, para que se vayan haciendo personas con vida y sentido, con capacidad de amar y ser amados para aprender de la vida lo mejor. Así ha logrado su ser profesional con ética y ternura.

La persona y su fe

La imagen puede contener: 2 personas, personas sonriendo, noche y exteriorHoy viene como mujer, con la persona amada, tras su proceso de pareja y haber madurado a lo largo de su vida, a preparar su celebración matrimonial. Le hace ilusión prepararla conmigo, y a mí me alegra el corazón prepararla con ella. Sé que lo hace de corazón, con ganas, ilusionada y comprometida para que lo que hagamos sea desde la vida y la verdad. Su fe está despierta y viva. Tiene sus gustos y sus “caprichos”, no podemos negarlo, pero sobre todo tiene su corazón a punto para construir una pareja, una casa, una familia, para abrirse a unos hijos, para seguir completando su persona y creciendo en plenitud. Y para eso ha encontrado una persona con la que compartir todo, no son medias naranjas sino completas, cada uno ha conseguido tener su vida llena y realizada, pero ahora viene el momento de la entrega y la donación de lo que son, saben, tienen, aman… En diálogo, Ladis, ella y yo vamos a buscar el hilo celebrativo, y desde ahí la elaboración del rito: sus moniciones, lecturas, peticiones, ofrendas, consentimiento, acción de gracias… la vida en la liturgia, la liturgia en la vida.

Algo especial

Cómo se ve, los lazos en esta celebración por mi parte son especiales, desde la sencillez de lo familiar y lo afectivo, qué bien que pueda ser así. Y en esto no puedo puedo menos que acordarme de los que no están, en especial del Yeye y la abuela Dolores, en lo que a mí concierne. La adoraban, como a todos los nietos, y la mimaron mucho por compartir con ellos mucho tiempo en el pueblo en los veranos. Por eso siento su presencia en esta tarde, gozando y atentos a lo que va a suceder. Más de una vez, Ana Belén, me comenta que en los últimos tiempos siente como un ángel que le ayuda y está con ella, ella le pone nombre y rostro: la abuela Dolores. No dudes que la abuela, aunque esté en el cielo, ese día bajará con el abuelo, bien preparados los dos, y estará en primera fila y se pondrá en todas las fotos, aunque sea disimuladamente. Yo intentaré hacerlo como a ella le gustaría que lo hiciera, disfrutó mucho en la boda de Héctor, bailando hasta la última hora, yo cuidaré de ella y bailaré con su espíritu. Pero ahora toca preparar la ceremonia que se me va el ángel al cielo.

Os espero…

 

 

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Desde el atentado… el pensar y el sentir de un joven extremeño
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José Moreno Losada | 01-09-2017 | 11:58| 0

Joven, Universitario y Cristiano…

En estos momentos de convulsión por el atentando de Barcelona y Cambrills, me parece oportuno comenzar escuchando la reflexión de Álvaro Mota Medina, actual presidente de la Juventud Estudiante Católica, le doy mucho valor en los tres niveles:  nos presenta su pensamiento como joven actual que está en conexión con jóvenes de todo el mundo y preocupado por la realidad actual que ellos saben que han de resolver y levantar; porque habla desde la reflexión universitaria como estudiante que piensa su mundo y  la crisis actual que estamos viviendo consciente de los peligros y de las necesidades más acuciantes que se están dando en la educación y en la cultura actual; y,  además, porque habla como un cristiano que quiere seguir a Jesús implicado en una Iglesia que ha de estar abierta y en salida en este momento de la historia. Me parece crucial lo que  un joven cristiano nos dice hoy a la comunidad cristiana y a la sociedad  ante este atentado que es un signo más de una realidad que requiere hospitales de campaña en todo el mundo, para lograr una humanidad mejor.  Pero escuchemos a Álvaro en su artículo:

De desiertos lejanos

Con el gesto derrotado, el alma atormentada por el horror de la guerra y el anhelo de justicia y de redención como obsesión vital , el excombatiente Ethan Edwards, inolvidablemente interpretado por John Wayne en  Centauros del desierto (John Ford, 1956) emprendía un viaje crepuscular hacia la búsqueda de la mirada tierna de una niña, su sobrina, que los indios comanches (salvajes estereotipados en el imaginario patriótico-poético del western clásico norteamericano) secuestraron vilmente, arrebatándole la infancia con una muñeca entre sus manos.

 

El personaje de Wayne apenas disimulaba su racismo, odio y aversión hacia una raza, sentimientos que había ido fraguando, a lo largo de su vida, en su lucha militar y sus conflictos interiores. Y el emprender esa búsqueda para encontrar y rescatar a su sobrina junto a un joven mestizo le pone en continuo contraste y cuestionamiento con sus valores más arraigados en un recorrido que se torna una suerte de viaje iniciático, un camino de descubrimiento personal y colectivo donde aflora y se revela la cara más esperanzadora al tiempo que la más terriblemente desgarrada y cruel de la especie humana.

  Cuando, tras todo aquel periplo, Wayne encuentra finalmente a su sobrina en medio del campamento comanche, descubre, desolado, que ya no queda nada en ella de aquella niña que fue. Se trata de una desconocida que se ha inculturado totalmente en la vida y las costumbres de los indios, fiel servidora de una causa bélica ajena a su origen y que reniega y rechaza cualquier vínculo con su vida, su identidad y su historia anterior.

