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Fecha: abril, 2016
“Mamá, te quiero mucho” (Samu)
José Moreno Losada 29-04-2016 | 10:19 | 1

EN EL DIA DE LA MADRE…
(De Samu a su madre Petete)
Esta mañana llega Samu a mi despacho, ya lleva como una semana diciéndome que tenemos que preparar la felicitación que él quiere hacerle a su madre, Petete, con motivo del día de las madres.
Samu,  en la facultad, siempre nos llena de sentimientos, unas veces de tristeza y enfado, pero casi siempre de alegría y amistad, no porque gane el Madrid que también, sino porque tiene su corazón lleno de mucho cariño hacia todos.
Ya situados en mi despacho, con el ordenador delante, le pregunto sobre qué quiere decirle a su madre en este día y me contesta:
- Mi mamá tiene muchas cualidades y virtudes: llena de alegría, me cuida mucho y está pendiente de mí, le gusta que vista bien y que sea muy moderno, me anima a ir al gimnasio para que cuide mi salud y mi cuerpo, le encanta que yo tenga muchos amigos y amigas, es muy trabajadora y se alegra de que yo tenga trabajo y sea muy trabajador.
- Quiere mucho a su nieto Alejandro y le gusta estar mucho con él y conmigo.
- Nos encanta viajar juntos a muchos sitios, ya estamos preparando las vacaciones de este año.
Al preguntarle qué le desea a su madre, copio con fidelidad su respuesta:
- “Yo, a ella, la quiero un montón, siempre estaré con mi madre, porque es muy buena conmigo, me quiere un montón, y yo a ella. Yo quiero decirle : ¡TE QUIERO¡
No hay duda de que él quiere que ella se sienta muy querida, hacerle agradable la vida. Desea que tenga mucha alegría, mucha paz, salud y amor, así me lo repite, como algo muy memorizado.
Estas son las entrañas de un hijo que se siente muy querido y que sabe decir, sin límites, “te quiero, mamá”. Me ha parecido tan limpio y auténtico.  he que querido universalizarlo, y desde Samu, felicitar así a  todas la madres del mundo, incluida la mía que ya está en el cielo.

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El reto del diálogo interreligioso
José Moreno Losada 29-04-2016 | 10:04 | 0

(Se acaba de reunir el foro consultivo del KAICIID, un laboratorio virtual de ideas para fortalecer el diálogo interreligioso)

Un nuevo reto

 Recientemente, el arzobispo de Mérida-Badajoz, D. Celso Morga, me ha encomendado el trabajo de animar la Delegación Diocesana de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso. Un nuevo reto que, en el contexto actual, alcanza una dimensión de primer orden, dado el momento histórico que estamos viviendo. ¿A quién no le es familiar un vocabulario que habla de fronteras, atentados, yihadismo, fundamentalismo, interculturalidad, globalización, inmigrantes, persecución religiosa, martirios…?

En principio, uno se asusta ante el reto, ante una tarea que se vislumbra confundida entre los deseos por cumplir y las fuerzas por llegar. Sin embargo, es mucho lo que se está haciendo y avanzando en este tema, puesto que la necesidad de paz y de ética universal que este mundo necesita es, cada vez, mayor.

Parece ser que los grandes pensadores de la historia se inclinan porque no es posible una ética universal, ni la consecuente paz, sino  es en el encuentro de todas las ideologías y convicciones, contando con el concurso de todas las religiones. La Iglesia católica, en el último siglo, especialmente desde el Concilio Vaticano II, está preocupada y entregada por aportar y favorecer todo lo que se refiere al ecumenismo dentro del cristianismo, así como al diálogo interreligioso y con los no creyentes. De este modo, hace honor a su propio calificativo de católico -que le llama a ser universal-, no desde el exclusivismo, sino desde el encuentro y la comunión. Aunque este aspecto no siempre estuvo tan claro en la historia de los pueblos e, incluso, de la propia Iglesia…

