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Fecha: noviembre, 2017
Del sepulcro y la vida -Desde la riada en Badajoz-
José Moreno Losada hace 18 horas | 0

Palabras pronunciadas en la Eucaristía que se ofreció por los fallecidos en la riada en la Parroquia de Jesús Obrero de Badajoz, en el Cerro de Reyes, presidida por  Francisco Maya, vicario episcopal de la ciudad. Considero que merece la pena reflexionar a partir de ella.

Del sepulcro surgió la vida…

(A los 20 años de la riada)

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Aquella noche aciaga

Hace 20 años vivimos una noche infernal, caótica y cruel; noche de muerte y destrucción causada por una lluvia torrencial, que convirtiéndose en un río desbordado, arrasaba por doquier, matando a 24 personas y una desaparecida; y dejando que este barrio del Cerro y parte de la barriada de San Roque y los pueblos de Valverde de Leganés y de Balboa experimentarán el dolor de casas destruidas y de enseres totalmente perdidos. Aquella noche, unida a las semanas siguientes, fueron días de desconcierto, de rabia, de preguntas incesantes, culminando siempre en aquél grito de Jesús: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Sentimos la impotencia ante una naturaleza que inesperadamente rugía con fuerza, y caprichosamente destruía en unas horas lo que había requerido años de esfuerzo y de trabajo. En nuestro corazón resonaban las palabras del libro de las Lamentaciones: “Me han arrancado la paz, y no me acuerdo de la dicha… Estoy sin fuerza y abatido”.  Así eran como se encontraban cientos de familias experimentando la finitud del ser humano y el misterio de una naturaleza incontrolable.

Dolor de la naturaleza           

Se escribieron ríos de tinta tratando de dar explicaciones y razones de por qué había sucedido aquella catástrofe. Habrá algunas razones, no lo dudo, pero cuando la naturaleza campea libremente por dondequiera difícilmente puede ser encauzada y contenida. Esta realidad nos pone de relieve hasta qué punto el hombre no es un ser todopoderoso, capaz de controlar todo cuanto sucede en el universo. Ahora bien, los cambios climáticos tienen también causas producidas por el ser humano como dice el Papa Francisco en la encíclica Laudato si”. “Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos siglos. Pero estamos llamados a ser los instrumentos del Padre Dios para que nuestro planeta sea lo que Él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud” (LS 53).

Brotó la vida y la armonía de la solidaridad       

Resultado de imagen de riada en badajozY cuando el caos y la muerte aparecían como vencedores, surgió la vida: la solidaridad brotó como un río caudaloso para poder consolar, sanar y acompañar a todas las familias afectadas. Los hombres y mujeres de Badajoz y otros pueblos se convirtieron en voluntarios anónimos limpiando el barro de las casas y de las calles, ayudando en el reparto de alimentos y enseres y haciendo de samaritanos poniendo el bálsamo del dolor compartido, de la escucha y del consuelo a tantas familias destrozadas y desorientadas. Los de Protección Civil y los bomberos trabajaron hasta la extenuación; los militares salieron de sus cuarteles para ejercer su labor humanitaria, y se hicieron presentes tanto para quitar barro como para aportar cuanto hiciera necesario. Los políticos de las distintas instituciones del Estado como de la Región y de la ciudad de Badajoz se coordinaron y actuaron con gran eficacia, olvidando las diferencias políticas. Toda la ciudad se sintió solidaria con el Cerro de Reyes. Y desde toda España llegó una riada de solidaridad propiciada por particulares, instituciones, asociaciones, comercios, empresas, equipos de futbol, etc.

Signos de resurrección en medio de la tragedia      

Si la muerte inesperada destruyó sueños y proyectos, y nos había metido en el sepulcro, la vida del Resucitado se hacía ahora presente a través de la riada de la solidaridad, que corría repleta de fraternidad y unidad con todos los afectados. En Cáritas, como en otras instituciones, nos sentimos desbordados por tanta generosidad. Había que organizar y hacer que todo lo que se recibió llegará con celeridad a los afectados, pero no irracionalmente. Todos ponían su grano de arena, para que la esperanza brotara y renaciera desde el amor hecho solidaridad.

