Hoy

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Adjetivos del corazón rural
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José Moreno Losada | 12-04-2017 | 17:47

MIÉRCOLES SANTO: ACENTO DE RESURRECCIÓN
Hoy , miércoles santo, hemos aprovechado para ir al pueblo y ver todo el proceso de actualización de la casa paterna, ese signo de vida y tradición, a la vez que de enraizamiento y enclave de la vida que nos une, de nuevo hemos vivido los tres hermanos una jornada entrañable en muchas dimensiones:
Fraternal: volver a encontrarnos los hermanos en un espacio tranquilo y propio para volver a las raíces y seguir sacando de ellas savia nueva, porque lo auténtico no muere si se alimenta, sino que permanece y se alegra con el recuerdo y la vida.
Alegre: No es la preocupación sino el gozo lo que nos convoca a acercarnos al pueblo, la calle, la casa. LLegamos y gozamos con el trabajo bien hecho, la albañileria, electricista, pintores, limpieza…todo desde la confianza más absoluta y desde el cuidado y el interés de vecinos que miran con cariño lo que hacen y le hemos pedido.
Vecindad: Volvemos a sentir el cariño de los vecinos, la seguridad de que son algo nuestro y nos toman como propios cuando nos ven aparecer y que les alegra vernos juntos a los tres. Es como un modo de hacer presente a mi madre y a mi padre entre ellos y nos lo explicitan con su alegría, sus bromas, sus lágrimas, sus invitaciones. Hoy he vuelto a casa con los roscos blancos de la pascua, mi vecina Justi sabe de cómo le gustaba a mi madre comerlos y traerlos a casa para este tiempo, y siempre ha estado atenta para que nunca le faltaran a mi madres los roscos blancos de Azuaga, y ahora como yo soy el que estoy solo me los regala a mí. Me los comeré como sacramental de amistad y de vecindad consagrada.
El comercio: hoy hemos querido entrar en la casa de la tia Clauda, en su comercio, que hoy regenta el primo David, su hijo más queño, aquello nos recuerda a todos ellos y al tío Valentín. Allí estaban las medias lunas que siempre fue un jujo comerlas, pero estaban los vecinos con sus compras de cercanía, las de toda la vida… y hemos disfrutado en un momento, hemos celebrado la vida, y hemos hecho presente aquellos lazos de familiaridad, gozo y amistad, de ayuda mutua, que sembraron nuestros mayores, a los que seguimos queriendo y teniendo presente como me decía la vecina Magdalenita. El comercio del pueblo, el de la calle, no es el mercado.
La calle: pasear juntos los tres, ir Cervantes abajo, saludando a Amparo y Fernan, besar a la Fernanda cintas, seguir por la calle de Pascasio hasta el valle, viendo que su hija mantiene con gusto su chalet en plena calle y que sigue habitándolo y gozándolo, entrar en la droguería con la Merce y localizar al pintor, saludar a las personas de la Caja rural y al trabajador Espinal Calero que celebré su matrimonio en el 2001 y esl presidente de la cofradía de Jesús Orando en el huerto, abrazar a Maricarmen Orellana vecina de la otra calle, residente en Sevilla, y a Pedro que fue e primero que casé cuando me ordené sacerdote. Llamar a la puerta del cura y saludar a la señora que lo cuida como un verdadero familiar, porque él no estaba en ese momento, sentir que alguien  pasa con el coche rápido  pero se da cuenta y da la vuelta por otra calle para abrazarnos, el hijo chico de la Marava que trabaja de maestro en Madrid y está aquí unos días…. la calle, la vida….
La Familia:  La tía Victoria y el tío Ramón, un momento de calidez y recuerdo inolvidable en una demencia que duele, pero que hoy ha estado casi callada para permitirnos reírnos juntos como siempre… sin olvidar el recuerdo nostálgico de los que se fueron y uno desearía volver a ver y tener cerca, porque no entiende como se han podido ir ni dónde están.
La casa preparada  y el deseo de volver más vivo: Un viaje largo, casi dos horas de ida y otras de vuelta… para estar dos o tres allí. Pero un día para compartir, querer, sentir, gozar, recordar, emocionarnos, saludar, alegrar, recibir, bendecir, agradecer, soñar, ilusionarnos, celebrar… y entender que hemos de volver. Nos queda mucho por ordenar y limpiar allí, por dentro de nosotros y por fuera. Allí hay algo que nos une y nos clave en la realidad de lo que somos y de donde venimos, desde ese algo, nos animamos para saber vivir y esperar con alegría y con ganas lo que cada día nos va regalando, porque la vida son cuatro días… y ya hemos vivido tres¡

Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.