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Fecha: septiembre, 2017
ALZHEIMER: “para no olvidar-nos”
José Moreno Losada 21-09-2017 | 10:44 | 0

Es bueno volver y recordar:

“Entre el ego y el yo” (Miércoles de ceniza)

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El amor no olvida ni echa cuentas: Aurora y José Antonio
José Moreno Losada 16-09-2017 | 6:46 | 0

Vivir y morir en el amor

(50 años de vida matrimonial)

La liturgia cristiana en este Domingo nos invita a mirar la vida y la existencia desde el fundamento de lo absoluto: “Si vivimos, vivimos en el Señor, si morimos, morimos en el Señor”, todo tiene profundo sentido en la clave de lo trascendente y de lo amado.

La vida de lo diario y lo diario de la  vida

Así miro el día de hoy, lleno de normalidad y de vida. Desayuno largo de conversación con Andrés, un compañero de la tarea pastoral, después acogida del carpintero que viene a arreglar la puerta de  casa que lleva mucho tiempo dando la lata, paseo a la parroquia para un bautismo porque quiero hacer más de diez mil pasos. Y, mientras,  voy recibiendo mensajes de Aurora con peticiones y anunciándome gestos que vamos a tener hoy en la Eucaristía porque vamos a poner en el altar la vida matrimonial de sus padres, José Antonio y Aurora, familia de Maguilla.

Maguilla, hace cincuenta años

La imagen puede contener: 2 personas, personas de pieHace cincuenta años que entraban en el templo camino del altar para comprometerse en el amor con un “sí, quiero” para toda la vida, hasta la muerte, y aquí están viviendo y cumpliendo aquel sí. Un “sí, quiero” sin límites, abierto a la aventura de la vida y lo que ella trajera, no se obviaba que en la carrera vital entra de todo: alegría y tristeza, salud y enfermedad, riqueza y pobreza, éxito y fracaso. El amor entregado de esta pareja sencilla de ese pequeño pueblo apostaba por estar unidos toda la vida en todo. Y así ha ido siendo en su vivir: desde aquel viaje de novios a los lugares donde estaban amigos entrañables del servicio militar, la llegada de sus hijas como fruto de su unión que hoy estarán junto a sus parejas y sus hijos, los nietos, rodeándoles de cariño y ternura, aquél décimo del gordo de la lotería comprado en Granja de Torrehermosa, y desde hace bastantes años con José Antonio afectado de esa dichosa enfermedad que arremete contra la identidad e historia de la persona y que se empeña en separarle, aislarle, olvidarle, paralizándole de su vivir y su querer más diario. Pero cuando ha llegado este momento vital ahí está el amor que no lleva cuentas de haber y debe, de lo que yo hago por ti o tu por mí, el que une y no condena, el que sigue poniendo nombre e identidad y nunca olvida sino que lleva al centro del corazón al olvidado para recordarlo situándolo allí donde se ama gratuitamente con la mayor ternura, y eso es lo que está haciendo Aurora. Siempre se han amado y se han cuidado mutuamente, pero ahora en lo último de este camino su amor brilla más que nunca y se hace más auténtico. José Antonio no sabe bien quien es o quiénes le rodean, pero se siente amado, querido, cuidado y su vida está llena de sentido. Todos saben muy bien quién es y se lo hacen sentir todos los días al quererlo y cuidarlo como lo hacen.

Ella

Aurora su esposa guarda como un tesoro la identidad de José Antonio y la conserva en su corazón y la transmite así a todos los suyos: él es el esposo fiel, el padre entregado y honesto, el abuelo cariñoso y generoso, el vecino amigo y respetuoso, el trabajador abnegado y esforzado, es el inolvidable aunque su enfermedad quiera hacerle vivir en el olvido.