Las instituciones estatales, autonómicas y locales estuvieron a la altura que se les pedía. Se consiguió realojar y dar cobertura a los que se habían quedado sin hogar. Y también se consiguió el reto, a corto y largo plazo, de rehacer y planificar un nuevo barrio. Hay que agradecer la voluntad política, para poder llevar a cabo las inversiones económicas que se necesitaban. Lo que parecía imposible conseguir en tan poco tiempo se logró. Tanto la administración estatal, gobernada por el PP, como la autonómica, gobernada por el PSE, y la local, gobernada por el PP, a través del dialogo y el esfuerzo común planificaron un nuevo barrio y lo construyeron en un tiempo récord.

Lección de vida y política auténtica

Del sepulcro, en donde habitaba la muerte, surgió la vida del Resucitado, que se hacía realidad a través del diálogo, la colaboración, el entendimiento y la búsqueda de soluciones eficaces para los más pobres. La auténtica compasión, hecha solidaridad y justicia efectiva, ponían de manifiesto que no hay mejor medicina para el ser humano que el amor solidario, que nos hermana y nos hace compartir juntos los sufrimientos y las alegrías de los otros.

Samaritanos para siempre?

Todos fuimos samaritanos en la apuesta decidida por liberar a las familias de tanto sufrimiento, aunque fueron ellos los que sufrieron en sus carnes el miedo, la angustia y el desconsuelo al padecer el horror de una noche que siempre quedará marcada en sus mentes y corazones, y, sobre todo, el dolor ante la pérdida de sus seres queridos.  Pero permitidme que haga referencia a dos personas, que creo debemos recordar: a Don Santiago Moreno, párroco en aquel momento de esta barriada, que sufrió y lloró con su gente, quedando marcado para siempre por la experiencia vivida, y a D. Manuel Malagón, que llevaba poco tiempo como sacerdote en este barrio, y metido en la calle, entre la gente, se dió por completo. Y sin querer quitar protagonismos a autoridades civiles, quiero recordar aquella homilía de D. Antonio Montero, Arzobispo de Mérida-Badajoz, que en la celebración de los fallecidos por la riada en la Granadilla, marcaba pauta de cómo actuar.

Resultado de imagen de riada en badajozHermanos, aún queda mucho por hacer, la vida que brotó de aquella solidaridad debe permanecer en este barrio y en toda la ciudad. Aún hay mucho sufrimiento, mucha gente sufre por la falta de trabajo, y se encuentran en la pobreza y la exclusión. Debemos de nuevo unirnos todos para afrontar los grandes retos de nuestra ciudad. No se trata de echarnos las culpas unos a otros, sino de sentarnos, dialogar y buscar soluciones eficaces para luchar contra la pobreza en las barriadas de Badajoz. Éste quiere ser el empeño de nuestra Iglesia, y por eso desde Cáritas diocesana se quiere planificar un programa de lucha contra la pobreza para las barriadas más pobres de la ciudad. Ojalá que el espíritu que marcó el quehacer en la lucha contra los efectos de la riada sea el que prevalezca en estos momentos.

Francisco Maya Maya. Vicario Episcopal de la Ciudad de Badajoz.

(Homilía pronunciada en el 20 aniversario de la Riada)

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Obispos en escucha y cristianos de a pie
José Moreno Losada 13-11-2017 | 11:13 | 0

Entre obispos y laicos de A.C. especializada

La imagen puede contener: 12 personas, personas sonriendo, personas de pieMe pongo a orar en la mañana y sigo con la colección de guiones de los ejercicios espirituales de este año con el lema de Hebreos: “Fijos los ojos en Jesús” (12,2). En concreto a la luz de la bienaventuranza “bienaventurados los ojos que ven lo que veis”, y la invitación a reavivar la esperanza. Al contemplar este texto que me invita a vivir feliz en medio de aflicciones y dificultades, porque Cristo se deja ver y sostiene mi vida ministerial, recuerdo la vivencia de este fin de semana –Encuentro de consiliarios de JEC en Salamanca, Reunión del equipo de profesionales en la sede de Madrid, encuentro con obispos en Arturo Soria-  y en concreto la tarde de ayer  en la casa de Ejercicios, junto a Añastro, donde cuatro obispos de la CEAS (Javier Salinas, Carlos Escribano, Antonio  Gómez Cantero, Antonio Algora) y el director del secretariado de dicha comisión (Luis Manuel) escucharon y dialogaron con los equipos permanentes de la Juventud  Estudiante Católica y Profesionales Cristianos, atendiendo al sector del estudio, la escuela-universidad, la profesión  y el ámbito cultural.