Cuestión universal

En este sentido y desde este horizonte que ahora vislumbro con mis propias manos, me entusiasma la noticia que en estos días me llega y que me anima en esta bonita labor de ser puente y no frontera. Se acaba de reunir el foro consultivo del KAIICID (12 de abril), un laboratorio virtual de ideas para fortalecer el diálogo interreligioso. Este foro tiene como finalidad una necesidad urgente, que es la de abordar los desafíos en la prevención y la lucha contra el extremismo violento. El KAIICID es la única organización intergubernamental del mundo dirigida por una Junta Directiva multirreligiosa que busca construir la paz en zonas de conflicto, aumentando la comprensión y cooperación entre personas de distintas culturas y fieles de distintas religiones. Este centro fue fundado por Austria, Arabia Saudí y España, siendo la Santa Sede de la Iglesia Católica Observador fundador del mismo. Su junta directiva está formada por destacados representantes de las cinco grandes religiones del mundo (budismo, cristianismo, hinduismo, islam y judaísmo), quienes diseñan y supervisan los programas del centro.

Una de sus creaciones ha sido el Foro Consultivo, un órgano de un máximo de cien miembros de diferentes religiones, organizaciones religiosas e instituciones culturales del mundo. Los miembros de este foro, a título individual, prestan sus servicios y aportan su amplia experiencia y conocimiento de las grandes religiones y de instituciones religiosas, internacionales y de la sociedad civil. Hace unos días, en abril, ha tenido lugar la primera reunión de dicho foro. En su trabajo, quieren servir no sólo a este Centro, sino a la comunidad mundial, dada su pluralidad e interreligiosidad, a la vez que interculturalidad.

El Papa Francisco y nuestra realidad

Noticias de este tipo nos animan a nuestra labor, sabiendo que nosotros vamos a ir viviendo tanto el ecumenismo, como el diálogo interreligioso y con los no creyentes, a pie de calle, a golpe de abrazo, en nuestras  parroquias, a nivel de diócesis y en comunión con otras. Cáceres, de hecho, ya lleva tiempo caminando en esta vereda, con una repercusión positiva en este tema a nivel de ciudadanía. El camino del diálogo tiene perspectivas muy ricas, desde un nivel de reflexión y encuentro para buscar la verdad, que no es posesión de nadie, sino a quien todos deseamos encontrar y servir, a la vez que profundizar en ella. Hay muchos detalles que, a nivel de ideas, reflexiones, deseos, esperanzas, doctrinas, celebraciones, sentimientos, trascendencia, alteridad, unificación, etc., nos podrán unir y fortalecer, sin pretender que nadie tenga que dejar su singularidad ni arriesgar la nuestra; como una riqueza que se encuentra, para darse la mano, sin prepotencia ni desprecio alguno.

Y, junto a la verdad, el amor. El papa Francisco nos regaló hace a principios de año un sencillo documento visual, acompañado con sus palabras, profundas, sinceras, donde aparecían personas y signos religiosos de las distintas religiones, aunando su corazón en una caricia de fe y proclamando el deseo y la aspiración de un mismo amor fundamentado en la mirada trascendente de todos.

 El camino de la ética y la compasión

La ética y la compasión serán, seguro, un camino en el que todos podemos transitar juntos ya, sin tener que esperar. Hemos de comenzar a dar pasos en él, sobre todo si oímos el grito de los refugiados en las fronteras de Europa, amén de otros muchos sufrimientos de la naturaleza y de la humanidad. Sin olvidar, por supuesto, la acogida y el conocimiento mutuo en nuestras sociedades, desde un respeto hecho de lo diario y de lo normal, en la calle, el comercio, el trabajo, la escuela, la política, la diversión, el asociacionismo, la cultura, los jóvenes… Esto es lo primero y posible para todos, desde la tierra donde habiten nuestros pies y en todos los lugares, pero animados y guiados desde todas las comunidades religiosas y civiles.