 

Tras los atentados de la semana pasada en Cataluña, el autodenominado Estado Islámico ha lanzado el primer vídeo en que amenaza abiertamente a España con nuevos ataques, reivindicando las muertes de Barcelona y apelando a la reconquista de Al Ándalus como tierra de califato. Y lo hace un chico español, originario de Córdoba, que se expresa en la lengua de Cervantes y de Cortázar.

Las reacciones no se han hecho esperar y, después de una semana de shock, de alarma social y de una enorme polarización del pensamiento en la opinión pública y, especialmente, en las redes sociales, parece bastante terapéutico, lógico y legítimo (muy a pesar de algún periodista de El País) reivindicar el humor al ridiculizar la figura de Yassin, el hijo de la Tomasa“, como una respuesta sanadora de una sociedad conmocionada a quienes pretenden sembrar el terror, uniendo esto a la solidaridad con las víctimas y al grito unánime de “No tinc por“.

Muchos han sido los memes, los vídeos y los comentarios ocurrentes e ingeniosos que hacen burla del malogrado camino de un joven que ha sido, como tantos, objeto de la radicalización extremista del yihadismo.

Sin embargo, pensar por un momento en la figura de esos abuelos que, discretamente, han aparecido en los medios de comunicación rotos de dolor al reconocer en ese terrorista al niño que jugueteaba de pequeño en su casa de Córdoba y que lamentan haber perdido a su hija en el momento en que contrajo matrimonio con un posesivo yihadista radicalizado, me remite a esa escena de Centauros del desierto en que John Wayne descubre con tristeza cuál ha sido el destino de su sobrina. Con toda su carga de derrota, de constatación trágica de una transformación incomprensible en una persona que rompe con el arraigo y la identidad más profunda en pro de un viaje sin retorno al radicalismo y una entrega sin concesiones a la locura irracional.

Decía hace algunos años el nunca suficientemente valorado, reconocido ni, por supuesto, juzgado como criminal de guerra Aznar que los que habían ideado los atentados terroristas de Atocha no estaban “ni en montañas lejanas ni en desiertos remotos“,manteniendo, aún mucho tiempo después de demostrada la autoría de Al Qaeda en los atentados, las famosas teorías de la conspiración.

Tristemente, parece que esta vez era cierto, pues tanto quienes ejecutaron la matanza de Barcelona como quienes anuncian nuevos ataques no nacieron al calor de desiertos lejanos, sino que son personas jóvenes nacidas y criadas en nuestras ciudades, en nuestras escuelas, en nuestros barrios.

Se trata también de víctimas, de historias de vida probablemente truncadas que han abrazado una ideología fanática y homicida ante una realidad social, cultural y familiar que no ha sabido o no ha podido darles respuestas y evitar la injerencia de idearios fundamentalistas que anulan la identidad y la personalidad del individuo y siembran su veneno en las mentes y espíritus más débiles e influenciables.
    Contemplar estos hechos y el devenir asesino de sus protagonistas pone también el foco en los procesos educativos y de socialización de nuestro mundo, en la capacidad que tenemos de dar respuestas personales y colectivas, de integrar y de acompañar a las personas.

“¿Cómo puede ser, Younes? ¿Qué os ha pasado? ¿En qué momento…? ¡Qué estamos haciendo para que pasen estas cosas! Érais tan jóvenes, tan llenos de vida, teníais toda una vida por delante…”

Eran las palabras de Raquel, educadora social que trabajó con uno de los chicos integrantes de la célula terrorista.

También están siendo muchas las reacciones que vemos en nuestras conversaciones cotidianas y en la opinión pública que se entregan rápidamente al juicio fácil que asocia, peligrosamente, el terrorismo de signo yihadista con el Islam en general. Que estigmatizan a las personas por profesar esta religión (u otras, o cualquier religión en general), por ser extranjeras, inmigrantes… y que apelan a la expulsión, al cierre de fronteras o a la contundencia de las respuestas militares en países como Siria.

Es el termómetro de una sociedad, la nuestra, a la que, si bien lleva a sus espaldas memoria, historia y heridas suficientes como para haber alcanzado la mayoría de edad a la hora de acercarse y reflexionar con serenidad sobre el fenómeno del terrorismo, sus causas y la manera de responder a él, le queda aún mucho por aprender.
Mucho nos estaremos equivocando si no somos conscientes de que, además de las medidas que se tomen para combatir el terrorismo a nivel policial y militar, habrá que indagar en las consecuencias y el coste de las relaciones económicas y gubernamentales que nuestros estados, gobernantes, monarcas y demás representantes mantienen con quienes amparan y promocionan la difusión de interpretaciones religiosas que alimentan esta espiral de violencia.

 

Pero, sobre todo, nos equivocaremos, y mucho, si no entendemos la importancia de transitar caminos que ahonden más en los procesos personales y educativos, en la integración social, el diálogo entre distintos credos y expresiones de fe y la necesidad de recuperar, desde las diferentes creencias (reto fundamental) y desde fuera de ellas, narrativas humanizadoras que pongan a la persona en el centro frente a la basura de idearios que formatean las mentes haciendo, de personas libres, autómatas para causas suicidas, fanáticas e imposibles.

 

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.