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José Moreno Losada

De lo divino y lo humano

Un estudio “con-sentido”

¿Por qué y para qué estudian?

Mis trabajos de encarnación en la universidad han pasado, después de muchos años de  vivencia universitaria,  por hacer un trabajo de investigación sobre la motivación de los alumnos para el estudio y el bien interno de las profesiones a las que aspiran. Ha sido una experiencia de verdadero encuentro con la realidad en su profundidad, con la realidad del mundo juvenil universitario. He tratado de darle formato científico a la vida, al quehacer de este servicio entrañable.

Bien interno y externo

Establecer y relacionar las claves de vocación, estudio, bien interno, compromiso, justicia, participación, ética, utopía, ciudadanía… se convierte en algo apasionante y misterioso cuando queremos darle voz al interior intentando no manipularlo ni sesgarlo a nuestra medida ni a nuestro juicio.  La tarea o reto  ha sido darle formato de  investigación  a lo trabajado, para poder asentar también en este ámbito lo que es nuestro quehacer cotidiano, y así ser fieles al ambiente en el que dialogamos y queremos provocar el encuentro de lo humano, lo creyente y la cultura.

He ahí la cuestión

Siempre he participado, dirigiendo o colaborando, en asignaturas de este calado en el campus, tanto en la facultad de ciencias, como la de Económicas y la de Medicina. En ellas siempre he planteado la cuestión del sentido del estudio, el qué, cómo, para qué y para quién de ese ser estudiante, de esa carrera, de la profesión futura. He recibido muchas respuestas, cualquiera de ellas me valdría para validar la importancia de la cuestión planteada, aquí os sirvo una de muestra de Iván un alumno de los últimos cursos de medicina:

He ahí una respuesta que acaba en pregunta

 “El sentido del estudio en el ser humano es más importante de lo que pensamos. Vivimos inmersos en un mundo de falsedad donde lo importante es el dinero y la posición social reinando una atmósfera déspota y envidiosa. Los objetivos del estudio en la sociedad están muy mal marcados, pasando la formación de los valores humanos a planos subterráneos. La competitividad de estudios está muy presente entre nosotros, y destaca más una cifra numérica que un buen hecho social o un camino humano que dé ejemplo. En la esfera universitaria, aquella utopía falsa, normalmente no hay un contacto directo con los profesores donde se realice una transmisión directa de valores; ni tampoco hay una mesa de debate abierta a la confianza ni a las necesidades éticas de la vida.

El camino de formación en la universidad deja mucho que desear en este aspecto, y deja muchas piedras en la carretera de la vida. Desde mi punto de vista, la mesa universitaria no tiene las cuatro patas estables, sino que la pata correspondiente a los valores morales cojea bastante. También es verdad que en la universidad se multiplican los contactos sociales, se estimula la intercomunicación entre distintos peldaños profesionales con distintas personalidades y capacidades de adaptación humana. Es imprescindible también que nosotros, los estudiantes, tengamos la intencionalidad de aportar leña a la hoguera de la sabiduría social, solidaridad y felicidad para que nunca deje de calentar y arropar a aquellas personas que se les va congelando la vida debido a los riesgos de exclusión. Se debe aprender incluso a compartir dicha hoguera con los demás y a trabajar en equipo, otro aspecto inestable.

 En definitiva, me hago una serie de preguntas como broche final a este escrito: ¿Hasta qué punto sirve toda la formación recibida? ¿La dirección y sentido que caracterizan al estudio son correctos, o hay un problema de enfoque? ¿Estamos preparados para afrontar problemas de cualquier índole de acuerdo a nuestro aprendizaje? ¿El estudio que se hace es permeable o impermeable a la vida?”

Y los futuros maestros?

Como se puede observar nos da que pensar, a todos los docentes, a toda la universidad, a todos los estudiantes, qué estamos haciendo y cómo deberíamos hacerlo. Ahora estoy con una asignatura en cuarto de magisterio de educación infantil Ahí también hemos comenzado con el sentido del estudio y de la escuela, para poder entender las claves fundamentales de la profesión de maestro, y la razón de una enseñanza religiosa en el ámbito escolar. Estamos analizando ahora el tipo de estudio y de escuela que ellos han recibido, una reflexión sobre su historia de estudiante   y las etapas escolares vividas: Infantil, primaria, secundaria y bachiller, así como universitaria. En ello estamos y seguro que sus reflexiones van a ser ricas. Nunca me canso de reflexionar con ellos sobre su estudio y su ser estudiantes, su motivación y sentido, eso de que es importante pasar por la universidad, pero sobre todo  lo es que la universidad pase por nosotros.

Esperamos sus reflexiones.

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Sobre el autor

“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.

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