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TRINIDAD: “Un solo Dios, pero no un solitario”
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José Moreno Losada | 07-06-2017 | 07:20

PARA LA MAYOR GLORIA DE DIOS

La imagen de Dios

mano2Los teólogos, a veces, nos invitan a «matar nuestros dioses». Se refieren, con esta afirmación, a deconstruir las falsas imágenes de Dios que hemos ido construyendo –desde nosotros mismos en nuestra vida o desde otros– en el devenir de la historia. Una de las tentaciones ha sido situar a Dios en el campo de las normas y las leyes, como un juez, más allá de las relaciones afectivas y existenciales que se han mostrado en la historia de la salvación. Esta tentación ha sido constante. Pero nada más lejos de la realidad divina, Dios se ha ido definiendo en su ser y obrar con dos claves transversales: la compasión y la misericordia, sin ira y con clemencia. Ante este Dios, el hombre desea el perdón, con confianza y sin miedo, y puede llegar a sentirse propiedad (heredad) suya.

Hoy estamos llamados a reconstruir y recuperar la verdadera imagen de nuestro Dios amoroso y compasivo que trae la salvación y la reconciliación a la humanidad, que se apropia de la humanidad por puro amor. No sólo se trata de que los ateos encuentren a Dios, sino de que los creyentes purifiquemos la concepción e imagen de nuestro Dios, y le dejemos ser como Él quiere ser y presentarse a la humanidad: como amante entregado.

La gloria de Dios

El catecismo, con buen tino, nos ha enseñado siempre que toda la creación y toda la humanidad existen para dar gloria a Dios. Sin embargo, a veces, por desfiguración de la imagen divina, se ha entendido la gloria como un poder todopoderoso al que teníamos que someternos y agradar desde el cumplimiento de unas normas; como si la gloria fuera el sometimiento del hombre criatura al Dios poderoso creador. Pero la verdadera gloria de nuestro Dios no está precisamente en la lejanía del poder, sino en la cercanía de su compasión y su amor extremado. Él, sin duda y sin descanso, se gloría en su bondad, manifestada en la historia como cuidado y ternura sobre la humanidad y la creación. Su gloria es la vida, la gracia, la realización amorosa de todo lo que Él ha creado por puro amor. Sí, lo ha creado con un amor sobrepasado, en total libertad, sin necesidad alguna; solamente para comunicar su amor.

No hay mayor gloria divina que su amor realizado en todas las criaturas. Por ello, reconocer la gloria de Dios y alabarlo no es darle algo, es acogerlo y dejarnos habitar por su compasión y su misericordia, abrirse a su gracia –que es vida para nosotros–. Allí donde un hombre es querido y camina en libertad y en gracia, allí está la gloria de Dios, porque para Él la verdadera gloria es que el hombre viva. Él recibe la gloria cuando se da, porque su gloria es la caricia que brota de la donación y la entrega.

Dios es gracia, amor y comunión

evangelioLa gracia de nuestro Señor Jesucristo: la verdadera imagen de Dios nos ha sido dada en Jesucristo, en Él hemos descubierto la donación gratuita y extrema de un Dios que no se encierra en sí mismo, sino que, por pura gracia, se abre para darse y hacerse uno de tantos, llegando incluso hasta la muerte. No hay realidad que no esté tocada por Dios y que no le afecte; en la realidad encarnada y cruci cada de Jesús de Nazaret, Dios ha asumido la humanidad y toda la creación. Todo es de Cristo y Cristo de Dios, nada le es ajeno. Graciosamente, el Creador se ha hecho criatura y su bondad es el fundamento de todo lo que es y vive. Si no lo hubiera querido y amado, no la habría creado: «Todo es gracia».

pane-spezzato-02[1]El amor de Dios Padre: la prueba evidente de esa gracia es el amor del Padre, que se derrama sobre nosotros en el amor que Él le tiene al Hijo y en el que nos incorpora a todos como hijos suyos en el Hijo. Sentirnos hijos del Padre y hermanos de Cristo, vivir en su corazón amoroso, es el reto de la espiritualidad cristiana, es el tesoro que llevamos en vasijas de barro. Como el Padre ha amado al Hijo, así nos quiere Jesús; y ese amor es el que nos habita y nos define. Somos porque Dios nos ama y vivimos en todo lo que amamos. No hay duda de que Dios sólo es amor.

La comunión del Espíritu Santo: el Espíritu nos hace clamar Abba –Padre– y, en nuestra oración filial, da testimonio de que Dios es un solo Dios pero no un Dios solitario. clavoÉl es comunión, relación, sentimientos, ternura, cuidado, protección, defensa, compasión… Su amor no tiene fin y, por eso, se adentra, en comunión, en todos los lugares del mundo y del alma humana. Dios, que es comunión, nos comulga y nos hace comulgar con su Espíritu para que tengamos su misma vida y, desde ahí, aspiremos a lo que nos ha prometido: a la Vida Eterna, a ser en Él, desde Cristo humanado, por su Espíritu. Seremos totalmente en Dios y nuestra humanidad vivirá  la comunión plena de su amor. Ahora estamos en proceso, y el Espíritu –que hace inmarcesible su latido– nos hace sentir la verdad en medio de una oración tan cristiana como sencilla: Padre nuestro, que estás en el Cielo…

Dios ama al mundo y lo salva

El poder y la fuerza de Dios está en su compasión y en su misericordia; en su amor. No hay otra definición de la Trinidad: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él». Y este Dios trinitario, que es gracia, amor y comunión, ora ante nosotros y, haciéndose mandamiento de ternura, te suplica: «No te cierres a mí, ábrete a mi amor… Mira que estoy a tu puerta y llamo, si me abres, entraré y cenaré contigo».

José Moreno Losada

Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.