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Fecha: enero, 2018
Adiós a Antonio, conserje en la facultad de educación.
José Moreno Losada 31-01-2018 | 8:59 | 1

De la noche a la mañana, sin avisar

La imagen puede contener: 1 personaFue en junio del año pasado cuando Antonio, tras unas consultas médicas por un dolor de cadera y articulaciones, creyendo que era ciática, se le diagnosticó la verdadera causa de sus males, la leucemia. A todos nos cogió, como a él, de sorpresa, y desde entonces hemos estado con su ausencia. La medicina y él han luchado por la vida, últimamente gozoso porque ya tenía células extraídas para el autotrasplante, pero ayer nos llegaba la noticia fulminante, primero de que estaba en UCI por una neumonía y sus bajas defensas, y poco después la comunicación de su muerte. Antonio ya no está entre nosotros, uno de nuestros conserjes ha muerto.

Huella de silencio

Durante estos meses he pensado más de una vez en él, al pasar por la conserjería, al ver a las señoras de la limpieza desayunando, al hablar con Samu y sus compañeras.  Lo he recordado en oraciones y en el altar. Él era un hombre inquieto, casi hiperactivo diría yo, pero bien conducido todo a hacer la vida más fácil, humana y agradable. En su historia cuenta que fue vigilante de plantilla en la universidad, después de mantenimiento en nuestra facultad y ahora de conserje, pero siempre válido y activo, disponible. Su ausencia se dejaba notar, aunque todo seguía funcionando. Aunque él no estuviera, cómo funciona la realidad institucional, aunque no estemos cualquiera de nosotros, sea rector o alumno. No podía dejar de recordar esa corriente filosófica tan expresiva del estructuralismo cuando nos habla de lo concreto de lo humano como la huella en la arena de la playa, que solo perdura hasta que la ola la finaliza con el olvido. Aquello de que sigue la humanidad, la estructura, y van cayendo los sujetos personales y concretos.

Ya no estás y todo sigue

La imagen puede contener: interiorAyer estuve todo el día con el pensamiento queriendo sacar de mi sentimiento de tristeza algo de  vida, luz en su muerte. Volvía a la facultad por la tarde, casi en la noche, y pasé por la escalera semioscura, por los pasillos vacíos, entré en mi despacho y estuve en el silencio, evocando tu muerte, para acariciar tu vida.  En la entrada miré la cafetería donde desayunabas con tus compañeras, como si de un ritual se tratara con alegría y buen sentir, pasé por las puertas que se abrían y cerraban de las que tú eras cuidadoso, las luces  que tu vigilabas para renovarlas, el espacio donde entrabas y salías constantemente en la conserjería, siendo rostro de la facultad para todos, los de dentro y los de fuera, vi  los cuadros de mi despacho colocados por ti… y el silencio que pregonaba que ya no estabas, y que no estaríamos más adelante otros, aunque la realidad siguiera como si no hubiera ocurrido nada.

Tú, yo , él…somos únicos, como nuestro Dios.

Y en la escucha de tu silencio, comencé a valorar el momento, la riqueza de un día, el tesoro de una mirada, la experiencia de ser hijo, hermano, padre, pareja, trabajador, la complejidad de lo pequeño y lo sencillo, y así entré en tu definición, desde mi mirada torpe y deseosa de haber sido más cercana, más familiar y más amiga: hombre bueno, sencillo, natural, sentido, disponible, activo, facilitador, sin más pretensión que ser y vivir, siendo él y con los otros. Y bendije a Dios por tu persona, por tu vida, por tu presencia, y por el valor de tu ausencia. Entendía que el pararme yo y adentrarme en mi interior porque tú habías muerto, se rebelaba contra el estructuralismo, y así me enfrentaba a la ola que hablaba de tu desaparición como una victoria. Me uní a tu madre, a tus hermanos, a tus hijas, a tus compañeros, amigos…hasta tu peña del Atleti… y me dije la humanidad es humanidad por millones de Antonio, Juan, María, Carmen…interminable.  No se come la humanidad a nadie, sino que en cada uno se dice y se afirma como única. Así es, tú has sido único y eso será para siempre.