En estos momentos, desde este nuevo sendero que comienzo a andar, según voy reflexionando, el ánima se anima, y comienzo a imaginar personas que están inquietas, o pueden estarlo, y me ilusiono en poder caminar juntos, en buscar a otros, en compartir y caminar por estos senderos de verdad, amor, acogida, conocimiento y compromiso mutuos. En el deseo de que la religión no sea obstáculo sino camino, nudo del encuentro de lo humano, lo justo y lo digno, del amor y la compasión universal. Desde ya, queda abierta esta Delegación a todos los que quieran trabajar con estos objetivos, porque todos somos válidos en el trabajo por la unidad y el bien de la humanidad como único horizonte. Y es posible si creemos en el amor, porque todos –en esta maravillosa aventura de la fe- somos hijos de Dios y humanos.

Una clave: https://www.youtube.com/watch?v=qExx-SiALBE

 

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Adiós a un cura de pueblo
José Moreno Losada 27-04-2016 | 11:21 | 1

“Sacerdote, víctima y altar en medio del pueblo”

(In memoriam a Andrés  Alonso Trejo)

La escena evangélica en la que le dicen a Jesús que están allí su madre y sus hermanos, a lo que él contesta que su madre y sus hermanos son los que le rodean, los pobres, la gente del pueblo llano y sencillo, es la que se me venía hoy a la cabeza junto al féretro que contenía el cadáver de este compañero sacerdote, Andrés Alonso Trejo.  Se entiende que el sacerdote cuando vive su ministerio con fidelidad, acaba siendo familia de aquellos a los que sirve y da la vida. Aquello que decimos de un sacerdote cuando llega a un pueblo, que no debe  afirmarse que toma posesión de aquella parroquia, sino que va para que aquella comunidad tome posesión de él. Él está llamado a ser del pueblo, a que  aquella realidad sea su propia familia, de su sangre, porque  él debe ser al mismo tiempo sacerdote, víctima y altar como nos dice el prefacio eucarístico, según nos recordaba el arzobispo en la bella y sencilla homilía que nos ha dirigido.

Recuerdo que recién ordenado sacerdote, llegué al pueblo querido de Cheles, allí fui compañero y vecino de Andrés, que era párroco de Villanueva del Fresno. Esa vecindad hizo que me tratara con él, con sus sencillos padres que vivían con él en su casa, y que sintiera la cercanía de un compañero mayor que al verme tan joven, utilizaba cualquier excusa para que estuviéramos juntos, viniendo a visitarme e invitándome a montones de  actividades en su parroquia  para que me sintiera valorado. Allí llegó él, tras haber estado en la Morera, en Nogales, y estuvo mucho tiempo en Villanueva del Fresno. Manolo Santos, sacerdote recién jubilado de Badajoz, me hablaba hoy de cómo siendo un niño jugaba al fútbol con él en el pueblo de la Morera.  En el tiempo que le conocí pude sentir su sensibilidad sacerdotal, es cierto que no ha sido un sacerdote brillante o de relumbrón, pero ha sido de una sencillez y de una entrega que lo hacen grande, auténtico. Recuerdo su opción por una barriada de mucha pobreza  en la población, la barriada de Fátima, se desvivió para que tuvieran vida, llegó incluso a construir allí una capilla para celebrar con ellos. No le importó pedir, donde fuera  y a quien fuera. para desarrollar proyectos sociales y dotarles de condiciones de vida sanas y humanas. Optó por el compromiso social con la animación de una cooperativa que fue fuente de trabajo para muchas  personas del pueblo, así como por un centro social de participación y formación. En silencio se comprometía y se metía en la masa, lo mismo con una cofradía, con un curso de formación laboral, con una novena, con la fiesta  y romería de San Ginés.  Después estuvo varios años en Olivenza, otro lugar que también conocí ministerialmente, y allí recibió su jubilación para ir con su familia, hermanos, sobrinos que siempre lo han rodeado con su cariño.