Él

Él, sin saberlo, está siendo fuente de ternura que despierta humanidad en los que lo rodean, nudo de unión entre los que lo quieren, hace brotar con su debilidad el amor de Aurora en la gratitud y el sacrificio radical , ahí donde se forja la santidad de los sencillos, él acoge la generosidad que provoca en sus hijas y sus maridos ayudando y fortaleciendo a su madre y rodeándolo a él de mimos y cariños, y está desarrollando de una manera bella la sensibilidad y los buenos sentimientos en todos sus nietos desde los más pequeños a los ya más jóvenes estudiantes. Sí, aunque no lo parezca, ahora está siendo muy valioso y su familia lo tiene y guarda como un tesoro de amor, porque en su debilidad, necesita y se deja querer por todos, está en sus manos y desde él vemos el reflejo del amor de Dios que se manifiesta en la debilidad del niño pequeño en Belén y Nazaret y el rostro del crucificado en la cruz. Abrazándose a él, Aurora y todos los suyos abrazan a Cristo.

Para siempre, hasta la muerte

Por eso hoy al celebrar vuestras bodas de oro, José Antonio y Aurora, podremos escuchar en el altar este mensaje de Dios Padre: “Dichosos vosotros porque vuestro amor no echa nunca cuentas de lo que da o recibe y hace inolvidable al que más lo necesita rodeándole del mayor cariño y cuidado, en la gratuidad más absoluta”. Felicidades.

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Los niños, la escuela y la felicidad
José Moreno Losada 14-09-2017 | 10:36 | 69

Buscadores de felicidad

No hay texto alternativo automático disponible.La humanidad se define por la búsqueda de la felicidad, las personas somos buscadores de algo que siempre está por hacer, nuestra vida es tarea, problema a resolver. La solución que todos ansiamos es la de la realización, deseamos ser felices y todo lo que hacemos, desde lo más básico hasta lo más complejo, va transversalizado por esta inquietud de absoluto de nuestra realidad finita y relativa. Mala cosa es cuando el horizonte de nuestra plenitud lo esperamos de fuera y hacemos de la felicidad algo externo, lo ponemos en manos de otros o de bienes externos, ya nos avisan los que miran la historia y el corazón de la humanidad, tanto desde la filosofía como desde la religión, que la felicidad es una tarea interior.

Un artículo muy interesante

Digo todo esto al hilo de un buen artículo que nos ofrecía Antonio Paniagua en el diario HOY –La felicidad– hace unos días acerca de la felicidad, la psiquiatría y la psicología, y en concreto de los fármacos de dicha “felicidad buscada”. Lo hacía a partir del libro de Hilario Blasco-Fontecilla que titula “Hacia un mundo feliz”, en el que lanza una aseveración sencilla y firme: “Los pacientes deben aceptar que la infelicidad y el sufrimiento forman parte de la vida”. Me recordaba el título de un libro significativo en este tema: “Menos Prozac y más platón”, haciendo referencia al saber pensar y vivir desde la realidad concreta en la que nos situamos y somos, en el mundo real de nuestras posibilidades y limitaciones. El artículo me sirve para iniciar mis temas en la facultad de educación con los que se preparan para ser futuros maestros de educación infantil y que ya están en el último peldaño para la obtención de su título de grado.Les planteé unas cuestiones sencillas, tras la lectura del artículo, acerca de la cultura en la que vivimos, el modo de pensar, de sentir y de actuar con el que nos movemos en nuestra sociedad.

Anécdotas de contraste

Les conté dos anécdotas sencillas, una referente a lo que me había pasado en la mañana al llegar a la facultad y otra de Cristina, una universitaria de referencia para mí. La primera se trataba de un joven que lo había visto salir de la facultad, con un bote de biofrutas en la mano, lo había depositado encima de un coche, se había adelantado a donde estaba la hilera de los coches en el aparcamiento del centro y se había puesto a orinar sin más entre ellos, volviendo a recoger su bote de zumo  y entrando de copiloto en  un coche apartado a esperar sin más… o sea, allí mismo sintió deseo de orinar y ,sin más, en el propio aparcamiento dio rienda suelta a su deseo, aunque la facultad está llena de servicios bien limpios y preparados para esa necesidad humana. En el mismo día, Cristina, tras una trasplante de corazón, con dificultades y limitaciones  propias  del mismo y de su lucha entre la vida y la muerte, se disponía a seguir con sus clases de económicas luchando a cada minuto para vencer la dificultades y esforzarse al máximo para prepararse y vivir su vida, el esfuerzo se convierte en su respuesta a la debilidad que podría justificar su pereza y su pasividad. Los dos desean y buscan la felicidad, pero por caminos distintos. Está claro que Cristina está asumiendo a marchas forzadas que la enfermedad, el dolor y los límites forman parte de la vida.