Hoy en el altar y en los hombros de tus amigos

Así lo rezaba estaba mañana en el altar, en medio de tu pueblo y de tu gente, no veía allí una humanidad desfigurada y sin rostro, allí estábamos todos aquellos para los que tu nombre tiene algo único y singular, sea lo que sea, estábamos los tuyos, dando testimonio de que la vida, aunque rota, ha merecido la pena. Te puse en el pan del altar y en el vino de la Eucaristía y di gracias a Dios por ti y todo lo que has vivido, lo que has sido para los demás y los demás para ti, lo que has gozado y sufrido, que no todo ha sido fácil para ti. Y allí creí, por mi fe agraciada, que te unías no al olvido, sino al corazón del Dios padre, en la humanidad resucitada de Jesús de Nazaret y junto a su madre gloriosa. A ese Cristo, y su madre, al que simbólicamente tú has portado muchas veces, como los costaleros de tu pueblo hoy han querido portarte a ti. Seguro que en la gloria seguirás actuando en favor nuestro.

Hasta pronto Antonio, la facultad nos sigue hablando de ti y nos sabe a vida tu historia y tu persona. Tú eres más que la estructura. Gracias.

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Ecumenismo en la clausura. El icono de la unión entre los cristianos.
José Moreno Losada 25-01-2018 | 1:17 | 0

Preparando la semana de oración para la unidad de los cristianos, como delegado diocesano de ecumenismo de nuestra archidiócesis, me  he encontrado con esta perla que quiero compartir con vosotros. Me gusta entender y presentar el ecumenismo desde la realidad de la vida, desde lo signos concretos que nos los manifiestan, allí donde el Espíritu rompe todas las fronteras y une en el amor, en la belleza, en el arte, en la contemplación, en la adoración. Este es un caso de ellos, Sor Carolina es la testigo fiel de un ecumenismo sano y vivo. Pongo en vuestras manos su reflexión

(Hna. Carolina Espinosa, clarisa, Badajoz).-

¿Cómo hacer una imagen del Invisible? Mi primer encuentro con un icono fue con un Pantocrator: cada detalle de su rostro, su mirada tierna y creadora me cautivó, eso fue hace ya muchos años,  creo que casi 20, momento de mi vida en que empezaba a colarse dentro de mí­ el perfume de la divina-humanidad de Cristo que me invitaba, más bien, me imantaba a ir tras de él y ver donde vivía (Jn 1, 35-42).

En un principio contemplar ese rostro, y para sorpresa mía, sentirme traspasada por esa mirada de Jesús, junto con la lectura atenta de la Sagrada Escritura, fueron fundamentando el inicio de mi vocación al seguimiento de Cristo en de la vida contemplativa.

Después de haber ingresado al monasterio, en la orden de Santa Clara, el siguiente paso fue conocer el icono del Cristo de San Damián; en nuestra espiritualidad franciscana la contemplación de esta imagen forma parte integrante de nuestra vocación y confirmación de nuestros sentidos.

Fue de los labios de este icono de quien Francisco escuchó esas palabras que están al principio de su vocación y que le acompañarán toda su vida: “Francisco, ve y repara mi Iglesia, que como ves está en ruinas”; de igual manera fue también el Guardián y Compañero de Clara y sus hermanas de San Damián todos los años de su vida.

La contemplación de esos grandes ojos que no dejan nunca de mirarme fue y siguen siendo parte esencial en mi oración, en mi encuentro con Cristo.

De aquí­ surgía  en mi esa necesidad, ese deseo interno y muy escondido por acercarme un poco a la iconografía bizantina: en un principio ir conociendo los primeros siglos de la Iglesia en que se fue fijando el canon de las imágenes sagradas por los Santos Padres y la Tradición. Los iconos forman parte fundamental de la espiritualidad de la Iglesia de Oriente;  de hecho algunos piensan por ello que se trata de una sensibilidad espiritual que no se corresponde con la nuestra, pero no es así, los iconos son un reflejo de la espiritualidad de la Iglesia anterior a la gran división del siglo XI.

Acercarse a los iconos es acercarse un poco más a la fuente de la unidad. Los iconos tienen sus orígenes hacia el siglo IV en un momento de la historia en que la Iglesia se presenta en toda su unidad. Para entender los iconos hay que comprenderlos como pinturas nacidas en la liturgia y realizadas para la liturgia.