Un proceso de reflexión y vida

Para los obispos está siendo un trabajo maratoniano de diálogo y encuentro con los movimientos de la Acción Católica especializada de España, en la mañana habían estado con los movimientos de ámbito rural, por la tarde con nosotros y el lunes se encontraron  en la mañana con la Frater, enfermedad y discapacidad, y los movimientos especializados en el sector obrero  por la tarde.  Todos los movimientos han estado realizando un proceso de reflexión y puesta a punto durante tres años, acompañados por el obispo consiliario Carlos Escribano,  y ahora es el momento de sentarse a la mesa y compartirlo en primer lugar con los obispos de la CEAS para después llevarlo y ofrecerlo a todos los demás obispos en la conferencia episcopal española. El proceso ha invitado a analizar la realidad actual de los movimientos en el contexto secular y eclesial que vivimos, la actualización de su proyecto evangelizador y las posibilidades  de evangelizar en el mundo actual con las nuevas claves y modos a los que se nos está llamando como conversión pastoral en estos momentos, desde la perspectiva de la iglesia misionera, en salida que sabe y quiere estar en las fronteras, ocupando no solo los espacios sino viviendo también los tiempos y los procesos.

¿Un punto aparte?                                                                                                                                

El ambiente de ayer inspiraba la necesidad y el gozo de poder poner un punto y aparte y vivir una etapa nueva y viva, esperanzadora, de estos movimientos en conexión con los pastores y los proyectos pastorales de la Iglesia en España. No vivir de un pasado, salir de lo que  pudiera separar y sospechar, para entrar con plena confianza en la tarea de evangelizar y llevar al hombre de hoy la buena noticia que le pertenece y que el Padre Dios quiere regalar a todos, especialmente a los que más sufren y desorientados viven. Todos deseamos un nuevo momento. Reconocemos que la situación cultural, política, económica, cultural  es nueva y está llena de dificultades y posibilidades, ahora no es tiempo de quejas sino de encarnación amorosa y compasiva, desde la debilidad y la pequeñez, pero con la firmeza de un evangelio que es válido para esta tierra y que llama a conversión a esta Iglesia que somos nosotros, para centrarnos en Jesús, nuestro Cristo, el verdadero Señor. Desde ahí ayer nos autoconcienciamos, pastores y laicos, del potencial evangelizador que tenemos entre mano en estos movimientos, de la vida profunda y apuesta seria de jóvenes y adultos por el evangelio y por el amor a la Iglesia que se entrega. Disfrutamos de una reflexión presentada por laicos jóvenes y profesionales de una altura y nivel admirable. Allí se detectaba formación, opciones, compromiso, fe y deseos de comunión para el único fin de esa iglesia que somos como es el evangelizar.

Espacio, tiempo, proceso

Si algo quedó claro que no hay otro camino de generar apóstoles de Cristo que  estando en los espacios que tenemos que estar, con el tiempo que nos lleva a la verdad de lo profundo y de lo coherente, y siendo fieles a los verdaderos procesos que no se quedan ni en sucesos ni en puros momentos. Que entienden que el anuncio no puede serlo superficial ni el primer momento ni en el segundo y que todo esto es verdad no porque lo digamos nosotros o una doctrina, sino que la propia vida experimentada por estos laicos jóvenes y  adultos lo  confirma y valida.

Tiempo de escucha

Me maravilló ser y sentir a la Iglesia que escucha, durante casi dos horas los obispos y los consiliarios que allí estábamos, nos  dejamos invadir por una reflexión llevada a cabo  por dos laicos, Alvaro Mota -joven estudiante de Badajoz – y Roberto  Vidal -profesional cristiano- que traían los análisis y claves descubiertas a pie de calle y de vivencias de cientos de bautizados  de sus movimientos, organizados para vivir su fe, sabiendo que le va la vida en ello. Fue una verdadera experiencia de poder fijar los ojos en el Jesús que nos reaviva la esperanza: allí estaban los que venían de la vida, de la tribulación y los proyectos de esperanza y justicia, los expertos de la vida, los que saben de caminos andados, los que tienen corazones centrados y fijos en el Jesús del Evangelio, el Cristo, que enseñorea sus vidas. Lo hacen desde la realidad de lo pequeño, de la mostaza y la levadura, insignificantes pero fecundos, desde el pesebre, la cruz y compartiendo la mesa del Resucitado. Son los que se encuentran con los sufrimientos y alegrías de los hombres, siendo los suyos propios porque son unos más en la ciudadanía de lo secular y lo laical.