Cuestiones planteadas

Les pregunté  si a ellos les afectaba la temática del artículo, a sus amigos, qué signos veían en su ambiente que confirmaban esta desorientación en torno a la felicidad y la realización y humana. Y aterricé en lo que se refiere a los niños de tres a seis años: ¿Creéis que los niños están afectados por esta visión de una vida sin dolor, sin límites, sin enfermedad? ¿La escuela ha de tener que ver algo con esto? ¿Para qué debe servir la escuela y la educación infantil dentro de ella si queremos una educación integral?

¿Qué piensan los jóvenes y futuros maestros?

Quiero profundizar con ellos acerca del sentido del estudio y de la escuela, me parece básico para poder fundamentar aquello que quiero transmitir con mi asignatura de pedagogía y didáctica de la Enseñanza Religiosa Escolar en educación infantil, donde se intenta favorecer unas competencias y valores acerca del sentido de la vida, del pensar y del sentir, en orden a caminar en un proyecto de vida autónomo, crítico y esperanzado.  Les invité a compartir sus reflexiones e ideas en este espacio público para desarrollar sus competencias de expresión y reflexión y así compartir este pensamiento de jóvenes actuales con todos vosotros los que os asomáis a la ventana de este blog. Escuchemos con atención.

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Aquella “alerta 0” -Universitaria ejemplar-
José Moreno Losada 12-09-2017 | 9:54 | 0

Una nota de recuerdo

La imagen puede contener: 1 persona, sonriendo, lentes de solFacebook, con la fidelidad mecánica que le caracteriza, me recuerda que hace dos años yo escribía este artículo reflexión en mi blog. Al verlo, recuerdo que hace unos días me encontré con Cristina que, acompañada por su padre, paseaba por el entorno de la parroquia de Guadalupe. Supuso para mí una gran alegría verla y poder besarla, sé que está matriculada en la facultad de económicas siguiendo con normalidad sus estudios, y que va aprobando como siempre. Para mí es una luchadora, ella no quiere inspirar lástima, se está ganando su vida día a día,  quiere ser compasiva  y tener un proyecto ganado con su propio puño. Yo doy gracias a  Dios, de corazón, por ella y me reafirmo en todo lo que sentía y escribía hace dos años cuando en el mundo estaba abierta la “alerta 0″en favor de ella y todo funcionó para que  hoy siga ganándole días a la vida. Para mí es una referencia de fortaleza y de superación, se ha tomado la vida como tarea, un problema a resolver, y lo está haciendo, se trata de una joven madura, ha aprendido del sufrimiento y está dispuesta a vivir a fondo cada día, a ganárselo de “corazón”, no está escondiendo su talento ni se está refugiando en la debilidad.  En la facultad de  Económicas hace unos años, reconocían simbólicamente  a alumnos por  detalles humanos y de lucha, sin duda tu Cristina eres una universitaria de referencia, ejemplar, aunque tú sientas que estás haciendo lo que tienes que hacer, como lo hacías antes de  recibir ese corazón  donado,  porque tu alma y tu espíritu sigue siendo el mismo. Gracias¡

“ALERTA 0”
“Sigue mejorando así es que hoy ya la han puesto en alerta 0. Nos pueden llamar en cualquier momento porque es la primera a nivel nacional…tengo unos nervios!!! Pero es campeona y luchadora así es que lo conseguirá, porque se lo merece y así es lo que deseamos todos”. Son los últimos watsaps maternos que estoy recibiendo y que me tocan el corazón y el afecto con una situación de experiencia vital que está siendo mistérica y profunda a la vez. Me mueven a orar y a pedir que nos unamos en este deseo de la vida para esta joven extremeña.