Hoy sentía que Andrés tenía allí su familia, estaban sus seres queridos en la carnalidad –hermanos y sobrinos-, pero junto a ellos estaba una comunidad formada por compañeros que teníamos que ver con su persona y su vida, y lo que es  más importante una representación de las comunidades parroquiales de Villanueva del Fresno y Olivenza.  Personas que  hacen más de veinte años que no estaban con él, pero que hoy reconocían con su presencia, oración, cantos, despedida que lo tenían y lo consideraban como propio. Como cura de su pueblo, allí estaban la consagrada Mariainma, Doña Ramonita, los Reviriego,  Calvino,  Torrado, etc… Tantos laicos con los que ha compartido  misión y compromiso.  Hoy se fundía familia, pueblo y compañero, en una oración que sabía  a pascua y a gloria.

El arzobispo nos ha hablado  acerca de que el sacerdote debe ser al mismo tiempo víctima y altar, ser sencillos y pequeños ante Dios, y saber darnos con cariño y entrega a los demás. Yo sentía satisfacción, porque aunque no lo ha conocido como sacerdote  ni a su tarea, lo estaba describiendo muy bien. Andrés tenía una espiritualidad sencilla y profunda,  vivió su ministerio con la claridad de que él debía ser del pueblo y darse sin reserva, cuidando la opción por los más pobres y el deseo de un desarrollo humano y social, siempre con el conocimiento profundo de Cristo y la celebración de la fe en procesos catequéticos continuos que abarcaban desde la iniciación de los niños  hasta la formación de grupos de adultos y de movimientos colaboradores de la vivencia del evangelio.

Querido Andrés, hoy me sentía agradecido a ti, mirando mis primeros pasos ministeriales, cuando llegué con mis veintitrés años a realizar una labor que me superaba, tú estuviste como hermano mayor y Dios se valió de ti para que no estuviera solo  en aquella primera misión. Lo supiste hacer con la sencillez y la humildad de un hermano. Que Dios te tenga ya  en su gloria, disfrútala como primicia de todos nosotros.

José Moreno Losada

 

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Apóstoles en la universidad
José Moreno Losada 27-04-2016 | 1:00 | 0

CREO QUE LA IGLESIA ES APOSTÓLICA Y JOVEN

Me sabe a Iglesia apostólica y primitiva… En la mañana, cuando

tengo entre manos las laudes, las alabanzas del Señor, se cuela este watsap que me llega de Granada con tres instantáneas y una frase sencilla: ”Se va a iniciar un grupo de universitarios en Granada”. Yo siento en mi interior al Espíritu que, ya se nos está anunciado en esta Pascua, y veo su acción callada y permanente en la Iglesia y en el mundo.

La veo en Álvaro y Carmen - ambos pacenses-, jóvenes apóstoles para el mundo universitario movidos por la fe en Cristo y su evangelio. En la realidad de Madrid, liberados para llevar la libertad a jóvenes de los institutos y de las universidades en España. Trabajan, hilan, esperan, contactan, creen, sufren, celebran, reflexionan, revisan, programan, llaman. viajan, anuncian, convocan…todo, viviendo al tope las cuatro notas de la acción católica, evangelizar, protagonismo laical, organizados, en comunión con los apóstoles…siendo jóvenes, estudiantes y católicos. Ahora en Granada,y allí con otro apóstol, Juan Casado, nacido en Fuente del Maestre, que tiene un corazón grande como su cuerpo. Creyente de vida, a impulsos y cabezonería, pero adelante en su ser y hacer, sin miedos y con fuerza. Estudiante de ciencias políticas, con inquietud para formarse, que ha llegado de extremadura para aquellas tierras granadinas y que no ha olvidado aquí su ser creyente, y desea compartirlo con otros en esa universidad. Fiel a la campaña de este año: “Si emociona pensarlo, imagínate hacerlo. Participa”, ahí está dando voz al Espíritu y presentando a jóvenes universitarios el proyecto de un movimiento especializado de acción católica en el ambiente estudiantil: la JEC. Él lleva años en ese oficio de querer tener un proyecto de vida y de compartirlo con un grupo de revisión de vida, de cara a vivir el evangelio unido a su ser joven y estudiante, en una iglesia de evangelio y en un mundo de justicia y de igualdad.