Un diálogo sincero

A partir de ahí el tiempo siguiente fue de comunión e interpelación en la comprensión mutua de pastores y laicos, sintiéndonos llamados a responder unidos en el Espíritu a este momento apasionante de la historia y de la Iglesia en nuestra sociedad, en nuestras realidades humanas cotidianas. La tarea sigue, la esperanza la mantiene, y lo de ayer ha de ser un punto de partida de un momento nuevo porque los espacios y los tiempos así  nos lo piden y así lo queremos todos. Ayer la cuarta nota de la Acción Católica, estuvo más clara y más vida, y sobre todo fue fraterna. Esta Iglesia es la que realmente queremos y la acción católica especializada quiere seguir apostando por ella junto a sus  pastores.

 

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Nacionalismo y sacralización
José Moreno Losada 07-11-2017 | 9:29 | 0

El hombre, ser creatural y dependiente, necesita de absoluto y referente que le dé sentido y le marque el horizonte como meta del vivir y del ser. El contexto paradisiaco es lugar de esperanza y de fundamento cuando un absoluto la garantiza y lo promete como realidad y futuro para todos. Pero el paraíso lo sostiene la divinidad que fundamenta la libertad verdadera y la plenitud, dignidad que no es natural sino que se recibe como don en el ser de la alteridad y de la comunión. No otra cosa señalaba la antropología y la cosmología israelita que los cristianos y occidente hemos heredado.

Desde ahí viene nuestro concepto de persona, de cosmos, de igualdad, de dignidad, de sociedad, ciudadanía y humanidad, de pueblo. Un pueblo educado en el camino de la historia en medio de aciertos y equivocaciones, de éxitos y fracasos, de vida y de muerte.

Cuando el referente absoluto sacralizado se rechaza y se vive sin él, entonces el hombre queda a la intemperie y traslada su expectativa de las promesas divinas a otras promesas terrenales que se revisten con nombres de totalidad y plenitud. La totalidad sólo viene dada en la desacralización en el horizonte terreno sin trascendencia, en el subjetivismo supremo. Entonces se absolutizan y se sacralizan elementos parciales como dadores de sentido de la interioridad de lo humano: el terreno, la bandera, la lengua, la riqueza. La envidia y la violencia entre Caín y Abel están servidos, y se repite entre otros hermanos y conciudadanos. Donde había hermanos ahora hay contrincantes y competitividad, deseos de separarse y aislarse para defender lo propio de un yo inventado frente a un nosotros querido y real en el que ya no se cree.

Todo lo que duele son elementos limitados que al absolutizarse se hacen excluyentes, divisorios, e incluso se inventan relatos de una historia martirizada y victimizada, que justifica la sacralización de momentos y de elementos, que fuera de ese contexto creado quedarían en acontecimientos de un proceso normalizado y cotidiano, comparable con el sufrimiento y la dificultades de otros grupos, aunque hayan sido en órdenes distintos. Entonces aparecen los líderes que avanzan con sentimientos del pueblo, alimentándolos y prometiendo una plenitud y una felicidad en la libertad, que supone la liberación de los otros, el encerramiento en lo propio, como lugar de lo único verdadero y original. Ofrecen paraísos y piden sacrificios y lucha.

Ni que decir tiene que estamos culturalmente en momentos de una secularización desacralizadora, de postverdad, que afecta a la ciudadanía, donde no solamente se silencian y olvidan los elementos religiosos, sino la educación de la interioridad y del ser almado, falta esa construcción personal donde el absoluto pasa por encima de las parcialidades y la singularidades.

No se trata entonces de ciudadanos sentidos, cargados de valores de lo humano y de lo comunitario, los que luchan por una independencia de los otros, sinovacíos de mirada compartida, heridos, no comprometidos con las claves de lo humano y de lo fraterno, al margen de la nueva ciudadanía utópica, la que en la globalización considera que otro mundo es posible y otra ciudadanía se hace viable.

Cataluña según los sociólogos es una de las sociedades más secularizada, más descreída y más plana, la mercantilización se ha hecho dueña de la realidad. Con ese caldo de cultivo, la interioridad y la sacralidad en este caso de la independencia se ha encauzado desde la pura emocionalidad, pero las emociones sin el fundamento de lo razonable en lo humano, de la libertad de todos y de la justicia de lo universal, se convierten en simplificaciones maniqueas que destruyen lo que realmente nos ayudaría a plenificarnos a todos desde el encuentro, se destruye la relación posible en la que las propias diferencias serían lugar de tolerancia y de ecumenismos culturales y humanos, y no de rechazos mutuos. Entonces hacemos divino lo emocional de lo que nos identifica, frente a los otros que nos dan muerte y estamos dispuestos al martirio frente al faraón de turno.