Nacen de la alabanza del pueblo cristiano reunido en asamblea y son pintadas para expresar el contenido de la sagrada liturgia. No se tratan de un mero adorno, ni de una simple imagen religiosa.

Son la expresión de la Iglesia orante, de la Iglesia que alaba, contempla e intercede en Jesucristo ante el Padre. Son expresión de la liturgia celeste. De este modo el acercarse a un icono, el besarlo, el orar ante él, nos lleva a esa liturgia celeste y a la asamblea de la comunidad en oración. Por eso nada más profético que la exhortación del Papa Juan Pablo II en la Carta Apostó sobre las Iglesias orientales de respirar con nuestros dos pulmones: oriente y occidente.

Escribí mi primer icono en el año 2014 en el taller de iconografí­a de la Parroquia Ortodoxa de la Protección de la Madre de Dios de Barcelona con el maestro iconográfico rumano ortodoxo Neculai Saftiu. En el año 2016, dicho maestro se trasladó hasta nuestro monasterio, en Badajoz, donde ha impartido dos nuevos cursos, sumándose dos hermanas más de mi comunidad, un hermano franciscano y uno de los alumnos del taller de Barcelona.

Después de esto con mucho temor y temblor, con pudor, respeto y mucha veneración, he empezado desde mi celda a escribir algunos iconos para nuestra capilla, para algunas hermanas; ahora se ha empezado a conocer y otros monasterios me han encargado algunos iconos para sus capillas, también otras personas que tienen sensibilidad por la teología de la luz y del color han empezado a interesarse por algunos iconos de Cristo, de la madre de Dios La Theotokos”.

El trabajo en cada uno de los iconos me enseñaa que el tiempo y resultados no cuentan. El ambiente que el mismo trabajo convierte la acción en una liturgia sin dejar de ser también una actividad pastoral, no sólo por el alcance de la oración sino también porque sabemos que esa imagen será  presencia de Dios en medio de su pueblo, espacio donde la devoción humilde hará un alto y elevará el corazón. Simplemente soy una hermana que desea aprender y compartir con los otros lo que ella misma recibe de la contemplación y el encuentro con Cristo, su santí­sima Madre y los santos.

Para mí­ la experiencia de escribir un icono ha sido una de las más sublimes de mi vida; una gracia que me maravilla y me hace comprender como todos estamos llamados por Dios a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa (1Pe 2,9). Me hace comprender aunque sea un poquito la apoteósica alegrí­a de Dios por ver reflejado en cada uno de nosotros el bendito rostro de su Hijo Jesucristo; me hace tener esperanza de ver yo también reflejado el rostro de Cristo en mis hermanos y hermanas y en el mí­o.

Yo misma me siento obra inacabada de Dios. Una inexplicable certeza de que la belleza de cada ser humano se encuentra oculta. Belleza que responde a la mano de Dios en cada ser humano; belleza circunstancialmente oscurecida o dañada, pero posible siempre de ser descubierta y potenciada. Tener una mirada nueva hacia las personas más heridas, aparentemente oscurecidas, y proclamar su valor indiscutible inseparable del misterio Pascual.

N.B. Los iconos pueden conocerse en el convento de Santa Ana de Badajoz. Y pueden hacer obras por encargo.

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Cristianos ¿divididos? -ecumenismo-
José Moreno Losada 22-01-2018 | 11:35 | 0

“La Palabra de Dios rompe nuestras cadenas”

Una semana:

2018_semana_oracion_cristianos_cartel-339x480Comparto con vosotros este escrito conjunto que hemos realizado sacerdotes y pastores de distintas iglesias y confesiones cristianas con motivo del octavario de la oración por la Unidad de los Cristianos, en nuestra diócesis:

“Muchos de nosotros comenzamos el año con algunas metas a las que nos gustaría llegar o seguir acercándonos a lo largo de los próximos 365 días que se presentan delante nuestra. En este sentido resulta oportuno que en este primer mes del 2018 dediquemos una semana para pedir a Dios juntos por la unidad de los que nos reconocemos como hijos e hijas suyos.

El texto base que se nos propone para esta “Semana de oración por la unidad de los cristianos” es de lo más sugerente: Exodo 15:1-21, se trata de un cántico o mejor dicho dos cánticos de alabanza que se ofrecen a Dios por parte de Moisés y de María, la hermana de Aarón. Una alabanza que se ofrece desde una profunda experiencia espiritual y social1: la LIBERACIÓN DE DIOS, que es lo mismo que la experiencia del DIOS QUE LIBERA.