Con la noticia no puedo menos de volver a los comienzos de la Iglesia apostólica cundo los discípulos de Jesús, fieles a la misión, donde se primaban lo tiempos sobre los lugares,iban de un sitio para otro para ser anunciadores de un evangelio de vida y de realidad en medio de la historia, dando fe y testimonio de lo que les había sucedido en su propia vida personal.

Y en la lista de todos esos apóstoles, junto a Pablo, Marcos, Bernabé,Lidia…pongo a Álvaro, Carmen… Y recuerdo cómo nos decían que los primeros cristianos, metidos en medio del mundo, se movían por necesidades personales, económicas, familiares, estudiantiles, y allí donde llegaban se identificaban como seguidores de Jesús y daban testimonio e invitaban a otros para unirse y disfrutar de su riqueza interior y su sentido de la vida, para hacer juntos el bien, y no puedo menos de ver cómo eso hoy vuelve a suceder en muchos sitios, por muchas personas habitadas por el Espíritu de Jesús, y ahí pongo sin duda a este universitario joven, Juan Casado, que movido por la inquietud de estudiar ciencias políticas para formarse y comprometerse más, se mueve en el campus de Granada y sirve de enlace para comenzar la andadura de un nuevo grupo cristiano de universitarios que aprendan a unir fe, vida y estudio, buscando una experiencia de Jesús resucitado en el propio proceso personal y comunitario, en un ambiente específico como es el estudiantil universitario. Ahí será como grano de mostaza, de sal, de pequeña luz y se abrirá para que la levadura del evangelio en el Espíritu creza en su facultad y en su campus.

Yo recibo la noticia y siento que el Espíritu me lleva a alabar a Dios por la acción apostólica de estos jóvenes, que nos llama a conversión para ser Iglesia en salida, misionera de verdad, a creer en la Alegria del Evangelio y en el Gozo del Amor.
Gracias¡¡¡

 

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“SOLITAS, pero no solas”
José Moreno Losada 24-04-2016 | 9:08 | 0

 

Celebrando la Unción de Enfermos

Se llaman Soledad, pero familiarmente les llamamos  Solita, madre e hija. Hemos compartido y celebrado juntos  una celebración singular, pues en la parroquia hoy hemos ungido con el óleo bendito de los enfermos a un grupo de personas de la comunidad, que querían recibir esta bendición  para que Dios les proteja, fortalezca y acompañe en esta etapa, ya más última de su vida. El criterio para recibirlo era que  vivieran una enfermedad grave o que ya estuvieran en los setenta y tantos avanzados, que se consideraran en una etapa de mayores, de vida ascendente que le llamamos con esperanza. Han sido casi veinte feligreses, gozosos y animados los que han sido ungidos y abrazados por la oración de toda la comunidad en la celebración de la eucaristía dominical.

Solita, Madre e Hija

Entre ellos estaba Solita madre, que amadrinada por su hija Solita –  experimentada en esta gracia, pues recibió hace siete años este sacramento, cuando los pronósticos eran de muerte para ella-, ha querido recibir esta gracia del sacramento, pero  ha querido celebrarlo festivamente y yo me he unido a madre e hija para comer juntos, en un restaurante amigo y cercano a la parroquia. Tanto el dueño, los camareros y los vecinos comensales han podido notar el tono de alegría efusiva y de celebración que nos embargaba, se han enterado que veníamos de celebrar un sacramento de gracia,  el de la unción de los enfermos. La alegría nos venía por la lectura creyente que ellas han hecho del evento y que a mí me ha llenado de fe, sintiendo una vez más la presencia del resucitado al partir el pan en la mesa con unas personas tocadas por Dios en su experiencia vital.  Los dichos que hemos proclamado eran muy sencillos: “Siempre como hoy, y mejor cuando Dios quiera” y el de aquél que dejando de beber y pasando por un bar sin caer en la tentación, al haberlo sobrepasado se decía a sí mismo, “por lo bien que lo he hecho me voy a volver a tomarme una copa”. Así estábamos nosotros con las copitas de brindis oportunos, por  la sensibilidad que nos acompañaba. Yo tomaba nota de todo y me dejaba embargar por su gracia, en una de ella ya elaborado por una enfermedad de bastantes años, en la otra por la recién recibida en la unción con el óleo bendito.

