Hoy

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Una novia especial: Ana Belén
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José Moreno Losada | 01-09-2017 | 17:19

 

Pastoral sacramental

La imagen puede contener: 2 personas, personas sonriendo, personas en bicicleta, bicicleta y exteriorEn el quehacer ministerial una de las tareas es acompañar a parejas para la celebración del sacramento del matrimonio. En los últimos años es algo que vengo haciendo con personas a las que me unen procesos de vida, especialmente desde los movimientos, así como desde la universidad y los espacios parroquiales. Pero un apartado también significativo es el de la relación familiar. Así será esta tarde, me dispongo a la tarea, recordando que hoy vienen Ana Belén y Ladis para seguir preparando la celebración que Dios mediante realizaremos próximamente en Mérida. Lo contemplo desde la vida y no puedo menos de avivar sentimientos especiales y únicos que están de fondo de este encuentro, en la historia de lo vivido.

Aquella niña de ayer

La imagen puede contener: 4 personas, personas sonriendo, personas de pie y trajeAcaba de llegarme un video en el móvil donde Ana Belén hace una composición de fotos de la pequeña Paula, nuestra benjamina familiar, y no puedo menos de poner en paralelo, desde lo más entrañable, todas esas fotografías de ella cuando era pequeña en casa de mis padres en Granja y en los lugares en los que yo estuve de sacerdote como Olivenza. Ella fue esa pequeña niña rubita que llenaba vidas y espacios, con su infancia y la ternura que despertaba en los abuelos, yo al lado testigo y cómplice. Cuántas temporadas viviendo y compartiendo lo más entrañable del pueblo y de los abuelos. Ahora que he estado en la casa veía todos los sacramentales de esa presencia y vivencia. Doy gracias a Dios por esta niña que ha crecido y que hoy se ve madura y agraciada para dar este paso con una persona querida, Ladis, y con el deseo de ser madre y poder seguir esa tradición de amor que no se acaba sino que fecunda para que la grandeza de lo recibido se haga gracia en la donación y en la entrega de lo materno. Así se ha logrado la madurez afectiva y familiar.

Aquella adolescente y estudiante

Es cierto que la adolescencia haciendo honor a su etimología nos muestra aquello de lo que adolecemos, y todos adolecemos de mucho, pues Ana también la vivió y la compartió, sus inseguridades, sus sueños, sus debilidades, sus esfuerzos… dada su transparencia la hemos gozado y la hemos sufrido, pero ahí está. Venciendo sus dificultades se hizo joven en medio de las enseñanzas, las josefinas, el Albarregas… y la universidad. La facultad de Educación hizo que volviéramos a estar más cerca y poder ver paso a paso su formación universitaria y profesional, primero como maestra de educación infantil y después como psicopedagoga. En esos avatares fue consiguiendo, en la medida en que pudo, no sólo pasar por la universidad sino que la universidad pasara por ella. Entendió que el saber se aprende ejercitando y pronto estuvo dispuesta a dar y hacer para aprender. Así se ha logrado la madurez humana y profesional.

Esta maestra y sus niños

La imagen puede contener: 1 persona, sonriendo, de pie, océano, cielo, nube, exterior, naturaleza y aguaLos primeros pasos fueron de un voluntariado y algunos trabajillos en el colegio de la luz, caminando con la dificultad y los que por tener capacidades muy diferentes lo tienen crudillo en nuestra sociedad. A ella no le dolieron prendas de servir y hacer todo oficio que los más débiles necesitaban y ahí se generó un sacrificio esforzado que ha estado de base para lo siguiente en su quehacer laboral. La familia Salesiana tuvo a bien considerarle, desde su currículum, propicia para atender a los más pequeños en el colegio de Mérida, y ahí lleva años iniciando en edades tempranas y amando desde su profesión, sabiendo que el bien interno de la misma es lo que le da sentido: ayudar a otros, en colaboración con sus padres, para que se vayan haciendo personas con vida y sentido, con capacidad de amar y ser amados para aprender de la vida lo mejor. Así ha logrado su ser profesional con ética y ternura.

La persona y su fe

La imagen puede contener: 2 personas, personas sonriendo, noche y exteriorHoy viene como mujer, con la persona amada, tras su proceso de pareja y haber madurado a lo largo de su vida, a preparar su celebración matrimonial. Le hace ilusión prepararla conmigo, y a mí me alegra el corazón prepararla con ella. Sé que lo hace de corazón, con ganas, ilusionada y comprometida para que lo que hagamos sea desde la vida y la verdad. Su fe está despierta y viva. Tiene sus gustos y sus “caprichos”, no podemos negarlo, pero sobre todo tiene su corazón a punto para construir una pareja, una casa, una familia, para abrirse a unos hijos, para seguir completando su persona y creciendo en plenitud. Y para eso ha encontrado una persona con la que compartir todo, no son medias naranjas sino completas, cada uno ha conseguido tener su vida llena y realizada, pero ahora viene el momento de la entrega y la donación de lo que son, saben, tienen, aman… En diálogo, Ladis, ella y yo vamos a buscar el hilo celebrativo, y desde ahí la elaboración del rito: sus moniciones, lecturas, peticiones, ofrendas, consentimiento, acción de gracias… la vida en la liturgia, la liturgia en la vida.

Algo especial

Cómo se ve, los lazos en esta celebración por mi parte son especiales, desde la sencillez de lo familiar y lo afectivo, qué bien que pueda ser así. Y en esto no puedo puedo menos que acordarme de los que no están, en especial del Yeye y la abuela Dolores, en lo que a mí concierne. La adoraban, como a todos los nietos, y la mimaron mucho por compartir con ellos mucho tiempo en el pueblo en los veranos. Por eso siento su presencia en esta tarde, gozando y atentos a lo que va a suceder. Más de una vez, Ana Belén, me comenta que en los últimos tiempos siente como un ángel que le ayuda y está con ella, ella le pone nombre y rostro: la abuela Dolores. No dudes que la abuela, aunque esté en el cielo, ese día bajará con el abuelo, bien preparados los dos, y estará en primera fila y se pondrá en todas las fotos, aunque sea disimuladamente. Yo intentaré hacerlo como a ella le gustaría que lo hiciera, disfrutó mucho en la boda de Héctor, bailando hasta la última hora, yo cuidaré de ella y bailaré con su espíritu. Pero ahora toca preparar la ceremonia que se me va el ángel al cielo.

Os espero…

 

 

Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.