Llevamos días de intensidad fuerte en el deseo, el sueño y la oración incesante por Cristina, Joven estudiante universitaria de Económicas en Badajoz. Desde su pueblo de referencia Zarza Capilla, pasando por Badajoz su lugar de residencia, como por muchos lugares de Extremadura y de toda España, hasta de Perú donde oran por su sanación, hay una cadena humana y espiritual viviendo intensamente este proceso de misterio, de dolor, sufrimiento, a la vez que de lucha, esperanza, sueño, ganas de vivir.
Teo y Nano, los padres, junto a su familia lo están viviendo en primera persona. Hace tres años despidieron a su hijo Alberto, en plena adolescencia, en una enfermedad que se presentó con un virus que nos destruyó a todos llevándose su vida. Y ahora, en el colmo del asombro, han tenido que entrar de nuevo en el huerto de Getsemaní con esta enfermedad de su hija Cristina, que pasó de una gastroenteritis a una situación de peligro mortal en pocas horas, donde sus órganos vitales se vieron afectados de un modo muy grave.

Desde entonces, la lucha sin cuartel de una humanidad y una sociedad que está mostrando la capacidad de ser digna y fraterna con claves de justicia y compromiso. Desde los profesionales del Infanta Cristina que lucharon denonadadamente por su vida, por mantenerla y sostenerla para poder enviarla a Puerta de Hierro en Madrid, para luchar allí con más medios y posibilidades en una situación de gravedad extrema. Ahora los mejores medios del mundo puestos a disposición de esta joven extremeña, como si se tratara de la mejor reina del mundo. Y tras cierta recuperación, se abre la ALERTA 0.

Una alerta que mantendrá a sus padres pegados al móvil con una intensidad de esperanza y de latidos de corazón sin igual, y que nos tendrá a todos pendientes de ese watsap, que si Dios quiere, nos dará la señal de que ya está el proceso en funcionamiento. Que hay órganos donados para poder venir en ayuda de Cristina, para reforzarla y revitalizarla en la novedad del misterio de la solidaridad que genera vida hasta de la muerte y el dolor.

Ahora a esperar, una espera que es posible desde la grandeza de lo humano. Es cierto que tenemos deficiencias en todos los niveles, políticos, económicos, sociales, pero también lo es que tenemos la capacidad de dar la vida, de entregarnos, de ser unos para los otros y entrar en el juego de una fraternidad sin límites. Es lo que origina el sentido y la esperanza de la vida auténtica. Es posible la esperanza porque tenemos unas estructuras que están pensadas desde las personas y para las personas. Porque sabemos que habrá personas dispuestas a entregar los órganos de un ser querido para que den más vida, y lo harán desde el dolor y la pérdida de un ser querido. Porque ante la donación, habrá todos unos medios de tipo profesional, técnico, económico, político que van a favorecer que se realice el traslado y el trasplante, sin mirar costes, tiempo, entrega, sacrificio, celeridad… Es posible esperar porque la grandeza de lo humano ante los límites es insospechable, y hay mucha bondad en la historia y en nuestro mundo.

Y todo eso lo vivimos como misterio de lo trascendente y de la alteridad, desde el descubrimiento y el valor del otro. Unos con la sensibilidad de lo cristiano que nos unimos desde la oración, que ahora queremos hacerla más intensa y universal, y otros desde la cercanía de lo humano y el deseo de servir de consuelo para el sufrimiento, y alivio para el cansancio y el dolor de estas personas. Por eso hoy es un día, dentro de la gravedad que sufre Cristina, para felicitarnos por la sociedad que tenemos y lo bueno que hemos generado en ella. Para desear que esto se pueda universalizar y llegue a toda la humanidad. Para pedir, a lo divino y a lo humano, que se pueda llevar a cabo el trasplante a Cristina y veamos el milagro de su recuperación. Que haya corazones generosos para su corazón herido y cansado. Ojalá todos nuestros corazones se hagan mejores con este proceso que se está viviendo y nos lleve a todos a seguir trabajando por una sociedad con gran nivel humano de justicia, dignidad y compasión efectiva y fecunda.