Solita, madre

La madre daba cuenta de la presencia de Dios en su vida. Recordaba aquella parábola  del hombre que llega a la presencia de Dios y comienza a ver con El las huellas de su vida, y al verlas se sentía triste y recriminaba a Dios  que, en los momentos más duros, lo había dejado solo, porque solo se veían dos huellas  y no cuatro. Dios, con sonrisa y una ternura divina, le explicaba que en esos momentos era Él quien lo había cogido en brazos y por eso sólo se veían las huellas de una persona sola. Así, decía ella ha sido en su vida, ha vivido momentos duros, pero nunca le ha faltado el Señor, cuando se ha confiado a Dios y se ha dispuesto a aceptar su voluntad, ha sentido su acompañamiento, fuerza, consuelo y esperanza. Así, por ejemplo, le ocurrió con su  hija Solita, cuando por el derrame cerebral se auguraba como muy posible su muerte, ella se puso en manos del Padre pidiendo su voluntad, y ahí estuvo el Señor como El quiso. Y ahora le agradece  la vida que ha perdurado en ella, a pesar de su enfermedad, pero lo que más resalta y por lo que lo bendice, lo proclama, lo exalta, es porque  Solita, ha descubierto a Dios en su enfermedad, y tiene hoy una profundidad ejemplar, una confianza tremenda, una alegría auténtica, allí donde se podría pensar que hay motivos para desconfiaza, desesperar, o entristecerse y quejarse continuamente. Por eso hoy ella recibía este sacramento con la alegría de la esperanza y la confianza de un Dios que siempre le ha querido.

Solita, hija

El hilo de la lectura creyente la continuaba la joven, hilvanando su propia historia. Rebelde profunda, desde los catorce años quería irse de casa, habiendo vivido en París, Fuengirola, viajado por todo el mundo, estudiado derecho, manejo de idiomas… la vida centrada en ella y en sus intereses sin tiempo  para nada. Lo ajeno, sobre todo el dolor, no lo percibía, ni lo atendía, aunque tuviera sensibilidad de fondo. El ajetreo del tener, del sentir, del gozar, del vivir por encima de todo, el nublaba. Y ahora un zarpazo de derrame cerebral, le devolvía al punto a cero de su existencia, le dejaba “solita” con ella misma para reencontrarse en la esencia del vivir. Pierde todo, su hablar, su saber, su movilidad, su pensar, su sentir, aparentemente muerta,  ahora había que comenzar todo absolutamente de nuevo. Pero la rodeaba un amor incalculable y gratuito, desde su madre, sus hermanas, sobrinos, amigos…se abría un horizonte en el que Dios se hacía palpable, compañero de camino, verdad consagrada. Y comenzó a sentir y vivir en la verdad, en el valor de lo más pequeño como el mayor tesoro, decir una palabra, dar un paso, abrir los ojos, reconocer y recordar algo, volver a ver un amigo, hasta irse un fin de semana a Toledo, ahora es todo gracia, todo gracia…Nada le es ajeno, todo le importa, todo lo quiere, todo lo ama y lo valora. Y dice ella: antes estaba muerta y ahora vivo, tengo vida. Cuando todo podría hablar de muerte y pérdida en su vida, ella habla de vida y resurrección, de alegría. Por eso hoy la mesa era una mesa de fiesta.  Estaba con dos ungidas por Dios, la madre y la hija, las dos Solitas, pero ninguna de ellas solas porque han encontrado un Dios que es vida, amor, familia, comunidad y tienen una confianza total. Porque saben que cuando llegue lo peor, Dios se abajará las subirá en brazos y las llevará hasta la gloria. Eso es lo que se celebra en la unción de enfermos.

Gracias por vuestra gracia, hoy he sido yo el que he salido ungido de resurrección con vuestras vidas.

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.