Así entendió el pueblo de Israel al Dios del universo, como Aquel que les liberó de la esclavitud a fin de poder ser un pueblo capaz de encarnar la propuesta de vida que Dios tiene para el resto de naciones y pueblos. De este modo también deberían haberse entendido a sí mismos, es decir, como el pueblo liberado para liberar a otros, los que han recibido la misericordia divina para poder compartirla con los demás.

Todos sabemos que la realidad fue muy diferente. Israel fracasó en muchos aspectos, no supieron recibir la gracia soberana de Dios con toda sus implicaciones, acabaron divididos y lejos de liberar a nadie acabaron cayendo ellos mismos en diferentes formas de esclavitudes, incluida aquella que les llevó a una interpretación de la Escritura revelada que no dejaba ver a Dios, al menos no al Padre de Jesús como podemos ver con toda claridad en cada uno de los Evangelios.

Con la misma honestidad que la Biblia usa para describirnos esta triste realidad se nos muestra también que la fidelidad soberana de Dios es mayor que la debilidad humana. Bien nos enseña María, la hermana de Aarón “Cantad al Señor, porque sublime ha sido su victoria; caballos y jinetes hundió en el mar” (Exodo 15:21)

La pertinencia y actualidad de la Palabra de Dios no deja de asombrarnos, ya que también nosotros hemos sido constituidos como UN ÚNICO PUEBLO DE DIOS, UN ÚNICO CUERPO DE CRISTO liberados de la esclavitud de otros faraones que nos impedían vivir con dignidad y esperanza: la ignorancia, la arrogancia, el egoísmo, ansías de poder… También nosotros tenemos el privilegio de ser testimonio vivo del amor y el perdón de Dios. También nosotros hemos fracasado en no pocas ocasiones a la hora de alcanzar esta meta.

Pero el Dios del éxodo está con nosotros, en realidad no ha hecho otra cosa que acercarse cada vez más a la débil condición humana a fin de mostrarnos con mayor claridad la magnitud de su amor y poder. Y es por ello que celebramos con gratitud y esperanza esta “Semana de la unidad”, viendo en sus diferentes actividades y eventos auténticos signos proféticos que apuntan al perdón, la gracia, la comunión… en definitiva, al Reino de Dios que se sigue acercando a este mundo.

El Dios encarnado en Jesús de Nazaret continúa guiándonos con su Espíritu Santo hacia la liberación plena, aquella en la que no haya lugar para las divisiones ni rivalidades, aquella en la que acaben hundidos en el mar los “caballos” de la intolerancia y los “jinetes” del rencor, aquella que nos lleva a cantar ya desde ahora “Fue tu diestra quien lo hizo, resplandeciente de poder; tu diestra, Señor, aniquiló al enemigo” (Exodo 15: 6)

Los cristianos todos, sin división, queremos acogernos ante estas palabras de liberación y orar unidos para liberarnos de todas las cadenas y ofrecer juntos al mundo la salvación del Evangelio de Jesús, el Cristo.”

Mariano de Arellano, pastor de la Iglesia evangélica española.
Miguen Ángel Caja Ríos, Pastor de la Iglesia Batista.
Ioan Sirbu, Sacerdote de la Iglesia ortodoxa rumana.
José Moreno Losada, Sacerdote católico, delegado de ecumenismo de Mérida-Badajoz.
Badajoz, 18 de enero de 2018

¿Qué es el octavario de la oración por la unidad de los cristianos:

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Curas de oro y plata
José Moreno Losada 09-01-2018 | 3:46 | 0

“Seamos sacerdotes de Jesucristo sin más”