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José Moreno Losada

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La “Joya” de Guadalupe y el silencio de los pastores
José Moreno Losada 08-09-2017 | 12:00 | 0

(En el día de Extremadura)

“No me la quitarán”

Allá por el año 1953, Pla y Daniel, cardenal de Toledo, comunicaba a los presidentes diocesanos de Acción Católica, de hombres y mujeres de su archidiócesis, algo dolido por la reorganización de las diócesis en España al hilo de los planteamientos preconciliares de organización y relación de lo eclesial y la organización territorial de los pueblos: “Me han quitado todo, pero no me quitarán la joya”. Al ser preguntado, por sus interlocutores, que cuál era la joya, respondió que la joya era “Guadalupe”. Hoy en 2017, 64 años después, los obispos implicados sucesivamente en el tema,  no han dado una solución a este problema que sigue en pie. En este sentido más que del silencio de los corderos, que vamos y venimos en este tema haciendo reflexiones y dando opiniones, hemos de hablar del silencio de los pastores. No es que no se hayan expresado personalmente y no hayan manifestado ante los órganos superiores, en Roma, lo que sienten y desean, sino que no han podido, o sabido, sentarse como pastores en una misma mesa a plantear el tema entre todos los implicados, y hacerlo desde una perspectiva evangelizadora y pastoral para avanzar y llegar a una solución digna que favorezca lo que sea mejor para la Iglesia y su pueblo creyente. No se trata de algo “reivindicativo”, sino pastoral y apostólico, sin que en ello nos juguemos, dicho sea de paso, la salvación. Está claro que es más preocupante la situación de pobreza y dolor de parte de nuestro pueblo que esta decisión canónica.

Posturas encontradas
Al hilo de las opiniones y planteamientos que nos han llegado a la base, parece ser que las posturas se han movido en estos terrenos:
– Dividir el arciprestazgo de Guadalupe y su asunción por las diócesis extremeñas.
– Pasar a Mérida-Badajoz sólo el monasterio de Guadalupe y su patrona y el resto de los pueblos y parroquias permanezcan perteneciendo a Toledo. Últimamente se habla de prelatura.
– Desde Toledo se afirma que no se pueden utilizar en el asunto los verbos “restituir o devolver”, pues eclesiásticamente sólo ha pertenecido a la archidiócesis de Toledo, desde hace casi diez siglos.

Cambiar el discurso y el sentido

Imagen relacionadaConsidero, con humildad, que todos estos términos y posturas, parecen dar cuenta de un diálogo en torno a la “joya”, como si de un bien material se tratara –cuestión indudable- eso ha hecho que estos 64 años hayan sido inútiles y aunque, a veces, parece que se ha rayado una posible solución siempre se ha vuelto atrás sin llegar nunca a buen puerto. Está demostrado que por esta vía, sólo hay conflictos, más o menos ocultos y silenciados de larga diplomacia eclesiástica sin solución, o silencios mutuos sin ponerse juntos en una mesa a hablar a corazón abierto con la mirada pastoral y evangélica que nos hace falta. Está claro que esta actitud que se les pide a todos los bautizados en su quehacer en las parroquias, comunidades, movimientos, se les pide también a todos los sacerdotes en su quehacer pastoral y ministerial, y de este mismo modo podemos pedírselo a nuestros pastores implicados en el tema de la zona de Guadalupe. Sería bueno que la reflexión fuera abierta y que junto a los prelados y vicarios generales, participaran también los franciscanos del monasterio, párrocos del arciprestazgo de Guadalupe, seglares de esa zona, representantes de la nunciatura apostólica, para saber elaborar una propuesta que pueda ser elevada a la Santa Sede, porque de allí vendrá lo que allí vaya con buen espíritu.

