Ante las exequias sin liturgia. | De lo divino y lo humano - Blogs hoy.es

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José Moreno Losada

De lo divino y lo humano

Ante las exequias sin liturgia.

Una obra de misericordia: “Enterrar a los muertos”

Carta de nuestros fallecidos (A la luz de la fe)

Queridos míos:

(Con humor –no negro-  seguro que no os extrañará si comienzo mi comunicación con vosotros con carta, porque no están las cosas como para ir para allá ahora con la que hay liada ahí abajo, aquí se está “divinamente”. Me pregunto por qué nos costará tanto dar el paso. Tampoco os extrañará que comience la carta como si estuviera escribiendo desde la mili… ahí va).

Espero que, a la llegada de esta, vosotros os encontréis todos bien, yo bien gracias a Dios, por eso os decía lo de divinamente, aquí me tenéis en el paraíso. Al principio un poco preocupado por vosotros, pero tras hablar con el Padre Dios, ya estoy sereno y con una alegría que no me la va a quitar ni el demonio, aquí no puede hacer de las suyas, lo tiene muy controlado san Pedro. La verdad que fue todo un revuelo, todo tan rápido, inesperado, aunque no porque no lo avisaran que yo tenía mi miedo bien metido en el cuerpo, sobre todo por la incertidumbre que había generado y por tener que estar sin comunicación. Aunque la verdad que lo que más me preocupaba erais vosotros y que os afectara también, más por mi culpa. Pero bueno, vamos a lo que interesa.  Entiendo vuestra confusión, vuestro dolor, vuestra pena, pero hay que levantar anclas compañeros, y volver a vuestro cauce que yo ya he arribado a mi orilla de luz y de amor, después de haber remado toda mi vida en esa barca tan querida que ha sido nuestra familia.

Me considero un afortunado, ahora sí que me doy cuenta, al acabar la jornada de la vida que he sido de los más ricos del mundo, algo presentía, pero aquí te quedas transfigurado cuando lo ves todo claro desde el corazón de Dios. No sabéis, ni os podéis imaginar, cómo se ve y se ama desde aquí. El gozo es total, solo le falta que lleguéis vosotros para que el amor sea más completo porque pleno ya es. Miro la vida y le voy contando a Dios que me escucha como yo os he escuchado a vosotros, es impresionante el parecido que tenemos, quién me lo iba a decir a mí, Dios y yo sin perder la pinta. En los momentos más íntimos me pide que le hable de mi vida y de vosotros, está muy interesado, como si lo oyera o lo viera por primera vez, yo creo que lo hace para que yo me sienta más feliz.  Os preguntaréis qué le digo de vosotros, no paro, es tanto, pero como aquí tenemos toda la eternidad, lo de las prisas, el tiempo, la separación, etc., no existe, te coge la mano y ya no te la suelta nunca y te da una paz. Esto era lo que yo siempre deseaba con vosotros.

Hoy me ha preguntado por mi vida…que cuántos hijos, que cómo es mi esposa-o- y yo le he comenzado a contar. Le he hablado de nuestro proyecto de familia, de cómo hemos podido realizarlo y plenificarlo, que me he venido en plenitud y alegría con la tarea bien hecha, aunque habrá que seguir desde aquí para ultimarla. Le he contado nuestras cosas – aquí es un momento de contemplación y de ir poniendo delante de nuestro corazón la vida y nuestra relación con esas personas… Ante esto Dios me ha abrazado fuertemente, diciéndome que ha disfrutado muchas veces contemplando mi vida y mi relación con todos vosotros. Me ha ido preguntado por cada uno de vosotros no se ha olvidado de ninguno…

Tenía ganas de estar un rato a solas para hablaros. Es verdad que fue todo lioso y complicado, triste para vosotros, que no pudimos despedirnos como nos hubiera gustado, pero tampoco os disgustéis por eso, yo me alegro que me recordéis en plenitud de facultades de amor y de humor, de entrega y de esperanza. Ya sabéis lo que ha sido la fe para mí, la esperanza, ahora lo que me queda es solo el amor. Y en ese amor os espero, pero sabed que estoy a vuestro lado, en vuestro camino junto a Cristo hasta el final de vuestras vidas. Yo no me he sentido solo al final de mi vida, os lo aseguro, el Padre Dios señor de la vida, me ha acompañado en Jesucristo, y su madre la virgen me ha entrado en brazos en este cielo que os espera.  Ahora os quiero más que nunca, eternamente y eso es tan verdad como que vosotros me queréis a mí y vais a continuar con la fe, la esperanza y el amor.

Aceptad mi muerte, porque yo la he vencido y no quiero que ella os venza en la angustia y en la desesperación. Tened paciencia, hasta que os podáis encontrar y abrazar, sentir que ahora yo os tengo abrazados a todos en un mismo abrazo. Ah bueno…que ya es tarde. Solo os pido una cosa, que no habléis de mí en pasado, que no estoy muerto que he resucitado, como decía Jesús, no lloréis entre los muertos al que vive. Hablad de mí en presente y en futuro. Estoy con vosotros y os prepararé sitio en este paraíso, por eso me he venido antes, para coger una estancia en la que podamos estar todos. Aquí todos somos conocidos y queridos.

Un abrazo desde la eternidad, ánimo no temáis, yo he vencido, con la ayuda de Dios, al mundo y a la muerte. Haced vosotros lo mismo.

José Moreno Losada

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Sobre el autor

“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.


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