Celso Morga con su presbiterio en Badajoz

La imagen puede contener: 3 personas, personas sonriendo, personas de pie y exteriorAyer, un año más, el presbiterio de Mérida-Badajoz se reunía para celebrar un encuentro fraternal navideño junto al pastor de la diócesis, don Celso Morga, en el seminario Metropolitano de san Atón de Badajoz. Siempre se aprovecha este evento para homenajear colectivamente a los compañeros que cumplen sus celebraciones jubilares de 25 y 50 años de ministerio en la Iglesia – Palabras delegado del Clero– . Unos, con sus cincuenta años, a punto de cumplir, o recién cumplidos, otros con sus setenta y cinco, en las mismas circunstancias. Y en medio yo y un buen grupo de sacerdotes que estamos de puente o en medio de esas generaciones. Eso me daba un sentimiento en la celebración de contemplación y acción de gracias, notando en el ambiente que era el sentimiento común compartido tanto en el acto de homenaje con sus lecturas creyentes, como en la celebración de la Eucaristía en la que el Arzobispo nos invitaba a ser sin más adjetivos sacerdotes de Jesucristo, y en la comida de hermanos en la que no faltó ni la alegría ni el buen vino de la tierra.

Generación intermedia

La imagen puede contener: cielo, nube y exteriorAnte los mayores porque fueron nuestros referentes, entre ellos había más de un formador y profesor nuestro en la época del seminario, con ellos dimos pasos hacia el ministerio y con ellos nos iniciamos en nuestras andaduras ministeriales, tan plurales y enriquecedoras. Les estamos muy agradecidos y nos gustaría respetarlos profundamente hasta su despedida final, hacerlo con ternura y cariño para que puedan sentir siempre nuestro agradecimiento, aunque alguna ver fuéramos jóvenes críticos con ellos, como ahora lo serán los más nobeles con nosotros, daba su buena salud y formación.

Ante los para nosotros, todavía jóvenes o muy jóvenes, el deseo de dar gloria a Dios, porque los hemos visto crecer desde pequeños, algunos con once años, hasta esta plenitud humana y sacerdotal que gozan y de la que nos sentimos orgullos, porque de alguna manera les hemos pasado el testigo, hemos compartido con ellos ilusiones y tareas, y no dejan de ser acicate y , a veces aguijón, para que no nos durmamos en los laureles, ni entremos en esa etapa en la que se comienza a oír “yo ya…”, como rendidos a un momento que se presenta nuevo. Ahora son ellos los que están ahí para llevar el peso más fuerte de nuestra iglesia y de nuestra misión como presbiterios, y con ellos queremos ser nuevos y graciosos para esta historia que nos ha tocado vivir. Entre unos y otros, los dorados y los plateados, nosotros nos sentimos generación intermedia, y nos gustaría saber con la sabiduría de los mayores y soñar con los sueños, cargados de realismo, de estos sacerdotes consolidados en esa edad media tan fecunda y profunda.

La sabiduría de los mayores

La imagen puede contener: una o varias personas, sala de estar e interiorLos mayores, en su celebración dorada, con sabiduría de última etapa – en labios de Francisco Barroso- dando razones de una vida y un ejercicio, que tras muchas etapas, van coronando con alegría y satisfacción, dando pautas y claves de lo que es una entrega que merece la pena, y deseando vivir ahora con la paz de lo sentido en acción de gracias y todavía con bastante disponibilidad. Les toca ejercer de “simeones” en el templo y en la calle, para agarrados a la cruz y a la esperanza decirnos que “ahora el Señor puede dejarlos irse en paz porque sus ojos han visto al salvador…”, pero que van a estar en alabanza hasta que ese momento les llegue y ellos estén con las velas encendidas. Hasta con belleza literaria propia de los hombres sabios y sencillos – con el espíritu de Antonio Bellido-, nos dan el decálogo de lo único importante desbrozando para un sacerdote, en su singularidad de hombre de Dios y del pueblo, lo que es el único mandamiento: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.”

La madurez novedosa de los plateados

Los plateados –por boca de Nico Silos- , en plenitud de vida y acción ministerial, nos hablan ya de consolidación y planteamientos, sacerdotales centrales que han descubierto en su quehacer ministerial y con los cuales quieren vivir y ser fieles en su tarea. De alguna manera nos dicen que no creen o sirven porque nosotros, los de en medio, se lo hayamos dicho o acompañado, sino porque ellos mismos lo han visto y han creído que merece la pena ser sacerdote en medio de este mundo y de esta iglesia, con modos y formas que han de ser nuevas y auténticas. Y para eso nos marcan las líneas y perspectivas en las que creen. Me tomo la libertad traer a este espacio particular las claves o conclusiones que nos ofrecían los que cumplían sus veinticinco años de ministerio en su lectura creyente de lo vivido:

Claves de un ministerio descubierto en el vivir entregado

La imagen puede contener: una o varias personas e interiorCada trayecto recorrido, cada paso dado, nos ha ido adentrando aún más en la dimensión de la llamada al ministerio y la respuesta al mismo, que creemos que tiene su raíz en tres dimensiones:

1.- “La primera es un ministerio querido, en un presbiterio unido. Trabajar juntos, vivir juntos la misión, y responder fraternalmente a las preguntas y respuestas del hombre contemporáneo. Nos necesitamos unos a otros, desde la transparencia y con sentimientos verdaderos hacia los demás. Saber querernos, aceptarnos y acogernos tal y como somos. Esta es la mejor apuesta que podemos hacer por una verdadera pastoral vocacional.

 

2.- La segunda es un ministerio con los pies en la tierra. Debemos hacer opción por el espacio que se nos ha encomendado, desde el servicio y la dedicación por la misión puesta en nuestras manos. Ser capaces de transmitir la alegría del encuentro con Cristo nos lleva a hacer opción por la persona concreta, sabiendo que hoy no nos podemos permitir la tristeza, sino que, desde nuestra propia debilidad, tenemos que ser personas de esperanza en lo cotidiano, en lo diario, en lo pequeño.

 

3.- Y la tercera es un ministerio arrodillado. Cuando la vida la centramos en Dios, en la oración, en la eucaristía y en la lectura creyente de su paso por nuestra vida y misión encomendada hemos sido fuertes y fieles a pesar de las dificultades propias de esta etapa. El encuentro personal con Dios Padre cada día renueva la ilusión por el ministerio presbiteral a pesar de las debilidades que se experimentan, tanto fuera como dentro de la propia comunidad eclesial. Y arrodillados, servicialmente ante la persona de hoy, especialmente ante aquellos que más sufren.”

El canto junto a la imagen de la Inmaculada  que está en la capilla del Seminario nos unía a todos  en el espíritu de disponibilidad: De tus manos madre hallamos a Dios

 

José Moreno Losada.

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Contraste de Año Nuevo
José Moreno Losada 02-01-2018 | 1:47 | 0

Ser diferente

El presente y el futuro

La imagen puede contener: textoLlego a casa en la noche,  hoy uno de Enero, este día misterioso del año nuevo, el que vamos a numerar con el 2018. Me recojo, mientras me rodean canciones homenaje a Cecilia, que eleva mi sentimiento de nostalgia y de cierta ternura, de belleza y recuerdos entrañables. Pero vengo con el runrún de lo vivido y celebrado. Ayer tras las celebraciones dominicales de la Eucaristía con los mayores en la granadilla y con la comunidad en la parroquia, me desplacé a Mérida  para estar con la familia, con mis hermanos y sus descendientes, hijos, nietos y sus parejas respectivas, un baño de relación amada y entrañable propia de la sangre bendecida con cariño y cuidado frente a la soledad de la que el hombre huye cuando no es querida. Fue una tarde y nochevieja de paz y alegría, una mañana de concierto con la belleza de la armonía y de la sinfonía, una comida familiar con conversación profunda de vida e ilusiones, de proyectos y futuros, de esperanza de vida y de ilusión por vivir unidos y ser fecundos para dar vida a otros y realizar el misterio de la paternidad y de la maternidad. Unos encuentros agraciados y agradecidos entre nosotros y para con Dios al contemplar nuestras vidas en lo positivo.

La imagen puede contener: 3 personas, personas sonriendo, sombrero, niños y primer planoComenzar el año escuchando la vida así, a borbotones, te anima y satisface a los que ya vamos peinando canas. Vemos la vida bajando ya de la cima y estos paisajes animados y profundos de los queridos nos abren el alma. De algún modo esto sana la herida de la ausencia de aquellos que se alegraron con nuestros presentes y que nos mostraron lo que eran los valores más auténticos de la existencia y humana. Los que ya no están pero nos descubrieron el tesoro de la relación fraterna y familiar, como la fuente en la que siempre podríamos beber agua fresca de amor y esperanza. Nos enseñaron a cuidar esa fuente de la familia entrañable, para que no se agote y no se embravezca el , con las malezas por no transitarlo con la asiduidad y el mimo que corresponde, para que no nos perdamos, sin poder llegar hasta allí donde está el agua de la vida.