Nueva diócesis: Guadalupe y otras zonas.

Una posible solución estaría más allá de si la joya es mía, porque siempre lo ha sido, o es nuestra porque que somos su pueblo y es nuestra patrona, la que nace de la visión pastoral del concilio vaticano II y del espíritu de los escritos pastorales del papado actual, en consonancia ambos con lo que se refiere a la misión, envío y modos de ser de la Iglesia en medio del mundo. Se anima a que la Iglesia sea cercana, concreta, participativa, corresponsable, y para eso conviene que la propia organización de las diócesis sea acorde para facilitar los trabajos pastorales y la comunión de su obispo con el pueblo. Se anima a Diócesis cercanas en su organización y a eso ayuda el tamaño de las mismas. Sería encomiable y ejemplar una solución en la que todas las partes renunciaran a algunas de su pretensiones con el ánimo de hacer bien a la comunidad eclesial y favorecer la evangelización.

No ha de ser descabellada la solución, quizá la de mas sentido común, la creación de una nueva diócesis que incluyera Guadalupe junto a los territorios del actual arciprestazgo más la integración de otros territorios en las actuales diócesis extremeñas que además son bien alejados del centro de sus sedes episcopales. De este modo se conseguiría la dignidad histórica y pastoral que requiere la realidad de Guadalupe y la provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz. El clero toledano se sabrían formando parte de una nueva diócesis de la que serían ellos parte creadora de la misma con su propia organización. Todo esto tendría sentido no sólo para reivindicar el monasterio de Guadalupe sino para el bien del pueblo de Dios que allí peregrina.

El ejemplo de Jerez

Estas ideas las pensaba y compartía con personas de diócesis distintas este verano, a los pies del santuario de Regla en Chipiona, lugar que puede servir de referencia de lo hablado. En los años ochenta, del siglo pasado, la archidiócesis de Sevilla llegaba hasta este santuario en Chipiona (Cádiz). Aquí Jerez era una vicaría de Sevilla y la propia archidiócesis propuso pastoralmente que este territorio, que civilmente pertenece a la provincia de Cádiz, se desmembrara eclesiásticamente de Sevilla y pasara a formar una nueva diócesis, cuyo primer obispo fue de su zona y los siguientes sevillanos. En Guadalupe podría ser el primero un franciscano, por ejemplo, como lo es Tánger, que después podría llegar a ser arzobispo de Toledo e incluso cardenal, como lo fue Amigo.

Hay razones variadas que apoyan una decisión pastoral conjunta de este tipo y que sería señal del verdadero diálogo pastoral y eclesial de nuestros obispos con sus presbiterios y pueblo: de tipo histórico, como iglesia evangelizadora y apostólica por toda América, como foco de espiritualidad mariana en Guadalalupe, su patronazgo del pueblo extremeño, así como las razones pastorales actuales de una iglesia cercana, compasiva, misionera, en salida desde lo sencillo y lo evangélico, que favorecería una nueva diócesis en el marco de la provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz, ya se habló más de una vez de Don Benito como posible sede de una nueva diócesis, con toda la serena.

Demos ejemplo eclesial en la organización

Esto lo escribo mientras de fondo, en este día de fiesta extremeño, televisan la eucaristía en el monasterio, presidida por Don Braulio, ayudado por los obispos extremeños, y rodeados de todos los representantes del pueblo extremeño, así como del pueblo sencillo. Es hora de abrirnos al evangelio y a planteamientos donde la Joya sea la del Reino de Dios y todo los demás se nos dé por añadidura. No se trata de reivindicar sino de encontrar caminos apostólicos y más evangelizadores, también en estos detalles. Necesitamos el ejemplo de nuestros pastores en esta cuestión para iluminar las que están en nuestra manos, que necesitan de  modos de comunión y corresponsabilidad. Deseamos que se encuentren los obispos implicados hablen y establezcan medios y modos de iluminación y sanación pastoral para esta situación y para mejor pastoreo.

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.