Pero esa realidad que afecta a este pueblo hermano y sus líderes en esta lucha decidida, no está muy lejos de los que los rodeamos y ahora nos sentimos afectados, como miembros de otro nacionalismo, en el que podemos caer como respuesta emocional también.

Tampoco está lejos, el planteamiento cerrado y plano, de las demás opciones políticas, donde parece que se puede cambiar la historia a base de nuevas promesas y leyes, en una dirección o en otra, conservadora o revolucionaria, sin cambiar los corazones, sin educar en emociones humanas profundas.

La democracia no es solo cuestión de leyes y obligaciones, tampoco de puros derechos y revoluciones o cambios, sino de seres humanos con interioridad y elevados que saben de verdad, de luz y de justicia. Hay que pasar de las emociones superficiales y manejadas con estereotipos a las emociones profundas que no sólo vienen de un subjetivismo de capricho, sino de una fe compartida en la interioridad de la trascendencia humana, se encauce en la religiosidad de un absoluto con nombre, o en la interioridad del sin nombre, pero con espíritu sagrado de lo absoluto más allá de mi propio yo, que se diluye si no tiene un nosotros de referencia humano y universal.

Es inviable el encuentro, el diálogo, la sanación de lo herido, el camino nuevo, el proceso de lo ordenado y lo democrático si no trabajamos la interioridad y el espíritu de nuestro ser en la confluencia de todo aquello que nos haga humanos y hermanos. Para este trabajo, como decía la canción, traigan todas las manos, las religiosas, las filosóficas, las éticas, las artísticas, las políticas, pero todas con lo profundo del sentido. Porque sólo quien tiene un por qué puede dialogar, encontrarse, unirse y respetarse, en lo igual y en lo diferente.

Es cierto que la educación en nuestros conciudadanos catalanes ha favorecido lo que hoy estamos viendo, pero en las demás regiones no tenemos signos,tampoco en nuestro parlamento, que estemos creando una nueva ciudadanía, la que exige la verdadera comprensión de lo humano como referente de dignidad universal y central, frente a lo propio y lo individual.

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Recordando a Otilia -Día de los difuntos-
José Moreno Losada 01-11-2017 | 10:00 | 0

Otilia, aquella conversación de la Vida Eterna

La imagen puede contener: 1 personaAlgún compañero me reclama que no he escrito nada de carácter escatológico en estas fechas en que celebramos la comunión de los Santos y rezamos por nuestros difuntos. Le digo que lo haré y ahora me dispongo a cumplir con ese deber. Al hacerlo recuerdo que tengo algo pendiente, pues no hace mucho tiempo que Otilia de la Cruz pasó de esta orilla de la vida a la del Padre Dios, deseosa de encontrarse con la vida eterna. A ella me une el haber compartido algunas cosas importantes, pero hoy recuerdo el comienzo de mi relación con ella y quiero traerla a colación para situarme ante las celebraciones de estos días, para entrar en comunión con los amados que se fueron y orar juntos por ellos ante el Padre de la Vida eterna.

El último encuentro

La última ocasión de encuentro directo fue en un paseo por la margen derecha del río Guadiana, en ese espacio tan agraciado que tenemos ahora en la ciudad, ibas paseando este estío con tu esposo y nos dio alegría encontrarnos, para hablar como siempre de la vida, y compartir lo que estaba siendo tu lucha por la vida, tu planteamiento ante la enfermedad y ese espíritu tan característico tuyo de beber la existencia a sorbos, gustando el momento y agraciándolo con posturas de creatividad y de belleza, en la naturalidad del encuentro y del gozo en la relación viva y familiar. Me alegró encontrarme con vosotros, cuando el verano ya estaba venciéndose, pero tú no te dabas por vencida.

Aquella celebración de la vida en la enfermedad

Antes del verano, también había gozado de una velada en tu casa de campo, la que está cerca las de tus hermanos, la que estaba llena de lenguaje tuyo, de formas y de vidas que te caracterizaban y que tú explicabas como obra de lo antiguo, acción de lo nuevo y transformación de tu gusto y de tu mano, el orgullo del que sabe sacar del arca lo viejo y lo nuevo. Me encantó esa fiesta sencilla de vida y luz en la noche, rodeada de familia, tus hijos, tus nietos y algunos hermanos, me agradó formar parte de tu familia en esos momentos en los que tú sabiendo la gravedad de tu enfermedad, hacías de la vida un canto y me invitabas a formar parte de esa mesa y esa casa, como otro hermano con el compartías la fe y la esperanza.