El horizonte universal de la debilidad

De vuelta a la ciudad, me adentro en la celebración de la Eucaristía en la parroquia, para sentirnos bendecidos por el Dios de la vida y de la Historia, que desde de la figura de María nos invita a ser abiertos de corazón y a saber guardar en él la verdad y lo genuino de la vida que se da en lo diario de lo pequeño e insignificante de un portal, de una aldea, de la vida del pueblo, de los caminos por los que transitan todos… La imagen puede contener: cielo, árbol, césped, exterior y naturalezaY aprovecho para acercarme a visitar y estar con la Tía Victoria, octogenaria, hermana de mi madre Dolores, la única que queda ya de siete hermanos. Allí está ella, con el tío Ramón y su hija Chenchi, casa en la que ha celebrado la Nochevieja. Está rodeado de los suyos, de los que la quieren, pero la senilidad le propicia una soledad existencial en su terminar vital, que hace que le duela la demencia de lo que no puede agarrar porque se le escapa de su alma y le hace ausente. Ahora sólo le toca vivir de recuerdos que ni siquiera puede ordenar convenientemente, con la tristeza de no saber cómo situarse en esta historia, ni entre nosotros. La imagen puede contener: 1 persona, de pie, bebé e interiorIntuye rasgos de afectividad, de sangre, pero le cubre una impotencia que le rompe, entre un yo que para ella misma es desconocido. No hay pasado que pueda agarrar porque todo se fue, no hay presente que determine ella y se cierne en un futuro que no entiende, y se cubre con un sufrimiento que sólo puede ser aliviado con la ternura de aquellos que sí mantienen su memoria, su figura, su historia y, sobre todo, su corazón. Todo ello con la incertidumbre, para sus hijas, de qué será lo mejor y cómo avanzar entre las propias vidas, y la suya, que ya no puede avanzar sin apoyo firme de los que quieran rodearla con ternura y compasión.

Vivir con referencia y ultimidad:La vida, la verdad, el sueño, la vida…

Me sobrecoge el contraste de la visión vivida ayer, anoche, esta mañana, visión de plenitud, de proyectos, de esperanza y motivación y la que he vivido en la conversación y el encuentro con el horizonte de esta tía querida, que me siente como algo suyo y propio, y que me dice al despedirme que yo soy de lo poco que tiene y le queda en esta vida. Un contraste de horizonte, que al comenzar el año me queda con la pregunta sencilla y sincera de qué está en mi horizonte de vida, a dónde me dirijo, qué es lo que busco, qué es lo que vivo, siento y quiero de verdad. No es igual vivir este año, o cada día y momento, sin ese referente de ultimidad, que tener en cuenta la debilidad y finitud a la que nos dirigimos para poder sacar el verdadero quehacer del sentido y de lo que vivimos en el momento, en la historia, en el mundo de las relaciones. No es locura, sino necesidad y grito, buscar el silencio y dejarme invadir por su invitación para entrar en él con el ánimo de beber en la verdad. No puedo seguir en la escalera de lo que acaba en el olvido, en la desaparición de lo agarrado y conseguido, de lo que lleva al lugar en lo que no cuentas porque ya no eres presente, ni tienes promesas… No, hoy me siento llamado a vivir en el horizonte de lo que desaparece porque el vuelo te ha llevado muy alto, porque no quisiste retener nada en vuelos bajos y rastreros, sino gastarme en la altura, sin miedo ni frenos, del momento profundo, de la relación auténtica, de la donación sin límites, de lo vivido con la profundidad, y todo ello sin ir a otro lugar, porque sé que soy yo el que voy viajando y me iré yendo en mi propio venir. Son mis propias olas de ayer las que han comenzado las de hoy, las que me anuncian que ya no voy a volver, que toca caminar con silencio y profundidad en los vaivenes de lo diario, de este año, de este momento que vuelve abrirse como posibilidad, no para agarrar la vida y detenerla, sino para vivirla en el vuelo de la libertad y de la verdad, sabiendo que son pura búsqueda y nunca posesión. Y recojo el guante de Mafalda: “No es el año nuevo, 2018, el que tiene que ser diferente, sino tú”.

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.