Aquella inquietud  y deseo de Vida Eterna

La imagen puede contener: 1 personaPero hoy quiero enlazar con el comienzo de nuestra relación. Fue en la escuela de Teología, antes de ser Instituto de Ciencias Religiosas, allí estabas tú ávida de saber y gozando con los descubrimientos de la reflexión de la fe, tanto desde el ámbito de lo bíblico como de lo teológico. Nos conocimos en la asignatura de Escatología, en esa materia en la que, abriéndonos a la historia como lugar abierto que propicia la esperanza, escuchábamos la promesa de salvación y el contenido de la misma, en la que el absoluto que prometía, él mismo se hacía objeto de lo prometido, veníamos de Dios y a él volveríamos para que nuestro corazón descansara de su inquietud. Allí nos abrimos al sentido de la vida, a la valoración de lo auténtico, al discernimiento de lo eterno, aquello que puede permanecer porque se fundamenta en el amor. Y se nos abrían los ojos esperando la transformación radical de nuestro ser, aquello de que todo el hombre, todos los hombres, con toda la creación estábamos llamados a la glorificación de la resurrección a ser criaturas nuevas en el amor del crucificado que ha resucitado. Cada clase la vivías con una inquietud inmensa, llena de interrogantes, abierta a profundizar en la esperanza, dispuesta a crear creyendo, a vivir muriendo y morir viviendo cada día, cada instante. Gozabas con los pasos que íbamos dando en la reflexión. Por eso quisiste, cosas de Oti, que un día yo fuera a tu casa para compartir con Ramón, una charla escatológica. Tú compartías con él lo que íbamos exponiendo en clase, lo que ibas descubriendo con la lectura de la obra de Ruíz de la Peña, pero deseabas que yo confirmara con mi presencia un café otoñal de carácter escatológico, y yo rendido allí estuve compartiendo reflexión y gozando de ese encuentro de altura. A partir de ahí nos tratamos con familiaridad y nos ayudaron los medios informáticos para estar en contacto. Ha sido más de una conversación vital y agradable la que he mantenido contigo y con tu familia y me alegro enormemente de ello.

Tu estilo

Notaba en ti un estilo de vida fecundo y creativo, novedoso y lanzado, creído y apostado, esperanzado y vitalista. Desde ahí, no podía ser menos, tu vivencia de la enfermedad ha sido muy sana, has ganado y has ofrecido mucha salud a los que te rodeaban, muchas ganas de vivir y muchísimos momentos inolvidables. No has dejado de estar presente y viva allí donde tú sabías que tenías un lugar y un hueco en el que aportar, aunque fuera con la mayor debilidad, siempre revestida de estilo y grandeza, buscando la belleza de lo natural y agradable. Los que te han tenido sabían que tenían un tesoro, no querían y temían perderte.

Alimenta nuestra esperanza, necesitamos tu respuesta

No hay texto alternativo automático disponible.Ahora, ya has vivido el encuentro de lo definitivo, ya más que preguntas tienes respuestas vivas y directas de lo eterno y lo más bello. Te he dejado este tiempo porque esperaba a que te situaras y que le ayudaras al Padre Dios a reordenar el cielo y a renovarlo, seguro que ya le has dado la vuelta y habrás colaborado con ese acento de mansión familiar de casa de espíritus buenos que son los que habitan esa gloria. Yo sé que no te vas a olvidar de nosotros, ahora eres tú la que tienes que venir a nuestro café de invierno, en el que a veces se siente soledad y frío – lo siento especialmente por Ramón- para hablarnos del calor y del amor de la Vida Eterna, para que en ti gocemos de la comunión de los Santos y nuestros credo sea más vivo y más esperanzado. Viviste la vida a sorbos, no te dejaste ninguno atrás y nos enseñaste a brindar desde el momento por la esperanza de lo eterno, ahora serás luz y referente de lo eterno y nos ayudarás a seguir caminando en nuestra historia que quiere terminar en Vida Eterna, allí donde seguro nos esperas y nos abrazaremos en la estancia que ya nos estás preparando, con tu sabiduría y tu estilo, ahora ya mucho más divino.

José Moreno Losada

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.